Cefaleas en Atención Primaria
Hemicránea
paroxística crónica
Descrita
por Sjaastad y Dale en 1974, es una cefalea muy poco frecuente, más
habitual en mujeres (2-3/1) y suele comenzar alrededor de los 30 años.
Aunque es una cefalea primaria, se han descrito casos secundarios (adenomas
hipofisarios, enfermedades del colágeno, tumor de Pancoast, etc.).
Posteriormente,
se ha descrito una forma episódica (no reconocida por la IHS)
que se caracteriza por períodos de dolor que duran entre 2 semanas
y 4-5 meses, separados por períodos de remisión de 1 a
36 meses. En la forma crónica no se han descrito remisiones.
La fisiopatología es desconocida, pero, al igual que en la cefalea
en racimos se ha involucrado al sistema trigémino vascular.
CLÍNICA
Se caracteriza por ser un dolor estrictamente unilateral, localizado
en región ocular, orbitaria, temporal o frontal, de duración
más breve que la cefalea en racimos (2-45 minutos), pero con
crisis más frecuentes (hasta 40 ataques al día). El dolor
se desen-
cadena espontáneamente aunque en el 10 por ciento de casos lo
hacen por estímulos mecánicos, como la flexión
o rotación del cuello o la presión sobre las raíces
cervicales. Se asocia a síntomas vegetativos unilaterales al
dolor, sobre todo lagrimeo e inyección conjuntival. Característicamente
respeta más el período nocturno y al contrario que la
cefalea en racimos se alivia con el reposo. El dolor responde a la indometacina.
DIAGNÓSTICO
Viene dado por la clínica y una exploración normal. En
el caso de historia atípica o hallazgos en la exploración,
se debe completar el estudio con técnicas de neuroimagen (Tabla
XIII).

El diagnóstico diferencial se debe realizar con las cefaleas
unilaterales, fundamentalmente la cefalea en racimos y el SUNCT, la
hemicránea continua y la cefalea cervicógena.
TRATAMIENTO
Es de elección la indometacina a dosis que oscilan entre 12,5-250
mg/día, generalmente 100 mg/día. La respuesta se alcanza
antes de 2 días; de lo contrario es obligado replantearnos el
diagnóstico. Una vez conseguido el alivio del dolor, se reducen
las dosis, aunque se recomienda mantener el tratamiento durante meses.
Es frecuente que tras la retirada reaparezca la clínica.
Como alternativa, en caso de fracaso terapéutico o intolerancia
se pueden utilizar corticoides (prednisona, 10-40 mg/día) y ácido
acetilsalicílico.
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