Aula Acreditada:

Información General | Temario | Boletín de inscripción 


 
numero.gif (1368 bytes)


 

 

PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

 

Infecciones respiratorias de vías altas

Rinitis infecciosa aguda

La rinitis infecciosa más frecuente es la de las infecciones respiratorias agudas.
Es la inflamación de la mucosa nasal causada por algún agente infeccioso, en la mayoría de los casos virus. También la pueden producir otros microorganismos respiratorios como los estreptococos, los neumococos y los estafilococos.

CORIZA O CATARRO COMÚN

Es la más característica de las rinitis infecciosas, cuyas características ayudarán a realizar un diagnóstico diferencial con otras rinitis.

Etiología

Los agentes causales más frecuentes son los rinovirus (30 por ciento), de los que existen más de cien serotipos diferentes. En un 40 por ciento la causa es un grupo variado de virus entre los que se encuentran: virus parainfluenza, virus sincitial respiratorio, adenovirus, coronavirus, Coxsakie A …., y en un 30 por ciento de los casos el agente causal es desconocido. En la sobreinfección bacteriana están implicados el H. influenzae, Neumococo, Klebsiella, etc. (Tabla I).
Como factores predisponentes de rinitis hay que destacar el clima, el enfriamiento y la sequedad de la mucosa nasal, la obstrucción nasal, las infecciones crónicas rinosinusales, las carencias vitamínicas A y C, el alcoholismo y algunas alteraciones endocrinas.

La propagación es a través de la tos o el estornudo (gotitas de Plügge) y por contacto directo o indirecto con las secreciones.

Clínica

Tras un periodo de incubación de 1 a 3 días, aparece un estadío seco que cursa con escalofríos, prurito rinofaringeo, estornudos, fiebre que no suele ser superior a 38º y posteriormente aparece rinorrea acuosa importante, obstrucción nasal, hiposmia, lacrimeo y rinolalia cerrada, tos con auscultación normal en un 30 por ciento, y dolor con eritema faringeo en un 50 por ciento de los casos.

Los síntomas se resuelven espontáneamente en 5-7 días, aunque la tos puede persistir algo más.



Las complicaciones suelen ser debidas a obstrucción de la trompa de Eustaquio o de los orificios sinusales, produciendo otitis media y sinusitis aguda.

Diagnóstico

El diagnóstico se debe de realizar a partir de la historia clínica, teniendo en cuenta las características de la rinorrea (Tabla II), la evolución de los síntomas, lateralidad y los síntomas acompañantes. La rinoscopia anterior demuestra una mucosa pálida y seca al comienzo del cuadro y posteriormente se transforma en edematosa y enrojecida. El diagnóstico microbiológico, que consiste en el aislamiento del virus, no suele realizarse en la práctica habitual dado el carácter benigno de la enfermedad y los múltiples serotipos existentes de rinovirus.

El diagnóstico diferencial de la rinitis infecciosa aguda se hará con los siguientes tipos de rinitis: alérgica (perenne y estacional), vasomotora, intrínseca, dismórfica, polipoidea, medicamentosa y rinitis crónica u ozena.

Tratamiento

El tratamiento es únicamente sintomático. Los antihistamínicos de primera generación, los anticolinérgicos como el bromuro de ipratropio vía tópica y los agonistas alfa-adrenérgicos han demostrado ser de utilidad para reducir la rinorrea y la obstrucción nasal, también los lavados intranasales con suero fisiológico. El dextrometorfano o la codeína son útiles para el control de la tos. Los antibióticos no están indicados a no ser que exista una complicación bacteriana específica: otitis, sinusitis o neumonía.



Las vacunas no resultan eficaces. Pueden ser medidas útiles para prevenir la transmisión de la infección: el lavado de manos, la descontaminación ambiental y evitar la autoinoculación.


 




| Sumario