Aula Acreditada:

Información General | Temario | Boletín de inscripción 


 
numero.gif (1368 bytes)


 

 

PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

  

Infecciones urinarias

Tratamiento

El objetivo del tratamiento de las ITU es hacer desaparecer la sintomatología del paciente y eliminar el gérmen de la vía urinaria. Eligiendo el antibiótico adecuado, la mejoría clínica suele aparecer rápidamente y, administrado el tiempo suficiente, se consigue la erradicación del gérmen responsable de la ITU.
El inicio del tratamiento se hace de forma generalmente empírica, pero su elección y tiempo de administración depende de una serie de factores como son: susceptibilidad de los gérmenes más frecuentemente encontrados en la zona geográfica, localización de la ITU en el tracto urinario, factores del huésped (edad, sexo embarazo, patología concomitante, historia previa de ITU, etc.), facilitación del tratamiento con antibiótico de posología cómoda, relación costeefectividad del fármaco elegido, aspectos fármacocinéticos del propio fármaco, tolerancia aceptable y repercusiones sobre la flora intestinal y vaginal que evite efectos secundarios.

La susceptibilidad antibiótica varía de una zona geográfica a otra y a lo largo de los años, por lo tanto la extrapolación de resultados entre zonas no siempre es válida.

La resistencia antibiótica se ha ido incrementando a lo largo de los años, constituyendo un problema de primer orden. Se ha producido elevada resistencia a cotrimoxazol y quinolonas, destacando la baja resistencia a cefalosporinas de primera y tercera generación y amoxicilina-clavulánico. En España, las resistencias a ampicilina y cotrimoxazol son tan elevadas que no son fármacos para usar como tratamiento empírico salvo que tengamos un urocultivo que demuestre sensibilidad de ese gérmen a dichos fármacos. La resistencia a cotrimoxazol está bajando por su menor uso, pero se cree que volvería a aumentar en caso de utilización masiva del mismo. Desde 1990 empezaron a usarse las quinolonas y, desde entonces, la resistencia del E.coli ha ido aumentando progresivamente pasando de un 9 por ciento en 1990 al 27 por ciento en1997 para el ácido pipemídico y, de un 3 por ciento en 1990 a un 16 por ciento en 1997 para el ciprofloxacino.



Existen diversos estudios en España que demuestran las diferentes tasas de resistencias por zona geográfica, gérmen y antibiótico utilizado (Tabla V).

En cuanto a la eficacia de los diferentes fármacos, la mayoría de los estudios concluyen que una pauta de tres días en ITU de vías bajas no complicadas y para cepas sensibles las tasas de curación estricta (entendiendo como estricta le erradicación del gérmen a las 4-6 semanas del inicio del tratamiento) son del 80-90 por ciento para ciprofloxacino, cotrimoxazol y amoxicilina-clavulánico. Tasas algo inferiores para fosfomicina-trometamol en dosis única y mucho más bajas para cefalosporinas de primera generación en pauta de tres días.

Cuanto mayor sea el espectro antimicrobiano del antibiótico mayor será el poder destructivo de la flora endógena (intestinal, vaginal, etc.), favoreciendo la aparición de candidiasis vaginal e incluso faríngea y, también, la colonización periuretral por E. coli, lo que favorece la aparición de recaídas. El efecto destructor de la flora es alto con los beta-lactámicos y bajo con el cotrimoxazol y quinolonas (excluyendo las más recientes).

Las medidas generales en cualquier tipo de ITU que conviene seguir son:

a) Ingesta hídrica abundante, 2 a 3 litros en 24 horas.
b) Corrección de hábitos miccionales: micciones cada 3 horas y postcoital.
c) Corrección de hábitos intestinales (estreñimiento).
d) Higiene anal hacia atrás, en la mujer.
e) Tratar las infecciones ginecológicas.

Aunque éstas son medidas sencillas y ampliamente aconsejadas no se ha descrito que las mismas prevengan las ITU salvo la micción postcoital. Pese a ésta, no ha demostrado eficacia pero por su sencillez puede aconsejarse.






 


|Sumario