Infecciones respiratorias de vías
altas
Rinitis
infecciosa aguda
La rinitis infecciosa
más frecuente es la de las infecciones respiratorias agudas.
Es la inflamación de la mucosa nasal causada por algún
agente infeccioso, en la mayoría de los casos virus. También
la pueden producir otros microorganismos respiratorios como los estreptococos,
los neumococos y los estafilococos.
CORIZA
O CATARRO COMÚN
Es la más característica de las rinitis infecciosas, cuyas
características ayudarán a realizar un diagnóstico
diferencial con otras rinitis.
Etiología
Los agentes causales más frecuentes son los rinovirus (30 por
ciento), de los que existen más de cien serotipos diferentes.
En un 40 por ciento la causa es un grupo variado de virus entre los
que se encuentran: virus parainfluenza, virus sincitial respiratorio,
adenovirus, coronavirus, Coxsakie A
., y en un 30 por ciento de
los casos el agente causal es desconocido. En la sobreinfección
bacteriana están implicados el H. influenzae, Neumococo, Klebsiella,
etc. (Tabla I).
Como factores predisponentes de rinitis hay que destacar el clima, el
enfriamiento y la sequedad de la mucosa nasal, la obstrucción
nasal, las infecciones crónicas rinosinusales, las carencias
vitamínicas A y C, el alcoholismo y algunas alteraciones endocrinas.
La propagación es a través de la tos o el estornudo (gotitas
de Plügge) y por contacto directo o indirecto con las secreciones.
Clínica
Tras un periodo de incubación de 1 a 3 días, aparece un
estadío seco que cursa con escalofríos, prurito rinofaringeo,
estornudos, fiebre que no suele ser superior a 38º y posteriormente
aparece rinorrea acuosa importante, obstrucción nasal, hiposmia,
lacrimeo y rinolalia cerrada, tos con auscultación normal en
un 30 por ciento, y dolor con eritema faringeo en un 50 por ciento de
los casos.
Los síntomas se resuelven espontáneamente en 5-7 días,
aunque la tos puede persistir algo más.

Las complicaciones suelen ser debidas a obstrucción de la trompa
de Eustaquio o de los orificios sinusales, produciendo otitis media
y sinusitis aguda.
Diagnóstico
El diagnóstico se debe de realizar a partir de la historia clínica,
teniendo en cuenta las características de la rinorrea (Tabla
II), la evolución de los síntomas, lateralidad y los síntomas
acompañantes. La rinoscopia anterior demuestra una mucosa pálida
y seca al comienzo del cuadro y posteriormente se transforma en edematosa
y enrojecida. El diagnóstico microbiológico, que consiste
en el aislamiento del virus, no suele realizarse en la práctica
habitual dado el carácter benigno de la enfermedad y los múltiples
serotipos existentes de rinovirus.
El diagnóstico diferencial de la rinitis infecciosa aguda se
hará con los siguientes tipos de rinitis: alérgica (perenne
y estacional), vasomotora, intrínseca, dismórfica, polipoidea,
medicamentosa y rinitis crónica u ozena.
Tratamiento
El tratamiento es únicamente sintomático. Los antihistamínicos
de primera generación, los anticolinérgicos como el bromuro
de ipratropio vía tópica y los agonistas alfa-adrenérgicos
han demostrado ser de utilidad para reducir la rinorrea y la obstrucción
nasal, también los lavados intranasales con suero fisiológico.
El dextrometorfano o la codeína son útiles para el control
de la tos. Los antibióticos no están indicados a no ser
que exista una complicación bacteriana específica: otitis,
sinusitis o neumonía.

Las vacunas no resultan eficaces. Pueden ser medidas útiles para
prevenir la transmisión de la infección: el lavado de
manos, la descontaminación ambiental y evitar la autoinoculación.
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