Disfunción
eréctil
Diagnóstico
Es muy importante
que el médico sea consciente de la importancia de la calidad
de la relación asistencial para el manejo de este problema. Una
relación empática en la que los pacientes se sientan aceptados
incondicionalmente es en sí misma terapéutica, y es la
base del éxito de cualquier tratamiento.
Hay que preguntar con naturalidad y sentido de la oportunidad sobre
la función eréctil a todos los varones que tengan los
factores de riesgo anteriormente citados. Esto debe hacerse de forma
sistemática en las consultas de atención primaria. Una
forma sencilla de preguntar es utilizando la fórmula: "a
algunos pacientes con, por ejemplo, diabetes les ocurre que, ¿le
ocurre a usted algo similar?
Se han desarrollado diferentes cuestionarios para estandarizar el diagnóstico
y el grado de la DE. El IIEF (Indice internacional de la función
eréctil) es un test simple y rápido de administrar, con
buena sensibilidad y especificidad, validado y traducido a diversos
idiomas, entre los que se encuentra el nuestro. El IIEF consta de 15
preguntas que evalúan 5 campos relativos a la función
sexual del varón: función eréctil, función
orgásmica, deseo sexual, satisfacción del acto sexual
y satisfacción global. Se ha demostrado que el campo de la función
eréctil, que incluye 6 preguntas (puntuación máxima
30), proporciona una medida fiable para clasificar la intensidad de
la DE como leve, moderada o grave.
A partir del IIEF, con el fin de proporcionar un instrumento diagnóstico
más ágil de la DE, se ha elaborado un test abreviado denominado
SHIM (Indice de salud sexual para el varón) (Tabla VI), que consta
de 5 preguntas y logra también una sensibilidad y especificidad
elevadas. Igualmente, está validado y traducido al castellano,
considerándose que los sujetos que consiguen una puntuación
total igual o inferior a 21 padecen DE, y que los que superan los 21
puntos no la padecen. Su principal utilidad es el screening en individuos
con factores de riesgo para padecer DE, aunque al ser autoadministrado
debe tenerse en cuenta el nivel cultural del paciente. En cualquier
caso, conviene enmarcarlo en una relación asistencial adecuada,
y no rutinaria y fría.

En la mayoría de los casos es preferible la participación
de la pareja del paciente en el proceso diagnóstico y de tratamiento.
Puede valorarse si, por motivos prácticos, la primera entrevista
puede hacerse al paciente en solitario. Si el paciente es homosexual
puede ser evaluado y tratado de la misma manera.
Historia clínica
La historia clínica es la principal herramienta con la que contamos
para el diagnóstico de la DE. Ante todo paciente que consulte
por DE o se le detecte la misma a través del punto anterior,
cualquier médico que le trate deberá elaborar una historia
clínica orientada a determinar cuál es su causa más
probable, diferenciando su origen orgánico o psicógeno
(Tabla I).
La historia clínica debe incluir los siguientes apartados:
Discriminar el
problema
El paciente ya nos ha manifestado que tiene problemas con la erección.
Desde ese momento lo que debe interesar al médico es que relate
lo que le pasa. Debe obtenerse una información lo más
clara posible mediante los siguientes apartados:
- Descripción pormenorizada de ¿qué es lo que le
ocurre? Se le puede pedir que nos describa la primera y la última
vez que le ha ocurrido, si tuvo una erección y la perdió
o si no la tuvo en absoluto o fue parcial, si consiguió la penetración,
etc.
-¿Desde cuando? Tiempo de evolución. Cuanto mayor sea
peor es el pronóstico.
- Tipo de inicio: progresivo, brusco o intermitente.
-¿A qué lo atribuye? Debe indagarse si existe algún
factor desencadenante percibido o no por el sujeto.
- Rutinas de autoobservación y ansiedad anticipatoria. Debe preguntársele
si se autoobserva o tiene expectativas anticipadas negativas sobre su
capacidad eréctil. Este puede ser el anclaje para que el paciente
se "de cuenta" de estos mecanismos y después pueda
ponerse en práctica la terapia para superarlos.
- Erecciones en otras situaciones. Se indagará si existen erecciones
nocturnas, matutinas, con la masturbación, con material o situaciones
eróticas o con otras parejas. Estas preguntas hay que hacerlas
con cuidado, cuando ya se haya conectado con el paciente y procurando,
con un lenguaje neutro, no herir su sensibilidad. Esto es importante
porque en la primera entrevista no conocemos todavía sus actitudes
ante la sexualidad y podemos generar un rechazo del paciente.
- Afectación de otras fases del ciclo de respuesta sexual. Debe
investigarse si están afectados el deseo, la eyaculación
o el orgasmo. Algunas veces la DE se asocia a otras disfunciones sexuales
o es consecuencia de ellas. Eso ensombrece el pronóstico y puede
aconsejar derivar al nivel especializado.
- Afectación emocional. Se preguntará al paciente cómo
lo ha vivido emocionalmente, sus expectativas, motivación y si
se está planteando futuras relaciones.
Evaluación
de la relación de interpersonal
- Evaluar la calidad actual de la relación de pareja (si el paciente
la tiene) y cómo el problema ha afectado a la misma. Si en la
primera entrevista el varón está solo, es una buena oportunidad
para que nos de su versión de cómo están sus relaciones
en ese momento. Es importante detectar si la relación de pareja
está muy deteriorada, ya que éste es un factor que puede
hacer muy difícil el tratamiento.
- Evaluar como vive la pareja el problema del paciente. Suelen ser frecuentes
los sentimientos de inseguridad respecto al atractivo del propio cuerpo
o de irritación porque se presuponga una relación extraconyugal
o una falta de afecto. Si es posible, siempre se debe procurar que la
pareja venga a la consulta, sobre todo a partir de la segunda entrevista,
y que participe en el tratamiento. Hay que trasmitirles que tienen que
colaborar, que están en el mismo barco.
- Evaluar si la pareja presenta alguna disfunción sexual. Es
importante detectar esto, porque puede hacer más complicado el
tratamiento y obligaría a tratar conjuntamente todas las disfunciones,
lo que probablemente supondría un tratamiento especializado.
- Si el paciente no tiene pareja pero quiere encontrarla, la DE puede
tener características especialmente angustiosas. El varón
puede sentirse muy inseguro y con mucho miedo a ser rechazado. En este
caso un problema sexual puede influir mucho en las perspectivas afectivas
del paciente.
Evaluación
de la salud física
- Evaluar factores de riesgo de DE y antecedentes de enfermedades orgánicas
o intervenciones quirúrgicas relacionadas con la DE.
- Investigar si la pareja padece alguna enfermedad orgánica o
toma algún fármaco que pudiera contribuir a que la relación
sexual sea más problemática. Es corriente que las parejas
de estos pacientes estén en la edad del climaterio, siendo frecuente
la atrofia vaginal. Asimismo los problemas en la fase de excitación
y orgasmo son frecuentes en mujeres que toman inhibidores selectivos
de la recaptación de la serotonina. En algunas ocasiones un aumento
en la dificultad para la penetración puede ser el comienzo de
que la pareja comience a vivir problemáticamente la calidad de
la erección.
- Se indagará sobre:
- Los medicamentos que toma el paciente.
- Si fuma, bebe alcohol o toma otras sustancias tóxicas.
- Si existe alguna contraindicación para toma de fármacos
orales para el tratamiento de la DE.
Evaluación
de la salud mental
- Evaluar si el paciente o su pareja presentan algún problema
psicopatológico, circunstancia que puede ser frecuente por su
edad. La ansiedad, la depresión y la distimia son especialmente
frecuentes en las mujeres. Si el paciente o su pareja presentan un problema
de salud mental activo hay que abordarlo o tener muy claro como puede
afectar al tratamiento de la DE.
Evaluación de estilo de vida
- Valorar el nivel de estrés preguntándole, por ejemplo,
qué hace en un día normal y si ha tenido en el último
año acontecimientos estresantes.
Historia psicosexual
- Valorar sus actitudes ante la sexualidad (prohibitivas o permisivas)
y las características de su educación sexual, así
como si existen mitos sexuales que puedan influir en el problema. También
es conveniente tener información del tipo de prácticas
sexuales y técnicas concretas, así como de la variación
que hayan podido experimentar desde que apareció el problema.
Estos datos se pueden ir recopilando poco a poco con sentido de la oportunidad.
Examen
físico
En todo paciente con DE cuya etiología no esté establecida,
la exploración física debe ir encaminada a descartar:
- Enfermedad vascular: palpación pulsos periféricos, toma
de la presión arterial y frecuencia cardíaca, presencia
de soplos vasculares periféricos (abdominales, femorales, etc.).
- Enfermedades neurológicas: reflejo anal superficial (se realiza
rozando la piel perianal y notando la contracción del esfínter
anal externo) y reflejo bulbocavernoso (se introduce el dedo en el ano
y se valora la contracción del esfínter anal al pellizcar
el glande). La normalidad de estos reflejos rebelan la integridad de
las raíces nerviosas sacras. Su realización solo es esencial
cuando se sospecha su afectación, ya que hay que tener en cuenta
las resistencias que pueden provocar en el paciente.
- Endocrinopatías: exploración del cuello (bocio), mamas
(ginecomastia), testículos y caracteres sexuales secundarios
(distribución del vello en la barba, las axilas y el pubis; distribución
de la grasa).
- Trastornos genitales: contenido escrotal y exploración del
pene, con especial atención a las placas de la enfermedad de
Peronye, que contraindica el empleo de sildenafilo.
- Patología prostática: tacto rectal si el paciente es
mayor de 50 años o si es necesario un tratamiento con testosterona.
Determinaciones
analíticas
- Glucemia basal.
- Perfil lipídico.
- Determinación de testosterona libre (preferiblemente) o total,
en varones mayores de 50 años o en varones más jóvenes
si hay síntomas de hipogonadismos (disminución del deseo
sexual, del volumen testicular bilateral y de los caracteres sexuales
secundarios).
- Otras determinaciones son opcionales debiendo individualizarse su
solicitud:
- Hemograma.
- Función renal: ante la sospecha de alteración renal.
- Función hepática: ante la sospecha de alteración
hepática
- LH: solo si la testosterona está disminuida.
- Prolactina: si la testosterona está disminuida y/o hay disminución
de la líbido.
- TSH y T4 libre: ante la sospecha de patología tiroidea.
- Cortisol plasmático y/o libre en orina de 24 horas si hay síntomas
o signos de disfunción suprarrenal.
Pruebas
especializadas
Aunque estas pruebas se suelen realizar en el nivel especializado, generalmente
por el andrólogo, es conveniente que cualquier médico
que trate pacientes con DE las conozca y tenga una idea clara de sus
indicaciones. Las principales son:
Pruebas de objetivación
de la erección espontánea
Registro de rigidez
y tumescencia peneana
Se trata de objetivar las erecciones nocturnas que se producen en los
varones en la fase REM del sueño. El aparato mejor diseñado
para ello es el Rigiscan, que permite medir los cambios de circunferencia
peneana en centímetros y la rigidez expresada en porcentaje,
así como el número y la duración de eventos nocturnos.
Todo esto se almacena y puede ser procesado por un ordenador. Los indicadores
de normalidad dependen de la edad del sujeto. En general se considera
normal si se demuestra presencia de erección de al menos un 60
por ciento de rigidez registrado en el extremo distal del pene durante
10 minutos o más, lo que descartaría organicidad. Debe
utilizarse un mínimo de 3 noches. Hay otros sistemas menos sofisticados
y fiables, como los Erectiometros o Snap-gauge o el más artesanal
de poner durante varias noches una "tira de sellos" alrededor
del pene flácido y observar si se aparece rota a la mañana
siguiente.
Test de estimulación
visual
Se proyectan películas eróticas a varones a los que previamente
se ha colocado un Rigiscan. Si aparecen erecciones se descarta organicidad.
Si no aparecen no descarta origen psicológico u orgánico.
Pruebas para
valorar el componente vascular y el músculo liso peneano
Están indicadas cuando pudiera plantearse una terapia etiológica
(por ejemplo una revascularización peneana en pacientes jóvenes
que han sufrido un traumatismo vascular con afectación de la
erección), cuando se desee conocer la etiopatogenia del proceso
si no queda clara en la historia o por exigencias legales. No son de
elección en la mayoría de los pacientes con DE, sobre
todo desde que han aparecido fármacos orales que son eficaces
en distintas etiopatogenias. Entre estas pruebas destacan:
Test de inyección
intracavernosa (IIC)
Se suele realizar con Prostaglandina E1 (PGE1) a una dosis de 10 a 20
microgramos, valorando la respuesta a los 10, 20 y 30 minutos. El test
es positivo cuando hay una respuesta eréctil con buena rigidez
en los 10 minutos posteriores a la IIC y ésta dura más
de 30 minutos. Esto indica que el músculo cavernoso se relaja
adecuadamente y orienta hacia la normalidad arterial, aunque sin excluir
una insuficiencia arterial leve. Si el test es negativo se considera
que puede existir una causa vascular en forma de insuficiencia arterial
o córporo-veno-oclusiva.
Eco Doppler-Duplex
dinámico
Valora el diámetro de las arterias cavernosas, la velocidad del
flujo, la resistencia periférica y el flujo venoso. Se realiza
después de un IIC con PGE1. La velocidad del pico sistólico
(VPS) debe ser superior a 30 cm/sg y se correlaciona con el flujo arterial.
La velocidad diastólica final (VDF) debe ser inferior a 4 cm/sg
y se correlaciona con el componente veno-oclusivo. Este estudio es muy
bueno para investigar el componente arterial pero menos para valorar
el componente veno-oclusivo, ya que no se puede estar completamente
seguro de que el músculo liso se haya relajado del todo.
Cavernosometría
dinámica
Sirve para valorar el componente veno-oclusivo. Se inyecta una combinación
de fármacos vasoactivos para relajar completamente el músculo
liso cavernoso. Se considera que el mecanismo corpóreo-veno-oclusivo
es normal cuando el flujo necesario para mantener presiones intracavernosas
de 60, 90, 120 y 150 mm Hg es menor de 5 ml/mn, y cuando la caída
de la presión intracavernosa en 30 sg desde 150 mmHg es menor
de 45 mm Hg. Al finalizar se puede realizar una cavernografía
para demostrar los puntos de escape venoso.
Arteriografía
de la pudenda interna
Se reserva a varones jóvenes con sospecha de patología
arterial traumática no arteriosclerótica, tributarios
de cirugía reconstructiva vascular.
Pruebas para
valorar el componente neurológico
- Biotensiometría peneana. Permite el diagnóstico de deficiencias
sensitivas en las polineuropatías. Mide la percepción
sensorial vibratoria a lo largo del pene comparativamente con el pulpejo
del dedo para diferentes frecuencias.
- Potenciales evocados somatosensoriales. Registran el tiempo de latencia
de un estímulo aplicado en el pene hasta su percepción
corporal. Valora las aferencias sensoriales.
- Potenciales evocados sacros. Registran el tiempo de latencia del reflejo
bulbocavernoso. Valora la indemnidad del arco reflejo sacro.
- Velocidad de conducción del nervio dorsal. Mide la velocidad
de conducción del nervio dorso-peneano, que suele alterarse en
las polineuropatías.
- Electromiografía cavernosa. Nos permite valorar la vía
aferente o el componente neurológico autónomo. Se realiza
con un aparato llamado SPACE, aunque sus resultados tienen gran variabilidad.
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