Disfunción
eréctil
Etiología
Como hemos dicho
anteriormente, se considera actualmente que la etiología tiene
un carácter multifactorial en el que están implicados
tanto factores orgánicos como factores psicológicos y
conductuales. Conviene resaltar que en la última mitad de siglo
XX se ha especulado-en general sin base firme hasta los últimos
años-con la importancia de cada uno de los factores implicados.
En los años 50 a 70 se daba mayor importancia a los factores
psicológicos (se hablaba de un 70-90 por ciento de causa psicológica)
y en los últimos años se da más importancia a los
factores orgánicos, aunque las cifras dependen mucho de la especialidad
del que las publique.
Aunque con los avances de las técnicas diagnósticas se
han encontrado evidencias de más causas orgánicas, no
cabe duda de que los factores psicológicos, relacionales y las
actitudes ante la sexualidad siguen jugando un papel muy importante
-incluso si esa causa existe- en cómo un sujeto o una pareja
en concreto vive el problema y en las estrategias conductuales que pone
en marcha para superarlo. Probablemente se superpongan múltiples
factores -de los cuales muchos desconocemos- que actúen de forma
compleja y cambiante con el resultado de que, en un individuo en concreto,
no se produce la erección por la predominancia de unas causas
y con la colaboración de las demás.
Es posible que en este momento la proporción de causas psicológicas
y orgánicas se reparta al 50 por ciento, aunque hay muchos estudios
actuales que hablan de un porcentaje de causas orgánicas superior
(hasta el 80 por ciento). Este es un terreno en el que se precisan investigación
básica y estudios epidemiológicos bien diseñados
que afecten a distintos estratos de población. Precisamente esto
era una de las prioridades de investigación que establecía
el consenso del NIH de 1993.
La interpretación que el individuo tenga de su problema es algo
que puede influir mucho en su forma emocional de vivirlo y en sus estrategias
conductuales. En ambas cosas influye mucho la interpretación
que de él haga el propio médico. En los años 50
a 70 del siglo pasado hubo un exceso de psicologización que llevó
a algunos pacientes a problematizarse por asuntos personales o relacionales
cuando la causa de su DE era orgánica. Ahora podría ocurrir
lo contrario en algunos casos. Es importante tener una concepción
integral del problema e integrar los recursos actualmente disponibles
(psicosexuales, farmacológicos u otros) para abordarlo y tratar
de mejorarlo.
Es importante comprender que aunque el desencadenante inmediato de una
DE sea un problema orgánico muy claro, eso siempre ocurre en
un varón (que generalmente ha superado la mediana edad) que de
inmediato comienza a tener pensamientos automáticos catastrofistas
sobre sí mismo o sus posibilidades de curación, lo que
le crea un gran impacto emocional. Es frecuente que los varones se digan
a sí mismos que "están acabados", que "ya
no son unos hombres completos", que "están viejos",
que "van a perder el amor de sus parejas" (si la tienen) o
que "ya no van a poder encontrar otra" (si no la tienen).
Por otra parte sus parejas, que suelen estar también en una edad
de crisis del ciclo vital, pueden sentirse inseguras de su atractivo
o del afecto de sus compañeros, siendo frecuente que incluso
piensen en la posibilidad de que tengan una relación extraconyugal.
Todo esto, con frecuencia, lleva a malentendidos y dificultades de comunicación.
También induce cambios en la dinámica sexual. De inmediato
se instalan rutinas de autoobservación y ansiedad de actuación
que pueden perpetuar el problema.
causas
psicosexuales
Deben sospecharse cuando se trata de un paciente joven o de mediana
edad, aunque no hay que descartarla del todo en hombres mayores. La
DE de causa psicosexual suele aparecer bruscamente y ser situacional
(por ejemplo, no aparecer al cambiar de pareja o con la masturbación).
Es muy importante preguntar si el paciente tiene erecciones nocturnas
o a primera hora de la mañana, ya que si existen es muy improbable
que exista una causa orgánica importante. Los factores psicosexuales
que puede producir DE se dividen en:
Factores predisponentes
Son circunstancias que suelen suceder en forma de experiencias tempranas
y se integran en la estructura de la personalidad del sujeto, predisponiendo
a medio o largo plazo a la aparición de problemas sexuales en
general y DE en particular. No se sabe exactamente porqué con
experiencias parecidas un determinado sujeto desarrolla DE y otros no.
Las principales son:
- Factores del desarrollo y de la educación sexual.
Educación muy prohibitiva con respecto al sexo, información
sexual inadecuada, creencias sexuales erróneas, abusos sexuales
en la infancia y otras experiencias sexuales traumáticas, y miedo
excesivo al embarazo o a las enfermedades de trasmisión sexual.
- Otros trastornos sexuales y de la identidad sexual.
Parafilias, problemas de identidad sexual o problemas de orientación
sexual.
- Factores relacionados con la personalidad.
Baja autoestima, problemas con la propia imagen, miedo al compromiso
y a la intimidad, rasgos de la personalidad.
Factores desencadenantes
Son situaciones o experiencias que desencadenan a corto plazo la aparición
de DE. Su efecto puede ser más intenso si se dan en individuos
con los factores predisponentes anteriormente comentados. Entre ellos
se encuentran:
- Conflictos de pareja.
Son una de las causas más frecuentes y que siempre hay que explorar.
Si hay hostilidad, mala comunicación o manipulación afectiva
mutua, es fácil que se produzcan disfunciones sexuales o que
se agraven. Es importante recordar que "lo que pasa fuera de la
alcoba influye luego dentro de ella". Por otra parte la DE puede
desencadenar conflictos de pareja si ésta no aborda el problema
adecuadamente. Por ello, la DE puede ser tanto una causa de conflictos
de pareja como un efecto de ellos.
- Estrés.
El estrés está implicado frecuentemente como desencadenante
de DE. Los sujetos afectados tienen un mayor predominio adrenérgico
(lo que afecta directamente a la erección), mayor fragilidad
emocional y una mayor dificultad de concentración, lo que puede
influir en una menor percepción de los estímulos eróticos.
- Disfunción sexual previa.
Un 17 por ciento de los sujetos con eyaculación precoz terminan
teniendo DE y hasta un 30 por ciento de los que tienen un deseo sexual
inhibido.
- Fracaso fortuito previo.
Un fracaso fortuito producido por cualquier causa (alcohol, inexperiencia,
etc.) puede conducir a una DE establecida si se desencadenan los factores
mantenedores descritos a continuación.
- Edad.
Se asocia a un aumento de las DE por el aumento de la incidencia de
enfermedades crónicas y la disminución de las cifras de
testosterona fundamentalmente, pero no es en sí misma causa de
ella. Con la edad se necesita más estimulación y más
tiempo para que se produzca la erección y eyaculación.
Si se exige que las cosas sean de otra manera y un retardo en la erección
se interpreta de forma amenazante, puede crearse una auténtica
disfunción eréctil por la aparición de los factores
mantenedores.
- Ansiedad ante enfermedades orgánicas.
La enfermedad orgánica puede conllevar ansiedad y ser ésta
la desencadenante de la DE. No hay que atribuir automáticamente
que un factor orgánico sea la causa de la DE. Un paciente diabético,
por ejemplo, puede tener una DE desencadenada por el estrés o
incluso por el miedo que le causa su enfermedad. En este sentido hay
que tener prudencia con "las profecías autocumplidoras":
cuidado con dar un exceso de información negativa. Así
siempre hay que hacer una historia clínica completa y ver si
ella sugiere etiología orgánica o psicológica.
- Trastornos específicamente psiquiátricos.
En la depresión la incidencia de DE oscila entre el 18 y el 35
por ciento. En algún estudio este porcentaje aumenta hasta el
90 por ciento en depresiones muy graves, aunque este resultado puede
estar contaminado por la inhibición del deseo sexual y los efectos
secundarios de los psicofármacos. En la ansiedad y las fobias
relacionadas con temas sexuales también hay un porcentaje importante
de casos de DE. En la esquizofrenia la incidencia llega hasta el 46,7
por ciento.
Los psicofármacos contribuyen de forma importante a la aparición
de DE, aunque este efecto entraría ya en las causas orgánicas.
Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina
la producen en un 29,5 por ciento de media, siendo la paroxetina la
que la causa con mayor frecuencia (41,4 por ciento). La clomipramina
la produce en un 50 por ciento, velanfaxina en un 36,3 por ciento y
risperidona en un 44,2 por ciento.
Factores mantenedores
Son circunstancias que generan un círculo vicioso que perpetua
la DE una vez que se ha iniciado, sea cual sea la causa. Es importante
explorarlos y abordarlos, porque en desmontarlos está muchas
veces la clave del tratamiento. Los principales son:
- Actitud de espectador.
Cuando un varón descubre que tiene un problema de erección,
sea de la causa que sea, suele comenzar a autoobservarse. Intenta conseguir
conscientemente la erección pero, paradójicamente, consigue
lo contrario, ya que la erección es un proceso involuntario que
sucede de manera automática cuando la relación sexual
es espontánea. Sin embargo, autoobservarse y obsesionarse con
conseguir la erección provoca una falta de concentración
en los estímulos eróticos y un empobrecimiento de la sensualidad,
con lo este mecanismo de defensa que pone en marcha el sujeto se convierte
en perpetuador del problema.
-Ansiedad de actuación y ansiedad anticipatoria.
Como hemos dicho anteriormente, la DE "dispara las alarmas"
de la mayoría de los varones. Esto se concreta en ansiedad y
en miedo: miedo de ser viejos, de estar llegando al final, de perder
a su pareja, de haber dejado de ser verdaderos hombres. Cada nuevo "fallo"
es un gran golpe a la autoestima, de tal forma que la relación
sexual se convierte en algo que se teme y, por lo tanto, se va poco
a poco, evitando. Solo pensar en tener una relación sexual desencadena
la angustia y pone en marcha todo tipo de pensamientos negativos que
se convierten en profecías autocumplidoras. Esto es lo que se
denomina ansiedad anticipatoria. Si el varón, a pesar de todo
comienza la relación sexual lo hace lleno de miedo, autoobservándose,
sin concentrarse en los estímulos eróticos, obsesionado
en el fracaso y en lo que eso significa. Eso supone estar secuestrado
por la ansiedad y por un predominio adrenérgico que en sí
mismo bloquea la erección o hace que se pierda con facilidad.
- Problemas de comunicación.
La DE se da generalmente en varones de mediana edad con parejas estables
de muchos años. Ambos suelen estar pasando la fragilidad emocional
de una crisis del ciclo vital. Una pareja es un sistema de comunicación
privilegiado pero también frágil. Es muy fácil
que se produzcan malentendidos y esto es más frecuente cuando
se ve afectada el área sexual. La sexualidad y la afectividad
están muy ligadas en nuestra cultura. La mujer puede sentirse
rechazada o dudar de su atractivo o pensar "que hay otra"
si su pareja presenta una DE. Quizá en un primer momento pueda
ser comprensiva, sugerir la posibilidad de pedir ayuda. Pero puede encontrarse
con un varón cada vez más irritable e inseguro que niegue
el problema y entonces pueden desencadenarse conflictos de pareja, cosa
más que probable si ya existían líneas de fractura.
La mala comunicación y los malentendidos en un clima "cargado"
emocionalmente pueden multiplicar los conflictos y contribuir a perpetuar
el problema sexual.
causas
orgánicas
Se dan más
en hombres mayores. La DE es de aparición progresiva y no situacional.
No suelen existir erecciones nocturnas ni con la masturbación,
siendo generalmente los test de tumescencia nocturna y de estimulación
visual negativos (Tabla I). En la Tabla II pueden verse las principales
causas de DE con su prevalencia aproximada. Los principales factores
de riesgo y enfermedades en las que conviene hacer una detección
activa de DE son:


Hipertensión
arterial
La HTA puede ser causa condicionante, y a veces determinante, de la
DE. Contribuye al establecimiento de la aterosclerosis, lo que supone
una disfunción endotelial que puede afectar a la erección.
Además muchos hipertensos tienen una hiperestimulación
simpática que también puede contribuir a que entre el
24 y el 47 por ciento de los hipertensos desarrollen DE.
Por otra parte, algunos de los fármacos utilizados en el tratamiento
de la HTA pueden producir DE. En las Tablas III y IV pueden verse cómo
afectan los diferentes grupos terapéuticos a la función
sexual del varón. Conviene preguntar por su función sexual
a los hipertensos antes de instaurar un tratamiento y si luego aparece
algún efecto secundario en este área intentar hacer un
cambio a un fármaco de otro grupo terapéutico. Debe tenerse
en cuenta que en algunos pacientes el disminuir la tensión sistólica
puede ser la causa de la DE al margen del fármaco que se utilice.
Esto quizá tenga que ver con la disminución de la elasticidad
de las paredes vasculares arteriales.

Diabetes Mellitus
Según distintos estudios, hasta un 50 por ciento de los diabéticos
de cualquier tipo terminan desarrollando una DE. La diabetes puede producir
DE por la neuropatía del sistema nervioso autónomo y por
la angiopatía. Además cuando la diabetes está avanzada
hay una deficiencia de óxido nítrico por una producción
disminuida por parte de la óxido nítrico sintetasa, lo
que contribuiría directamente a la DE e indirectamente al desarrollo
de una neuropatía autónoma.

Enfermedad cardiovascular
La incidencia de DE tras un infarto agudo de miocardio se sitúa
entre el 38 y el 78 por ciento. En ella influyen factores vasculares
(arterosclerosis) y psicológicos (ansiedad), así como
algunos de los fármacos que se utilizan en esta enfermedad (betabloqueantes,
hipolipemiantes, diuréticos, digoxina). Por otro lado, debe tenerse
en cuenta que la DE puede ser un síntoma centinela de enfermedad
cardiovascular.
Igualmente, debe saberse que los requerimientos energéticos de
un coito son de 3,7 METS en la fase preorgásmica (lo que equivale
a andar 1 Km en 15 minutos) y 5 METS en el orgasmo (subir a un segundo
piso por la escalera en 10 segundos).
El consenso de Princenton del año 2000 clasificó el riesgo
cardiovascular ligado a actividad sexual y debe ser conocido por cualquier
médico que trate la DE (Tabla V).

Enfermedades
de la próstata
La hipertrofia benigna de próstata (HBP) puede ser un factor
de riesgo para padecer DE. Hay estudios que encuentran un 44,2 por ciento
de DE en pacientes con HBP severa y un 13,1 por ciento en la HBP leve.
En el estudio EDEM se detectó y cuantificó una fuerte
asociación entre sintomatología del tracto urinario inferior,
medida con el IPSS y la probabilidad de padecer DE, medida con el dominio
Función eréctil del IIEF. Los tratamientos utilizados
también pueden ser causa de DE. El finasteride puede causar DE
en un 5 por ciento de los casos. Los bloqueantes alfa-1 no afectan a
la erección. La resección transuretral (RTU) produce un
13,6 por ciento de DE secundaria al daño de pequeñas fibras
nerviosas que inervan el pene. La prostatectomía por láser
produce DE en entre un 0,5 y un 4 por ciento de casos, la incisión
transuretral un 4,6 por ciento y la adenomectomía prostática
un 15,6 por ciento.
El cáncer de próstata tiene un impacto tan grande en los
varones que un estudio refiere que solo comunicar la noticia produce
hasta un 50 por ciento de DE. Por otra parte hasta casi un 25 por ciento
de ellos serán sometidos a una prostactectomía retropúbica
radical con intención curativa de los que prácticamente
el 100 por ciento sufrirán DE por afectación de las bandeletas
vasculonerviosas del pene durante la cirugía. La radioterapia
externa produce DE en 25 por ciento y el uso de implantes radiactivos
(braquiterapia) de un 15 a un 25 por ciento. La medicación antiandrogénica
produce DE en el 100 por ciento de los casos.
Pacientes que
toman medicación crónica
Alrededor del 25 por ciento del los casos de DE se han asociado al consumo
de fármacos. Sin embargo, los estudios disponibles solo muestran
evidencia de grado C nivel IV, lo que implica la ausencia de estudios
de buena calidad. En la Tabla III se refieren algunos de los fármacos
más comúnmente relacionados con la producción de
DE.
Siempre que se sospeche que un fármaco puede ser la causa de
la DE debe intentarse cambiarlo por otro si eso es posible. Algunas
de las medicaciones utilizadas en el tratamiento de la DE (sildenafilo)
pueden ser también beneficiosas si la causa es el efecto secundario
de un fármaco.
Enfermedades
neurológicas
La lesión medular presenta en España una incidencia de
entre 800 y 1.000 casos nuevos al año. El mayor porcentaje se
produce en la franja de edad de los 20 a los 40 años, de ellos
casi el 80 por ciento son varones y el 705 de etiología traumática.
Tanto si la lesión es completa como incompleta la erección
suele afectarse y la mayoría de los pacientes precisan algún
tipo de tratamiento.
Los accidentes cerebrovasculares pueden ser causa de DE en muchos casos
aunque esto es algo poco estudiado.
En enfermedades crónicas, como la enfermedad de Parkinson o la
de Alzheimer, también puede afectar la erección.
El síndrome de apnea del sueño puede asociarse en hasta
un 48 por ciento de los casos con DE.
Enfermedades
endocrinas
El hipogonadismo produce muchas veces DE, aunque en algunos casos se
consiguen erecciones por estímulos visuales. Sin embargo, siempre
hay disminución del deseo sexual y de la tumescencia nocturna
lo que supone una función sexual reducida.
El síndrome PADAM (Parcial Androgen Deficiency in the Aging Male)
es un cuadro controvertido que se produce en algunos varones mayores
de 50 años. En ellos se alcanza un rango hipogonadal de sus testosteronemias
con valores por debajo de 2-3 ng/ml. En estos pacientes se está
ensayando la administración de testosterona en parches de liberación
retardada o intramuscular lo que parece mejorar el deseo sexual y la
erección.
Consumidores
de sustancias tóxicas
El tabaco juega un doble papel. Por un lado, la nicotina tiene una acción
local directa sobre los mecanismos fisiológicos del músculo
liso cavernoso, disminuyendo el aporte arterial e impidiendo el bloqueo
de los sistemas venosos de salida, y, por otro, favorece la creación
de placas de arteriosclerosis (factor de riesgo cardiovascular independiente).
Tóxicos como el alcohol, la marihuana, los opiáceos, la
cocaína y las anfetaminas, sobre todos tomados de forma crónica,
pueden afectar a la libido, la erección y la eyaculación.
Suele ser típica una DE desencadenada por una ingestión
excesiva de alcohol que luego se perpetua por rutinas de autoobservación
y ansiedad de actuación.
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