Disfunción
eréctil
Tratamiento
¿DÓNDE
TRATAR?
¿Cuándo
tratar en Atención Primaria?
Siempre que el médico se sienta motivado y el paciente lo acepte,
podrían ser tratados en Atención Primaria los pacientes
con DE causada por:
- Factores de riesgo modificables (estrés, tabaquismo, etc).
- Posible etiología psicológica si la relación
de pareja es buena, es de comienzo reciente y el médico tiene
unos conocimientos básicos de terapia sexual.
- Efectos secundarios de fármacos.
- Posible etiología orgánica de causa vascular o neurogénica,
como la observada en la diabetes, hipertensión arterial, etc.
(Tabla II).
- Depresión, ansiedad o los fármacos utilizados en su
tratamiento.
- Cirugía prostática (puede plantearse interconsulta con
el urólogo).
¿Cuándo
derivar al nivel especializado?
- Petición del paciente o la pareja.
- Patología endocrinológica: por ejemplo un aumento de
los niveles de prolactina o sospecha de hipogonadismo.
- Patología urológica concreta o duda diagnóstica
para la que se precisen estudios especializados: por ejemplo una incurvación
del pene debida a enfermedad de Peronye.
- Necesidad de interconsulta al especialista (cardiología, etc.)
para valorar el tratamiento farmacológico de la DE (sildenafilo,
etc).
- Enfermedades de cualquier tipo (tabla II) que precisen, en el momento
actual, diagnóstico y tratamiento especializado.
- Enfermedades psiquiátricas que precisen diagnóstico
o tratamiento especializado.
- Relación de pareja muy deteriorada.
- Mala evolución tras el intento de tratamiento oral.
Intervenciones
básicas y comunes a todo tipo de disfunción eréctil
Debido a que la DE en muchas ocasiones está desencadenada por
múltiples factores, la intervención terapéutica
deberá realizarse en diferentes facetas y orientada por el paciente,
según sus expectativas y deseos. La pareja debe participar en
la discusión y elección del tratamiento.
En Atención Primaria, en el momento actual, se dispone fundamentalmente
de dos recursos para tratar a la mayoría de los pacientes: el
consejo sexual y los fármacos orales.
Si se ha llegado a la conclusión de que la causa es fundamentalmente
psicológica y parece tener buen pronóstico podemos intentar
un tratamiento de prueba con consejo sexual y ejercicios de concentración
sensorial. Para esto es necesario que el médico de familia tenga
una formación básica en sexología, si no, deberá
derivar a un especialista.
Si la etiología parece ser orgánica de causa vascular
o neurogénica puede intentarse, si no hay contraindicación,
un tratamiento con los consejos sexuales reseñados a continuación
y fármacos orales. Si la DE se resuelve no es necesario hacer
más pruebas ni remitir al nivel especializado.
Control de hábitos
tóxicos y medicaciones
- El abandono del hábito tabáquico puede ser útil
en pacientes con detumescencia temprana, aunque no parece que revierta
la DE en varones maduros. Sin embargo, por su importancia como factor
de riesgo cardiovascular y para la salud en general debe recomendarse
vigorosamente su abandono.
- La reducción de la ingesta alcohólica puede revertir
en ocasiones la disfunción eréctil. En los pacientes que
estén tomando alguna medicación que se ha demostrado que
producen DE, deberá intentarse, siempre que sea posible, una
prueba sin este agente.
Consejo sexual
(Documento de consenso sobre DE)
La disfunción eréctil es un proceso multifactorial con
importantes variaciones tanto en su grado como en la forma en que la
vive cada paciente o pareja en función de sus expectativas sobre
el rendimiento final del contacto sexual. Es importante un abordaje
integral tanto de los aspectos psicosexuales como de los puramente orgánicos.
Cualquier médico de cualquier especialidad que trate a un paciente
con disfunción eréctil debe tener en cuenta esta perspectiva.
A continuación se reseñan una serie de consejos sexuales
básicos que deben intentarse trasmitir a todos los pacientes
para que puedan mejorar la calidad de sus relaciones sexuales. Este
es el objetivo principal del tratamiento además de mejorarles
su DE.
- Trasmitir al paciente que él tiene un problema de erección,
pero eso no le convierte en un "impotente" ni disminuye su
valor como persona ni como varón. Esto supone cuestionar el modelo
histórico de "potencia sexual". Para la sexualidad
del varón la erección es una variable importante pero
no la única, y es posible una sexualidad satisfactoria aún
sin erección.
- Incentivar unas relaciones sexuales flexibles, espontáneas,
donde la sensualidad y la ternura tengan un papel importante, donde
no existan obligaciones absolutas como llegar "siempre" a1
orgasmo, ni expectativas excesivas y no realistas. Generalmente la pareja
tendrá que intervenir en el proceso de tratamiento.
- Explorar y combatir mitos negativos que generalmente van unidos a
la DE:
- La DE no supone que haya necesariamente un conflicto afectivo en la
pareja.
- La DE, aunque sea de causa predominantemente psicológica, no
supone un problema psicopatológico profundo.
- La DE no supone necesariamente que el hombre haya perdido interés
sexual por su pareja o que esté manteniendo relaciones sexuales
extraconyugales.
- En la DE solo está afectada, en principio, la fase de excitación.
El varón puede sentir deseo y placer sensual.
- Intervenir en el estilo de vida haciendo ver la importancia del estrés
y del exceso de trabajo en la sexualidad. Para tener unas relaciones
sexuales satisfactorias se requiere un cierto clima emocional que hay
que cultivar: sosiego, tiempo, no estar agotado. Esto se lleva mal con
muchos estilos de vida actuales, pero es esencial resaltar la importancia
de dedicar tiempo a uno mismo, a la relación de pareja y la trascendencia
que esto tiene para la salud en general.
- Transmitirles, desde el principio, que tienen que cultivar un clima
de tolerancia a la frustración ("no siempre puede salir
todo bien, puede haber altibajos en el tratamiento") y un cierto
sentido del humor, lo que siempre facilita mucho las cosas.
- Independientemente de su etiología, cualquier paciente con
este trastorno desarrolla una serie de mecanismos disfuncionales, básicamente
un exceso de autoobservación y una falta de atención hacia
los estímulos eróticos, junto con una serie de anticipaciones
negativas, que le llevan a evaluar constantemente su función
erectiva, lo que contribuye a consolidar o a agravar el problema y a
distorsionar la comunicación sexual de la pareja. Para romper
este círculo vicioso puede recomendárseles, si ello se
considera conveniente en función de la historia recogida, que
al principio varíen un poco la dinámica de su relación
sexual, dando más importancia a las caricias no genitales en
una actitud no evaluativa, donde lo más importante sea el cultivo
de la sensualidad. Este es uno de los recursos básicos de la
terapia sexual y es útil para romper las rutinas de autoobservación
que hayan podido crearse.
Tratamientos
etiológicos
Terapia sexual
Actualmente la terapia sexual consiste en un conjunto de tratamientos
complejos y multifacéticos que proceden de muchas orientaciones
psicoterapéuticas y médicas. La aportación de Masters
y Jhonson fue fundamental para sentar las bases de lo que desde entonces
se llamó "la nueva terapia sexual". En ella el foco
está sobre la pareja y la intervención es directa y breve,
procurando la desaparición del síntoma. Frente a las conceptualizaciones
psicodinámicas que ven la disfunción sexual como manifestación
de trastorno psicológico profundo, Masters y Jhonson ponen de
manifiesto la importancia de los factores de aprendizaje, la falta de
información o la información equivocada, la ansiedad ante
el desempeño sexual, la dificultad de comunicación sexual
y la adopción del papel de espectador. Además propusieron
una serie de técnicas conductuales que se han mostrado sumamente
eficaces para resolver algunas disfunciones en concreto. Actualmente
todos los terapeutas introducen estas aportaciones de Masters y Jhonson
casi de manera sistemática. Luego suelen utilizarse otros recursos
que generalmente provienen de la terapia cognitiva, de la teoría
de sistemas o de la terapia conductual. Uno de los conceptos más
importantes de este método de tratamiento es poner el "foco
de la terapia" en la relación pareja, estimulando la responsabilidad
mutua. Asimismo se insiste mucho en aportar información fidedigna
sobre la función sexual, en desactivar "mitos sexuales"
y en mejorar las habilidades de comunicación.
La técnica para combatir la ansiedad de desempeño y las
rutinas de autoobservación se denomina concentración sensorial.
Previamente se prohíbe el coito (que es una forma de prohibir
la angustia) y se informa de la filosofía con la que tienen que
realizar esta técnica. Se trata de tocar y ser tocado sin ideas
preconcebidas, abandonando cualquier actitud evaluadora o crítica.
Tienen que estar relajados y concentrarse en sus sensaciones, en el
aquí y el ahora, tanto el que acaricia como el que es acariciado.
El propósito no es excitar al otro, ni darle un masaje, "ni
llegar a ningún lado". Solo tienen que sentir, sin preocuparse
de responder (solo comunicar lo que pueda molestar). Se trata de volver
a construir entre los dos cuerpos, desde el punto de inicio, un nuevo
tipo de relación, dando una oportunidad a la creatividad, a la
ternura, al placer, a la búsqueda mutua sin presiones, ni obligaciones
absolutas. Un resumen de esta técnica para el tratamiento de
la DE se puede ver en la Tabla VII. Dado que aunque la causa de la DE
sea orgánica siempre se ve afectada la dinámica de la
relación sexual de la pareja. Esta técnica es muy útil
para combinarla con el sildenafilo. Es el tratamiento de elección
en la DE de causa psicosexual, aunque igualmente en algunos de estos
casos pueden ser útil además y por un tiempo limitado
el sildenafilo.

Cirugía
revascularizadora
- La revascularización peneana sólo está indicada
en pacientes jóvenes, con lesiones arteriales localizadas (corroboradas
por arteriografía), a menudo secundarias a traumatismos.
- La cirugía venosa está indicada en los casos de fuga
venosa de causa congénita o generalmente debida a traumatismos.
Tratamiento hormonal
La testosterona solo debe usarse en casos de hipogonadismo, después
de valorar el riesgo de efectos secundarios y a la dosis mínima
con la que se consigue una testosteronemia fisiológica. Ya se
ha hablado del síndrome PADAM y de la posibilidad de su tratamiento
con parches de testosterona.
La hiperprolactinemia debe tratarse en función de la causa. La
bromocriptina u otros nuevos agonistas dopaminérgicos se suelen
utilizar en los microadenomas y macroadenomas de hipófisis.
Estos pacientes, en general, deben ser manejados por el endocrinólogo.
Tratamientos
sintomáticos
Tratamientos
de primera línea
Agentes farmacológicos
- El citrato de sildenafilo fue el primer fármaco comercializado
para el tratamiento de la DE. Por su eficacia, seguridad y forma de
acción ha revolucionado el tratamiento de este problema posibilitando
que pueda ser tratado en Atención Primaria.
Es un inhibidor potente y selectivo de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5).
Restablece la respuesta natural del organismo a la estimulación
induciendo la relajación del músculo liso del cuerpo cavernoso,
permitiendo que se obtenga y mantenga la erección. Es necesario
que exista un deseo y una estimulación sexual previos para restablecer
la erección. Se recomienda tomarlo entre 30 y 60 minutos antes
de la relación sexual, perdurando su efecto entre 4 y 5 horas
después de su administración. La ingesta de comidas ricas
en grasas pueden retrasar le inicio de acción. No interacciona
con el alcohol.
La pauta a seguir para realizar un ensayo terapéutico consiste
en la administración de una primera dosis de 50 mg de sildenafilo,
si no es efectiva se repite una segunda dosis de 50 mg en un día
distinto y, si sigue siendo inefectiva, se realiza un tercer intento
con una dosis de 100 mg. La dosis máxima es de 100 mg al día.
Si la dosis de 50 mg es eficaz se puede testar la eficacia de 25 mg.
La eficacia del sildenafilo alcanza un 68 por ciento en la DE orgánica,
77 por ciento en la mixta y 84 por ciento en la psicógena. A
los tres años de su utilización demostró ser eficaz
en el tratamiento de la DE en la diabetes, hipertensión arterial,
cardiopatías, prostatectomía radical, lesión medular,
esclerosis múltiple, depresión, radioterapia, espina bífida,
diálisis y receptores de trasplantes. El Número Necesario
de Tratamientos (NNT) para conseguir una erección con sildenafilo
es de 1,8 (IC 95 por ciento: 1,5-2,3).
Los efectos secundarios más frecuentes del sildenafilo son enrojecimiento
facial, dolor de cabeza, dispepsia, trastornos de la visión y
rinitis, que suelen ser de intensidad moderada aunque aparecen con mayor
frecuencia a medida que se aumenta la dosis. El número de abandonos
por efectos secundarios es bajo y similar a los que se producen con
placebo, no observándose casos de priapismo en ninguno de los
estudios realizados. Respecto a los efectos cardiovasculares, no se
ha demostrado mayor incidencia de infarto de miocardio o angina en ensayos
clínicos pre y postcomercialización.
Las contraindicaciones mayores del sildenafilo son el tratamiento concomitante
con nitratos o fármacos donadores de óxido nítrico,
los pacientes en los que esta desaconsejada la actividad sexual (angina
inestable, insuficiencia cardíaca grave, infarto reciente) y
aquellos que presenten alergia o intolerancia al fármaco.
- Apomorfina sublingual. Es un agonista dopaminérgico que actúa
a nivel central amplificando la señal que desde el hipotálamo
alcanza el pene a través de la médula espinal, favoreciendo
la relajación del músculo liso cavernoso.
Actúa a los 20 minutos de haber tomado un comprimido de forma
sublingual (se disuelve en unos 10 minutos) y también precisa
estimulación sexual para actuar. No se interfiere por la ingestión
de alimentos, pero es incompatible con el alcohol ya que aumenta la
hipotensión que el fármaco puede causar.
El tratamiento se inicia con 2 mg, subiendo la dosis a 3 mg si tras
dos tomas no hay respuesta o esta es insuficiente.
En los ensayos clínicos en fase III mostró una eficacia
de 45,6 por ciento con 2 mg frente al 33,8 por ciento para placebo,
y del 46,9 por ciento con 3 mg frente a 32,3 por ciento para placebo.
No se han realizado estudios en poblaciones concretas.
Sus efectos secundarios más frecuentes son nauseas (6,8 por ciento),
cefalea (6,7 por ciento) y mareos (4,4 por ciento). Muy raramente (menos
del 0,2 por ciento) puede producirse síncope de origen vasovagal,
que puede ser potenciado por el alcohol y se alivia al tumbarse.
Su empleo está contraindicado cuando lo está la actividad
sexual (angina inestable, insuficiencia cardiaca grave, infarto reciente)
y en pacientes con intolerancia al fármaco.
Tratamientos de segunda línea
Si han fallado o no se pueden aplicar los tratamientos de primera línea
es preciso aplicar tratamientos que precisan una formación especializada
y sobre todo la capacidad de respuesta ante posibles complicaciones.
- Fármacos intracavernosos. La papaverina, prostaglandina E1,
fentolamina y linsidomina producen, por distintos mecanismos, relajación
del músculo liso cavernoso y por tanto la erección. Como
se ha señalado antes se usan también como medio diagnóstico
y pueden estar indicados en la DE de cualquier causa que responda a
estos fármacos.
Se han utilizado solas o asociadas (por ejemplo papaverina más
fentolamina o papaverina junto a PGE1) para minimizar sus efectos secundarios.
El fármaco más utilizado es la PGE1 (Alprostadil), la
cual se la autoadministra el paciente unos minutos antes de la relación
sexual por inyección en la cara lateral de los cuerpos cavernosos
o vía intrauretral (no comercializada en España), ya que
al parecer tiene menos efectos secundarios y es más cómoda
para el paciente.
Los principales efectos secundarios son el dolor local, el priapismo
(erección dolorosa de más de 4 horas de duración),
la fibrosis de los cuerpos cavernosos y la hipotensión (para
disminuir su incidencia se comprime con una banda elástica la
raíz del pene durante unos dos minutos). Han sido muy utilizadas
con resultados variables (eficacia global en torno al 70 por ciento),
pero con un alto índice de abandonos. Probablemente la aparición
del sildenafilo haya disminuido bastante su uso, aunque cuentan con
la ventaja de estar financiadas por el Sistema Nacional de Salud.
Tratamientos
de tercera línea
- Las prótesis de pene deben considerarse, al ser un método
irreversible, la última opción terapéutica.
Estarían indicadas en los pacientes con DE de causa orgánica,
no candidatos a la revascularización ni a la cirugía de
fuga venosa, que no responden a los fármacos.
Las hay de diversos tipos: semirrígidas, maleables, articuladas
e hidraúlicas. Estás últimas, en su versión
integrada de tres componentes, parecen ser las mejor aceptadas pero
también las más caras.
La infección, la erosión del glande por decúbito,
el fallo mecánico y el dolor suelen ser las complicaciones más
frecuentes, aunque han disminuido mucho con los últimas generaciones
de prótesis (5 por ciento).
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