Sindromes vertiginosos
Introducción
El vértigo
es un síntoma que consiste en la sensación subjetiva de
movimiento que generalmente es de carácter rotatorio. Puede afectar
a un 1 por ciento de la población y constituye una causa frecuente
de consulta médica. Aunque habitualmente no se debe a una causa
grave, puede ser muy incapacitante y, en algunas ocasiones, es el síntoma
de una enfermedad importante. El vértigo objetivo consiste en
una sensación de giro de objetos o del entorno, mientras que
el vértigo subjetivo es una sensación de movimiento del
propio cuerpo con respecto al entorno. Es importante distinguir el vértigo
del mareo. Habitualmente los pacientes se refieren a mareo para describir
una sensación de inestabilidad, de flotación, de visión
borrosa o de tener la cabeza hueca.
Para mantener el equilibrio se necesita el funcionamiento correcto de
al menos dos de los tres sistemas sensoriales: vestibular o laberíntico,
ocular y somatosensorial o propioceptivo (tensión muscular y
posición articular). El vértigo se produce cuando existe
una alteración de alguno de estos tres sistemas y no se puede
compensar por los otros dos. Por ejemplo, un paciente que tenga alterada
la función vestibular podrá caminar normalmente gracias
a la información visual y la proveniente de la tensión
muscular y de la posición de las articulaciones. Sin embargo,
en la oscuridad, la pérdida de la visión acentuará
los síntomas vertiginosos y forzará al paciente a compensar
el defecto añadiendo sensaciones propiceptivas mediante el tacto
de las manos sobre estructuras de referencia como pueden ser las paredes.
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