Infecciones urinarias
Tratamiento
El objetivo del
tratamiento de las ITU es hacer desaparecer la sintomatología
del paciente y eliminar el gérmen de la vía urinaria.
Eligiendo el antibiótico adecuado, la mejoría clínica
suele aparecer rápidamente y, administrado el tiempo suficiente,
se consigue la erradicación del gérmen responsable de
la ITU.
El inicio del tratamiento se hace de forma generalmente empírica,
pero su elección y tiempo de administración depende de
una serie de factores como son: susceptibilidad de los gérmenes
más frecuentemente encontrados en la zona geográfica,
localización de la ITU en el tracto urinario, factores del huésped
(edad, sexo embarazo, patología concomitante, historia previa
de ITU, etc.), facilitación del tratamiento con antibiótico
de posología cómoda, relación costeefectividad
del fármaco elegido, aspectos fármacocinéticos
del propio fármaco, tolerancia aceptable y repercusiones sobre
la flora intestinal y vaginal que evite efectos secundarios.
La susceptibilidad antibiótica varía de una zona geográfica
a otra y a lo largo de los años, por lo tanto la extrapolación
de resultados entre zonas no siempre es válida.
La resistencia antibiótica se ha ido incrementando a lo largo
de los años, constituyendo un problema de primer orden. Se ha
producido elevada resistencia a cotrimoxazol y quinolonas, destacando
la baja resistencia a cefalosporinas de primera y tercera generación
y amoxicilina-clavulánico. En España, las resistencias
a ampicilina y cotrimoxazol son tan elevadas que no son fármacos
para usar como tratamiento empírico salvo que tengamos un urocultivo
que demuestre sensibilidad de ese gérmen a dichos fármacos.
La resistencia a cotrimoxazol está bajando por su menor uso,
pero se cree que volvería a aumentar en caso de utilización
masiva del mismo. Desde 1990 empezaron a usarse las quinolonas y, desde
entonces, la resistencia del E.coli ha ido aumentando progresivamente
pasando de un 9 por ciento en 1990 al 27 por ciento en1997 para el ácido
pipemídico y, de un 3 por ciento en 1990 a un 16 por ciento en
1997 para el ciprofloxacino.

Existen diversos estudios en España que demuestran las diferentes
tasas de resistencias por zona geográfica, gérmen y antibiótico
utilizado (Tabla V).
En cuanto a la eficacia
de los diferentes fármacos, la mayoría de los estudios
concluyen que una pauta de tres días en ITU de vías bajas
no complicadas y para cepas sensibles las tasas de curación estricta
(entendiendo como estricta le erradicación del gérmen
a las 4-6 semanas del inicio del tratamiento) son del 80-90 por ciento
para ciprofloxacino, cotrimoxazol y amoxicilina-clavulánico.
Tasas algo inferiores para fosfomicina-trometamol en dosis única
y mucho más bajas para cefalosporinas de primera generación
en pauta de tres días.
Cuanto mayor sea el espectro antimicrobiano del antibiótico mayor
será el poder destructivo de la flora endógena (intestinal,
vaginal, etc.), favoreciendo la aparición de candidiasis vaginal
e incluso faríngea y, también, la colonización
periuretral por E. coli, lo que favorece la aparición de recaídas.
El efecto destructor de la flora es alto con los beta-lactámicos
y bajo con el cotrimoxazol y quinolonas (excluyendo las más recientes).
Las medidas generales en cualquier tipo de ITU que conviene seguir son:
a) Ingesta hídrica abundante, 2 a 3 litros en 24 horas.
b) Corrección de hábitos miccionales: micciones cada 3
horas y postcoital.
c) Corrección de hábitos intestinales (estreñimiento).
d) Higiene anal hacia atrás, en la mujer.
e) Tratar las infecciones ginecológicas.
Aunque éstas son medidas sencillas y ampliamente aconsejadas
no se ha descrito que las mismas prevengan las ITU salvo la micción
postcoital. Pese a ésta, no ha demostrado eficacia pero por su
sencillez puede aconsejarse.
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