ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL
Prevención secundaria
Infarto cerebral aterotrombótico y lacunar
La piedra angular en la prevención secundaria de la
enfermedad vascular cerebral de perfil aterotrombótico es el uso de antiagregantes
plaquetarios. Sin embargo, las reducciones de riesgo obtenidas hasta el momento no van
más allá de un 20 a 25 por ciento y, por tanto, se hace necesario mantener un importante
esfuerzo investigador en este campo. A ello debemos sumar la incidencia no despreciable de
efectos secundarios significativos con el uso de estos fármacos.
Ácido acetilsalicílico. Es el patrón oro actual
pero su uso sigue planteando importantes incógnitas. Incógnitas en cuanto a la dosis a
utilizar, dosis medias-bajas frente a dosis altas. En general, existen algunos datos que
favorecen el uso de dosis medias-bajas por presentar un mejor cociente entre eficacia y
riesgo de efectos adversos graves.
Por otra parte, la incidencia de efectos secundarios graves,
esto es, hemorragias digestivas o intracraneales, puede reducir de forma dramática la
eficacia como tratamiento profiláctico de este fármaco. Además, se produce la paradoja
de que este efecto aumenta con el tiempo de exposición al fármaco, justo al contrario de
lo que lo hace el riesgo de nuevos ictus.
Ácido acetilsalicílico-dipiridamol: En el último
ensayo realizado, la combinación fue claramente superior al uso en solitario de aspirina
e incluso mostró una de las tasas de reducción más altas. El ensayo está sujeto a
fuertes críticas, esencialmente de orden metodológico, por la elección de la dosis de
AAS y es por esta razón por la que en estos momentos la opinión mayoritaria desaconseja
tanto la asociación aspirina-dipiridamol como el uso de dipiridamol de forma aislada. Es
importante recordar que la pauta posológica, así como la forma de presentación
utilizados en el ensayo no están disponibles en nuestro país.
La ticlopidina produce una reducción del 33 por
ciento en el riesgo de nuevos eventos vasculares cerebrales frente al 25 por ciento
obtenido con Aspirina. Sin embargo este mayor efecto se acompaña de una mayor incidencia
de efectos secundarios, algunos graves aunque infrecuentes como la neutropenia y otros
frecuentes aunque menos graves como rash cutáneo o diarrea. Esto ha llevado al desarrollo
de una nueva molécula derivada de ticlopidina, el clopidogrel. Las principales ventajas
de esta molécula en fase preclínica fueron la menor incidencia de efectos secundarios
sin merma de su eficacia terapéutica.
Su indicación actual se basa en el estudio CAPRIE en el que
se comparó su eficacia en tres grupos de pacientes con clínica ateromatosa, pacientes
con cardiopatía isquémica, con arteriopatía periférica y pacientes con ictus menor.
Los resultados efectivamente muestran una baja incidencia de efectos secundarios junto a
una reducción significativa del riesgo de nuevos episodios vasculares, incluida la muerte
de origen vascular frente al grupo tratado con Aspirina.
El clopidogrel aporta las ventajas de la ticlopidina pero sin
sus inconvenientes especialmente referido a sus efectos secundarios. Sin embargo, se trata
de un fármaco caro y con un beneficio sobre ácido acetilsalicílico en términos de
reducción absoluta del riesgo muy modesto. Se trataría de un fármaco de segunda
elección en pacientes con ictus isquémicos e intolerancia a la aspirina, aunque sería
de primera elección si el paciente tuviese, además, una arteriopatía periférica
Recientemente se han hecho públicos los resultados de un
importante estudio realizado en nuestro país comparando ácido acetilsalicílico y
triflusal. La conclusión fundamental ha sido la de demostrara una equivalencia
terapéutica entre ambos fármacos en términos de eficacia con una reducción
significativa del riesgo hemorrágico con triflusal. Las repercusiones de este
trabajo están por analizar pero este aspecto debe tenerse presente en el futuro, dada la
gravedad de los cuadros hemorrágicos.
Tratamiento hipolipemiante
Mientras que todavía no se ha podido establecer una
relación epidemiológica clara entre los niveles de colesterol, colesterol-LDL o HDL y el
riesgo de ictus, existen diferentes ensayos de prevención secundaria en enfermedad
coronaria que han mostrado una fuerte reducción de la incidencia de ictus. Si a ello se
une la evidencia epidemiológica que la enfermedad coronaria es la primera causa de
mortalidad en los pacientes con enfermedad vascular cerebral, existen importantes indicios
que permiten intuir un papel importante de las estatinas en la prevención secundaria del
ictus.
En los pacientes con antecedentes de enfermedad coronaria, la
recomendación del uso de estatinas es de primer orden incluso en pacientes con niveles
que habitualmente hubiesen considerados como normocolesterolémicos.
Considerando la enfermedad vascular cerebral como una
manifestación más de la enfermedad aterosclerosa, también creemos está indicado el uso
de estatinas puesto que también han demostrado su eficacia en la prevención primaria de
la cardiopatía isquémica en pacientes con alto riesgo cardiovascular.
Anticoagulantes
El uso de anticoagulantes orales en el ictus de origen
aterotrombótico en el momento actual no está recomendado. Sin embargo existen datos,
todavía insuficientes, que sugieren su posible utilidad en las estenosis intracraneales.
A la espera de los resultados de dos estudios multicéntricos internacionales, se mantiene
la "no recomendación" de su utilización.
Endarterectomía carotídea
La publicación de los estudios NASCET y ECST ha demostrado
la superioridad de la endarterectomía frente al tratamiento antiagregante en los casos de
pacientes con estenosis graves (>70 por ciento), con pequeñas discrepancias entre
ellos debidas al diferente método de medida utilizado.
La endarterectomía carotídea está indicada en pacientes
que han sufrido un AIT, amaurosis fugaz o infarto cerebral con secuelas mínimas que
presenten una estenosis carotídeo ipsilateral entre el 70 y el 99 por ciento. A ello debe
añadirse una morbimortalidad asociada al procedimiento inferior al 5 por ciento. Algunos
factores a considerar de cara a considerar el riesgo quirúrgico son la edad >75 años,
la sintomatología inestable, la presencia de infartos en la TC, la presencia de otras
enfermedades concomitantes como hipertensión arterial, EPOC o cardiopatía, o la
existencia de lesiones arteriales, bien sea carotídea contralateral grave o lesiones en
tándem.
Angioplastia carotídea
La angioplastia carotídea sigue siendo una técnica
experimental. Su uso debe reservarse a estudios adecuadamente diseñados y a aquellos
pacientes en los que existen contraindicaciones para la endarterectomía carotídea. El
estudio CAVATAS ha mostrado resultados prometedores aunque dada la cortedad y la
heterogeneidad técnica de la serie no ha podido demostrar de forma indiscutible los
beneficios de la técnica. Se ha comunicado su utilización en casos de fibrodisplasia,
lesiones post-radioterapia o reestenosis postendarterectomía.
Infarto lacunar. Enfermedad de pequeño vaso
No existen análisis diferenciados sobre los grupos de
pacientes con infartos lacunares o dependientes de vaso pequeño incluidos en la mayoría
de los estudios comentados anteriormente. Por ello en el momento actual la recomendación
es la misma que se ha expresado para el infarto cerebral de origen aterotrombótico.
Infarto cerebral embólico
En este caso el tratamiento de elección en la mayor parte de
los casos es la anticoagulación oral. En la tabla 4 se recogen los principales supuestos.
El grado de intensidad de la anticoagulación se indica entre paréntesis y, en general,
puede decirse que se deriva del riesgo de recurrencias atribuible a cada patología.
Entre las recomendaciones mejor evaluadas se encuentra la
referente a la prevención secundaria del infarto cerebral asociado a fibrilación
auricular no valvular. En este caso el estudio EAFT, demostró la indicación de la
anticoagulación con objetivo de INR entre 2 y 3. n el caso del infarto agudo de miocardio
reciente y con trombo mural la recomendación es la de anticoagular con heparina iv o HBPM
durante 7-10 días para continuar con anticoagulantes orales durante 3 meses.
Posteriormente se recomienda continuar con antiagregantes plaquetarios excepto si
presentan dilatación del VI y/o disfunción del VI, en cuyo caso deberá valorarse la
posibilidad de seguir con anticoagulantes orales.
Por otra parte tanto en el caso de la cardiopatía reumática
como en el caso de las prótesis mecánicas el tratamiento inicial es con ACO a niveles de
INR de 2,5 a 3,5. En el caso de embolismos repetidos se aconseja mantener el INR en el
límite alto o bien asociar antiagregantes plaquetarios. En el caso de bioprótesis la
pauta es de anticoagulación a un nivel medio entre 3 a 6 meses y posteriormente
antiagregación.
En el caso de las prótesis valvulares y de la valvulopatía
mitral, si aparecen embolismos recurrentes se debe anticoagular con INR en el límite alto
o bien asociar AAS a dosis de 300mg/día.
Prevención secundaria de la HSA
Dada la elevada morbilidad derivada de la isquemia secundaria
al vasoespasmo, diversas sustancias con supuesta capacidad neuroprotectora como el
tirilazad, el nicaraven y el ebselen se han ensayado en un intento de minimizar las
secuelas de la HSA. Las dos primeras no han demostrado un mejor pronóstico. El ebselen,
aunque no consiguió reducir la incidencia de isquemia retardada en los pacientes tratados
si se asoció a una mejor evolución a los tres meses. Por el momento el único
tratamiento que ha demostrado la mejoría de la evolución a través de una reducción de
la frecuencia de isquemia cerebral a sido el nimodipino a las dosis de 60 mg/4 horas
durante tres semanas.
El tratamiento del aneurisma que aun no se ha roto parece
estar indicado cuando su tamaño es igual o superior a 10 mm, fundamentalmente en
pacientes que han sufrido una HSA previa por rotura de otro aneurisma. También se debe
plantear cuando existe evidencia clínica o radiológica de aumento de tamaño del
aneurisma.
Tabla IV
Prevención del embolismo cerebral de origen cardíaco |
|
Tratamiento de elección |
Alternativas |
| Fibrilación auritcular sin valvulopatía asociada |
Prev. primaria ACO (INR, 1,5-3) |
AAS
> 300 mg/día |
| Prev.
secundaria ACO (INR 2-3) |
Asociar
AAS 300 mg/día |
| Cardiopatía isquémica |
|
|
| Infarto agudo de miocardio (< 4 semanas) |
Heparina i.v. (TPTA 1,5-2) |
Heparina
BPM o AAS 300 mg/día |
| Trombo ventricular |
ACO
(INR 2-3) |
|
| Aneurisma ventricular |
ACO
(INR 2-4) |
|
| Prótesis valvular |
|
|
| Sin FA |
Prev.
primaria ACO (INR 2,5-3,5) |
|
| Prev. secundaria
ACO (INR 2,5-3,5) |
Asociar AAS 300
mg/día |
| Con FA |
ACO
(INR 2,5-3,5) |
Asociar AAS 300
mg/día |
| Valvulopatía mitral |
ACO
(INR 2-3) |
Asociar AAS 300
mg/dá |
| Miocardiopatía dilatada |
ACO
(INR 2-3) |
|
| Mixoma auricular |
ACO
(INR 2-3) |
|
| Prolapso de la válvula mitral (Prev. secundaria) |
AAS 325 mg/día |
ACO si recidiva
o asociada, FA, embolismo sistémico previo o dilatación de AI |
| Foramen oval permeable (prev. primaria) |
AAS 325 mg/día |
|
| Aneurisma de la fosa oval (prev. secundaria) |
ACO
(INR 2-3) |
AAS
300 mg/día |
| Acinesia segmentaria VI (prev. secundaria) |
ACO
(INR 2-3) |
|
| ACO = Anticoagulantes orales |
| Sumario
|