ENFERMEDAD DE PARKINSON
Etiopatogenia de la enfermedad de
Parkinson
Causas de la enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson es una enfermedad degenerativa del
sistema nervioso muy frecuente. Se ha calculado que alrededor de 1 persona de cada 40 en
edad adulta desarrollará una enfermedad de Parkinson sintomática. Salvo raros casos
debidos a mutaciones en la proteína a-synucleina que producen enfermedad de Parkinson
hereditaria autosomal dominante y los debidos a mutaciones en la proteína parkina, que
producen enfermedad de Parkinson hereditaria autosomal recesivo, en la mayoría de los
casos la enfermedad es de aparición esporádica, aunque existe una ligera asociación
familiar, sin seguir ningún patrón claro de herencia mendeliana.
En algunos casos, si bien muy infrecuentes, se puede
identificar un factor causante de la lesión de la sustancia negra, tóxicos, metabólicos
o de otro origen. La Tabla II muestra algunos de estos factores, que originan el
parkinsonismo secundario.
Tabla II
Causas de parkinsonismo |
Tóxicos:
Drogas: Acción presináptica: reserpina, tetrabenazina,
alfametildopa
Acción
postináptica: fenotiazinas, butirofenomas,
calcioantagonistas mentales: Mn, Hg
Otros: CN, CS2,
CO, metanol, etanol, MPTP
Alteraciones endocrinometabólicas: hipoparatiroidismo
Degeneración hepatolenticular adquirida
Metabolopatías: enfermedad de Wilson
Infecciones: virus, brucelosis, Jakob-Creutzfeldt
Otros: tumores, traumatismos, sirigomesencefalia |
Sin embargo, en la mayoría de los casos en la
práctica clínica diaria, la causa que origina la lesión de la sustancia negra causante
de la enfermedad de Parkinson no se conoce, estando en la actualidad pendiente de
indentificarse cuál es la causa de la enfermedad de Parkinson idiopática o enfermedad de
Parkison propiamente dicha.
Es preciso que se pierdan alrededor del 80 por ciento de la
función dopaminérgica del estriado, correspondiente a una pérdida del 60 por ciento de
las neuronas de la sustancia negra para que aparezcan alteraciones clínicas, lo que
indicaría que la causa que origine la enfermedad de Parkinson, ocurre o empieza a actuar
al menos dos o tres décadas antes del inicio de los síntomas. Puede entonces generarse
la enfermedad por uno o ambos de los siguientes mecanismos:
1) Contacto con una noxa precoz (incluso en útero) que
disminuya la población de células de la sustancia negra, a lo que se añadiese la
pérdida neuronal que conlleva el envejecimiento.
2) Contacto con una noxa precoz o mantenido que aumente la
tasa normal de pérdida celular de la sustancia negra por envejecimiento.
Un aumento en la susceptibilidad a una toxina de origen
genético, por déficit de alguna sustancia en la alimentación o por contacto con algún
tóxico previos pueden también influir través de estos dos mecanismos.
Las líneas de investigación de la etiología de la
enfermedad de Parkinson actualmente en curso para conocer la causa de la enfermedad de
Parkinson incluyen el estudio de:
1) los cambios en la prevalencia a lo largo del tiempo.
2) las diferencias geográficas.
3) la influencia de las sustancias ambientales o de los
factores genéticos mediante estudios de casos y controles.
4) las diferencias en el metabolismo mitocondrial y
xenobiótico entre pacientes con enfermedad de Parkinson y la población general.
5) los modelos experimentales de la enfermedad de Parkinson.
Estudios de temporalidad
Algunos autores han llamado la atención sobre el hecho de
que no existieran descripciones previas de esta enfermedad hasta la de J. Parkinson en
1817, teniendo en cuenta que no es un trastorno infrecuente y que cursa con cuadro
clínico demasiado llamativo para pasar desapercibida. Esto les inclinó a pensar en la
existencia de un tóxico para la sustancia negra, que apareciese con la revolución
industrial y fuese el generador de la enfermedad, pues sólo existen descripciones
incompletas de cuadros compatibles con una enfermedad de Parkinson previos al trabajo
inicial de J. Parkinson, como la de Silvius de Boë (1614-72), un profesor de Leyden,
entre cuyos discípulos se cuentan Willis y de Graaf, que distinguía entre temblores
producidos por intento de movimiento voluntario y aquéllos que ocurrían en reposo o la
que señala el propio J. Parkinson que refiere que Sauvages (1763) ya había descrito la
festinación. Unos años después de la descripción de la enfermedad de Parkinson, ésta
fue reconocida por los neurólogos de finales de siglo como una de las enfermedades más
frecuentes en Neurología.
Si la enfermedad de Parkinson es el resultado de una toxina
industrial, como se ha señalado anteriormente, su incidencia debería aumentar en los
años recientes en los países industrializados. Sin embargo, no es posible conocer la
tendencia temporal de la prevalencia de la enfermedad de Parkinson por la existencia de
una mayor precisión y precocidad en el diagnóstico de esta enfermedad en los últimos
años. Hasta la fecha, sólo en una población (Rochester, Minnesota) se ha determinado la
incidencia anual de enfermedad de Parkinson, no existiendo cambios en el período
estudiado (1955-1979). Si un agente industrial está relacionado con la enfermedad de
Parkinson, ha debido permanecer relativamente constante en esta localización en estas
tres décadas.
Diferencias geográficas
Las cifras de la prevalencia de la enfermedad de Parkinson en
diferentes áreas geográficas varían ampliamente, desde 31/100.000 a 328/1.000.000
habitantes de la comunidad Parsi de Bombay. Estas amplias diferencias regionales apoyan la
existencia de factores ambientales como la dieta o tóxicos ambientales en la causa de
esta enfermedad. Los estudios geográficos realizados han encontrado una mayor prevalencia
en países industrializados desde antiguo, frente a los de más reciente
industrialización. Aún cuando se han utilizado diferentes métodos para medir esta
prevalencia, en la mayoría de los estudios casa por casa, el método más aceptado,
existe una tendencia a encontrar menos casos en los países de reciente
industrialización, con la posible excepción del estudio realizado en la Comunidad Parsi
de Bombay (ver Tabla III).
Tabla
III
Causas de parkinsonismo |
Localidad |
Fecha |
Tasas
brutas por 100.000 hab |
| Copiah (EE.UU) |
1985 |
349 |
| China |
1985 |
44 |
| Igbo-Ora
(Nigeria) |
1985 |
59 |
| Libia |
1985 |
31 |
| Bombay
(India) |
1985 |
328 |
Este tipo de estudios de prevalencia son
difíciles de hacer por el tiempo que llevan y su coste económico, por lo que también se
ha investigado la variación geográfica en la prevalencia de la enfermedad de Parkinson
mediante el estudio de registros de la dispensación de levodopa, dado que la enfermedad
de Parkinson es la principal indicación del tratamiento con levodopa, existiendo una
fuerte correlación entre el consumo de levodopa y la prevalencia de enfermedad de
Parkinson en esa zona3. En los estudios realizados con esta metodología existen
importantes limitaciones como son la inclusión de pacientes con error en su diagnóstico,
la exclusión de pacientes no diagnosticados y la existencia de una variabilidad en la
dosis utilizada. En un estudio utilizando esta técnica en la provincia de Quebec
(Canadá) se encontró una mayor prevalencia de enfermedad de Parkinson en las zonas donde
es más frecuente la existencia de granjas de cultivo de vegetales y en las áreas con
industrias de pulpa de madera. En Suecia, con esta misma metodología se encontró
también mayor prevalencia en áreas con industria de pulpa de madera y de acero.
Los registros de defunción también han sido utilizados para
determinar la distribución geográfica de la enfermedad de Parkinson. Esta técnica
también presenta fuertes limitaciones por cuanto la enfermedad de Parkinson raramente se
codifica como causa de muerte y además pueden existir importantes diferencias de unas
zonas a otras en cuanto a exactitud y precocidad diagnóstica de la enfermedad y recogida
y codificación en los certificados de defunción. En un estudio realizado en los EE.UU.
con esta metodología se ha encontrado una gradiente norte sur similar al descrito en la
esclerosis múltiple, atribuyéndose esta mayor prevalencia a la existencia de mayor
industrialización en esa zona.
Por último, recientemente, se ha señalado por varios
autores, mediante estudios de casos y controles, un aumento de las tasas de enfermedad en
el medio rural.
Factores ambientales y enfermedad de Parkinson
La evidencia de la existencia de factores ambientales en la
génesis de la enfermedad de Parkinson, provienen fundamentalmente del descubrimiento de
una sustancia química, la N-metil-4-fenil-1,2,3,6-tetrahidropiridina (MPTP) como causa de
una alteración similar a la enfermedad de Parkinson en el hombre y los primates. Por otra
parte, los estudios de gemelaridad y enfermedad de Parkinson, en los que se ha encontrado
una concordancia similar de los gemelos univitelinos y los gemelos bivitelinos apuntan a
una causa ambiental, probablemente ocurriendo en útero o pasados los 20 años. La Tabla
IV muestra los trabajos realizados sobre este tema que hemos podido recoger. La lista de
factores asociados, algunos de forma anecdótica a la enfermedad de Parkinson, incluye
traumatismos de parto, desarrollo psicomotor, dominancia manual, asimetría de
extremidades, fecha de la pubertad, enfermedades previas (especialmente gripe en 1918),
vacunaciones, drogas, baja incidencia de neoplasia, alergias, cirugía, anestesia,
traumatismos, exposición al sol, embarazos, viajes, ocupación laboral, dieta, tabaquismo
y consumo de alcohol.
TABLA IV VARIABLES
RELACIONADAS CON
LA ENFERMEDAD DE PARKINSON |
| Autor |
Fecha |
Objeto de
estudio |
Positiva |
Tipo de
asociación descrita Negativa |
No concluyente |
A)
Infecciones virales
EADIE
MARTILLA |
1965
1977 |
Anticuerpos sericos
Anticuerpos sericos |
HSV |
|
virus
V. Murray virus estudiados y M. Pneumonie |
| MARTILLA |
1978 |
Anticuerpos suero y LCR |
HSV tipo I |
|
HSV II y citomegalovirus |
| ELIZAN |
1978 |
Anticuerpos
suero y LCR |
|
|
arbovirus |
| ELIZAN |
1979 |
Anticuerpos
suero y LCR |
HSV, sarampion
rubeola |
|
otros virus
|
| WETMORE |
1979 |
Detección de a.nucléicos |
|
|
HSV I,
influenza |
| SASCO |
1985 |
Infecciones
en infancia |
Sarampión |
Otras infecciones |
|
| FAZZINI |
1990 |
Anticuerpos en LCR |
coronavirus |
|
|
B)
Hábitos |
|
|
|
|
|
| NEFZGER |
1968 |
Tabaquismo |
dejar
tabaco en edad joven |
antec. tabaquismo |
|
| KESSLER |
1971 |
Tabaquismo |
|
antec. tabaquismo |
|
| ANSARI |
1975 |
Tabaquismo |
|
antec. tabaquismo |
|
| MARTTILA |
1980 |
Tabaquismo |
|
antec. tabaquismo |
|
| HAACK |
1980 |
Tabaquismo |
|
antec. tabaquismo |
|
| BARBEAU |
1982 |
Metabolismo
debrisoquina |
Metabolizadores
lentos |
antec. tabaquismo |
|
| GOODWIN |
1982 |
Tabaquismo |
EP
familiar,TCE |
antec. tabaquismo |
|
| WARD |
1983 |
Concordancia
en gemelos |
Personalidad
1ªdécada, TCE |
tabaquismo
etilismo |
|
| CAZZATO |
1985 |
Tabaquismo |
|
antec. tabaquismo |
|
| GOLBE |
1986 |
Tabaquismo |
|
|
|
| BHARUCHA |
1986 |
Concordancia
en gemelos |
tabaquismo |
|
|
| KONDO |
1986 |
Tabaquismo |
|
antec. tabaquismo |
|
C)
Miscelanea |
|
|
|
|
|
| POSTKANZER |
1963 |
Edad de
comienzo |
similar
cohorte
e.letárgica |
|
|
| KURLAND |
1969 |
Edad de
comienzo |
|
Cambio en edad de comienzo |
|
| BROWN |
1972 |
Edad de
comienzo |
Elevación edad comienzo |
|
|
| MARMOT |
1981 |
Mortalidad
neop |
neo.
pulmón |
|
|
| OHLSON |
1981 |
Exposición ocupacional |
Disolventes,
Hg |
|
|
| POEWE |
1983 |
Personalidad
premórbida |
Introvertido,
rígido |
|
|
| KONDO |
1985 |
Habitantes
Hiroshima y Nagasaki |
Personalidad
rígida.Paperas |
|
Radiación nuclear |
| RAJPUT |
1985 |
Medio
ambiente |
Medio rural
Aguas no tratadas |
|
|
| GOLBE |
1988 |
Dieta |
ciruelas,
nueces
aceites vegetales |
|
|
| HO |
1989 |
Medio
ambiente |
M.rural,herbicidas vegetales crudos |
|
|
| TANNER |
1989 |
Medio
ambiente |
Medio
industrial |
Medio rural |
|
| STERN |
1991 |
Medio
ambiente |
Medio rural
trauma craneal |
tabaquismo |
|
| SEMCHUK |
1992 |
Herbicidas |
Herbicidas |
|
|
| CAMPANELLA |
1992 |
Medio
ambiente
Factores genéticos |
Aguas no
tratadas
Historia familiar |
tabaquismo
tóxicos industriales |
Agua,
herbicidas |
| VIEREGGE |
1992 |
Estilo de vida dieta |
Medio rural |
Almendras
ciruelas |
Agua, pescado setas,cacao,ensalada |
| JIMENEZ ESCRIG |
1993 |
Dieta y
dieta pasada |
Embutidos |
Vitamina E de la dieta |
|
Infecciones
La pandemia de encefalitis letárgica (Enfermedad de Von
Economo) dejó un numeroso grupo de pacientes con síntomas de enfermedad de Parkinson a
los que se añadía de forma variable corea, distonía, tics y alteraciones de conducta.
Retrospectivamente, en estos pacientes se estableció sin lugar a dudas que una infección
viral podría dañar selectivamente la sustancia negra lo que llevó a intensos esfuerzos
para evidenciar una infección viral como causa de la enfermedad de Parkinson. Diversas
asociaciones positivas o negativas se han encontrado en diferentes estudios de casos y
controles como exposición al virus influenza en útero que pudiera lesionar la sustancia
negra fetal, la existencia de títulos más altos en suero o líquido cefalorraquídeo a
determinados virus o a Nocardia. Este último se ha visto que puede originar en el ratón
un trastorno del movimiento que responde a levodopa. Las evidencias en contra de la
hipótesis viral provienen de la ausencia de parkinsonismo en sobrevivientes de otras
encefalitis y la negatividad de resultados en los estudios serológicos en pacientes con
enfermedad de Parkinson (ver Tabla IV), en los que se ha buscado con resultado negativo
genomas virales en tejido cerebral postmorten y finalmente, la incapacidad para detectar
alguna infección previa en estos pacientes o para transmitir la enfermedad de Parkinson a
primates no humanos han hecho que la teoría infecciosa no sea considerada en la
actualidad.
Tabaco
En los años 60 se observó por primera vez que existía una
relación inversa entre tabaquismo y enfermedad de Parkinson. Dada la fuerte asociación
negativa entre tabaquismo y enfermedad de Parkinson hemos querido describir este factor
separado de otros hábitos y factores ambientales. Desde la detección inicial de la
relación inversa entre tabaquismo y enfermedad de Parkinson, este hallazgo ha fascinado a
los investigadores de la etiología de esta enfermedad y ha dado lugar a múltiples
trabajos sobre la materia, unos epidemiológicos para confirmar el hecho y otros
experimentales para ver las posibles explicaciones de éste. De los estudios realizados en
este sentido, en doce de ellos se confirma esta relación (ver Tabla V). Se han barajado
diversas hipótesis para explicar esta protección como son la posibilidad de que el
tabaco origine cambios en el organismo que disminuirían la susceptibilidad a un tóxico
ambiental o que sea un factor de "confounding" que refleje una personalidad
diferente en no fumadores. Esta personalidad podría ser un rasgo premórbido de la
enfermedad o derivar a un estilo de vida que predisponga a padecer enfermedad de
Parkinson. Se ha señalado que el fallo para demostrar una relación inversa con el tabaco
en el estudio de Tanner4 en China se debe a las diferencias en el papel del tabaco en este
país respecto de la cultura occidental. En los estudios positivos los riesgos relativos
están generalmente alrededor de 0.5 (ver Tabla V), indicando que los fumadores tienen la
mitad de riesgo de padecer enfermedad de Parkinson que los no fumadores. Los resultados de
los estudios epidemiológicos se encuentran a la vez reforzados por trabajos
experimentales que han evidenciado una protección de la nicotina contra la degeneración
de las neuronas de la sustancia negra producida por la edad o el MPTP. Consistente con la
hipótesis de una toxina ambiental que se active de manera similar al MPTP o que el
metabolismo de la nicotina sea importante en la patogénesis de la enfermedad, se ha visto
que el tabaquismo puede reducir la actividad MAO-B en humanos. En relación con lo
anterior un reciente estudio de casos y controles ha encontrado que el efecto protector
del tabaco se manifiesta sólo en sujetos con el alelo MAO-B G.
TABLA V
TABLA V.
ESTUDIOS SOBRE TABAQUISMO Y EP |
| Autor |
Riesgo relativo |
|
Varón |
Mujer |
Ambos |
| Nefger (1968) |
|
|
0.4* |
| Kessler (1971) |
|
|
0.6* |
| Ansari (1975) |
|
|
0.2* |
| Baumman (1980) |
0.6 |
0.2* |
0.5* |
| Martila (1980) |
|
|
0.7* |
| Haack (1981) |
0.7 |
0.2* |
|
| Godwin-Austin (1982) |
0.5* |
0.6* |
|
| Ward (1983) |
0.4 |
|
|
| Cazzato (1985) |
|
|
0.4* |
| Barbeau (1982) |
0.4* |
|
|
| Bharucha (1986) |
|
|
0.4* |
| Kondo (1986) |
|
|
0.4* |
| Rajput (1988) |
|
|
0.7 |
| Devathasan (1990) |
|
|
0.2* |
| Jiménez Escrig (1993) |
|
|
0.33* |
*significativo con
p<.05. |
Factores químico-ambientales
Los factores químicos ambientales se encuentran muy
difundidos en los países industrializados lo que llevó a realizar un estudio
epidemiológico en China en busca de zonas menos contaminadas4. En él se encontró que la
exposición a sustancias químicas de origen industrial se asocia a un incremento del
riesgo y la vida rural a una disminución del riesgo de padecer enfermedad de Parkinson.
Dado que los agricultores en China presentan menos exposición a pesticidas y herbicidas,
por la introducción más tardía de éstos, los autores concluyen que un factor ambiental
de origen químico está relacionado con la enfermedad de Parkinson. Estudios en este
sentido realizados en Quebec (Canadá) y Madrid5 han encontrado resultados similares sólo
en parte, con aumento del riesgo en relación con exposición a metales pesados,
pesticidas y aguas no tratadas pero mayor riesgo en habitantes de zonas rurales respecto a
las zonas industrializadas. En siete estudios se ha encontrado asociación entre la
ingesta de aguas no tratadas y enfermedad de Parkinson. La vida en el medio rural y la
ingesta de aguas no tratadas son dos variables fuertemente asociadas. Su relación con la
enfermedad de Parkinson indicaría que existe un factor causal asociado a los hábitos del
medio rural, que para algunos puede ser el contacto con herbicidas o pesticidas bien por
motivo laboral, bien porque éstos estén en mayor concentración el aguas no tratadas.
Hasta el presente no hay ninguna evidencia empírica que señale cuál de los distintos
tipos de compuestos usados (derivados clorofenóxidos, tiocarbamatos o piridínicos),
puede estar implicado en la etiología de esta enfermedad, pero existen descripciones
aisladas de parkinsonismo tras exposición a alguno de ellos. Además el MPTP tiene una
estructura similar al Paraquat, un herbicida no selectivo de frecuente uso, que ha sido
implicado en la etiología de la enfermedad de Parkinson. Aunque el Paraquat penetra
pobremente la barrera hematoencefálica, un estudio ha demostrado una reducción mantenida
de las catecolaminas en mesencéfalo de ratón después de tratamiento con Paraquat. El
papel de los herbicidas en la causalidad de esta enfermedad se extiende además al uso de
MPP+ (el metabolito a través del que el MPTP ejerce su toxicidad) como herbicida
(Cyperquat).
Factores dietéticos
La influencia de los factores dietéticos puede ser siempre
bidireccional, protegiendo de la enfermedad mediante propiedades antioxidantes de los
alimentos o aumentando el riesgo por la acción de toxinas naturales de la dieta. El
primero en investigar esta variable en la etiología de la enfermedad de Parkinson fueron
Golbe et al.6, que encontraron una disminución del riesgo en relación con la ingesta de
alimentos ricos en vitaminas E y A. El trabajo de Golbe et al. realizado mediante encuesta
telefónica a 81 pacientes con enfermedad de Parkinson, utiliza como control a sus
esposas. Este trabajo fue diseñado para estudiar la posible implicación de las semillas
comestibles en la etiología de esta enfermedad, por similitud con la existencia de
Parkisonismo asociado a demencia (complejo ELA-Parkinson demencia de la isla de Guam) por
consumo de l-beta-metilamino-alanina, contenida en la "Cycas circinalis". El
hallazgo principal fue encontrar inesperadamente un menor consumo de ciruelas, nueces y de
aceites vegetales en los casos, respecto a los controles. Aunque este trabajo es pionero
en este tipo de estudios en la enfermedad de Parkinson, presenta a nuestro juicio varias
limitaciones como son: 1) la posibilidad de sesgo de sobreapareamiento (no encontrar
diferencias por elegir controles muy similares a los casos), al elegir como controles a
los cónyuges, lo que disminuye la posibilidad de encontrar diferencias en la dieta; 2) la
realización de un estudio estadístico univariante; y 3) la realización de un
cuestionario limitado solo a semillas y frutas, no encuestándose otros factores
alimenticios, que pudieran estar en relación con los alimentos estudiados.
Posteriormente, este mismo grupo ha investigado el consumo de alimentos ricos en vitamina
E entre pacientes con enfermedad de Parkinson, también mediante cuestionario telefónico
y utilizando como control a la esposa, volviendo a encontrar un consumo disminuido de
ensaladas y aumentado de "comidas con especias" y de rábanos. En este trabajo
se encontró un riesgo aumentado en habitantes de áreas rurales, variable que no se
controló ni antes ni después del estudio, lo que puede artefactar los hallazgos por
presentar los habitantes de áreas rurales hábitos de consumo diferentes a los de áreas
urbanas. Posteriores estudios de casos y controles confirman un papel protector de los
alimentos ricos en vitamina E para el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.
Factores genéticos y enfermedad de Parkinson
Aunque desde las descripciones iniciales de la enfermedad de
Parkinson se pensó que podía tener un componente genético, es a partir del extenso
trabajo de Mjönes (1949), en que este componente se constata por primera vez. Sin
embargo, este trabajo fue muy criticado, debido a que se realizó en una época en que la
enfermedad de Parkinson todavía no estaba nosológicamente delimitada como se entiende
hoy en día, por lo que algunos sujetos inicialmente considerados como afectados
posteriormente se consideraron no afectados, lo que cambiaba las conclusiones iniciales.
Esto generó una corriente de opinión favorable a considerar que la enfermedad de
Parkinson era una enfermedad de causa exclusivamente o al menos predominantemente
ambiental, en base a diferentes estudios de casos y controles sobre la presencia de
antecedentes familiares de enfermedad de Parkinson en pacientes con enfermedad de
Parkinson y sobre todo en base a la existencia de estudios de gemelaridad, sobre la
concordancia de enfermedad en gemelos univitelinos (genética) o bivitelinos (ambiental),
favorables a esta última hipótesis. En los últimos años esta corriente de opinión ha
cambiado, debido a la revisión metodológica de estos trabajos, en los cuales no se
había examinado a sujetos considerados como no afectos y fueron incorrectamente
clasificados. Además, algunos de los sujetos no afectos, evaluados unos años después,
han desarrollado la enfermedad de Parkinson. A esto se ha unido la información aportada
por la tomografía de emisión de positrones, que ha detectado afectación presintomática
en sujetos considerados como no afectos. La reevaluación de los estudios con todos estos
datos favorece la hipótesis de un componente genético en la enfermedad de Parkinson.
De acuerdo con lo anterior, en la enfermedad de Parkinson
existe de un lado una agregación familiar, con más sujetos afectados por la enfermedad
en familias de pacientes con enfermedad de Parkinson que en la población general, sin un
claro patrón de herencia, lo que traduce la existencia de mecanismos genéticos de
aumento de susceptibilidad a padecer la enfermedad, posiblemente de forma poligénica y de
otro lado la existencia de familias con enfermedad de Parkinson con un patrón de herencia
autosomal dominante o menos frecuentemente recesivo. Estas familias con enfermedad de
Parkinson hereditaria, son raras, presentándose en menos de un 5 por ciento de los casos
con enfermedad de Parkinson, pese a lo cual están siendo objeto de una exhaustiva
investigación por ser clínica y anatomopatológicamente indistinguibles de las formas
esporádicas. Dados los avances de la genética molecular, la localización de genes
causales de la enfermedad sería una fuente de hipótesis causales que podría ser
aplicable también al conocimiento de la patogenia de la enfermedad en las formas
esporádicas. Existen múltiples familias descritas con enfermedad de Parkinson
hereditario, con una distribución geográfica universal. Entre ellas la más conocida es
la descrita por Golbe et al., en Norteamérica, de origen italiano, en la que hay
afectados a ambos lados del Atlántico y en varias generaciones lo que descarta la
existencia de un factor ambiental. El gen responsable de la enfermedad fue localizado
mediante técnicas de ligamiento en el brazo largo del cromosoma 4 (4q21-23) y unos meses
después identificado como el gen de la a-synucleina, que codifica una proteína
presináptica involucrada en la plasticidad neuronal. En este gen se ha identificado una
mutación causal (Ala53Thr), en la familia italoamericana antes referida y en tres
familias no relacionadas de origen griego. En otra familia de origen bávaro se ha
identificado una mutación diferente, pero se han excluido mutaciones en este mismo gen en
otras 13 familias europeas con enfermedad de Parkinson y en amplias series de individuos
con enfermedad de Parkinson esporádica. Todavía es pronto para conocer por qué
mecanismo esta mutación lleva al daño neuronal selectivo que existe en la enfermedad de
Parkinson. Se han propuesto diferentes mecanismos, como son que la presencia de alanina
pueda favorecer la adopción de una estructura secundaria b-plegada sobre la a-helice, lo
que la predispondría a la agregación. Curiosamente, un derivado de la a-synucleina de 35
aminoácidos es uno de los principales constituyentes de las placas seniles de la
enfermedad de Alzheimer y además la a-synucleina, que tiene múltiples lugares de unión
para amiloideb, se expresa fuertemente en lugares donde las placas seniles son más
abundantes, lo que permite explicar nexos de unión entre ambas enfermedades.
Posteriormente al descubrimiento de la a-synucleina, se han encontrado otros genes o loci
implicados en la génesis de la enfermedad de Parkinson en algunas familias. Se pueden
diferenciar dos formas hereditarias: una autosomal dominante, producida por mutaciones en
el gen de la a-synucleina (Ala53Thr y Ala30Pro), en el gen de la UCLH (ubiquitina
carboxiterminal l a hidrolasa) o por genes aún no determinados localizados en las
regiones 4q y 2p y las formas recesivas o juveniles, caracterizados por su inicio en
adultos jóvenes, buena respuesta a levodopa y la aparición precoz de discinesias y
distonias. Estas formas recesivas están producidas por mutaciones en el gen llamado
parkin o por un gen no determinado localizado en la región 4p.
Sin embargo, existen otras múltiples familias con enfermedad
de Parkinson en las que no se ha encontrado la mutación en la a-synucleina u otros genes.
En éstas, se han evaluado diferentes genes candidatos, por estar relacionados con el
metabolismo de la dopamina, con los mecanismos de oxidación, regeneración neuronal,
etc., como son el gen que codifica la glutation hidroxilasa, tiroxina hidroxilasa, BDNF,
catalasa, proteina precursora de amiloide, superoxido dismutasa y
debrisoquina-4-hidroxilasa, sin encontrarse anomalías responsables. Asimismo, diversos
polimorfismos conocidos evaluados hasta la fecha como los de los genes de la MAO-A, MAO-B,
DRD2 no han dado resultados uniformes que permitan aclarar su implicación en el proceso
de susceptibilidad a desarrollar la enfermedad, por lo que todavía queda un importante
trabajo por hacer para aclarar que genes están implicados y cuál es la relevancia de
éstos en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Las diferencias entre los diversos
estudios se han explicado por la existencia de una heterogenidad en la causa genética de
la enfermedad entre diferentes poblaciones o bien por la existencia de diversos factores
ambientales que permiti-rían revelar estos genes sólo en las poblaciones expuestas a
estos factores. Recientemente, se ha encontrado un riesgo relativo de padecer enfermedad
de Parkinson en individuos con el alelo apoE4 y el alelo 1 del polimorfismo del promotor
de la a-synucleina NACP-Rep1.
No se conoce cuál es la función de la a-synucleina, una de
las proteínas más abundantes y ubicuas del sistema nervioso central8. La expresión de
a-synucleina m-RNA está disminuida en la sustancia negra de pacientes con enfermedad de
Parkinson esporádica, en las fases iniciales de la enfermedad, lo que va a favor de un
papel importante en la a-synucleina en la patogenesis de esta enfermedad. Se ha
hipotetizado que las mutaciones en la a-synucleina van a alterar la estructura secundaria
de la proteina, con ubiquitinación y agregación o que alternativamente, la mutación
impediría la eliminación de la proteina por la vía de la ubiquitinación, agregándose
y acumulándose. Estos acúmulos podrían interferir con el transporte normal de las
proteínas sinápticas formandose depósitos que dañarían la célula.
La parkina es una proteína de 465 aminoácidos similar a la
ubiquitina, que recientemente se ha señalado funciona como ligando de las proteínas
ubiquitinadas y el sistema de degradación 26 proteosoma. La parkina actúa como péptido
ligando en este mecanismo, por lo que mutaciones o delecciones en esta proteína van a
alterar la degradación de proteínas por esta vía.
Alteraciones en el metabolismo xenobiótico
Muchas sustancias tóxicas inducen los citocromos tipo P450
que las detoxifican mediante hidroxilación, lo que puede hacer que las personas con
defectos en los mecanismos de hidroxilación sean más susceptibles a toxinas ambientales
y por ello en mayor riesgo de padecer enfermedad de Parkinson. El fenotipo de
hidroxilación ha sido estudiado mediante la determinanación del cociente entre la
excreción urinaria de debrisoquina, un IMAO de acción periférica que se utiliza como
antihipertensivo, y su principal metabolito, la 4-hidroxidebrisoquina, formado a partir de
una reacción catalizada por el isoenzima P450IID6. La mayoría de la población es
metabolizadora rápida de debrisoquina, variando la proporción de metabolizadores lentos
entre 1 a 30 por ciento según las razas, siendo el fenotipo metabolizador lento
hereditario de forma autosomal recesiva. La actividad de este enzima puede tener un papel
en la aparición de la enfermedad de Parkinson, por cuanto se ha visto que el fenotipo
metabolizador lento es más frecuente en pacientes con aparición más precoz de la
enfermedad y con un curso más severo. Además estudios in vitro han demostrado que el
MPTP y el MPP+ se metabolizan a través del P450IID6, aun cuando ésta no es su ruta
primaria de metabolización. Los estudios de la asociación del polimorfismo de la
hidroxilación de la debrisoquina y la susceptibilidad a la enfermedad de Parkinson han
dado resultados contradictorios, en parte debidos al pequeño número de las muestras y en
parte a las limitaciones de los ensayos farmacocinéticos utilizados para identificar a
los metabolizadores lentos. Recientemente mediante técnicas de genética molecular, se ha
podido resolver esta cuestión, encontrándose que el alelo mutante responsable de la
pobre metabolización es 2,5 veces más frecuente en pacientes con enfermedad de Parkinson
respecto a la población general. Aun cuando puede aducirse que este polimorfismo no esté
implicado en la patogenia, sino que la asociación se deba sólo a que esté próximo a
otros genes responsables de la enfermedad, se trata del primer marcador genético de
susceptibilidad a desarrollar la enfermedad que fue descrito.
También han sido estudiados otros enzimas del citocromo P450
hepático. Ferrari et al. (1990) han identificado en pacientes con enfermedad de
Parkinson, una alteración en el metabolismo de la fenitoina, con un metabolismo de la
debrisoquina normal, señalando que puede existir alteración en más de un enzima P450 en
la enfermedad de Parkinson. Otros enzimas hepáticos como la cisteina dioxigenasa han sido
evaluados en estos pacientes. El metabolismo de este enzima se mide utilizando
S-carboximetil-L-cisteina, encontrándose una disminución de la capacidad de
sulfoxidación en pacientes con enfermedad de Parkinson respecto a los controles.
Modelos experimentales de enfermedad de Parkinson
La existencia de modelos animales es un pieza fundamental
para la investigación sobre las causas de las enfermedades, ya que permiten avanzar en el
conocimiento de la etiología, fisiopatología y efectos de terapias experimentales en una
enfermedad. Existen diversos modelos experimentales de la enfermedad de Parkinson: lesión
quirúrgica de la sustancia negra, efecto neurotóxico de la inyección de sustancias como
la 6-hidroxidopamina o el MPTP que lesionan de forma selectiva las neuronas
dopaminérgicas, inyección de rotenona, que produce Parkinson por daño mitocondrial y
finalmente ratones transgénicos con mutaciones en la a-synucleina.
En la última década ha existido un incremento sin
precedentes en el uso de neurotoxinas para explorar como funciona el sistema nervioso
tanto en la salud como en la enfermedad. Una de las razones que han llevado a esto es que
se han descubierto sustancias capaces de lesionar de forma selectiva los mismos sistemas
neuronales que se afectan en las enfermedades neurodegenerativas lo que ha permitido
usarlas como herramientas para el estudio de las enfermedades neurodegenerativas. Existe
una gran variedad de modelos experimentales inducidos por neurotoxinas de diferente
utilidad. Por ejemplo, la inyección unilateral en ratas de 6-hidroxidopamina induce una
lesión del sistema nigroestriado que se emplea como un modelo animal de parkinsonismo, no
porque el modelo sea semejante a la enfermedad de Parkinson sino por otra razón: todas
las drogas que se utilizan para el tratamiento de esta enfermedad causan una respuesta
igual caracterizada por rotación contralateral. Por el contrario la enfermedad en el
primate producida por el MPTP es muy similar a la enfermedad de Parkinson, lo que permite
usarlo no sólo para el desarrollo de nuevas terapéuticas de esta enfermedad sino para el
estudio de los mecanismos de aparición de ésta.
Toxicidad por MPTP
En 1973 un estudiante de 23 años de edad fue enviado al
Instituto Nacional de la Salud de Bethesda (NIH) por un cuadro de aparición relativamente
rápida (en un período de días), de un síndrome rígido acinético. Debido al
predominio del mutismo y rigidez, se pensó inicialmente que el paciente tenía una
esquizofrenia catatónica. Tras la nula respuesta a electroshock y a medicación
antipsicótica se consultó a un neurólogo que por sospecha de enfermedad de Parkinson
indicó tratamiento con levodopa y benzotropina. La buena respuesta terapéutica apoyaba
el diagnóstico de enfermedad de Parkinson. Debido a la juventud del paciente y a la
inusual velocidad de inicio de los síntomas fue referido al NIH para continuar estudio.
En su ingreso se evidenció que el cuadro clínico había aparecido tras
autoadministración de drogas. Aunque había ingerido una gran variedad de ellas desde los
14 años, en los últimos tiempos era consumidor habitual de cocaína y meperidina. Debido
a la dificultad para conseguir esta última, se las arregló para sintetizar un componente
análogo, el MPPP (1-metil-4-fenil-4-propioxiperidina), 40 veces más potente que ésta.
El paciente preparó y usó varios lotes de MPPP pero en otoño de 1976 para facilitar su
producción decidió evitar algunos pasos de su síntesis y purificación. Después de
administrarse varios dosis de este compuesto, comenzó con bradicinesia progresiva,
rigidez, temblor y finalmente virtual paralización. Al obtener esta historia, Davis,
psiquiatra al cuidado de este paciente, consiguió el vaso de cristal que había utilizado
para la síntesis y aunque éste había sido lavado, se pudo a través de las trazas que
quedaban determinar que el residuo contenía el compuesto precursor MHPP
(1-metil-4-hidroxi-4-fenilpiridina), el producto a sintetizar (MPPP), y un contaminante,
el MPTP. Este paciente fue tratado con levodopa y bromocriptina pero continuó con su
drogadicción falleciendo a consecuencia de una sobredosis. La autopsia reveló una
pérdida selectiva de neuronas de la sustancia negra (que ya se sospechaba por los bajos
niveles de ácido homovanílico que tenía en LCR). El caso fue descrito por Davis en 1979
y unos años después llamó la atención de Langston que en esas fechas estaba tratando
un grupo de pacientes drogadictos jóvenes en California con un cuadro de parkinsonismo de
comienzo rápido. Cuando se examinó la sustancia que estaban utilizando se vio que era
MPTP casi puro.
Esta historia ilustra el descubrimiento del MPTP como origen
de un parkinsonismo hace ahora 9 años, lo que originó la apertura con fuerza de una vía
de investigación en la etiología de la enfermedad de Parkinson, que todavía permanece
vigente. Las razones de este interés son varias. Primero, el MPTP es una de las
neurotoxinas más selectivas identificadas hasta la fecha. En segundo lugar este compuesto
tiene su principal diana en los 2 grupos neuronales más afectados en la enfermedad de
Parkinson: la sustancia negra y el locus ceruleus, con afectación especialmente del
primero, como ocurre en la enfermedad de Parkinson. Finalmente, ejerce su efecto
neurotóxico tras administración sistémica, por lo que constituye un modelo para
estudiar la hipótesis de la etiología de las toxinas ambientales. Todo esto ha llevado
al desarrollo de un modelo de enfermedad de Parkinson ampliamente usado en la actualidad.
Mecanismo de acción del MPTP
El MPTP es una molécula sencilla, altamente soluble y en su
forma de base libre, volátil, capaz de producir deplección dopaminérgica estriatal en
el ratón después de administración subcutánea, intraperitoneal y gastrointestinal. Por
su volatilidad puede evaporarse a temperatura ambiente y absorberse por inhalación,
habiéndose descrito la aparición de parkinsonismo en un químico por esta vía. El hecho
de que la toxicidad sea posible por vías tan diferentes de absorción apoya el argumento
de que una toxina pueda inducir un proceso neurodegenerativo después de exposición
am-biental.
Tras entrar en la circulación sistémica el MPTP se
convierte rápidamente en varios compuestos, incluyendo el MPP+ (ión 1-metil-4-fenil
piridina), desmetil MPTP y n-óxido de MPTP. Esta biotrasformación ocurre en todos los
tejidos del organismo, pero especialmente en el hígado. Esto se debe a que el MPTP se
metaboliza a MPP+ a través del enzima MAO-B, que está ampliamente distribuida por la
economía. La formación de MPP+ es una de las vías de eliminación de la sustancia, pues
por su polaridad es ampliamente excretada por el riñón. La mayoría de los datos
existentes sugieren que la toxicidad se ejerce a través del MPP+. El MPP+ no cruza la
barrera hematoencefálica y sí en cambio el MPTP que es altamente hidrofílico. Por
tanto, este último debe considerarse como una "protoxina", que una vez que
atraviesa la barrera hematoencefálica se trasforma en MPP+. En el sistema nervioso se han
encontrado otros metabolitos del MPTP, pero en cantidades mucho menores y no está claro
si se sintetizaron en el mismo sistema nervioso. Como la MAO-B está localizada en la
glía y en las neuronas serotoninérgicas, éste parece ser el sitio donde se va a formar
el MPP+. Dado que el pretratamiento de las neuronas serotoninérgicas con 5,7,-DHT no
protege de la neurotoxina, y sí en cambio con los IMAO-B, se considera que es en la glía
donde tiene lugar la principal síntesis de MPP+. Además, el MPP+ tiene una alta afinidad
por el sistema dopaminérgico, introduciéndose en las células dopaminérgicas,
disminuyéndose la toxicidad mediante drogas que bloqueen la recaptación dopaminérgica.
Existen todavía importantes incógnitas por resolver en el
modelo experimental por MPTP, como son:
1) ¿Por qué si el MPP+ se acumula también en las células
cromafines de la médula adrenal, es menos tóxico para éstas?
2) ¿Por qué el MPP+ no es tóxico para las células de la
glía, donde se genera?
Respecto a esto último inicialmente se pensó que la
toxicidad se producía a través de la dopamina, por inducción de metabolitos tóxicos
(6-hidroxidopamina) o aumentando su oxidación. Pronto se vio que éste no era el
mecanismo por cuanto la toxicidad aparece también en células depleccionadas de dopamina.
Otros estudios mediante la prevención de toxicidad utilizando antioxidantes han sido
contradictorios, dejando por el momento este mecanismo abierto. Por último existe
considerable evidencia de un efecto directo del MPP+ en la mitocondria, describiéndose
deplección de ATP en hepatocitos con alteración de la citoarquitectura celular.
Recientemente Di Monte ha encontrado una disminución en la deplección de ATP y la
subsecuente muerte celular, si se administraba fructosa con el fin de estimular el
metabolismo anaerobio.
3) ¿Por qué el MPTP produce un parkinsonismo transitorio,
generalmente reversible en varias semanas?
4) ¿Por qué en el parkinsonismo por MPTP no aparecen
cuerpos de Lewy en las lesiones neuropatológicas?
Factores de susceptibilidad
El hecho de que el MPTP sea efectivo después de su
administración sistémica añade una amplia serie de factores que permiten alterar la
sensibilidad de las neuronas nigroestriadas. El estudio de esta susceptibilidad no es
irrelevante por cuanto si la enfermedad de Parkinson se debe a un factor ambiental no todo
el que se expone a este factor la adquiere. Se conoce que aproximadamente 400 personas en
California se han expuesto al MPTP. De ellas sólo 7 desarrollaron parkinsonismo. Si los
factores determinantes fueran hereditarios cabría esperar un mayor grado de afectación
en los estudios de gemelaridad.
De todos los factores que predisponen a la enfermedad de
Parkinson el más admitido es la edad, siendo rara la enfermedad por debajo de los 40
años, e incrementándose su incidencia en las décadas siguientes. Existen observaciones
que sugieren que el efecto del MPTP puede incrementarse con la edad, como son la mayor
susceptibilidad del ratón viejo, la aparición de lesiones en el locus ceruleus y
sustancia negra en primates viejos, pero sólo en sustancia negra en primates jóvenes en
contacto con MPP+ y sobre todo el que tras administración de MPTP aparecen inclusiones
eosinófilas intraneuronales sólo en los primates mayores de 15 años (edad equivalente a
los 60 años en el humano). Hay 2 mecanismos posibles para explicar el mayor efecto del
MPTP con la edad: 1) las neuronas son más sensibles al MPTP; o 2) más cantidad de
sustancia accede al Sistema Nervioso Central. Estudios de Irwin et al. parecen apoyar esta
última teoría: cuando se administra MPTP directamente vía ventricular, evitando así
factores periféricos de biotransformación y distribución, no aparecen diferencias entre
viejos y jóvenes. Puede influir además el incremento de MAO-B con la edad.
Muy posiblemente la enfermedad de Parkinson tiene una
etiología multifactorial. La prevención de su aparición y desarrollo posterior
derivará de la identificación de los riesgos ambientales y genéticos y del conocimiento
de su interacción. El MPTP nos ha enseñado que una sustancia química relativamente
sencilla es capaz de producir un daño neuronal selectivo que origina parkinsonismo. Por
el momento no se ha identificado ninguna fuente natural de MPTP, pero se sabe que existen
un cierto número de análogos del MPTP que son tóxicos para las neuronas dopaminérgicas
como son algunas tetrahidroisoquinolinas y betacarbolinas, la mayoría con un grupo
N-metil en su estructura. La ausencia de epidemias de enfermedad de Parkinson o
agrupamientos de esta enfermedad en comunidades va a favor de que la enfermedad se
produzca por una sustancia común en diferentes medios. Sin embargo, encontrar cuál es el
factor o los factores implicados en su etiología no es fácil, por cuanto por el momento
no se conoce cuando ocurre la exposición a ésta, si de una forma crónica y a baja dosis
o bien en una edad determinada de la vida originándose posteriormente la enfermedad tras
un período de latencia como ocurre en la ELA-parkinson de la isla de Guam.
Patogenia de la enfermedad de Parkinson
A finales del siglo anterior, Gowers (1886) señalaba que en
la enfermedad de Parkinson "...en algunas ocasiones la influencia de herencia podía
ser importante ". Hasta 1980 esa era la opinión generalizada, basada en el trabajo
de Mjönes (1949), y en descripciones anecdóticas de casos clínicos. A partir de los
años 80, con la aparición de trabajos sobre concordancia en gemelos y con la evidencia
de enfermedad de Parkinson producida por sustancias químicas como el MPTP, cambió la
opinión hacia una hipótesis ambiental en la etiología de esta enfermedad.
Recientemente, con la revisión crítica de los estudios en gemelos y la aparición de
nuevas descripciones de familias con enfermedad de Parkinson anatomopatológicamente
probadas7, se piensa más en una hipótesis unificadora con un factor genético que haga
más susceptible al individuo a sustancias capaces de producir enfermedad de Parkinson y
un factor ambiental que desencadene la enfermedad en estos sujetos. En ratones se ha
encontrado que el número de neuronas dopaminérgicas al nacer está genéticamente
determinado. Además, se ha visto que la conducta exploratoria del animal depende de este
número de células de dopamina. Un mecanismo similar explicaría no sólo una
vulnerabilidad mayor a toxinas ambientales sino también una personalidad premórbida
típica. Incluso si se postula la existencia aparte de formas ambientales puras, la toxina
responsable puede ser de estructura análoga a algún producto endógeno (el péptido
producto del gen anormal), que es posible pueda conocerse mediante análisis con técnicas
de genética molecular en estudios de familias con enfermedad de Parkinson hereditario. En
un intento de integrar todos estos datos, ha sugerido que la enfermedad de Parkinson
resultaría de una compleja interrelación de factores: los factores ambientales
actuarían en sujetos genéticamente susceptibles en un terreno predispuesto por el
envejecimiento neuronal. Los mecanismos a través de los cuales los factores ambientales y
genéticos desencadenan los cambios que producen la enfermedad son anomalías en la
función mitocondrial y trastornos oxidativos.
Alteraciones mitocondriales
El espectro de las alteraciones mitocondriales clásicamente
formado por ciertas alteraciones metabólicas en la infancia, miopatías y atrofia óptica
hereditaria de Leber, se ha incrementado en los últimos años con el hallazgo de
alteraciones en el metabolismo mitocondrial en algunas enfermedades degenerativas del
sistema nervioso, como la enfermedad de Huntington, la demencia tipo Alzheimer y la
enfermedad de Parkin-son.
Las evidencias que llevaron al estudio de la función
mitocondrial en la enfermedad de Parkinson fueron:
a) El desarrollo de la investigación sobre el mecanismo
tóxico del MPTP, encontrándose que como se ha señalado anteriormente, éste se ejercía
a través del MPP+, que origina una alteración en el complejo I de la cadena respiratoria
mitocondrial. Además, el MPTP se convierte en su metabolito activo (MPP+) en la glia
mediante la MAO-B, que es un enzima de la membrana mitocondrial externa. Posteriormente el
MPP+ se acumula en las neuronas dopaminérgicas por el sistema de recaptación de la
dopamina y se concentra en la mitocondria mediante un sistema específico energía
dependiente, siendo el MPP+ un inhibidor específico del complejo I in vivo e in vitro.
b) Los estudios sobre el contenido de hierro de diferentes
regiones del sistema nervioso en pacientes con enfermedad de Parkinson, en los que se vio
que la sustancia negra era la zona de mayor contenido de hierro, lo que se debe sobre todo
a un acúmulo de Fe3+. Como los complejos de la cadena respiratoria son oxidoreductasas
que precisan de Fe2+ como cofactor, se especuló sobre la posibilidad de un trastorno en
la cadena respiratoria en éstos pacientes.
En 1989 se empiezan a publicar los primeros resultados de
estudios sobre alteraciones mitocondriales en la enfermedad de Parkinson que han abierto
una nueva vía de investigación de la enfermedad, encontrándose disminución de la
actividad del complejo I en mitocondrias de sustancia negra procedente de autopsias de
pacientes con enfermedad de Parkinson. Además del déficit de complejo I, se han
encontrado déficits en el complejo II, III y en el citocromo aa3, pero se consideran que
estos déficits son secundarios al déficit en el complejo I, ya que este mismo patrón se
ha encontrado en la Enfermedad de Leber. Inicialmente, en la enfermedad de Parkinson se
encontró una disminución de la actividad del complejo I en las mitocondrias de la
sustancia negra de pacientes con enfermedad de Parkinson, en comparación con autopsias de
controles. Esta alteración ha aparecido sólo en la sustancia negra y no en otras zonas
exploradas (córtex y ganglios basales). Tampoco se ha encontrado en otras enfermedades
que cursan con parkinsonismo. Posteriormente, se ha encontrado una disminución en la
actividad del complejo I mitocondrial, no sólo en la sustancia negra sino también en
otras estructuras como pueden ser músculo o plaquetas. Se ha estudiado mediante enzimas
de restricción el DNA mitocondrial de pacientes con enfermedad de Parkinson, en búsqueda
de una alteración en el genoma mitocondrial que justificase el trastorno en la actividad
del complejo I, sin encontrarse ningún cambio significativo, lo que implica que de
existir un trastorno genético estaría en el genoma nuclear9.
El mecanismo que liga el defecto en el complejo I y la
enfermedad de Parkinson no está aclarado por el momento, postulándose diversas
hipótesis como son:
a) El descenso secundario en la oxidación del NADH, que a su
vez está ligado al metabolismo del citrato, derivándose este compuesto a la síntesis de
neurotransmisores como el glutamato que es neurotóxico.
b) La alteración en la cadena respiratoria que originaría
un trastorno en el transporte de electrones con la formación de radicales libres. En este
caso la vitamina E serviría como protector de la aparición de las lesiones.
De los estudios de la función mitocondrial en la enfermedad
de Parkinson, puede deducirse:
1. Se ha encontrado disminución en la actividad del complejo
I, en mitocondrias de la sustancia negra y no en otras zonas del sistema nervioso,
incluidos los ganglios basales, lo que junto al hecho de que tampoco se han encontrado
alteraciones en el metabolismo mitocondrial en otras enfermedades del síndrome rígido
acinético, refuerza la asociación de las alteraciones mitocondriales descritas y la
enfermedad de Parkinson.
2. Posteriormente, se ha encontrado disminución de la
actividad del complejo I no sólo en la sustancia negra sino también en las plaquetas y
músculo. Dado las plaquetas son células con un "turnover" muy rápido esto
implica que la alteración mitocondrial se debe a una noxa genética o a una noxa
ambiental que esté actuando de forma continuada durante la enfermedad.
3. Si postulamos por esto último una noxa genética, como
parte del complejo I está codificado en el DNA mitocondrial, la enfermedad de Parkinson
se heredaría por línea materna lo que explicaría la no concordancia descrita en gemelos
(ya que en el momento de la división que daría lugar a la gemelaridad, la distribución
de mitocondrias anormales y normales es aleatoria, lo que origina un genotipo nuclear
igual pero un genotipo mitocondrial diferente). Aunque hay algunas evidencias a favor de
una herencia materna como es el que algunos autores han encontrado en árboles
genealógicos de familias con enfermedad de Parkinson familiar una distribución por
línea materna, en estudios del DNA mitocondrial no se han encontrado diferencias
significativas respecto a controles.
Alteraciones oxidativas en la enfermedad de
Parkinson
Las alteraciones oxidativas y los trastornos mitocondriales
están interrelacionados, siendo causa y consecuencia mutua de la alteración, estando
implicados en la génesis de un gran número de enfermedades degenerativas del sistema
nervioso. En la enfermedad de Parkinson, existe un gran número de evidencias
epidemiológicas y experimentales sobre la implicación de las alteraciones oxidativas en
su patogénesis. Dos características de la sustancia negra la hacen especialmente
vulnerable al daño oxidativo. En primer lugar, el metabolismo de la dopamina origina la
formación de peróxido de hidrógeno y radical superóxido. Además, la MAO cataliza la
deaminación oxidativa de la dopamina en la sustancia negra formando peróxido de
hidrógeno. Finalmente, el peróxido de hidrógeno y el superóxido pueden generarse de un
modo no enzimático por autooxidación de la dopamina para formar quinonas. En segundo
lugar, la neuromelanina presente en las neuronas pigmentadas, que se forma por la
autoxidación de la dopamina, contiene gran cantidad de hierro y el peróxido producido
por el metabolismo de la dopamina puede reaccionar con el hierro reducido (férrico) de
ésta, produciendo el radical hidroxilo (·OH) altamente tóxico mediante la reacción de
Fenton. Consistente con las hipótesis anteriores, se ha visto que la inyección
intranígrica de hierro, produce un descenso de la dopamina y un síndrome parkinsoniano
en la rata y en estudios de autopsias en humanos se ha visto que las neuronas más ricas
en dopamina son aquellas que primero degeneran en la enfermedad de Parkinson. Otro factor
añadido que explica la vulnerabilidad selectiva de la sustancia negra existente en esta
enfermedad es la alta concentración de mecanismos de transporte intracelular selectivos,
en este caso el recaptador de dopamina, que hace que este grupo celular tenga gran
capacidad de captar una determinada toxina endógena o exógena. En el cerebro humano, la
densidad del recaptador de dopamina es máxima en la sustancia negra pars compacta.
Evidencias a favor de la existencia de un trastorno oxidativo
en la enfermedad de Parkinson, son la existencia de niveles aumentados de glutation
disulfuro. Este producto se produce por oxidación del glutation, cosubstrato de la
glutation peroxidasa, enzima que interviene en la retirada de los peróxidos. El glutation
disulfuro sólo está presente en trazas en cerebros normales, aumentando en presencia de
alteraciones oxidativas. En la enfermedad de Parkinson existe un aumento de glutation
disulfuro y una reducción de glutation reducido (40 por ciento respecto a los controles),
algo que no ocurre en procesos similares como la atrofia de múltiples sistemas o la
parálisis supranuclear progresiva.
En segundo lugar, el hierro elemental se ha encontrado
aumentado en un 50 por ciento en cerebros de pacientes respecto a los controles. Aunque el
aumento del hierro elemental se ha visto en otras enfermedades degenerativas del sistema
nervioso central, en contraste con éstas, los niveles de ferritina que está encargada de
quelar el hierro están disminuidos o normales en cerebros de enfermedad de Parkinson, lo
que puede permitir la existencia de cantidades más altas de hierro libre.
Todas las alteraciones anteriores van a llevar finalmente a
la muerte de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra. Actualmente, los
mecanismos de muerte celular específicos de las diversas enfermedades heredodegenerativas
sólo se conocen de un modo parcial, estando implicados el stress oxidativo y las
alteraciones en la función mitocondrial, la excitotoxidad mediado por calcio, el óxido
nítrico, los mecanismos inmunológicos y la deficiencia en factores tróficos como
iniciadores o mediadores de la muerte celular en la enfermedad de Parkinson. Cualquiera
que sea el mecanismo que dispare la muerte celular, ésta sólo puede producirse de dos
modos: necrosis celular y apoptosis. Se ha señalado que solo el 0,5 por ciento de las
neuronas de la sustancia negra sufren apoptosis en los cerebros normales frente al 2 por
ciento en cerebros con enfermedad de Parkinson (lo que supone un incremento del 4 por
ciento). Estudios con la técnica de TUNEL en cerebros de estos pacientes, no han
encontrado fragmentación del ADN en neuronas de la sustancia negra, locus ceruleus o
corteza, pero si en astrocitos y microglia. Además, la proteína Par-4 (protate apoptosis
response-4) está marcadamente aumentada en neuronas dopaminérgicas en modelos
experimentales de enfermedad de Parkinson.
El papel potencial de la excitotoxicidad en la degeneración
asociada a la enfermedad de Parkinson está siendo recientemente desarrollado. La
concentración de calcio intracelular puede aumentar como resultado de la activación de
receptores de aminoácidos excitotóxicos, como el NMDA (N-metil-D-aspartato), AMPA
(a-amino-3-hidroxi-5-metil-4-isoaxoleproipionato) y el ácido kaínico. Mecanismos
posibles que impliquen a los neurotransmisores excitotóxicos en la patogenia de esta
enfermedad podrían ser bien que un defecto energético generado por una alteración
mitocondrial pudiera originar la despolarización de la membrana celular, con estímulo de
receptor del glutamato y entrada por ello de calcio en la célula o bien que la
hiperactividad del núcleo subtalámico existente en la enfermedad de Parkinson, pudiera
generar lesión de las neuronas de la sustancia negra causada por el glutamato, el
neurotransmisor implicado en esta vía.
La entrada de calcio en la célula desencadena una cascada de
hechos, incluyendo la inducción de NOS que origina la producción de óxido nítrico
(NO·) y la neurotoxicidad de ésta. En este sentido, el ratón knockout NOS es resistente
a las inyecciones estriatales de MPP+ y a la toxicidad mediada por NMDA. El NO· es un gas
difusible que puede existir como radical libre que se genera de forma natural y tiene
diversas funciones como neurotransmisor y mediador del tono muscular. NO· reacciona con
el radical superóxido (O2-) formando radical hidroxilo y peroxynitrito. Este último va a
reaccionar con proteínas que contienen tirosina formando nitrotirosina. Esta molécula se
ha encontrado en los cuerpos de Lewy. Finalmente, ciertos factores tróficos como el BDNF
(brain derived neurotrophic factor) y el GDNF (glial derived neurotrophic factor) influyen
en el mantenimiento y supervivencia de las neuronas dopaminérgicas, por lo que su
deficiencia puede estar implicada en la degeneración y muerte celular presente en esta
enfermedad.
Fisiopatología de los signos parkinsonianos
La dopamina es una catecolamina que tiene una doble función:
es un neurotransmisor por sí misma y es el precursor de la noradrenalina. La dopamina,
cuyo papel como neurotransmisor fue establecido por el reciente premio Nobel de Medicina,
Carlsson en 1959, tan sólo un año después se encontró disminuida en el estriado por
Ehringer y Hornykiewicz considerándose éste el trastorno bioquímico fundamental de la
enfermedad de Parkinson. La dopamina se produce en tres núcleos del mesencéfalo: el
área ventral tegmental, la sustancia negra, que incluye una densa población de neuronas
dopaminérgicas (sustancia negra compacta) y otra población de neuronas más escasas y
esparcidas (sustancia negra reticular) y el área retrorubral.
El conocimiento de las alteraciones en los circuitos
neuronales que se producen por las alteraciones neuroquímicas que originan la enfermedad
de Parkinson, permite explicar porque aparecen las diversas manifestaciones clínicas de
esta enfermedad. En los últimos años, el estudio de esta fisiopatología presenta un
interés renovado para entender los mecanismos de acción de la cirugía funcional en esta
enfermedad. Los principales signos parkinsonianos, temblor, rigidez y acinesia, aunque son
secundarios al déficit estriatal de dopamina, son diferentes en su aparición, desarrollo
y evolución, por lo que su fisiopatología debe entenderse por separado.
Temblor
El temblor de reposo de la enfermedad de Parkin-son, se
produce por contracción alternante de los músculos antagonistas. Su frecuencia (entre
3,5 a 7 ciclos/segundo) suele ser constante en cada músculo, variando de músculo en
músculo. La amplitud aumenta y disminuye a lo largo del registro. El origen del temblor
de reposo de la enfermedad de Parkinson se discute, habiéndose propuesto dos mecanismos.
El primero de estos mecanismos es un mecanismo supraespinal. Mediante registros con
microelectrodos en el tálamo en sujetos con esta enfermedad, se detecta un actividad
rítmica contralateral a la extremidad temblorosa. Esta actividad en parte está generada
por aferencias musculares o propioceptivas estimuladas por el propio temblor, pero existen
algunas células rítmicamente activas antes de que aparezca el temblor que seguramente
son el marcapasos de este movimiento. El sitio donde está dicho marcapasos es el núcleo
ventral intermedio (VIM). Este núcleo recibe proyecciones cerebelosas y espinotalámicas,
respondiendo sus neuronas tanto a aferencias somatosensoriales como a movimiento
voluntario, existiendo una correlación entre la descarga de estas neuronas y la
frecuencia del temblor. La destrucción o inhibición mediante microestimulación del
núcleo ventral intermedio suprime el temblor en estos pacientes. No se conoce todavía
porque aparece la actividad rítmica de las neuronas talámicas en esta enfermedad, pero
posiblemente esté generada por la autoritmicidad, propiedad de los agregados neuronales
de desarrollar actividad rítmica. Además, mediante estudios de flujo cerebral durante el
temblor y tras el cese de este mediante microestimulación, parece que el cerebelo juega
un papel en el temblor de reposo. La actividad rítmica generada en este núcleo va a
seguir una vía hacia el córtex motor y luego por la vía piramidal hasta la médula
espinal. La importancia de esta vía en la generación del temblor se objetiva con
frecuencia en la clínica neurológica, presentándose abolición del temblor ipsilateral
en pacientes parkinsonianos que sufren una hemiplejia.
El segundo de los mecanismo generadores del temblor se
encuentra en la médula espinal. Se sabe que el estímulo vibratorio de los receptores
musculares es capaz de aumentar la amplitud del temblor y por el contrario la sección o
bloqueo nervioso hace más irregular la frecuencia del temblor. Esto ha llevado a la
formulación de una hipótesis de un mecanismo dual en el temblor de reposo apoyándose en
el concepto de los reflejos de asa larga. Se ha propuesto que la actividad rítmica
registrada en el tálamo está influida por la información cinestésica que se proyecta
en el núcleo talámico posterior. El marcapasos del temblor estaría incluido en un lazo
neuronal hiperactivo que empezaría en las husos neuromusculares y que a través del
tálamo llegaría a la corteza y volvería al músculo a través de la vía piramidal.
Esto integraría los dos mecanismos propuestos y explicaría la influencia de las
aferencias periféricas en la frecuencia del temblor.
Rigidez
La rigidez muscular presente en los parkinsonianos tiene una
intensidad similar en músculos agonistas y antagonistas y se interrumpe por el fenómeno
de la rueda dentada. En algunos pacientes la resistencia pasiva al movimiento es
inversamente proporcional a la velocidad de éste, aumentando cuando se explora a menor
velocidad.
La rigidez no es constante en un determinado paciente, pues
puede variar aumentando, por ejemplo, con los movimientos pasivos, el movimiento activo de
la extremidad colateral o simplemente por la ansiedad. Afecta tanto a la musculatura
distal como a la proximal. En la génesis de la rigidez influyen aferencias periféricas
(la radiculotomía reduce la rigidez) y centrales (la palidotomía o la lesión de ciertos
núcleos talámicos también reduce la rigidez). Por supuesto, la levodopa reduce la
rigidez, lo que también debe ser tenido en cuenta. La integración de todos estos datos
se explica por aumento en la actividad de un reflejo de asa larga. La actividad
electromiográfica que se registra al openerse a un movimiento tiene dos componentes: uno
inicial o M1 que corresponde al reflejo de estiramiento y que tiene una duración normal
en pacientes con enfermedad de Parkinson y un segundo componente o M2 que está
incrementado en estos pacientes. La duración del componente M2 varía en función del
nivel preexistente de contracción muscular y de hiperactividad de un reflejo de asa larga
a nivel cortical.
Acinesia
La acinesia es la manifestación con mayor repercusión
funcional en la enfermedad de Parkinson. Parece tener un componente multifactorial que
incluye un tiempo de reacción prolongado, una realización lenta de los movimientos
voluntarios (bradicinesia), una dificultad en alcanzar un objeto con un movimiento
continuo (hipocinesia), una mayor fatigabilidad con los movimientos repetidos, una
incapacidad para realizar movimientos simultáneos o secuenciales y una pérdida de
automatismos como la pérdida de movimientos asociados a la marcha, la mímica, etc. Estos
componentes pueden llevar un curso diferente en cada paciente y en parte explican la
respuesta diferente a la levodopa, ya que, por ejemplo, el tiempo de reacción responde
peor a este tratamiento que el tiempo de movimiento. En conjunto, la acinesia se
correlaciona con el déficit de dopamina estriatal, pero no se conoce con exactitud
cuáles son los mecanismos internos responsables de estas alteraciones, ni pueden
proponerse hipótesis sobre cuáles son las vías neuronales específicamente alteradas
responsables de la acinesia. La tasa de incremento de la actividad muscular y de descarga
de las motoneuronas está disminuida en pacientes con acinesia. El tiempo de relajación
muscular también está prolongado. Todas estas alteraciones son secundarias a un control
superior, si bien no puede descartarse una contribución menor de mecanismos espinales.
Las anomalías en los potenciales relacionados con movimientos (potenciales revelados por
promediación del EEG en el período desde la intención de movimiento hasta la
realización del movimiento) indican una alteración en las áreas motoras suplementarias
en estos pacientes.
Aunque no se conoce con exactitud el papel del tálamo y los
ganglios basales en los movimientos la génesis de los síntomas de la enfermedad de
Parkinson, la neuroanatomía funcional de los gánglios basales, es la base que sirve para
explicar la aparición de estos síntomas, de las alteraciones que aparecen con el
tratamiento en estos pacientes y cuales y porqué son las estructuras diana de los
tratamientos quirúrgicos en la enfermedad de Parkinson. Según el esquema (ver Figura 1)
modificado de Obeso y cols.10, existen dos principales vías de salida del estriado: una
vía indirecta, mediada principalmente vía los receptores dopaminérgicos D2 y la vía
directa mediada por receptores D1. Estos receptores D1 y D2 se clasifican así en base a
criterios funcionales, correspondiendo estos tipos a diferentes receptores en base a una
clasificación estructural. En la vía directa el estriado proyecta directamente sobre la
sustancia negra e indirectamente, el estriado proyecta a las neuronas del globo pálido
lateral, utilizando GABA como neurotransmisor. El globo pálido lateral se proyecta sobre
el núcleo subtalámico y a su vez éste sobre el globo pálido interno y la sustancia
negra reticular utilizándose glutamato como neurotransmisor. Las neuronas del globo
pálido son gabaérgicas y van a sinapsar en los núcleos ventral lateral y ventral
anterior del tálamo. Las eferencias del tálamo a la corteza son excitatorias.
Si se sigue el conjunto de influencias inhibidoras y
estimuladoras del esquema de los ganglios basales, puede observarse como el resultado del
déficit de dopamina estriatal es una relativa hiperactividad de la vía indirecta que
produce una desinhibición funcional del núcleo subtalámico y por lo tanto del globo
pálido interno. Esto causa un inhibición del tálamo y del córtex motor, lo que genera
la bradicinesia y otros signos parkinsonianos. La estimulación a alta frecuencia del
núcleo subtalámico o del globo pálido interno, por su efecto inhibitorio, o la lesión
quirúrgica de este último núcleo, aminora la hiperactividad funcional de este circuito
gangliobasal-tálamo-corteza.
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