La infección VIH
Población
con prácticas de riesgo para el VIH
Una vez detectado
que una persona tiene o ha tenido prácticas de riesgo para el
VIH tendremos que plantearnos otra serie de objetivos:
1. Objetivos preventivos y de asesoramiento.
2. Objetivos de diagnóstico precoz de casos infectados por el
VIH.
Así, deberemos:
- Plantear alternativas de disminución de riesgo.
- Informar más en profundidad, sobre la infección VIH
y otras ETS.
- Cuantificar el riesgo para esa persona concreta: valoración
de la oferta de la prueba para el VIH:
- Consejo pre-prueba.
- Consejo post-prueba.
PLANTEAR
ALTERNATIVAS DE DISMINUCIÓN
DE RIESGO
Una vez detectada una práctica de riesgo, hay que trabajar con
el paciente para proponer alternativas viables a "su realidad"
para intentar disminuir el riesgo en lo posible. No hay que olvidar
que se trata de un objetivo que habrá que plantearse a medio
o largo plazo, con un trabajo de asesoramiento continuado (papel fundamental
de otros profesionales como la enfermería).
Debemos tener siempre presente cuestiones éticas fundamentales
como la confidencialidad, el secreto profesional, el consentimiento
informado y el respeto a la autonomía de la persona.
Es importante trabajar y entrenar nuestras habilidades para ser capaces
de realizar un correcto consejo asistido ("counselling").
Si se trata de una práctica sexual de riesgo, trabajaremos la
utilización correcta del preservativo en todas las relaciones.
Si, por el contrario, se trata de una práctica por compartir
material de inyección en el consumo de drogas, nuestro objetivo
inmediato será el que NO comparta (programa de intercambio de
jeringuillas (PIJ), cambio de vía, etc.).
La decisión final la debe tomar el paciente, por lo que hay que
huir de expresiones paternalistas como: "No hagas esto.."
y evitar "castigar" cuando veamos que en sucesivas visitas
sigue con las mismas prácticas de riesgo ("ya te dije que
así te ibas a infectar..."), utilizando siempre refuerzos
positivos, por pequeños que sean los logros conseguidos ("¡mira
como usaste el preservativo y tuviste una relación satisfactoria!...")
e investigar las razones por las que no haya podido llevarlos a cabo.
INFORMACIÓN SOBRE
EL VIH
La cantidad de información que habrá que dar a una persona
en la que hallamos detectado prácticas de riesgo, será
mayor que la que dábamos a la población general, aunque
de nuevo habrá que explorar previamente sus conocimientos sobre
el tema.
CUANTIFICACIÓN
DEL RIESGO: VALORACIÓN DE LA OFERTA DE LA PRUEBA PARA EL VIH
Identificada una práctica de riesgo, hay que cuantificar, aunque
sea mentalmente, cuál es el riesgo real para esa persona concreta,
lo cual no es siempre una tarea fácil. Los médicos, por
lo general, tendemos a magnificar ese riesgo. Los factores que pueden
influir son múltiples:
- Prevalencia de infección VIH en la población de que
se trate (UDVP, prostitutas, jóvenes, etc.). A este respecto,
señalar que la mayoría de los estudios apuntan a que la
prevalencia de infección VIH en prostitutas es similar a la de
cualquier mujer en ese tramo de edad, salvo en el caso, claro está,
de que sean además consumidoras de drogas inyectadas.
- Tipo de práctica (Tabla III). Un reciente estudio español,
publicado en AIDs, señala la no seroconversión de ninguna
persona en una cohorte de parejas serodiscordantes homosexuales seguida
durante varios años que decían mantener, como única
práctica de riesgo, la felación sin protección.

- Conviene recordar que el riesgo de seroconversión por pinchazo
accidental con una aguja hueca tras pinchar a un individuo seropositivo
es del 0,3 por ciento. Existen protocolos de seguimiento y tratamiento
específicos en todas los servicios de salud laboral de todas
las áreas sanitarias para los pinchazos accidentales que ocurren
en el ámbito profesional.

- La coexistencia de otras ETS es un factor determinante de un mayor
riesgo para la infección VIH. Su tratamiento ha demostrado ser
una medida efectiva en la disminución de la incidencia de la
infección VIH.
Una vez cuantificado el riesgo valoraremos la oferta de la prueba para
detectar si el individuo está o no infectado por el VIH. Esto
nos permitirá realizar un diagnóstico precoz. Como se
comentó en la introducción, todavía los nuevos
diagnósticos de infección por VIH se siguen haciendo en
estadios muy tardíos y en la mayoría de los casos como
consecuencia de enfermedades definitorias de sida. En la Tabla IV se
resumen las indicaciones para la oferta del test VIH.
Conviene señalar que la prueba VIH no es un "ansiolítico"
(al revés, genera ansiedad) y que no previene de la infección
VIH.
Con respecto a la mujer embarazada, se recomienda sistemáticamente
la realización de la prueba debido a las alternativas terapéuticas
de que disponemos en la actualidad, ya que si el riesgo de transmisión
vertical es superior al 30 por ciento, con tratamiento antirretroviral
durante el embarazo, parto e inmediatamente después de éste
y, con la programación de una cesárea electiva, se reduce
el mismo hasta aproximadamente un 5-7 por ciento. No olvidar que el
embarazo de una madre seropositiva para el VIH es un supuesto legal
de interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
- Consejo pre-prueba: debemos tener siempre en cuenta que debe ser:
- Voluntaria. El/la paciente, independientemente de que el profesional
crea que es necesaria realizara, debe libremente poder dar o no, su
consentimiento. Éste podrá ser verbal o escrito (mediante
formulario escrito específico de consentimiento informado), aunque
cada vez parece más recomendable este último.
Si el paciente decide no hacérsela, habrá que trabajar
sobre sus prácticas de riesgo y darle tiempo para reflexionar
(no forzar para la realización del test).
- Informada. Se debe dar la información suficiente sobre:
a) Riesgo real de su práctica.
b) En qué consiste la prueba (análisis de sangre para
detectar anticuerpos contra el VIH).
c) Tiempo de espera hasta la obtención del resultado.
d) Qué significan los resultados positivo y negativo (diferencia
entre infectado y sida, período ventana, necesidad de repetirlo
si fuera negativo en unos 3 meses desde la última práctica
de riesgo, etc.).
e) Adelantar posibles reacciones emocionales durante la espera de los
resultados.
f) Adelantar posibles reacciones ante los resultados positivos y negativos.
- Confidencial. Reforzar siempre la obligación de guardar el
secreto profesional de todas las personas implicadas en el proceso (médico,
enfermera, trabajadora social).
- Asesorado. La propia ansiedad que genera la realización de
la prueba puede favorecer trabajar sobre la percepción de riesgo
que tiene esa persona, para así conseguir cambios que disminuyan
en el futuro. La realización del test no protege del contagio.
Por otro lado, hay que señalar que el test sólo detecta
infección para el VIH y no para otras enfermedades como otras
ETS, VHC, etc., de las que también se ha podido contagiar.
- Escucha empática. Es un buen momento para que el paciente exprese
sus dudas y temores. Hay que mostrar apoyo durante todo el proceso sea
cual sea el resultado, y recordar que estamos estableciendo las bases
de la futura relación con ese paciente.
- Prueba: la prueba en sí, consiste en una extracción
de sangre con la que se realiza inicialmente una prueba de cribaje (EIA
o ELISA) y de ser positiva, se realiza otra de confirmación (Western-Blot
o inmunoanálisis de tipo lineal (LIA)), de manera que si un resultado
se informa como positivo, es positivo para el VIH.
Si se sospecha una infección aguda (la mayoría son asintomáticas,
aunque algunas pueden simular un cuadro seudogripal parecido al de una
mononuclesois infecciosa), se puede detectar el antígeno p24
o realizar pruebas de PCR cualitativas y, posteriormente, transcurrido
un mes, realizar la detección de anticuerpos.
- Comunicación del resultado. Consejo post-prueba: Se trata de
un momento especialmente delicado y fundamental, por lo que se deberá
planificar para disponer del tiempo suficiente (consulta programada)
y de un lugar y clima adecuados. Es deseable que la comunicación
del resultado la realice la persona que realizó el consejo pre-test,
quien habrá de comprobar el resultado con la antelación
suficiente para poder planificar la entrevista. Prever la posibilidad
de disponer de una segunda entrevista en un tiempo breve tras la comunicación
del resultado (preferible que sea a principio de la semana).
a) Resultado negativo: antes de informar un resultado como negativo
(con un ELISA negativo es suficiente), hay que cerciorarse de que hayan
transcurrido al menos 3 meses desde la última práctica
de riesgo. De no ser así, habrá que repetirla transcurrido
el mismo (período ventana). La comunicación de un resultado
negativo a una persona con prácticas de riesgo le puede producir
una sensación de invulnerabilidad y falsa protección frente
al VIH y, dificultar la adopción de prácticas de menor
riesgo, por lo que habrá que trabajarlo de antemano. Se analizarán
conjuntamente las medidas preventivas a tomar, sus posibles dificultades
y las soluciones a las mismas, para así, establecer con el propio
interesado un plan de reducción de riesgo, fijando las visitas
sucesivas.
b) Resultado positivo: sólo se comunicará una vez que
estemos seguros del mismo. No es fácil dar un resultado positivo,
pero no olvidemos que mucho menos recibirlo. Utilizaremos los recursos
de comunicación que mejor manejemos para dar un mala noticia,
de forma que una frase introductoria que advierta que estamos ante una
mala noticia, nos puede ayudar. No obstante, hay que ser muy claro al
comunicar a una persona que está infectada por el VIH (en el
consejo pre-test ya se había explicado la diferencia ente estar
infectado = seropositivo y sida) y no dar cabida a ninguna duda al respecto.
Tras comunicar un resultado positivo hay que dar tiempo a "digerir"
la noticia y explicar de forma clara y objetiva cuál es la situación.

El principal objetivo de este encuentro debe ser comunicar su estado
de seropositividad, valorar el impacto emocional (Tabla V) y atender
a las demandas inmediatas que puedan surgir. No es el momento de volcar
gran cantidad de información que el paciente no va a ser capaz
de asimilar (pronóstico, tratamientos...). Hay que dar tiempo
para que exprese libremente sus sentimientos y obviar frases de condolencia.
Un acompañamiento no verbal empático puede ser mucho más
útil para favorecer la descarga emocional (pej. poner la mano
en el hombro..., siempre y cuando se haga de una forma natural y sincera).
Sin embargo, ya desde este momento hay que plantear y trabajar la adopción
de conductas de disminución de riesgo con su pareja o parejas
(uso del condón en las relaciones sexuales).
Mujer embarazada: la comunicación de un resultado positivo a
una mujer embarazada, tiene una serie de consideraciones que deben ser
revisadas. Ésta debe estar al corriente de que se trata de un
supuesto de IVE recogido por la ley. No obstante, se le debe informar
de los recursos terapéuticos disponibles:
tratamiento antiretroviral durante el embarazo, parto y postparto, al
recién nacido y la combinación con una cesárea
electiva y programada, que reducen sustancialmente el riesgo transmisión
vertical. No se debe olvidar el estudio de su pareja (la mayor parte
de las mujeres VIH + han sido contagiadas por su pareja, que bien era
o había sido UDVP). De decidir la continuidad con la gestación,
amén del seguimiento por parte del médico de familia como
si de cualquier embarazo se tratara, habrá que derivar a la paciente
a una unidad especializada para instaurar el tratamiento antiretroviral
correspondiente.
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