Aula Acreditada:

Información General | Temario | Boletín de inscripción 


 
numero.gif (1368 bytes)


 

 

PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

  

 

Síndromes vertiginosos

Tratamientos de los síndromes vertiginosos

Con independencia de la causa que origina el vértigo, éste siempre es un síntoma muy desagradable para el paciente, que le produce gran preocupación y que puede llegar a ser muy incapacitante. Es muy importante tranquilizar al paciente y explicarle que lo más probable es que el vértigo disminuya y desaparezca con el tiempo, ya que en ocasiones persiste sensación de mareo debida a la ansiedad que origina un tratamiento inadecuado.

El tratamiento del vértigo puede ser farmacológico, quirúrgico o rehabilitador. Principalmente se va a hacer referencia al tratamiento del vértigo periférico, puesto que en los vértigos centrales el tratamiento es fundamentalmente etiológico.

Se pueden realizar recomendaciones del estilo de vida. La disminución del consumo de sal actúa por un mecanismo inespecífico, disminuyendo el contenido de agua en el oído. Sobre todo, se recomienda en la enfermedad de Ménière. La disminución del consumo de estimulantes es útil en pacientes con enfermedad de Ménière, que a veces mejoran al disminuir el consumo de cafeína, teofilina y nicotina.

TRATAMIENTO DURANTE LA FASE AGUDA

Como se describió anteriormente, esta fase está caracterizada por sensación de vértigo intenso e incapacitante que presenta el paciente. Además del tratamiento farmacológico son importantes el reposo y el apoyo psicológico.

Sedantes vestibulares

Se emplean sólo en la fase aguda y durante cortos periodos de tiempo, no más de cinco o siete días, disminuyendo la dosis paulatinamente al ir mejorando la sintomatología, debido a que retrasan la compensación. Se utilizan con la dosis más baja de un solo fármaco que alivie los síntomas. Su mecanismo de acción consiste en disminuir los estímulos en los receptores de neurotransmisores vestibulares. Como efectos secundarios generales destacan: efectos extrapiramidales, visión borrosa, sequedad de boca y disfunción sexual. Dentro de este grupo encontramos los siguientes:

Antihistamínicos: la histamina actúa como un neurotransmisor estimulante, por ello este grupo farmacológico provoca sedación por un mecanismo competitivo sobre los receptores H1 de la histamina. También actúan como antieméticos. Producen efectos secundarios de tipo anticolonérgico. Entre ellos destacan los siguientes fármacos que se utilizan a las dosis indicadas:

Ciclina: 50 mg vía oral o intramuscular cada cuatro o seis horas, 100 mg vía rectal cada ocho horas.

Dimenhidrato: 50 mg vía oral o intramuscular cada cuatro o seis horas, 100 mg vía rectal cada ocho horas.

Hidroxicina: 25 mg vía oral cada seis u ocho horas.

Benzodiacepinas: muy útiles para disminuir la ansiedad que acompaña al trastorno vertiginoso. Aunque se desconoce si tienen acción sobre el sistema vestibular, está claro que producen mejoría durante la fase aguda del vértigo. Como efecto secundario más importante destaca la somnolencia. Presentan poco efecto antiemético. Las más utilizadas son:

Diazepán: 5-10 mg vía oral cada 12 ó 24 horas.

Clorazepato dipotásico: 5-15 mg vía oral o intramuscular cada 12 ó 24 horas.

Anticolinérgicos: el principal mecanismo de neurotransmisión del sistema vestibular es colinérgico; actúan bloqueando este sistema de trasmisión. El más utilizado es el dimenhidrato, especialmente útil en las cinetosis. También se emplea la escopolamina en forma de parche transdérmico para profilaxis de la cinetosis, pero esta presentación no está comercializada en nuestro país.

Antidopaminérgicos: los más utilizados son sulpiride y tietilperazina. Potencian la acción de las fenotiacinas y tienen efecto antiemético. Como efectos secundarios destacan: sequedad de boca, visión borrosa y ocasionalmente distonía aguda que mejora con antiparkinsonianos.

TRATAMIENTO DE LA FASE SUBAGUDA
Y DE LA FASE DE COMPENSACIÓN


En esta fase, el paciente ya no presenta sensación de vértigo incapacitante, pero sí de inestabilidad. Durante la fase de compensación, el paciente permanece asintomático. Se desaconseja el uso de sedantes vestibulares, porque retrasan la aparición de mecanismos de compensación. Se utilizan fármacos vasodilatadores y rehabilitación. Los vasodilatadores se usan por ser neuroprotectores.

Dentro del grupo de los vasodilatadores los más utilizados son los antagonistas del calcio, que aunque pueden producir efectos extrapiramidales, estos son menos frecuentes que con las fenotiacidas, también tienen un efecto sedante suave. Los más empleados son: nimodipino, flunarizina y cinaricina.

El reposo mantenido, después de pérdida unilateral de función laberíntica, retrasa los mecanismos de compensación vestibular; sin embargo, los ejercicios de rehabilitación vestibular son una parte del tratamiento que suele descuidarse. Estos ejercicios están basados en la modificación del entorno visual a la vez que se estimulan los conductos semicirculares, favoreciendo así la compensación vestibular. Son útiles los ejercicios de rehabilitación vestibular y en ocasiones el tratamiento quirúrgico. La rehabilitación vestibular está contraindicada en la fase aguda. En ocasiones se enseñan los ejercicios al paciente para que los realice en su domicilio. En estos ejercicios se realizan ciertos movimientos de cabeza, primero se hacen con la mirada fija en un punto, al principio con los ojos abiertos y después con ellos cerrados pero imaginando que la vista sigue fija en el mismo punto.

Los pacientes que no mejoran con tratamiento médico correcto pueden ser propuestos para cirugía. Puede realizarse cirugía con preservación o con pérdida de la capacidad auditiva. La mayoría de los pacientes que son propuestos para cirugía padecen enfermedad de Ménière.

CRITERIOS DE DERIVACIÓN

1.- Los vértigos centrales deben derivarse al neurólogo.

2.- Cuando se sospecha enfermedad cerebrovascular aguda hay que derivar al paciente a urgencias para estudio inmediato.

3.- Los vértigos periféricos que cursan con hipoacusia o acúfenos deben derivarse a otorrinolaringología para estudio especializado y realización de pruebas complementarias que no pueden realizarse en Atención Primaria. Ante la sospecha de laberintitis, derivación especializada por el riesgo de extensión y de afectación meníngea.



 


|Sumario