Cancer
de próstata en atención primaria
Factores
de riesgo
Aunque como se ha
dicho anteriormente las causas etiológicas del cáncer
de próstata son desconocidas, esta enfermedad se ha podido relacionar
con los siguientes factores de riesgo (Tabla III):

EDAD
La incidencia del cáncer de próstata aumenta con la edad
de forma continua, habiéndose demostrado que el 100 por cien
de los varones desarrollaría la enfermedad si viviera lo suficiente.
Estudios practicados en autopsias han puesto de manifiesto que el 30
por ciento de los varones en la séptima década y el 50
por ciento en la novena presentan cáncer de próstata.
Desde el punto de vista del diagnóstico clínico, la edad
media de presentación del cáncer de próstata es
de 72 años, diagnosticándose más del 75 por ciento
en personas mayores de 65 años.
Por último, debe saberse que aunque el cáncer de próstata
es poco frecuente en varones menores de 40 años, su edad de diagnóstico
está descendiendo debido a su búsqueda activa y a las
campañas de diagnóstico precoz.
HISTORIA
FAMILIAR
El 25 por ciento de los casos diagnosticados de cáncer de próstata
tienen antecedentes familiares. Así, en varones con antecedentes
de familiares de primer grado afectados de cáncer de próstata
el riesgo de manifestar la enfermedad es 2-3 veces mayor.
GENÉTICA
La herencia se da en el 10 por ciento de los casos de cáncer
de próstata. En esta situación la enfermedad suele diagnosticarse
antes de los 50 años y presentarse en un estadio más avanzado.
RAZA
Se ha observado una mayor incidencia de cáncer de próstata
en la raza negra, en la que el riesgo es de 1/9 (1/11 en la raza blanca).
No se han observado diferencias entre negros africanos o norteamericanos.
DIETA
La dieta rica en grasas de origen animal se ha relacionado con una mayor
incidencia de cáncer de próstata, circunstancia que se
ha observado en poblaciones de origen nórdico frente a la de
origen mediterráneo. Se piensa que la ingesta de grasa estaría
relacionada con la transformación del colesterol en testosterona.
La vitamina D, por su implicación en el metabolismo lipídico,
está considerada un factor protector.
RADIACIONES IONIZANTES
Las radiaciones ionizantes pueden proceder de tres frentes: la radiación
ionizante de fondo, las utilizadas en diagnóstico y tratamiento,
y las que se encuentran en las pruebas nucleares o las debidas a ocupación
laboral.
Las radiaciones ionizantes son carcinogénicas y se han relacionado
con un gran número de neoplasias. En los supervivientes de la
bomba atómica que lanzaron los americanos en Hiroshima y Nagasaki
se ha detectado una incidencia superior a la esperada de leucemias y
otros cánceres. Lo mismo ocurre cuando se utilizan los rayos
X para el tratamiento de enfermedades como el acné, hipertrofia
tímica o adenoidea y espondilitis anquilosante.
La exposición a radiaciones ionizantes incrementa la incidencia
de leucemias agudas y crónicas, enfermedad de Hodgkin y linfomas
no Hodgkin, leucemia aguda no linfoblástica, mielofibrosis, melanoma
y cáncer de tiroides. Igualmente, la exposición al dióxido
de torio predispone a la aparición de angiosarcomas y en los
trabajadores de las minas de uranio se ha observado la presencia de
cáncer de pulmón tras un período de exposición
de 15 a 20 años.
Por último, debe saberse que las radiaciones ionizantes pueden
actuar como factor de riesgo del cáncer en general y que los
determinantes de su acción son la dosis, el tiempo de exposición
y la edad del receptor.
FACTORES
HORMONALES
Aunque no parece ser un factor desencadenante, en el cáncer de
próstata se ha observado que los niveles de testosterona y dihidrotestosterona,
así como el número de receptores esteroideos intratumorales,
son muy superiores a los de la glándula prostática normal.
Por otra parte, es conocido cómo se consigue inducir la aparición
del tumor de forma experimental con la administración de andrógenos.
FACTORES MEDIOAMBIENTALES
La incidencia de cáncer de próstata es mayor en los países
industrializados que en los subdesarrollados.
Por otro lado, existe una clara diferencia en la incidencia del cáncer
de próstata en las distintas zonas geográficas del mundo,
siendo ésta muy elevada en EE.UU. y los países nórdicos
europeos, y mínima en los países asiáticos. España,
geográficamente, esta situada en el grupo de países con
una incidencia intermedia. La influencia medioambiental se demuestra
en los emigrantes provenientes de zonas de baja incidencia que acuden
a otras de gran incidencia. Por ejemplo, en los japoneses que emigran
a EE.UU. la incidencia de cáncer de próstata se equipara
a la de los americanos en la segunda generación.
Por último, el riesgo de los trabajadores que están expuestos
a metales pesados como el cadmio también es mayor.
ESTERILIZACIÓN
MASCULINA
Diferentes estudios han observado una incidencia 1,7 veces mayor de
cáncer de próstata en varones a los que se le ha practicado
una vasectomía. Aunque unos autores atribuyen este aumento de
incidencia a un probable aumento de testosterona tras la vasectomía,
otros lo imputan a un sesgo de vigilancia en estos pacientes.
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