ENFERMEDAD DE PARKINSON
PRONÓSTICO
Antes de la
introducción de la levodopa, la enfermedad de Parkinson causaba una incapacidad severa al
16 por ciento de los pacientes al cabo de 5 años, al 37 por ciento durante los siguientes
5 años y al 42 por ciento restante en los 15 años tras el diagnóstico. Las tasas de
mortalidad en estos pacientes eran tres veces mayores que las de poblaciones similares en
edad, sexo y condiciones sociosanitarias.
El tratamiento médico
y quirúrgico de la enfermedad ha variado su evolución natural. Sin tratamiento el
paciente cae en unos años en un estado de inmovilidad por acinesia, siendo entonces
frecuente la aparición de riguidez muscular, escaras, infecciones respiratorias y
tromboflebitis en miembros inferiores. No es extraña la existencia de caídas con
fractura de femur, húmero o huesos del antebrazo, con la consiguiente morbimortalidad. En
los pacientes tratados se cambia de un modo significativo el curso natural de la
enfermedad, considerándose que en estos casos la esperanza de vida es similar a la de la
población no afectada. Pese a ello, la enfermedad es origen de una importante incapacidad
motivada por la aparición progresiva de fluctuaciones, discinesias y otros trastornos
motores, que en muchas ocasiones van a generar una invalidez del paciente. Además un
número importante de pacientes, estimado entre el 10 al 40 por ciento de individuos con
enfermedad de Parkinson van a desarrollar una demencia en el curso de la enfermedad.
Con todo lo anterior,
en general el pronóstico de la enfermedad de Parkinson es mejor que el de los
parkinsonismos plus, en los que a la escasa o nula respuesta a la levodopa se añade la
progresiva aparición de alteraciones motoras, en la deglución o deterioro cognitivo.
Como se señaló en la
clasificación inicial de la enfermedad, pueden distinguirse dos formas clínicas,
aquellas con temblor predominante y aquellas con rigidez y acinesia predominante. Se ha
señalado que las primeras tienen mejor pronóstico, si bien esto puede ser matizado por
el hecho de que las formas rígido acinética pueden englobar algunos casos con
parkinsonimos como la parálisis supranuclear progresiva, o la atrofia de múltiples
sistemas, que tienen un peor pronóstico y que pueden en sus inicios, cursar con un cuadro
clínico semejante al de la enfermedad de Parkinson idiopática. Además, otros estudios
señalan que el temblor es más frecuente en las formas de inicio más jóvenes que tienen
un curso clínico más lento y que sería esto la causa de atribuir una mayor benignidad a
las formas temblorosas.
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