Infecciones urinarias
Clínica
Las ITU pueden presentarse
con diferentes formas clínicas:
Cistitis
aguda
Cuadro de inicio
agudo caracterizado por disuria, polaquiuria, tenesmo vesical y dolor
suprapúbico de intensidad variable. La presencia de hematuria
y febrícula se da hasta en un 40 por ciento de las cistitis.
Se produce por inflamación e irritación de la mucosa vesical
por los diferentes gérmenes. En los ancianos, incluso sin clínica
de ITU, un deterioro del nivel de conciencia debe hacernos pensar en
esta posibilidad. En los lactantes también puede haber síntomas
inespecíficos como retraso ponderal, anorexia, vómitos,
ictericia prolongada.
Pielonefritis aguda
Cuadro clínico
caracterizado por fiebre alta (39º-40º), escalofríos,
dolor dorsal y lumbar (con dolor a la palpación en ángulo
costovertebral afectado y puñopercusión renal positiva)
y, con cierta frecuencia, náuseas, vómitos y síndrome
miccional. En los niños pequeños puede cursar con fiebre,
malestar abdominal y síntomas inespecíficos. La pielonefritis
indica afectación del parénquima renal y/o sistema colector.
Alrededor de un 50 por ciento de los pacientes con pielonefritis tienen
el antecedente de ITU de vías bajas en los últimos seis
meses. Ocasionalmente, el cuadro clínico no se presenta por completo
y sólo con síntomas de vías bajas llamándose
entonces pielonefritis subclínica. Cuando se asocia a litiasis,
el porcentaje que evoluciona a un proceso séptico llega al 15
por ciento.
Las posibles complicaciones
de una pielonefritis aguda son los abscesos intrarrenales y perinefríticos
que se presentan en pacientes con anomalías urológicas,
cálculos, diabetes o reflujo vesicoureteral; pionefrosis o infección
supurada del parénquima y la nefritis focal o infección
aguda del parénquima diseminada por vía hematógena
desde otro foco. Alrededor de un 20 por ciento de los pacientes sufren
una bacteriemia, sobre todo ancianos, diabéticos, los que tienen
obstrucción urinaria o las producidas por Klebsiella o Serratia.
Las complicaciones de la pielonefritis hay que sospecharlas en el paciente
con fiebre persistente más de 72 horas del inicio de tratamiento
antibiótico correcto.
Pielonefritis
crónica
La existencia de
ITU actual o pasada que deja cicatrices renales, un riñón
pequeño y, ocasionalmente con mala función, define este
proceso. Se produce una destrucción del sistema calicial con
clínica infecciosa, la mayor parte de las veces silente y clínica
de insuficiencia renal indistinguible de la de otras etiologías.
El diagnóstico es fundamentalmente radiológico.
Prostatitis
aguda
Cuadro clínico
que se manifiesta con síndrome miccional, nicturia, fiebre, escalofríos,
dolor perineal o abdominal bajo y grados variables de obstrucción
urinaria. Otros síntomas que pueden aparecer son hemospermia,
alteración de la erección y eyaculación dolorosa.
El tacto rectal, que no debería realizarse para evitar bacteriemias,
muestra una próstata caliente, dolorosa e inflamada. Entre el
1-10 por ciento de los casos no muestran próstata dolorosa o
aumentada de tamaño.
Prostatitis
crónica
Habitualmente asintomática
y cuando hay síntomas éstos son menos llamativos que la
aguda con síntomas irritativos urinarios, dolor perineal o abdominal
bajo, dolor con la eyaculación. Son producidas por bacilos Gram
negativos. En el tacto rectal la próstata aparece normal o indurada.
En las secreciones prostáticas se pueden encontrar leucocitos
y bacterias. Poco frecuente, debe ser tenida en cuenta en varones con
bacteriurias recidivantes.
Cistitis
abacteriana
o abacteriuria sintomática o
síndrome uretral
no gonocócico
Síndrome
miccional indistinguible del de las cistitis, sin bacteriuria significativa.
Según los autores que se consulten se cataloga como ITU o como
una ETS. Se observa en la mitad de las mujeres con síntomas urinarios
de vía bajas, son de transmisión sexual y la clínica
va desde la ausencia de síntomas hasta el síndrome miccional
con descarga uretral mucoide o mucopurulenta. En los urocultivos, los
recuentos bacterianos no llegan a bacteriuria significativa y puede
aislarse E. Coli, Klebsiella, etc, aunque los gérmenes implicados
fundamentalmente son la Clamydia trachomatis en el 50 por ciento de
las uretritis del varón y en el 35 por ciento de las mujeres,
Mycoplasma hominis y Ureaplasma urealiticum. La presencia de una ETS
en la pareja, la promiscuidad o el inicio reciente de relaciones sexuales
con persona nueva son indicios que hacen pensar en una uretritis. En
mujeres cuya enfermedad es de comienzo gradual, sin hematuria ni dolor
suprapúbico y con síntomas de más de 7 días
de duración, debe sospecharse una infección por clamydias
o gonococo especialmente ante los cambios en los hábitos sexuales
o de pareja. Apoyan la existencia de una infección urinaria por
el E. coli la presencia de hematuria macroscópica, dolor suprapúbico,
comienzo brusco, duración inferior a tres días y antecedentes
de ITU previas.
Orquiepididimitis
aguda
Es la causa más
frecuente de dolor y tumefacción a nivel escrotal en varones
postpúberes. Es unilateral, con síndrome miccional y/o
descarga uretral, fiebre y malestar general. A la exploración
puede encontrarse un hemiescroto inflamado con aumento del tamaño
del teste, la elevación del teste hacia el anillo inguinal disminuye
el dolor (signo de Prehn) y su descenso lo aumenta, al traccionar del
cordón espermático. Puede haber un hidrocele reactivo
con transiluminación positiva, reflejo cremastérico positivo,
tacto rectal sensible y puñopercusión renal negativa.
La causa suele ser una ITU ascendente a través del conducto deferente,
alcanzando primero el epidídimo y luego el teste. En jóvenes
menores de 18 años y varones mayores de 35 años suele
ser una ITU por gérmenes habituales en el seno de una patología
prostática, manipulación urológica o lesiones anatómicas/funcionales
de la vía urinaria. En varones jóvenes, menores de 35
años y sexualmente activos, suele ser por N. Gonorrheae y C.
trachomatis (Clamydia como causa más frecuente en este grupo
de edad). En homosexuales que practican el sexo anal y mayores de 35
años se deben a coliformes, E. coli en la mayoría de los
casos.
Malacoplaquia
(placa blanca)
Son lesiones vesicales
en pacientes con cistitis crónicas. La etiología no está
clara pero parece ser por un acúmulo de restos bacterianos no
digeridos como consecuencia de un defecto en la función de los
macrófagos. Es más frecuente en mujeres de mediana edad
afectando a la vejiga en forma de cistitis hematúricas y recidivantes.
En la forma renal se ha presentado como pielonefritis crónica
evolucionando a insuficiencia renal. En la orina crece un coliforme
y el diagnóstico definitivo se hace mediante biopsia vesical
siendo su pronóstico bueno. Cuando hay afectación renal
a veces es maligna.
Tuberculosis
urinaria
La tuberculosis
génitourinaria representa el 15 por ciento de todos los casos
de tuberculosis extrapulmonar y se debe a diseminación hematógena
a partir de una infección primaria. Suele afectar a jóvenes
de 30 años aproximadamente, con antecedentes de TBC pulmonar.
La clínica no es específica pudiendo aparecer polaquiuria
de predominio nocturno, dolor miccional y lumbar acompañado de
hematuria y piuria. La piuria es aséptica con orina ácida
y urocultivo estéril. Los pacientes pueden estar asintomáticos
y la enfermedad se descubre en ocasiones después de que ya se
han producido graves lesiones destructivas de los riñones. Debe
sospecharse ante la existencia de un sedimento urinario alterado o ITU
de repetición no documentadas por urocultivo y que no se resuelven
con antibióticos. Si la TBC es génitourinaria presentará
con mayor frecuencia una TBC activa limitada al aparato urinario, aunque
hasta dos tercios de los casos pueden tener radiografías de tórax
anormales. La gran mayoría tienen prueba de la tuberculina positiva,
la urografía intravenosa es la técnica de imagen fundamental
para el diagnóstico y éste es definitivo en un 90 por
ciento de los casos cuando en tres urocultivos separados se aisla Mycobacterium
tuberculosis. Un hallazgo típico es el riñón mastic
(calcificación del riñón y del uréter) y
son frecuentes las calcificaciones y obstrucciones urinarias.
Mientras que en las mujeres el lugar anatómico donde asienta
con más frecuencia la tuberculosis genital son las trompas de
Falopio y el endometrio, en el varón afecta especialmente al
epidídimo, dando lugar a la aparición de una masa ligeramente
dolorosa que puede drenar hacia el exterior a través de un trayecto
fistuloso. También pueden aparecer orquitis y prostatitis.
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