Trastornos del humor: Las depresiones
Datos
epidemiológicos
Es comúnmente aceptado que al menos una de cada cinco consultas
que efectúa el médico general se realiza por una persona
que presenta trastornos mentales y del comportamiento, y que entre un
20 y un 25 por ciento de la población general los sufre en algún
momento de su vida. De ellos, al menos el 40 por ciento presentarían
trastornos afectivos.
La OMS considera que la depresión es, en la inmensa mayoría
de los casos, tributaria de ser diagnosticada, tratada y controlada
por los médicos generales. No podría ser, además,
de otro modo, pues su incidencia haría inoperante cualquier programa
de salud mental que pretendiera controlar, exclusivamente con especialistas
en Psiquiatría, los trastornos afectivos.
De hecho, la incidencia de las depresiones en la población general
se sitúa, según diversos autores, entre el 6 y el 10 por
ciento, con un mayor predominio, algo más del doble, en el sexo
femenino, y con especial incidencia para la aparición del primer
episodio en el sector de los adultos jóvenes (de 18 a 44 años).
La mayoría de estos trastornos tienden a ser recurrentes, y si
bien el 65-75 por ciento de los enfermos responden satisfactoriamente
a un tratamiento psicofarmacológico correcto, encontrándose
libres de sintomatología entre los episodios, alrededor del 30
por ciento de los pacientes con depresión mayor se cronifican.
Su aparición, sobre todo en el caso de los primeros episodios,
suele estar relacionada con acontecimientos vitales o situaciones estresantes
para el individuo que parecen actuar más como desencadenantes
del cuadro clínico que como auténticos factores etiológicos.
El riesgo de suicidio entre los pacientes depresivos se estima en torno
al 15 por ciento. De todos los pacientes que logran consumar el suicidio,
entre un 60 y un 80 por ciento son depresivos.
Probablemente, la depresión es la enfermedad mental que mayor
sufrimiento y dolor moral origina, tanto en la persona que la padece
como en su grupo familiar y social.
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