ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL
Tramiento rehabilitador
Los avances en la terapia del ictus en fase aguda conducen a
un aumento de la supervivencia de estos pacientes, lo que nos enfrenta a la necesidad de
atender a un número mayor de personas que sufren las secuelas de un evento vascular
cerebral. En los últimos años se ha establecido la indicación de proporcionar a estos
pacientes el tratamiento rehabilitador ajustado a sus necesidades con el fin de conseguir
el mayor grado de independencia en la realización de las actividades de la vida diaria y
retorno a su actividad previa cuando sea posible.
El tratamiento se debe desarrollar en un contexto
multidisciplinar que cuente con la participación del neurólogo, médico rehabilitador,
fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, psicólogo y enfermería entrenada. La implicación
del paciente y su familia en el proceso son indispensables para el éxito del tratamiento
El tratamiento rehabilitador se inicia desde el tratamiento
de la fase aguda del ictus. En este momento se deben tomar una serie de medidas generales
encaminadas a evitar complicaciones que posteriormente retrasan o dificultan la
rehabilitación. Incluyen la prevención de aparición de escaras mediante cuidados
posturales y de la piel, manejar adecuadamente la disfagia para evitar broncoaspiraciones,
un aporte nutricional adecuado, retirada de sondaje vesical innecesario, tratar el
estreñimiento y movilizar de forma pasiva las articulaciones para evitar contracturas.
Cuando la situación médica del paciente lo permite se pone
en marcha un programa de rehabilitación cuya intensidad y frecuencia se fijará de forma
individualizada en función de las siguientes variables: el grado de déficit
neurológico, el grado de dependencia para AVD, la capacidad de aprendizaje, la
resistencia física y la capacidad familiar.
Existen escalas que miden el grado de discapacidad y de
dependencia. Las más usadas son la escala de Rankin, el índice de Barthel y la
Functional Independence Measure (FIM). La clasificación de los pacientes según estos
sistemas de medida permite seleccionar los mejores candidatos para el tratamiento
rehabilitador y monitorizar la evolución con el tratamiento.
El programa de rehabilitación se dirige específicamente al
tratamiento de algunas áreas como la dificultad para la marcha, la deglución, función
esfinteriana, trastornos del sueño, déficits cognitivos y perceptivos, disfunción
motriz, espasticidad y prevención de contracturas, alteraciones del habla y del lenguaje,
depresión y trastornos afectivos y actividades de la vida diaria. Los objetivos del
tratamiento son: reducir las secuelas, minimizar el efecto de los déficits residuales
mediante el aprendizaje de nuevas estrategias de funcionamiento, adaptación del paciente
a su nueva situación y adaptación del entorno inmediato a las necesidades del paciente.
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