Cancer
de próstata en atención primaria
Diagnóstico
La dificultad para
establecer el diagnóstico del cáncer de próstata
depende fundamentalmente de la fase de evolución en que se encuentre
la enfermedad. Puede encontrarse un amplio abanico de posibilidades,
desde el hallazgo fortuito hasta la clínica evidente.
Por otra parte, es motivo de controversia si debe realizarse sistemáticamente
el screening a la población asintomática. Lo que si parece
aconsejable es realizar el diagnóstico precoz en la población
con riesgo de padecer la enfermedad o con sintomatología sospechosa.
DIAGNÓSTICO
PRECOZ
Como se ha comentado anteriormente, existe un gran número de
casos de cáncer de próstata en un estadio asintomático
o silente, en los que al no presentar sintomatología clínica
alguna no se efectúa el diagnóstico de forma activa.
El objetivo del diagnóstico precoz, como el de cualquier campaña
al efecto, sería diagnosticar estos cánceres localizados
y en fase silente, de manera que el tratamiento aplicado pueda ser curativo,
disminuyéndose su mortalidad (Tabla VII).

Sin embargo, existe una gran controversia sobre la conveniencia o no
de realizar campañas de screening en la población sana
o campañas selectivas sobre población en riesgo como los
varones de 50-70 años con sintomatología miccional leve
y antecedentes familiares de primer grado de cáncer de próstata.
La realización de un cribado en todos los varones que se encuentren
entre la quinta y séptima década de su vida y no presenten
ninguna sintomatología ni ningún signo clínico,
no ha demostrado reducir la mortalidad.
DIAGNÓSTICO
CLÍNICO DEL ADENOCARCINOMA DE PRÓSTATA
Se basa fundamentalmente en los antecedentes (ya tratados en el apartado
factores de riesgo), el tacto rectal, la determinación de los
valores del PSA y la ecografía.
Tacto rectal
El tacto rectal se realiza con el dedo índice enguantado y bien
lubricado. Debe informarse previamente al paciente, con el objetivo
de que se encuentre lo más relajado posible durante la exploración.
Es una exploración con un elevado grado de aceptación
por parte de la población general (78 por ciento en el primer
examen y 70 por ciento en el segundo).
La posición que debe adoptar el paciente puede variar. Puede
emplearse el decubito supino sobre la camilla, la genuflexión
o posición mahometana y también en decúbito lateral.
El tacto rectal aporta una información muy interesante sobre
la próstata y otras estructuras como el recto (neoplasia de recto,
tono del esfínter anal, fisuras, etc.). Con el tacto rectal debe
valorarse:
- La sensibilidad de la próstata a la presión con la yema
del dedo. La próstata no debe ser dolorosa.
- El tamaño. El volumen de la próstata normal es como
el de una castaña y tiene esta forma aproximada.
- La consistencia.
En condiciones normales es similar a la de la eminencia tenar de la
mano, la punta de la nariz o el cuello uterino (Tabla VIII).

- El límite de la glándula. Debe ser regular y conservar
el surco medio.
- La movilidad. Una glándula pétrea o una pelvis congelada
son sugerentes de cáncer de próstata.
El cáncer de próstata palpable de forma precoz se detecta
habitualmente como un nódulo dentro de la glándula.

Para realizar una exploración sistematizada de la próstata
puede resultar de utilidad seguir la regla nemotécnica de la
"SETA CON LIMO" (Tabla IX).
Se ha comparado la efectividad del tacto rectal realizado por profesionales
experimentados a la de la ecografía transrectal, pero con un
coste mucho menor. Sin embargo, no se ha evaluado si el tacto rectal
en varones asintomáticos es un método efectivo de screening
del cáncer de próstata. Así, la evaluación
y tratamiento de los nódulos prostáticos encontrados por
medio de tacto rectal en varones asintomáticos en Atención
Primaria no conlleva un aumento significativo de la expectativa de vida
ni tampoco una mejora en la calidad de vida. Por ello, algunos autores
desaconsejan su utilización como prueba de cribado en población
asintomática.
Para terminar, en
la Figura 4 puede observarse un algoritmo diagnóstico del carcinoma
de próstata basado en el tacto rectal, los niveles de PSA y la
ecografía con biopsia transrectal.

Marcadores biológicos
Entre los marcadores biológicos más utilizados para el
diagnóstico del cáncer de próstata, destaca el
antígeno prostático específico (PSA), que sigue
siendo el más utilizado, aunque actualmente se trata de aumentar
su precisión a través de diferentes subdeterminaciones
del mismo (PSA libre, tasa de PSA libre/PSA total, velocidad de PSA
y/o densidad de PSA, etc.). Otras determinaciones, como la fosfatasa
ácida, marcador tumoral hasta hace unos años, han sido
desplazadas por el PSA.

El PSA es una glucoproteina de 34 Kd con actividad serinproteasa, identificada
por Wang et al en 1979 a partir de un extracto de tejido prostático.
Es codificado por el gen que codifica las kalicreínas hísticas
humanas. Aunque se creía que era exclusivo de la síntesis
de la glándula prostática, se ha comprobado, recientemente,
que puede detectarse en quistes y tumores mamarios, secreciones mamarias
tanto de mujeres lactantes como no lactantes, en líquido amniótico
y en lavados broncoalveolares.
El PSA se ha cuestionado como prueba válida en el diagnóstico
precoz del cáncer de próstata, ya que determina entre
el 18 y 25 por ciento de falsos negativos y cerca de un 60 por ciento
de falsos positivos. Sin embargo, es el marcador tumoral más
utilizado en la monitorización del cáncer de próstata,
sobre todo para valorar la respuesta al tratamiento.
Otro inconveniente del PSA es que se eleva también en procesos
benignos como la prostatitis, la hipertrofia benigna de próstata
y en las manipulaciones de la glándula (tacto rectal, sondaje
uretral). También aumenta con el volumen prostático y
con la edad.
En la Tabla X pueden observarse los diferentes valores de referencia
del PSA en los distintos grupos de edad y razas. Debe saberse que fármacos
como el finasteride disminuyen sus niveles en sangre. El punto de corte
normal se sitúa en los 4 ng/ml. Por encima de 10 ng/ml se considera
anormal y entre 4 y 10 ng/ml son valores sospechosos, debiendo valorarse
entonces los parámetros que se comentan a continuación.
- El PSA libre se encuentra libre en el suero, su nivel es menor que
el unido a proteínas y su determinación se justifica porque
mejora su capacidad de diagnosticar precozmente el cáncer de
próstata, sobre todo en los casos de niveles dudosos (4-10 ng/ml.),
que pueden ser compatibles con la existencia de hipertrofia benigna
de próstata. Algunos trabajos recientes no encuentran capacidad
discriminatoria entre benignidad y malignidad a esta determinación,
pero sí, al cociente PSA-Libre/PSA total.
- El cociente PSA-Libre/PSA total es más bajo en los hombres
que padecen cáncer que en glándulas prostáticas
normales o con enfermedad benigna de próstata. Por lo tanto,
su determinación ayudará a diferenciar el cáncer
de la hipertrofia benigna y evitará biopsias innecesarias. Valores
por debajo de 0,12 dan un 93 por ciento de diagnósticos positivos
de cáncer de próstata (Tabla XI).

- La velocidad del PSA es una medida de la tasa de cambio del valor
del PSA en el tiempo. Se supone que un hombre que tenga un PSA en aumento
tiene más probabilidades de padecer cáncer, lo que puede
justificar la biopsia. Un incremento anual mayor de 0,8 ng/ml es sugerente
de cáncer de próstata con una probabilidad del 69 por
ciento. Los inconvenientes son la variabilidad de los niveles de PSA
entre medidas (10 por ciento-15 por ciento de un día a otro)
y la necesidad de hacer muchas determinaciones durante cierto tiempo,
con el riesgo de que el tumor mientras tanto este creciendo.
- La densidad del PSA se calcula dividiendo el valor de PSA por el volumen
de la próstata, que normalmente se mide por ecografía
transrectal. Cuanto mayor sea la densidad de PSA, mayor será
la posibilidad de padecer cáncer. Un hombre con un valor de PSA
total de 10 ng/ml, pero con un volumen de próstata muy grande
puede tener un PSA elevado debido al crecimiento benigno de la próstata.
Por el contrario ante el mismo valor de PSA, pero con un volumen prostático
pequeño, las posibilidades de padecer un cáncer de próstata
están aumentadas.
Son cifras patológicas las superiores a 0,12 y la tasa de detección
de cáncer de próstata, para valores de PSA situados entre
4,1 y 10,0 ng/ml es del 14,8 por ciento.
El cálculo de la densidad ayuda a ajustar las variaciones debidas
a la edad y el tamaño, tratando de evitar biopsias innecesarias,
aunque como es necesaria una ecografía transrectal algunos opinan
que ya que el paciente va a sufrir la incomodidad del sondaje, podría
practicarse a la vez una biopsia.
- La fosfatasa ácida prostática fue muy utilizada anteriormente
a la aparición del PSA, pero actualmente se utiliza únicamente
como marcador del cáncer de próstata en la fase metastásica.
No es un marcador con buena sensibilidad y los valores normales no excluyen
la existencia de cáncer de próstata. El valor normal es
menor de 0,8 U/L y valores por encima son indicativos de enfermedad
avanzada.
- La fosfatasa alcalina es una enzima con varias isoenzimas, de las
que en este caso interesa la fracción ósea. Puede encontrarse
elevada en metástasis ósea, aunque la fracción
global puede elevarse en la enfermedad de Paget ósea y en las
hepatopatías. Cuando la fracción ósea está
por encima de 20 son casi diagnósticas de cáncer de próstata
diseminado en huesos.
- Otras determinaciones en fase experimental son la actividad procoagulante,
que se cree es un marcador de fenotipo maligno en el cáncer de
próstata, el aumento numérico de los cromosomas 7 y 8,
que se consideran marcadores potenciales del comportamiento tumoral
y del pronóstico del paciente, y la glucoproteína 72.
DIAGNÓSTICO
POR LA IMAGEN
Los métodos utilizados son la ultrasonografia transrectal estándar,
resonancia magnética nuclear (RMN), tomografía axial computerizada,
los rastreos óseos y la radiología convencional. Ninguno
de ellos por sí mismo es suficiente para el diagnóstico
o estadiage del cáncer de próstata.
- La ultrasonografía transrectal es el mejor método junto
a la RMN con bobina endorrectal y el más barato para la valoración
local del cáncer de próstata.
Actualmente, se considera que el cáncer de próstata es
hipoecoico, registrando un elevado índice de falsos positivos
(mayor del 50 por ciento) en el diagnóstico, por lo que no se
considera útil en el screening).
Es una prueba que resulta de enorme utilidad para obtener biopsias ecodirigidas
de las zonas escogidas, permitiendo saber si el tumor se encuentra confinado
a la glándula o no. También sirve para determinar el volumen
prostático o del tumor, y su extensión. Discrimina con
mayor rendimiento tumores con volumen superior a 0,2 cc y los situados
en la zona periférica. Se afirma que la ecografia transrectal
es innecesaria en el 80 por ciento de los tactos rectales negativos
con cifras de PSA normales, sin que por ello se afecte la tasa diagnóstica
de cáncer de próstata. En el cáncer de próstata
en estadio B o C, la ecografía transrectal identifica el 90 por
ciento de los mismos.
- La Tomografía Axial Computerizada (TAC) es una exploración
con buena resolución de las estructuras anatómicas, aunque
es poco sensible desde el punto de vista diagnóstico. Sin embargo,
desde el punto de vista del estadiaje permite diagnosticar roturas importantes
de la cápsula, la invasión de las vesículas seminales
y la infiltración del cuello vesical en estadios avanzados, situaciones
que también detectan el tacto rectal y la ecografía transrectal.
La TAC es útil en el diagnóstico de la recidiva local
tras la prostatectomía radical y en los pacientes con metástasis
vertebrales y compresión medular.
- La Resonancia Magnética Nuclear (RMN) con bobina corporal tiene
un eficacia similar a la ecografía. El uso de la RMN con bobina
endorrectal puede mejorar su eficacia. Es útil también
en el diagnóstico de recidiva local tras la prostatectomía
radical y en pacientes con compromiso espinal por metástasis
óseas.
- La Gammagrafía ósea con tecnecio 99 permite diagnosticar
metástasis óseas en todo el esqueleto a veces con meses
de antelación a la clínica dolorosa. Es una técnica
sencilla, barata y sensible, pero poco específica, planteando
dudas ante Paget óseo, artritis, fracturas y osteitis. No obstante,
combinada con la determinación del PSA y la fosfatasa alcalina
isoencima ósea, confirma la enfermedad diseminada ósea.
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