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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

 

 

Insuficiencia Cardiaca Congestiva Crónica en Atención primaria

Conceptos y principales causas

En el año 1980 Braunwald definió la ICCC como la "situación en la que el corazón es incapaz de mantener un volumen minuto adecuado en relación con los requerimientos metabólicos tisulares y el retorno venoso".

Más recientemente, teniendo en cuenta los nuevos aspectos fisiopatológicos que inciden en la activación de diferentes mecanismos compensadores neurohormonales (activación adrenérgica y del eje renina-angiotensina-aldosterona), la ICCC puede definirse como un "síndrome clínico que engloba un conjunto de síntomas y signos físicos secundarios a una alteración de la función ventricular, válvulas cardíacas y/o condiciones de carga de los ventrículos, que se acompaña de alteraciones hemodinámicas, neurohormonales, bioquímicas y estructurales celulares".

Por último, contemplando criterios estrictamente clínicos, la ICCC puede definirse como un "síndrome caracterizado por la presencia de síntomas y signos de hipertensión venosa pulmonar (disnea), sistémica (edemas) y/o de bajo gasto cardíaco (fatigabilidad), atribuibles a una disfunción mecánica del corazón objetivada por ecocardiografía u otro método de diagnóstico por la imagen".

En la actualidad, la definición más aceptada de la ICCC comprende la observación de alteraciones en la estructura o función cardíaca, así como la existencia de síntomas o signos clínicos (disnea, fatigabilidad, intolerancia al ejercicio, retención hídrica), en presencia o no de tratamiento farmacológico.

En la ICCC se generan cambios fisiopatológicos que originan anormalidades en la sístole y diástole cardíacas. De este modo, mientras que en la disfunción sistólica se observa un defecto en la función contráctil con reducción de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI), en la disfunción diastólica se evidencia una alteración en la relajación del ventrículo izquierdo (VI) con mal llenado ventricular y FEVI conservada. La diferenciación de estas dos entidades es fundamental, ya que sus manifestaciones clínicas, sus hallazgos físicos, las opciones de tratamiento y el pronóstico son distintos en cada una de ellas.
Las principales causas de la disfunción sistólica son la enfermedad coronaria con infarto previo, la miocardiopatía dilatada idiopática o tóxica (alcohólica), las enfermedades valvulares con dilatación y disfunción del VI, y los estadios finales de la cardiopatía hipertensiva.

Sin embargo, las causas más frecuentes de la disfunción diastólica son la hipertrofia del VI (relacionada casi siempre con la HTA), la isquemia miocárdica, miocardiopatía hipertrófica, pericarditis constrictiva, insuficiencia renal crónica, estenosis aórtica, regurgitación mitral e incluso las secuelas normales de la edad avanzada.

En resumen, tras la CI y la HTA (en los estudios europeos la CI es la causa más frecuente y en los norteamericanos lo es la HTA), las causas más frecuentes son la miocardiopatía dilatada, con especial atención en nuestro medio a la de etiología alcohólica, y las valvulopatías degenerativas, fundamentalmente la estenosis aórtica en personas ancianas, la cual origina una sobrecarga de presión del VI que es corregible quirúrgicamente.

 




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