Disfunción
eréctil
Anatomía
y fiiología de la erección
Para que se pueda
producir la erección deben cumplirse una serie de condiciones:
- Tiene que existir un estado emocional, de relación interpersonal
(si existe) y una actitud ante la sexualidad que no bloquee los mecanismos
fisiológicos espontáneos que la producen y también
una estimulación psicógena y reflexógena adecuada.
- La anatomía del pene no tiene que estar dañada, manteniendo
su vascularización e inervación adecuadas.
- Los valores hormonales tienen que ser suficientes y tiene que existir
un buen equilibrio metabólico.
El pene está formado por tres cilindros (dos cuerpos cavernosos
y un cuerpo esponjoso) revestidos de una densa vaina fibrosa (fascia
de Buck). Los cuerpos cavernosos están revestidos a su vez de
un tejido fibroelástico (túnica albugínea). El
cuerpo esponjoso contiene la uretra y está constituido de un
tejido similar pero con una estructura más fina. El glande es
una prolongación del cuerpo esponjoso.
Este tejido cavernoso se compone de múltiples espacios lacunares,
que están interconectados y cubiertos de tejido endotelial con
función secretora muy importante en el proceso de erección.
Las travéculas forman las paredes de estos espacios lacunares
y están compuestas por músculo liso y tejido fibroelástico
(colágeno y elastina).
La erección es un fenómeno neurovascular. En su variante
más común es producto de la activación del sistema
nervioso central que integra estímulos psicogénicos (percepción,
deseo, etc) y sensoriales (audiovisuales, olfativos, etc), que tienen
control sobre la inervación simpática y parasimpática
del pene. Los estímulos sensitivos peneanos periféricos
también son importantes para mantener esta respuesta y para la
activación de un arco reflejo que puede originar la erección
en circunstancias adecuadas y ayudar a mantenerla mientras dura el contacto
sexual. Los estímulos centrales son coordinados desde el área
preóptica medial (APOM) y los núcleos paraventriculares
del hipotálamo.
La erección es el resultado directo de una activación
parasimpática que dilata las arterias cavernosas y helicinas
del pene, y relaja el músculo liso travecular, permitiendo de
este modo que se expandan los espacios lacunares y quede atrapada la
sangre por la compresión de las vénulas contra la túnica
albugínea en un proceso que recibe el nombre de mecanismo corporo-veno-oclusivo.
Este proceso está mediado por la acetilcolina que estimula la
producción de óxido nítrico por el endotelio de
los espacios lacunares y probablemente por las terminaciones nerviosas
no adrenergicas no colinérgicas (NANC). El efecto relajante del
óxido nítrico esta mediado por la activación del
enzima guanilato ciclasa y la consiguiente activación de la guanosina
monofosfato cíclica (GMPc), que actuaría de segundo mensajero
en este sistema. La GMPc es hidrolizada por la fosfodiesterasa cíclica
(PDE) de tipo 5, enzima que es bloqueada por el sildenafilo.
La estimulación simpática provoca la contracción
de la arterias helicinas y del músculo liso travecular produciendo
la flacidez del pene. Eso significa que si el tono simpático
es elevado puede comprometerse la erección. Esta acción
parece estar mediada por la noradrenalina. La dopamina y la serotonina
también parecen inhibir la erección.
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