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PROGRAMA ANUAL
2001-2002
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

ENFERMEDAD DE PARKINSON

PRONÓSTICO

Antes de la introducción de la levodopa, la enfermedad de Parkinson causaba una incapacidad severa al 16 por ciento de los pacientes al cabo de 5 años, al 37 por ciento durante los siguientes 5 años y al 42 por ciento restante en los 15 años tras el diagnóstico. Las tasas de mortalidad en estos pacientes eran tres veces mayores que las de poblaciones similares en edad, sexo y condiciones sociosanitarias.

El tratamiento médico y quirúrgico de la enfermedad ha variado su evolución natural. Sin tratamiento el paciente cae en unos años en un estado de inmovilidad por acinesia, siendo entonces frecuente la aparición de riguidez muscular, escaras, infecciones respiratorias y tromboflebitis en miembros inferiores. No es extraña la existencia de caídas con fractura de femur, húmero o huesos del antebrazo, con la consiguiente morbimortalidad. En los pacientes tratados se cambia de un modo significativo el curso natural de la enfermedad, considerándose que en estos casos la esperanza de vida es similar a la de la población no afectada. Pese a ello, la enfermedad es origen de una importante incapacidad motivada por la aparición progresiva de fluctuaciones, discinesias y otros trastornos motores, que en muchas ocasiones van a generar una invalidez del paciente. Además un número importante de pacientes, estimado entre el 10 al 40 por ciento de individuos con enfermedad de Parkinson van a desarrollar una demencia en el curso de la enfermedad.

Con todo lo anterior, en general el pronóstico de la enfermedad de Parkinson es mejor que el de los parkinsonismos plus, en los que a la escasa o nula respuesta a la levodopa se añade la progresiva aparición de alteraciones motoras, en la deglución o deterioro cognitivo.

Como se señaló en la clasificación inicial de la enfermedad, pueden distinguirse dos formas clínicas, aquellas con temblor predominante y aquellas con rigidez y acinesia predominante. Se ha señalado que las primeras tienen mejor pronóstico, si bien esto puede ser matizado por el hecho de que las formas rígido acinética pueden englobar algunos casos con parkinsonimos como la parálisis supranuclear progresiva, o la atrofia de múltiples sistemas, que tienen un peor pronóstico y que pueden en sus inicios, cursar con un cuadro clínico semejante al de la enfermedad de Parkinson idiopática. Además, otros estudios señalan que el temblor es más frecuente en las formas de inicio más jóvenes que tienen un curso clínico más lento y que sería esto la causa de atribuir una mayor benignidad a las formas temblorosas.

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