Infecciones respiratorias de vías
altas
Otitis
media aguda (OMA)
La otitis media
se caracteriza por la presencia de exudado o derrame en la cavidad del
oído medio, ya sea seroso, mucoso, purulento o mixto.
Son más frecuentes en invierno y su incidencia disminuye con
la edad (pico máximo en la infancia, sobre todo en lactantes
de 6 a 15 meses). Suelen ir precedidas de infecciones respiratorias
de vías altas de tipo viral, que producen edema de la mucosa
de la trompa de Eustaquio (que comunica el oído medio con la
nasofaringe).
Suelen ser autolimitadas y sin secuelas en un alto porcentaje de los
casos (60-90 por ciento), aún así, se aconseja tratamiento
antibiótico, como veremos más adelante.
Clasificación clínica
1) OMA: presencia de exudado en oído medio (generalmente purulento)
acompañado de al menos uno de los siguientes síntomas:
otalgia, otorrea aguda, fiebre e hipoacusia brusca. En los niños
puede haber vómitos e irritabilidad en los lactantes.
2) OMA persistente: cuando la reagudización de los síntomas
se presenta antes de una semana de finalizado el tratamiento.
3) OMA recurrente: si se presenta un nuevo proceso agudo después
de una semana de finalizado el tratamiento.
4) OMA de repetición: cuando se han presentado 3 o más
episodios de OMA en un periodo de 6 meses o 5 en 12 meses.
5) OM subaguda o serosa o secretora: cuando existe exudado en la cavidad
del oído medio de forma asintomática o con síntomas
muy leves.
Clasificación según hallazgos otoscópicos
1) OMA
2) OM serosa
3) Atelectasia timpánica
4) OM necrosante
5) Miringitis flictenular
Diagnóstico
diferencial
El diagnóstico diferencial de la otitis media se recoge en la
Tabla VIII.

Factores predisponentes
- Obstrucción funcional o mecánica de la trompa de Eustaquio
debido a:
- Inflamación por microorganismos de las vias aéreas superiores
- Hiperplasia adenoidea en los niños
- Tumores en los adultos
- Alergias.
- Clima frio.
- Contaminación atmosférica y humo del tabaco.
En los niños pequeños: sexo varón, edad de la primera
infección, trompa de Eustaquio corta y horizontalizada, predisposición
genética, déficit inmunitario, anomalías anatómicas,
Síndrome de Down, ausencia de lactancia materna, asistencia a
guardería.
Otras vías de infección menos frecuentes son: perforación
timpánica, extracción de cuerpos extraños y maniobras
de lavado o a partir de la vía hematógena desde infecciones
a distancia (parotiditis, sepsis, fiebre tifoidea).
Los patógenos más frecuentes son el Neumococo y el Haemophilus
influenzae, y menos frecuentes, Moraxella catarrhalis, virus, Estafilococo,
Gram negativos y anaerobios. La mayoría son monomicribianas.
Sintomatología
El síntoma más importante de la OMA es la otalgia, que
generalmente se presenta de forma brusca y muy frecuentemente de aparición
nocturna. En los lactantes suele ir acompañado de llanto intenso,
suelen llevarse la mano hacia el oído afecto, irritabilidad,
dificultad para la alimentación y vómitos. Se puede acompañar
de hipoacusia de transmisión y fiebre. En la otoscopia el tímpano
aparece opaco e hiperémico inicialmente, posteriormente se deforma
abombándose y perdiendo movilidad, apareciendo niveles hidro
aéreos en su interior. Por último, en algunas ocasiones
se produce perforación del tímpano en la pars tensa y
aparece la otorrea, primero hemorrágica, luego purulenta y por
último mucosa. Durante esta fase mejora la otalgia. En las 2
o 4 semanas posteriores se produce la reparación de la membrana
timpánica. A veces quedan secuelas leves (placas calcáreas)
o graves (perforaciones persistentes, hipo-acusia persistente). Un tímpano
simplemente enrojecido puede deberse al llanto en los niños,
por el esfuerzo de los estornudos o al sonarse la nariz, durante un
cuadro catarral, y puede conducir a un diagnóstico erróneo
(Figura 1).

Complicaciones
Las complicaciones de la otitis media aguda se suelen producir por diseminación
de la infección a través de las vías anatómicas
y por la tromboflebitis; se deben sospechar ante alguno de los siguientes
síntomas: aumento o reaparición de la fiebre, mal estado
general, persitencia o reaparición del dolor tras la otorrea,
aumento de la otorrea más densa y fétida, OMA que no se
resuelve en 2-3 semanas y dolor a la palpación superficial en
región mastoidea o temporal.
Se clasifican en extracraneales e intracraneales (Tabla IX).
La más común es la mastoiditis aguda, aunque con una frecuencia
muy baja (0,2- 2 por ciento), no debe de ser despreciable por su importante
morbilidad, ya que puede complicarse con el desarrollo de un absceso
subperióstico o extenderse hacia los tejidos blandos del cuello
(absceso de Bezold).
Una complicación relativamente frecuente es la parálisis
facial en las otitis medias de los niños. La laberintitis es
una complicación más grave, pues puede diseminarse al
espacio subaracnoideo. Se presenta de forma brusca un cuadro de vértigo,
vómitos e hipoacusia de percepción. La complicación
intracraneal más frecuente es la meningitis, seguida del absceso
cerebral, y suelen deberse a diseminación hematógena.
Ante la sospecha de una complicación intracraneal (cefalea intensa,
focalidad neurológica, convulsiones, alteración del nivel
de conciencia o papiledema), habrá que derivar al paciente inmediatamente
al hospital.
OTITIS
MEDIA SEROSA, SECRETORA O SUBAGUDA
La otalgia es leve, puede dar sensación de taponamiento e hipoacusia.
El contenido del conducto auditivo es seroso, mucoso o seropurulento
y el tímpano está deslustrado, retraído o transparentando
un nivel líquido.
Si persiste más de 3 meses, hablaremos de otitis crónica.
ATELECTASIA
La atelectasia de la membrana timpánica es una retracción
de ésta debido a las presiones negativas en el oído medio
que a largo plazo puede conducir a una hipoacusia de conducción
permanente.
OTITIS
MEDIA NECROSANTE
Se puede producir en el curso de algunas enfermedades en niños,
como el sarampión o la escarlatina, y el agente causal es el
Estreptococo betahemolítico.
Ocasiona necrosis de los tejidos blandos y del hueso, provocando hipoacusia
permanente.
MIRINGITIS
FLICTENULAR
También conocida como otitis media hemorrágica, es la
inflamación de la membrana timpánica en el curso de un
cuadro gripal. La otalgia aparece de forma brusca e intensa y en la
otoscopia se observa un tímpano rojo con bullas hemáticas,
que al romperse producen una pequeña otorrea sanguinolenta.
Se resuelve en pocos días espontáneamente.
Tratamiento
Es controvertido y mientras no se disponga de un consenso, parece aconsejable
dar un tratamiento antibiótico por vía sistémica
en el caso de las OMA (Tabla X). El tratamiento de primera elección
en las OMA no complicadas es la amoxicilina 500 mg/8 horas durante 10
días (60-80 mg/Kg/ día en 3 tomas/10
días).

Si a las 48-72
horas de haber iniciado el tratamiento con amoxicilina no existiera
mejoría, debe sustituirse por amoxicilina-clavulánico
500/125 mg ó 875/125 mg/8 horas durante 10 días (20-40
mg/Kg/día en tres tomas, en niños), también resulta
eficaz la cefuroxima acetilo 500 mg/ 12 horas.
En caso de alergia a betalactámicos, cualquiera de los siguientes
puede ser apropiado: eritromicina 500 mg/8 horas, claritomicina 500
mg/12 horas, azitromicina 500 mg/ 24 horas (administrar 1 hora antes
o 2 horas después de las comidas), roxitromicina 30 mg al día
o telitromicina 800 mg cada 24 horas.
En las otitis medias no complicadas la pauta corta de 5 días
ha resultado tan eficaz como la de 10 días.
Si existe el antecedente de otitis media de repetición o recurrente
el tratamiento debe continuarse hasta 10 días. En caso de infección
grave o complicada u otalgia intensa persistente, debe de practicarse
drenaje mediante timpanocentesis o miringotomía. La aparición
de una mastoiditis aguda puede requerir drenaje quirúrgico.
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