La infección VIH
Epidemiología
Es difícil
imaginar otra enfermedad en la que se haya avanzado tanto en tan poco
tiempo como en la infección VIH/sida y, sin embargo, queda mucho
camino por recorrer para el correcto control de esta pandemia. En la
actualidad y tras algo más de 20 años desde que se diagnosticaron
los primeros casos, podemos hablar de dos situaciones bien distintas;
por un lado, la infección VIH en los países desarrollados,
entre los que se incluye España y donde se puede empezar a hablar
de una enfermedad crónica, gracias a los avances en la terapia
antiretroviral y, por otro, bien distinto, la infección VIH en
los países en vías de desarrollo, donde los efectos de
esta pandemia son devastadores y lo peor está aún por
llegar. Las cifras de afectados han ido creciendo alarmantemente en
los últimos años, de forma que a finales del año
2001, la ONU contabilizó 5 millones de personas infectadas durante
ese año; así se estiman unos 40 millones de personas infectadas
por el VIH en el mundo, la mayoría de las cuales pertenecen a
países subsaharianos, donde el acceso a las diferentes medidas
tanto preventivas, como diagnósticas o terapéuticas es
verdaderamente escaso. En esos países el porcentaje de mujeres
portadoras del VIH supera el 55 por ciento y la transmisión vertical
es la regla, de forma que en algunos países el sida es la primera
causa de muerte, con tasas de prevalencia de la infección VIH
superiores al 20 por ciento. Desde el comienzo de la pandemia el número
de fallecidos supera los 20 millones de personas.
Si bien, la situación en Europa occidental es bien distinta,
con una prevalencia de la infección de un 0.3 por ciento (560.000
casos), frente a un 0.6 por ciento en América del Norte.
En España, desde el comienzo de la pandemia se han comunicado
62.219 casos de sida, de los que más de la mitad (53 por ciento)
ya han fallecido. En su mayoría la transmisión se ha debido
al uso compartido de material para la venopunción en usuarios
de drogas por vía parenteral (UDVP). Durante el año 2001
se estima que se diagnosticaron en España 2.300 casos nuevos
de sida, según datos corregidos por el retraso de notificación.
El número de nuevos diagnósticos ha disminuido un 14 por
ciento respecto al año anterior, continuando la tendencia iniciada
en 1995. Esta disminución en los últimos seis años
es de un 67 por ciento debido al conjunto de los avances de la lucha
contra el sida, tanto en la prevención como en la asistencia
sanitaria pero, fundamentalmente, es atribuible a los nuevos tratamientos
antirretrovirales, terapia antiretroviral de gran actividad (TARGA).
La mayor caída se registró entre 1996 y 1997, mientras
que en los últimos años ese descenso se está ralentizando.
No obstante, el número de portadores del VIH permanece estable
o incluso aumenta, estimándose (no hay que olvidar que en España
no existe un registro obligatorio de la infección VIH, aunque
sí de casos de sida) una prevalencia de infección por
VIH en el momento actual de unas 100.000-140.000 personas, de las que
un 35,7 por ciento corresponden a diagnósticos tardíos,
como consecuencia de la aparición enfermedades definitorias de
caso de sida. La mayoría (82 por ciento) de los casos corresponden
a hombres, la edad media del diagnóstico ha ascendido hasta los
38,7 años. La proporción de casos pediátricos (menores
de 13 años) ha seguido descendiendo y se sitúa en tan
sólo un 0,3 por ciento. La vía de transmisión más
frecuente ha sido el compartir material de inyección para la
administración parenteral de drogas (52 por ciento), lo que se
confirma tanto en hombres (53 por ciento) como en mujeres (48 por ciento).
La transmisión por relaciones heterosexuales no protegidas asciende
al 24 por ciento, pero adquiere especial relevancia en las mujeres,
donde representa el 40 por ciento de los casos. La tercera vía
de transmisión más frecuente han sido las relaciones homosexuales
no protegidas entre hombres, suponiendo el 14 por ciento de todos los
casos y el 17 por ciento de los hombres.
La incidencia de la transmisión vertical ha descendido en más
de un 80 por ciento desde el año 1995 a la actualidad (Tabla
I).

La proporción de casos notificados en España que son originarios
de otros países está sufriendo un importante ascenso,
de forma que en 1981, del total de casos conocidos en ese año
suponían un 2,4 por ciento, y en el año 2000 un 16 por
ciento.
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