Cancer
de próstata en atención primaria
Tratamiento
Antes de abordar
el tratamiento del cáncer de próstata se deberán
valorar las siguientes variables:
- Edad
- Esperanza de vida
- Morbilidad
- Estadio del tumor en el momento del diagnóstico
- PSA
- Score de Gleason
- Preferencias del paciente
En el abordaje terapéutico del cáncer de próstata
la actitud a adoptar debe considerar las variables expuestas, por lo
tanto tendrá mucho interés el grado evolutivo en que se
encuentre la enfermedad al llegar a su diagnóstico.
En principio se van a establecer tres situaciones muy significativas
desde el punto de vista del tratamiento, la enfermedad clínicamente
localizada, la enfermedad localizada pero avanzada y la enfermedad diseminada.
Enfermedad
clínicamente localizada
Enfermedad limitada a la glándula sin rebasar la cápsula
en ausencia de adenopatías y/o metástasis. Están
indicados los tratamientos curativos:
La prostatectomía
radical
Es el tratamiento de elección en pacientes con cáncer
de próstata localizado (T1b-c, T2.N0, M0), en menores de 70 años
con buen estado general y una supervivencia estimada de 10 años
o más. Sin embargo, es difícil establecer el diagnóstico
cierto de intra o extracapsular. Por otra parte, aunque la mortalidad
operatoria es muy baja (0,3 por ciento), la morbilidad se sitúa
entre un 10 y un 15 por ciento y las secuelas como incontinencia e impotencia
llegan a ser del orden del 3-9 por ciento y 40-90 por ciento respectivamente.
Radioterapia
Hay una posición opuesta entre urólogos y radioterapéutas.
El 79 por ciento de los urólogos norteamericanos prefieren la
prostatectomía radical frente al 92 por ciento de los radioterapeutas
que son partidarios de radioterapia externa.
Lo cierto es que con la radioterapia se alcanzan tasas de supervivencia
específica a los diez años del 59 por ciento, similares
a los esperados vivos en los que es del 63 por ciento.
La radioterapia externa puede alterar la calidad de vida del paciente
a medio plazo (rectitis y cistitis actínica) y a largo plazo
(pueden llegar a ocasionar hasta 1-5 por ciento de incontinencia urinaria,
estenosis uretrales en el 4,7 por ciento, obstrucción por contractura
cervical en el 3,5 por ciento e impotencia en el 39-65 por ciento. Sus
indicaciones precisas son el cáncer de próstata clínicamente
localizado, esperanza de vida ajustada inferior a diez años,
contraindicación de cirugía o preferencia del paciente.
Enfermedad
localizada pero avanzada
El tumor ha rebasado la cápsula prostática o existe afectación
de las vesículas seminales desde el punto de vista clínico
o radiológico, sin que haya por otro lado evidencia de adenopatías
y/o metástasis (estadios clínicos T3 N0M0). También
están englobados en este grupo aquellos cánceres que tras
prostatectomía radical en el estudio patológico presentan
infiltración del área periprostática, vesículas
seminales o afectación de ganglios linfáticos (estadio
T3 N0-2).
En estos pacientes las posibilidades de curación resultan escasas,
por tanto el objetivo terapéutico fundamental es conseguir el
mejor control local posible de la enfermedad para proporcionar una mayor
calidad de vida e intentar una prolongación de la supervivencia.
Las herramientas terapéuticas indicadas dependerán del
estadio clínico de la enfermedad:
- En el estadio T3 el tratamiento es muy controvertido. La prostatectomía
radical se indica en casos muy seleccionados de pacientes jóvenes,
estando desaconsejada la radioterapia en combinación con hormonoterapia.
La hormonoterapia está indicada como monoterapia en pacientes
de edad avanzada y con esperanza de vida muy corta (la hormonoterapia
tiene una respuesta terapéutica limitada en el tiempo a tres
o cuatro años, y los pacientes desarrollan progresión
local precisando resecciones transuretrales desobstructivas en un 30-33
por ciento y derivación urinaria en el 8 por ciento). La hormonoterapia
está indicada también como coadyuvante a la prostatectomia
y a la radioterapia.
- En estadios T3, N0-2 tras consolidación definitiva de la cirugía
se utiliza la radioterapia adyuvante y hormonoterapia adyuvante.
Enfermedad diseminada
En este grupo se incluyen aquellos casos con infiltración de
órganos vecinos y presencia de adenopatías y/o metástasis.
En esta situación no se han descrito casos de curación,
por lo que la finalidad terapéutica es paliativa. La respuesta
al tratamiento se agota a medida que avanza el tiempo. El tratamiento
de elección en este grupo es la hormonoterapia. El 80 por ciento
de los casos de enfermedad diseminada responden de forma positiva a
la deprivación androgénica, mejorando la sintomatología
y los signos objetivos de obstrucción del aparato urinario. En
cuanto a las metástasis disminuyen y/o desaparecen tan solo en
un 20-30 por ciento, un 20 por ciento continúan progresando y
el resto se mantienen estables.
Como es sabido, las células prostáticas transforman la
testosterona, dihidroepiandrostendiona y androstendiona en su metabolito
activo, la dihidrotestosterona. Para suprimir esta actividad androgénica
se han planteado diferentes tratamientos, que sólo vamos a enumerar
sin entrar en el estudio de cada uno de ellos, puesto que sería
demasiado extenso y se saldría de nuestro objetivo. Estos son
los estrógenos, la orquiectomía, los antiandrógenos,
antiandrógenos esteroides, antiandrógenos no esteroideos
y los agonistas LH-RH.
Para finalizar este trabajo, en la Figura 5 pueden observarse algunas
recomendaciones para abordar esta enfermedad según su estadio
evolutivo.

|Sumario
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