Trastornos del humor: Las depresiones
Seguimiento
de la depresión
A lo largo del tratamiento deberán pactarse consultas
de control del estado del paciente. El pactarlas y no imponerlas ayuda
al paciente a comprender que está siendo considerado, y que estamos
dispuestos a facilitarle, en lo posible, las cosas; lo que le servirá
de estímulo que le animará a formar parte activa en su
propio tratamiento.
En esas visitas de control, deberemos preguntarnos que es lo que está
igual, mejor, o peor en el curso clínico de la enfermedad, e
intentarlo correlacionar esos cambios con los efectos de los fármacos
prescritos. Deberemos animar al paciente a que sea él mismo el
que califique su estado y evolución, mediante preguntas abiertas
y con la utilización de escalas subjetivas de mejoría,
por ejemplo de 1 a 10. Que haga una ventilación emocional adecuada.
A lo largo de la entrevista retomaremos el foco narrativo e incidiremos
en él mediante las técnicas de psicoterapia ya descritas,
intentando convertir su desesperanza en ilusión, y haciendo hincapié
en los progresos que se vayan alcanzando, por mínimos que sean.
Se le incitará a que manifieste abiertamente sus dudas y temores,
contestando sin rodeos a sus preguntas.
Valoraremos la estabilidad diagnóstica, reevaluaremos el potencial
riesgo suicida, y devolveremos un feedback comprensivo al paciente con
todo lo que va sucediendo. La consulta termina con el reajuste farmacológico,
si fuere necesario, y el consejo médico oportuno al caso.
Si un paciente no acude a la visita de control pactada, el médico
directamente, o a través de sus colaboradores, se interesará
por el motivo de su ausencia a la cita, intentando programar de nuevo
la visita no realizada.
El saber transmitir al paciente que el médico está interesado
en apoyarle, que no le considera "simplemente un caso más
de los muchos que tendrá usted", y que está pendiente
de su evolución, impulsa al paciente a la autoexigencia para
formar parte activa de su propio tratamiento.
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