Infecciones urinarias
Etiopatogenia
El aparato urinario
debe ser microbiológicamente estéril desde la corteza
renal hasta el esfínter estriado de la uretra, considerando normal
solamente la colonización por saprofitos de la uretra distal.
Los gérmenes más frecuentemente aislados en las ITU son
los Gram negativos y entre ellos las más frecuentes son las enterobacterias,
como flora fecal del aparato digestivo.
Como principales microorganismos responsables de las ITU tenemos:
- E. coli que se aisla entre el 80-90 por ciento de las ITU de la comunidad
y en el 50 por ciento de las ITU nosocomiales. Es también el
principal responsable de las ITU complicadas, en la infancia y en el
paciente sondado. Su virulencia se debe, sobre todo, al antígeno
K de su cápsula que le permite resistir mejor a la fagocitosis
y a la actividad bactericida del suero y a la posesión de fimbrias
P, que aumentan el riesgo de producir pielonefritis aguda por su adhesión
al uroepitelio.
- Proteus mirabilis
(10 por ciento) y Klebsiella pneumoniae (6-8 por ciento) son gérmenes
menos frecuentes pero habituales. Proteus es más frecuente en
pacientes con sonda vesical permanente o litiasis coraliforme. También
se puede encontrar en varones menores de 14 años no circuncidados
y ancianos.
- Enterococcus faecalis (3-4 por ciento) que se aisla en ancianos, portadores
de sonda vesical y en pacientes que recibieron tratamiento antibiótico
previo con cefalosporinas o aztreonam.
Otras enterobacterias menos frecuentes son Enterobacter, Citrobacter,
Serratia y raramente Salmonella y Shigella.
Dentro de los Gram positivos tenemos al Staphylococcus saprophyticus
que es la segunda causa más frecuente de ITU en mujeres entre
15 y 25 años, estreptococo del grupo B que se aisla en la gestante,
diabético, anciano y en el recién nacido y el Staphylococcus
aureus.
Otros gérmenes productores de ITU son el Haemophylus parainfluenzae,
Gardnerella vaginalis en gestantes y varones con anomalía urológica,
Corynebacterium urealitycum en pacientes con sonda permanente o patología
urológica e, incluso, adenovirus en niños.
La Cándida albicans puede producir ITU apareciendo más
frecuentemente implicada en pacientes con sonda vesical, instrumentación
urológica, diabetes mellitus, tratamiento con antibióticos,
trasplante renal y obstrucción del tracto urinario.
En general, las ITU no complicadas son monobacterianas entre el 90-95
por ciento del total (sobre todo E. coli y Stafilococcus saprophyticus)
y pueden ser polimicrobianas en pacientes sondados, con vejiga neurógena
o con fístulas vésicointestinal o vésicovaginal
(sobre todo E. coli, otras enterobacterias y Pseudomona aeruginosa).
Vías
de acceso
Existen tres posibles
vías de acceso de los gérmenes al tracto urinario:
Vía ascendente
Esta vía ha sido demostrada en múltiples estudios en animales
y humanos. Los gérmenes que producen ITU en las mujeres son los
mismos que colonizan la vagina y la zona periuretral y esta circunstancia,
unida a que la uretra de las mujeres es más corta que la de los
hombres y esté cercana a vulva y zona perirrectal, hace que las
ITU sean más frecuentes en mujeres. Desde la zona uretral los
gérmenes ascienden por dos mecanismos principalmente que son
el movimiento activo del propio gérmen facilitado por la humedad
de la zona y el reflujo uretrovesical.
En condiciones normales, las bacterias que asientan en la vejiga son
eliminadas rápidamente, en parte por los efectos del flujo y
dilucción de la micción, pero también como consecuencia
de las propiedades antibacterianas de la orina y de la mucosa vesical.
La orina de la vejiga, debido sobre todo a su elevada concentración
de urea y a su alta osmolaridad, inhibe o mata las bacterias en muchas
personas normales. Los polimorfonucleares de la pared de la vejiga también
parecen desempeñar un papel en la eliminación la bacteriuria.
Sigue sin conocerse bien el papel de los anticuerpos elaborados localmente.
Vía hematógena
Sólo se da en un pequeño porcentaje de las ITU, fundamentalmente
en bacteriemias o endocarditis por Staphylococcus aureus. También
se ha podido demostrar en animales utilizando la levadura Cándida
albicans pero, sin embargo, ha sido difícil reproducir esta vía
con los Gram negativos. Suele observarse cuando existe patología
obstructiva anatómica y/o funcional de la vía urinaria.
Vía linfática
Es una vía aún menos frecuente que la hematógena
y su existencia solo ha sido demostrada en animales.
factores de riesgo
Los principales
factores de riesgo para padecer una ITU varían con el sexo y
la edad y podemos destacar:
Recién
nacido
Malformaciones congénitas: Hasta un 20 por ciento de los lactantes
con ITU son portadores de alguna anomalía funcional o estructural
de la vía urinaria, favoreciendo la aparición del reflujo
vésico-ureteral. El reflujo vésico-ureteral aparece también
en niños anatómicamente normales pero con vías
urinarias infectadas. En éstos el reflujo desaparece al aumentar
la edad y probablemente se deba atribuir a otros factores distintos
de la infección urinaria.
El seguimiento a largo plazo de niños con infección de
orina y reflujo ha demostrado que la lesión renal guarda más
relación con la infección e inflamación del parénquima
renal que con el reflujo vesicoureteral. Existe una asociación
entre la presencia de prepucio en los niños y la mayor incidencia
de ITU. Los principales factores probablemente se relacionan con la
colonización bacteriana y la adherencia de las bacterias. La
presencia de uropatógenos muy adherentes y abundantes en la zona
prepucial se asocia con ITU y, ascendiendo, llegan a riñones
provocando pielonefritis. Las infecciones del tracto urinario que ocurren
en los primeros años de vida no son benignas. Una elevada proporción
de lactantes con ITU (aproximadamente un 10 por ciento) tendrá
una bacteriemia concurrente. El riesgo es mayor (21-36 por ciento) cuando
las ITU aparecen en el primer mes de vida. Además, en el 3-5
por ciento de los niños de este grupo de edad se desarrolla una
meningitis concomitante.
Niñas
en edad prepuberal
Reflujo vésico-ureteral.
Mujeres jóvenes
Relaciones sexuales, embarazo y parto, uso de diafragma y espermicidas,
anticonceptivos orales y antibióticos. Las relaciones sexuales
provocan la introducción de bacterias en la vejiga y guardan
una relación en el tiempo con la aparición de cistitis.
Se ha demostrado que la micción después del coito reduce
el riesgo de cistitis, probablemente porque favorece la eliminación
de bacterias introducidas durante el acto sexual.
Varones
Patología prostática, instrumentación urológica,
sondaje vesical, homosexualidad, relaciones sexuales con mujeres altamente
contaminadas por gérmenes uropatógenos, ausencia de circuncisión,
sida con menos de 200 CD4/mm3, presentan un mayor riesgo tanto de bacteriuria
como de ITU sintomáticas. En el caso de las prostatitis, hay
una serie de factores que favorecen su aparición al alterar el
funcionamiento prostático normal y son: estrés, actividad
sexual, bebidas alcohólicas de alta graduación, cafeína,
estreñimiento, ingesta de especias, hemorroides, microtraumatismos
perineales múltiples.
Mujeres postmenopáusicas
Pérdida de estrógenos con aumento del PH vaginal y cambios
en la flora microbiana, prolapso uterino y vesical.
Ambos sexos
Sobre todo en ancianos; diabetes mellitus, incontinencia urinaria, encamamiento,
demencia, anemia y deshidratación.
Las cistitis en la gestante se ven favorecidas por los cambios que ocurren
en este período: atonía de la musculatura pélvica
y del peristaltismo ureteral, alteraciones del PH vaginal, cambios hormonales,
incompetencia temporal de las válvulas vésicoureterales.
Es más frecuente durante el segundo trimestre del embarazo y
la clínica es similar a las no gestantes. Hasta un 28 por ciento
de las pacientes que presentan bacteriuria asintomática en el
primer trimestre del embarazo acabarán desarrollando una pielonefritis,
aumentando así la morbi-mortalidad materno-fetal. Los factores
de riesgo a considerar en la gestante son: edad mayor de 30 años,
más de 4 partos, historia previa de ITU, ser portadora de rasgo
falciforme y nivel socio-económico bajo.
Las cistitis no son la ITU más frecuente en el varón.
Son las prostatitis, sobre todo a partir de la 3ª-4ª década
de la vida las ITU más frecuentes, favorecidas por la patología
prostática (HBP, neoplasia, prostatitis).
FACTORES
DE CRONIFICACIÓN
La cronificación
de las ITU y sus recurrencias dependen de una serie de factores tanto
del gérmen como del huésped afectado y podemos hablar
de tres tipos de factores:
Factores dependientes
del huésped
La capacidad de la vejiga para vaciarse completamente en cada micción,
la existencia de un mecanismo valvular que impide el reflujo vésicoureteral,
la propia actividad antibacteriana de la orina y las secreciones prostáticas
en el hombre, las características de la orina como son: su PH
(el PH ácido impide el crecimiento bacteriano), la hiperosmolaridad
y la glucosa alta en orina favorecen la supervivencia de bacterias previamente
atacadas por antibióticos, el ácido láctico producido
por los Lactobacillus acidophilus del epitelio vaginal induce un PH
ácido que dificulta el crecimiento bacteriano. La presencia de
mucina en la mucosa vesical dificulta la adhesión bacteriana.
El número y tipo de receptores de las células uroepiteliales
a los que se adhieren las bacterias están, al menos en parte,
determinados genéticamente. Muchas estructuras son componentes
de los antígenos del grupo sanguíneo y están presentes
tanto en los eritrocitos como en las células uroepiteliales.
Así, los sujetos con eritrocitos P-positivos tienen más
probabilidad de sufrir una pielonefritis por unión de la fimbria
P del E. coli al eritrocito que los sujetos con eritrocitos P- negativos.
Factores dependientes
del gérmen
La adhesión bacteriana mediante una serie de filamentos llamados
fimbrias o pili al epitelio urotelial que impide el arrastre por el
vaciamiento vesical, antígenos de superficie que aumentan la
resistencia de la cápsula bacteriana a la fagocitosis y la acción
bactericida del suero, la presencia de hemolisinas y endotoxinas. La
mayor parte de las cepas que producen pielonefritis tienen todos o casi
todos los factores de virulencia y se ha llegado a pensar que sólo
unos pocos patógenos son los responsables de las infecciones.
Pero en sujetos con anomalías estructurales o funcionales de
las vías urinarias se ha visto que patógenos sin factores
de virulencia también provocan infecciones, lo cual implica que
estos factores no son necesarios para provocar infección en una
vía urinaria anómala.
Otro factor implicado es la propia resistencia bacteriana a los antibióticos
que puede ser de tres tipos: a) resistencia natural, b) la resistencia
por selección de gérmenes mutantes resistentes y c) la
resistencia transmitida de gérmen a gérmen a través
de plásmidos. Algunas bacterias poseen una resistencia intrínseca
a ciertos antibacterianos mientras que otras poseen una resistencia
adquirida mediante mutación de diversos genes o adquisición
de genes nuevos. Los principales mecanismos utilizados por las bacterias
para resistir la acción de los antibacterianos son la inactivación
del compuesto, la alteración o superproducción de la diana
del antibacteriano, la disminución de la permeabilidad del agente
del revestimiento celular y la eliminación activa del compuesto
del interior de la célula.
Factores relacionados
con el tratamiento
La inadecuada elección de antibiótico, el incumplimiento
de la posología o del tiempo total de duración del tratamiento,
la función renal del paciente, etc, pueden favorecer la persistencia
de la ITU. El caso de un tratamiento antibiótico demasiado corto
se observa en el 10 por ciento de las pacientes con cistitis tratadas
durante tres días. Suelen ser pielonefritis subclínicas,
más frecuentes en personas ancianas y en casos de síndrome
cistítico de más de 7 días de evolución.
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