Síndromes vertiginosos
Etiología
El vértigo
fisiológico se produce en individuos sanos cuando hay un desequilibrio
entre los sistemas vestibular, somatosensorial y visual. Aparece ante
determinadas situaciones como son el movimiento giratorio de la cabeza,
situaciones de ingravidez, altura o balanceo del automóvil. En
estas situaciones el vértigo, entendido como ilusión de
movimiento, es escaso o nulo. De forma característica, los sujetos
presentan nauseas, vómitos, sudoración, bostezos, hipersalivación,
hiperventilación y malestar generalizado, con disminución
de la motilidad gástrica y alteración de la digestión.
El vértigo patológico se desencadena cuando hay un desequilibrio
en el sistema vestibular por una alteración dentro de las vías
vestibulares, desde el oído hasta la corteza cerebral. El vértigo
patológico puede clasificarse en vértigo visual, somatosensorial
(por neuropatía periférica) y vestibular (periférico,
central).
El vértigo visual está originado por diplopía secundaria
a paresia súbita de un músculo intraocular y también
por defectos de refracción de la vista corregidos por lentes
con nueva o incorrecta graduación.

Las causas capaces de provocar vértigo pueden clasificarse en
periféricas o centrales. Las periféricas son aquellas
que afectan a la primera neurona y al órgano terminal, y las
centrales afectan a los núcleos vestibulares.
VÉRTIGO
FERIFÉRICO
Generalmente aparece acompañado de síntomas vegetativos
como nauseas y vómitos. También puede acompañarse
de síntomas cocleares tales como hipoacusia y acúfenos,
pero no se acompaña de síntomas neurológicos. Es
de mayor intensidad pero de menor duración que el vértigo
central. En la exploración aparece un síndrome vestibular
completo con nistagmus, signo de Romberg, desviación de dedos
índices y marcha en estrella. Estos signos son armónicos,
de forma que la marcha en estrella, la desviación de índices
y el Romberg se dirige hacia un lado, mientras que la fase rápida
del nistagmus se dirige al lado opuesto. Es característico del
vértigo periférico que la intensidad de cada uno de estos
signos sea muy similar por lo que se dice que son proporcionados (Tabla
I).
VÉRTIGO
CENTRAL
Se caracteriza porque es de menor intensidad y mayor duración
que el vértigo periférico. Pueden aparecer síntomas
neurológicos y es muy raro que se presenten síntomas cocleares.
En la exploración aparece un síndrome vestibular incompleto,
es decir, sin alguno de los siguientes signos: nistagmus, Romberg, desviación
de los dedos índices y marcha en estrella. También es
desproporcionado porque la intensidad de cada signo es diferente al
otro. Por último, es disarmónico al no seguir la regla
descrita para el vértigo periférico en la que la dirección
del nistagmus es diferente a la del Romberg, índices y marcha
en estrella.
El nistagmus periférico generalmente es horizontal-rotatorio
y el central puede ser multidireccional, aunque el vertical es patognomónico.
La dirección de la desviación del signo de Romberg concuerda
con el lado del sistema vestibular enfermo. La dirección de la
fase rápida del nistagmus es opuesta al lado vestibular enfermo.
Por tanto, en el síndrome vestibular derecho el signo de Romberg
se desvía a la derecha y el nistagmus horizontal rotatorio se
dirige hacia la izquierda.
Las consecuencias de una lesión vestibular dependen de su localización,
de su extensión y de la duración de la causa que la origina.
En el laberinto posterior se realizan dos funciones muy importantes,
una consiste en la capacidad para fijar la mirada en un punto cuando
se mueve la cabeza, la otra hace referencia al control de la postura.
En este control de la postura y de la fijación de la mirada también
participan informaciones proporcionadas por la visión, la audición
y el sistema propioceptivo que se codifican en el tronco encefálico.
El resultado de la interacción de esta información se
transmite a los músculos oculares y antigravitatorios para ejercer
el control de la postura.
Cuando tiene lugar un daño en el laberinto posterior se produce
una alteración del reflejo vestíbulo-ocular, que es el
responsable de la fijación de la mirada, de modo que al mover
la cabeza, la velocidad del movimiento de los ojos es inferior a la
velocidad del movimiento de la cabeza. Esta diferencia en la velocidad
del movimiento de los ojos y de la cabeza es la responsable de que en
la retina se produzca sensación de movimiento de lo que nos rodea.
Lesiones vestibulares
Síndrome
vestibular unilateral
Cuando se produce una lesión vestibular unilateral, se origina
una alteración del equilibrio muy importante que se manifiesta
por alteración del control postural y de la realización
de movimientos. En el síndrome vestibular unilateral se pueden
diferenciar tres elementos que son : síndrome oculomotor, síndrome
postural y síndrome perceptivo.
-o Síndrome oculomotor: originado por la transmisión de
información incorrecta desde el sistema vestíbulo-ocular
hasta los núcleos oculomotores; se origina un nistagmus espontáneo,
generalmente horizontal
- Síndrome postural: ocasionado por la transmisión de
información equivocada por el sistema vestíbulo-espinal.
El reflejo vestíbulo-espinal desempeña un papel importante
para el control postural. Cuando se produce una alteración unilateral
del sistema vestibular, esta se transmite por el sistema vestíbulo-espinal
originando una desviación de la cabeza y del cuerpo hacia el
lado lesionado; la desviación aumenta cuando se cierran los ojos.
También se produce una disminución del tono de los músculos
extensores. Cuando se integran de forma adecuada la información
visual y propioceptiva, es posible conseguir la compensación
de este síndrome postural.
- Síndrome perceptivo: es el más típico del ser
humano y es debido al procesamiento correcto que se realiza a nivel
cortical de la información incorrecta que llega desde los dos
sistemas vestibulares. Lo más característico de este síndrome
es la sensación de vértigo, interpretada como alucinación
del movimiento, que puede llegar a ser muy invalidante para el sujeto
que lo padece. Esta sensación de movimiento habitualmente se
acompaña de sensación de inclinación del cuerpo
hacia el lado afectado, esto origina alteraciones en la percepción
de la verticalidad. Cuando la compensación es correcta, el vértigo
desaparece en pocos días, mientras que la percepción de
la verticalidad se corrige de forma más lenta.
Síndrome
vestibular bilateral
Cuando se ha producido un daño simultáneo en ambos laberintos,
los síntomas que presenta el paciente dependerán de la
imposibilidad de fijar las imágenes en la retina con los movimientos
de la cabeza. La sintomatología puede ser muy variada, desde
la casi inexistencia de síntomas hasta encontrar una ataxia vestibular
muy intensa inicialmente, que luego se transformará en inestabilidad
irrecuperable con la marcha.
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