Cefaleas en Atención Primaria
Cefalea
en racimos
Descrita por vez primera en 1878 por Eulenburg, hasta 1962 no fue reconocida
por la Sociedad Internacional de Cefaleas (IHS).
Es una cefalea poco frecuente con una prevalencia en la población
general que oscila entre 0.1 al 0.4 por ciento, representando el 8 por
ciento de las cefaleas. Es más frecuente en el hombre, con una
proporción 5-8/1 y la edad de comienzo se sitúa entre
los 20-40 años. No existe factor genético demostrado.
Aunque habitualmente es una cefalea primaria, hasta en 3-5 por ciento
de los casos se asocia a una causa orgánica, fundamentalmente
patología del seno cavernoso (aneurismas, meningiomas, adenomas,
etc.).
Se clasifica en dos tipos:
- Cefalea en racimos episódica: se caracteriza por períodos
de duración de 7 días a 1 año, separados por períodos
de remisión de más de 14 días. Es la forma más
frecuente con una proporción aproximada de 4/1.
- Cefalea en racimos crónica: los períodos de remisión
son inferiores a 14 días o no existen.
La etiología es desconocida. Se ha propuesto la intervención
de un posible reflejo trigémino-vegetativo en el tronco cerebral,
entre el nervio trigémino, el facial y las vías parasimpáticas.
CLÍNICA
Se caracteriza por ataques de dolor muy intenso, de carácter
quemante o penetrante, estrictamente unilateral, que alcanzan la máxima
intensidad en 10-15 minutos y duran entre 45-60 minutos. La localización
es en el territorio de la primera o segunda rama trigeminal (orbitaria,
retroorbitaria, supraorbitaria o temporal). Generalmente, se presenta
siempre en el mismo lado, aunque en algunas ocasiones cambia de lado
en distintos periodos. El dolor se acompaña de gran agitación,
puesto que el reposo, al contrario de la migraña, no alivia el
dolor.
La frecuencia media de los ataques oscila de 1 a 3 al día durante
un espacio de tiempo que suele durar 2-3 meses. La media del período
de remisión es de 2 años, aunque oscila entre 2 meses
y 2 años.
El dolor se acompaña característicamente de uno o más
de los siguientes síntomas vegetativos de localización
unilateral y homolaterales al dolor: hiperemia conjuntival, lagrimeo,
congestión nasal, rinorrea, sudoración facial, miosis,
ptosis y edema palpebral.
En más del 50 por ciento de pacientes el dolor se desencadena
durante el sueño, despertando al paciente una hora y media después
de conciliar éste, en la primera fase REM. Otros factores desencadenantes
descritos son el alcohol, la luz intensa, vasodilatadores, grandes alturas...
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, siendo la
exploración física y neurológica normales, excepto
durante las crisis que pueden presentar los signos anteriormente descritos.

Dado que se asocia en ocasiones a patología estructural, actualmente
la mayoría de autores recomiendan realizar pruebas de neuroimagen
para descartarlas, por lo que está indicado la derivación
al neurólogo en casos en que no dispongamos de éstas (Tabla
XII).
El diagnóstico diferencial se debería realizar con:
1. Hemicránea paroxística crónica: más frecuente
en mujeres, las crisis de dolor son más frecuentes pero más
cortas y responden a la indometacina.
2. Síndrome SUNCT (Short-lasting Unilateral Neurolgiform headache
with Conjuntival Injection and Tearing): los ataques de dolor son muy
breves (10-120 segundos), muy frecuentes y refractarios a tratamiento.
3. Feocromocitoma: generalmente bilateral, se acompaña de taquicardia
e hipertensión arterial.
4. Neuralgia del trigémino: el dolor es lancinante, de muy poca
duración y no se acompaña de síntomas vegetativos.
5. Arteritis de la temporal: dolor continuo, se asocia a aumento de
VSG.
6. Síndrome de Raeder o síndrome pericarotídeo:
dolor continuo, se asocia a patología de la fosa cerebral media.
TRATAMIENTO
El manejo de la cefalea en racimos abarca varias partes:
a) Identificación y evitación de los factores desencadenantes,
si existen.
b) Tratamiento de la crisis:
El tratamiento de elección es el sumatriptan subcutáneo
a dosis de 6 mg, que alivia por completo el dolor a los 15 minutos en
el 75 por ciento de pacientes y lo mejora hasta en el 96 por ciento.
No parece que dosis mayores sean más efectivas. El tratamiento
por vía oral se ha mostrado menos efectivo, por lo que la vía
de elección es la subcutánea.
También se emplea oxígeno inhalado en mascarilla a 7 litros
por minuto durante 10 minutos, respondiendo aproximadamente un 60-70
por ciento de pacientes.
En crisis prolongadas se utiliza la ergotamina, vía rectal a
dosis de 1-2 mg.
c) Tratamiento profiláctico:
Debe utilizarse desde el principio del tratamiento de las crisis. Se
utiliza la prednisona (40-80 mg/día) por vía oral, en
dosis única por la mañana durante una semana y posteriormente
se reduce la dosis a lo largo de 3 semanas, y el verapamilo (240-320
mg/día) en 3-4 dosis. Éste se puede asociar al tratamiento
con corticoides y se mantiene tras suspender la prednisona por lo menos
durante un mes una vez hayan cesado las crisis.
Como alternativa, en casos en que el tratamiento anterior no es efectivo,
se puede utilizar ergotamina (1-2 mg/día, vía oral) durante
6 semanas y posteriormente se retira de forma gradual una vez hayan
cesado los ataques. En los casos que se producen sólo durante
el sueño, es útil una dosis oral de 1 mg una hora antes
de acostarse.
El carbonato de litio se considera de elección en pacientes mayores
de 45 años, con cefalea en racimos crónica. Las dosis
varían entre 400-1.200 mg/día, manteniendo unos niveles
de litemia de 0.5-1 mEq/l. Debe realizarse periódicamente control
de litemia y función tiroidea.
La metisergida se utiliza a dosis de 2 mg/8 horas. Generalmente, pierde
eficacia con su uso repetido. Los períodos de tratamiento no
deben durar más de 4 meses seguidos para evitar los efectos secundarios.
d) Tratamiento quirúrgico:
Reservado para pacientes que presentan cefalea de duración superior
a 1 año, que no responden a ningún tratamiento, siempre
y cuando las crisis sean siempre en el mismo lado y cumplan un perfil
psicopatológico adecuado. El procedimiento más utilizado
es la rizotomía percutánea por radiofrecuencia del trígémino,
con un índice de éxito de 70-75 por ciento, pero con un
20 por ciento de recurrencias.
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