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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

 

Dolor torácico. Angina estable

Angina estable

INTRODUCCIÓN

La cardiopatía isquémica es una enfermedad que se caracteriza por la falta de aporte de oxígeno al miocardio. Forma parte de un conjunto de enfermedades en las que existe un flujo coronario insuficiente de forma crónica, representado por la angina estable, o aguda, que comprende los síndromes coronarios agudos (infarto agudo de miocardio, angina inestable y muerte súbita).

El dolor característico de la angina de pecho está producido por la isquemia del miocardio. Factores de riesgo cardiovascular (FRCV) como la edad, el sexo masculino, colesterol, tabaquismo, hipertensión arterial (HTA) y diabetes mellitus incrementan el riesgo de padecer esta enfermedad. A partir de los datos obtenidos del estudio de Framingham y otros estudios se ha demostrado el papel de los FRCV en el desarrollo y progresión de la enfermedad coronaria.
La prevalencia de FRCV en la enfermedad coronaria estable es alta (88 por ciento). Así, el tabaquismo se asocia al sexo masculino y la diabetes al sexo femenino, y la presencia de HTA e hipercolesterolemia permiten predecir y se asocian a modificaciones en el umbral de isquemia (evaluado mediante tests ergonométricos) en los portadores de umbral variable, lo que permite detectar un subgrupo de pacientes de alto riesgo de evento coronario agudo.

La ateroesclerosis coronaria es la causa más frecuente de la angina de pecho. Inicialmente la lesión arterial se caracteriza por presentar una disfunción endotelial en la que progresivamente se acumula grasa. El crecimiento de la placa de ateroma se ve facilitado por la incorporación de material trombótico, disminuyendo el flujo coronario al obstruir la luz arterial.

Las placas que obstruyen menos del 30-40 por ciento y son más ricas en grasa son propensas a ulcerarse y trombosarse. Igualmente, las placas que producen obstrucciones inferiores al 50 por ciento no suelen producir angina, a no ser que un vasoespasmo o un trombo asociado disminuya bruscamente la luz del vaso. Sin embargo, cuando la obstrucción arterial es mayor del 50-75 por ciento, el flujo es inadecuado para suplir las necesidades metabólicas del miocardio, sobre todo cuando éstas están aumentadas.

CLÍNICA

En la angina de esfuerzo la isquemia y el dolor se desencadenan con ejercicio y estrés.

El dolor típico de angina de pecho tiene las siguientes características:

- Es poco definido o visceral.
- Suele localizarse en el plano anterior del tórax.
- Se irradia a hombros, brazo o espalda.
- Suele acompañarse de cortejo vegetativo.
- Son factores desencadenantes el ejercicio físico, el estrés y el frío.

Puede haber dolores atípicos que presentan las características y no los factores desencadenantes (angina de reposo) o, por el contrario, los factores desencadenantes y no las características. No suelen ser isquémicos los dolores que no tienen ni las características ni los factores desencadenantes.

Por otro lado, el dolor isquémico no es pleurítico, ni mecánico, y no suelen pertenecer a esta entidad tampoco los pinchazos ni los dolores muy localizados que pueden señalarse con la punta de un dedo.

La exploración física es, con frecuencia anodina, aunque en determinadas circunstancias puede auscultarse un cuarto tono. La exploración es útil fundamentalmente para descartar otras patologías que pueden cursar con dolor torácico y soplo sistólico (estenosis aórtica o miocardiopatía hipertrófica).

El electrocardiograma (ECG) suele ser normal, aunque en algunos pacientes pueden observarse alteraciones del ST-T u ondas Q, que delatan la existencia de infartos previos.

DIAGNÓSTICO

La angina estable es una entidad clínica cuyo diagnóstico tiene como objetivos fundamentales comprobar la isquemia y conocer el grado de riesgo del paciente. Por lo tanto, en el diagnóstico de la angina estable lo más importante es la clínica (Algoritmo 1).

La exploración física y el ECG pueden aportar pocos datos, como se ha comentado anteriormente.

El progreso de la sintomatología en menos de dos meses orientaría hacia una angina inestable.

En el diagnóstico de la angina debe establecerse si el grado de isquemia afecta a una o varias arterias coronarias, lo que se puede realizar mediante pruebas de provocación de la isquemia, las cuales precisan un control especializado.

Entre estas pruebas destacan la prueba de esfuerzo, la gammagrafía con talio y el ecocardiograma de estrés.

La prueba de esfuerzo es la que se realiza con mayor frecuencia y en ella se realiza un ejercicio físico programado, mientras se vigila el ECG, la presión arterial y la respuesta clínica del paciente (dolor, disnea, etc.). La prueba es positiva cuando aparecen alteraciones del ST-T (descenso o elevación), que si aparecen en los tres o cuatro primeros minutos, son extensas, producidas a una baja frecuencia cardiaca (menor a 120 latidos por minuto) o persisten durante bastante tiempo una vez suspendida la prueba, deben hacer sospechar al clínico que la isquemia puede ser severa y que, por lo tanto, el número de vasos afectados puede ser importante. Es este caso debe realizarse una coronariografía, que permite conocer la anatomía coronaria. Si se evidencian alteraciones basales de la repolarización o cuando se sospecha que las alteraciones del ST-T no son debidas a isquemia miocárdica (falso positivo de la prueba de esfuerzo), está indicado realizar un ecocardiograma de estrés o una gammagrafía con talio.

DIAGNóSTICO DIFERENCIAL

El diagnóstico diferencial debe hacerse con los síndromes coronarios agudos, los cuales comprenden la angina inestable y el infarto de miocardio con o sin elevación del segmento ST en el ECG.

Angina inestable

El cuadro clínico es básicamente el mismo de la angina estable, aunque se produce un aumento en la intensidad y duración del mismo. Así, la clínica aparece ante una menor intensidad del factor desencadenante (ejercicio físico, estrés, frío, etc.), se evidencia una menor respuesta al tratamiento y/o aparece dolor en reposo cuando anteriormente no existía.

También se considera angina inestable a la angina de reciente comienzo (inferior a un mes) cuando tiene un carácter progresivo o se desencadena incluso desde su inicio con esfuerzos mínimos o inferiores a los ordinarios (clases III y IV de la Canadian Cardiovascular Society).

Su mecanismo fisiopatológico normalmente corresponde a la rotura de una placa de ateroma coronaria, en la que posteriormente se forma un trombo que ocluye la luz del vaso y produce una reducción brusca de flujo coronario, lo que origina el cuadro clínico.

En el ECG es frecuente advertir inversiones de la onda T o alteraciones del ST-T (peor pronóstico) y pueden observarse pequeñas alteraciones enzimáticas, pero no diagnósticas, de infarto de miocardio.

Infarto de miocardio

El dolor torácico del infarto de miocardio tiene características isquémicas, pero con una duración superior a treinta minutos.

Igualmente, se observan alteraciones electrocardiográficas características. Así, inicialmente se producen las elevaciones del segmento ST (lesión subepicárdica) y, posteriormente, tras unas horas de evolución, las ondas Q de necrosis.

Por último, se producen las elevaciones enzimáticas típicas (CPK, GOT, LDH), que indican destrucción celular.

Para poder realizar un diagnóstico de infarto de miocardio deben contemplarse dos de los tres criterios antes referidos, clínica, ECG y elevación enzimática, elevación que siempre debe observarse en las primeras 12 a 14 horas.

Dolor torácico atípico

Es el que no reúne las características del dolor torácico isquémico y en el suelen faltar los factores desencadenantes.

El dolor isquémico no tiene las características del dolor mecánico (se modifica con los movimientos) ni del pleurítico (se modifica con los movimientos respiratorios y la tos).

Igualmente, no suelen ser tampoco isquémicos los pinchazos ni los dolores muy localizados que pueden referirse a punta de dedo, aspectos ya tratados anteriormente.

Epigastralgia por úlcera duodenal y hernia de hiato esofágico

En estos casos el dolor se localiza en epigastrio, suele coexistir junto a pirosis, y el cuadro clínico en general frecuentemente mejora con la ingesta de alcalinos.

La hernia hiatal se exacerba con el decúbito y puede desencadenar un dolor retroesternal.

La úlcera duodenal mejora con la ingesta alimenticia, reapareciendo al cabo de 1-2 horas, y puede recidivar coincidiendo con los cambios atmosféricos estacionales.

TRATAMIENTO

El tratamiento va dirigido a evitar la isquemia y el dolor, así como a disminuir y/o evitar la progresión de la enfermedad ateroesclerótica y de sus complicaciones.

No debe olvidarse que la cardiopatía isquémica es una enfermedad evolutiva en la que, por ahora, el tratamiento médico es sólo paliativo, quizá con la única excepción de la angina vasoespástica con vasos coronarios normales.

La angina estable tiene en general un buen pronóstico, a excepción de los grupos de alto riesgo.

En el tratamiento de la angina estable debe tenerse en cuenta que:

- La dieta debe ser baja en ácidos grasos saturados, acorde a sus necesidades calóricas, y la práctica de ejercicio físico regular influirá positivamente en el control de la obesidad y de la hipercolesterolemia que frecuentemente acompañan a este síndrome, disminuyendo la resistencia a la insulina y mejorando también el control de la diabetes mellitus tipo 2. Estas medidas dietéticas mejoran el perfil de riesgo cardiovascular del paciente y deben acompañar siempre al tratamiento farmacológico.

- El abordaje y tratamiento de los FRCV es fundamental. Las estatinas reducen eficazmente el colesterol y con ello disminuye la progresión de la enfermedad y sus complicaciones: infarto, muerte súbita. En estos pacientes el colesterol total debe ser siempre inferior a 200 mg/dl y el LDL-colesterol inferior a 100 mg/dl.

- Es fundamental el abandono del tabaco.

- El consumo de alcohol debe reducirse a un vaso de vino tinto (200 cc) repartidos entre la comida y cena.

- Los betabloqueantes constituyen el tratamiento de elección de la angina de esfuerzo.

- La crisis angina se debe tratar con nitroglicerina sublingual y el tratamiento de base para evitar la aparición de episodios de angina se realiza con betabloqueantes o nitratos transdérmicos.

- La antiagregación plaquetaria con ácido acetil salicílico a bajas dosis (80 a 350 mg.) o ticlopidina si existe intolerancia al anterior, evita la trombosis y previene complicaciones.

- Los calcioantagonistas diltiazem y verapamilo también están indicados en el tratamiento de la angina estable y el nifedipino puede utilizarse asociado a los betabloqueantes.

CRITERIOS DE DERIVACIÓN A CARDIOLOGÍA

Son criterios de derivación a Cardiología:

1. La sospecha de infarto agudo de miocardio: se remitirá al paciente al hospital de referencia con la mayor urgencia.

2. La angina inestable: puede ser en muchos casos la expresión de un proceso isquémico agudo producido por cambios en la placa de ateroma, por lo que su evolución resulta imprevisible y requieren ingreso hospitalario.

3. Los pacientes con angina estable y mala respuesta al tratamiento y/o alteraciones clínicas: deben ser remitidos a consulta de cardiología.

4. Los episodios de dolor torácico más intensos, la reducción de la respuesta a la nitroglicerina o la disminución del esfuerzo necesario para la aparición de la angina: el paciente debe ser remitido con carácter preferente para estudio a la consulta de cardiología.

TRATAMIENTO DE LA ANGINA CON PATOLOGÍA ASOCIADA

Aunque los betabloqueantes constituyen el tratamiento de elección de la angina de esfuerzo, en las personas de edad y en los pacientes que presentan obstrucción crónica al flujo aéreo son preferibles los antagonistas del calcio verapamilo y diltiazem.



Entre los betabloqueantes deben elegirse los cardioselectivos (atenolol, metoprolol y acebutolol), que pueden utilizarse con precaución en los pacientes diabéticos, fibrilación auricular, bloqueos aurículo-ventriculares, depresión, vasculopatía periférica e insuficiencia cardiaca.

MANEJO EN ATENCIÓN PRIMARIA

El cardiólogo debe valorar mediante la realización de una coronariografía la necesidad de efectuar una revascularización en estos pacientes cuando no se consigue controlar la clínica a pesar de utilizar un tratamiento médico adecuado. Esta debe realizarse ante la afectación por la isquemia de un gran territorio miocárdico mediante angioplastia (con o sin stent) o cirugía (puente o by-pass de arteria mamaria o safena).

Después de la valoración por el cardiólogo y descartada la necesidad de realizar una revascularización, el paciente con angina estable puede ser controlado por el médico de Atención Primaria.

Las visitas deben programarse cada 3 a 6 meses y deben ir orientadas al control de los FRCV y a evaluar la presencia y características de los episodios de angina. Ante la presencia de inestabilización del cuadro clínico, el paciente deberá ser remitido de nuevo a la consulta de Cardiología. Entre las pruebas complementarias que pueden y deben realizarse en Atención Primaria destacan el ECG, la Rx póstero-anterior de tórax y la analítica, la cual debe incluir, entre otras, una bioquímica completa para evaluar el control de los FRCV (colesterolemia, glucosa, etc.) (Algoritmo 2).




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