Insuficiencia Cardiaca Congestiva Crónica
en Atención primaria
Conceptos
y principales causas
En el año 1980 Braunwald definió la ICCC como la "situación
en la que el corazón es incapaz de mantener un volumen minuto
adecuado en relación con los requerimientos metabólicos
tisulares y el retorno venoso".
Más recientemente, teniendo en cuenta los nuevos aspectos fisiopatológicos
que inciden en la activación de diferentes mecanismos compensadores
neurohormonales (activación adrenérgica y del eje renina-angiotensina-aldosterona),
la ICCC puede definirse como un "síndrome clínico
que engloba un conjunto de síntomas y signos físicos secundarios
a una alteración de la función ventricular, válvulas
cardíacas y/o condiciones de carga de los ventrículos,
que se acompaña de alteraciones hemodinámicas, neurohormonales,
bioquímicas y estructurales celulares".
Por último, contemplando criterios estrictamente clínicos,
la ICCC puede definirse como un "síndrome caracterizado
por la presencia de síntomas y signos de hipertensión
venosa pulmonar (disnea), sistémica (edemas) y/o de bajo gasto
cardíaco (fatigabilidad), atribuibles a una disfunción
mecánica del corazón objetivada por ecocardiografía
u otro método de diagnóstico por la imagen".
En la actualidad, la definición más aceptada de la ICCC
comprende la observación de alteraciones en la estructura o función
cardíaca, así como la existencia de síntomas o
signos clínicos (disnea, fatigabilidad, intolerancia al ejercicio,
retención hídrica), en presencia o no de tratamiento farmacológico.
En la ICCC se generan cambios fisiopatológicos que originan anormalidades
en la sístole y diástole cardíacas. De este modo,
mientras que en la disfunción sistólica se observa un
defecto en la función contráctil con reducción
de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo
(FEVI), en la disfunción diastólica se evidencia una alteración
en la relajación del ventrículo izquierdo (VI) con mal
llenado ventricular y FEVI conservada. La diferenciación de estas
dos entidades es fundamental, ya que sus manifestaciones clínicas,
sus hallazgos físicos, las opciones de tratamiento y el pronóstico
son distintos en cada una de ellas.
Las principales causas de la disfunción sistólica son
la enfermedad coronaria con infarto previo, la miocardiopatía
dilatada idiopática o tóxica (alcohólica), las
enfermedades valvulares con dilatación y disfunción del
VI, y los estadios finales de la cardiopatía hipertensiva.
Sin embargo, las causas más frecuentes de la disfunción
diastólica son la hipertrofia del VI (relacionada casi siempre
con la HTA), la isquemia miocárdica, miocardiopatía hipertrófica,
pericarditis constrictiva, insuficiencia renal crónica, estenosis
aórtica, regurgitación mitral e incluso las secuelas normales
de la edad avanzada.
En resumen, tras la CI y la HTA (en los estudios europeos la CI es la
causa más frecuente y en los norteamericanos lo es la HTA), las
causas más frecuentes son la miocardiopatía dilatada,
con especial atención en nuestro medio a la de etiología
alcohólica, y las valvulopatías degenerativas, fundamentalmente
la estenosis aórtica en personas ancianas, la cual origina una
sobrecarga de presión del VI que es corregible quirúrgicamente.
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