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PROGRAMA ANUAL
2001-2002
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL

Tramiento rehabilitador

Los avances en la terapia del ictus en fase aguda conducen a un aumento de la supervivencia de estos pacientes, lo que nos enfrenta a la necesidad de atender a un número mayor de personas que sufren las secuelas de un evento vascular cerebral. En los últimos años se ha establecido la indicación de proporcionar a estos pacientes el tratamiento rehabilitador ajustado a sus necesidades con el fin de conseguir el mayor grado de independencia en la realización de las actividades de la vida diaria y retorno a su actividad previa cuando sea posible.

El tratamiento se debe desarrollar en un contexto multidisciplinar que cuente con la participación del neurólogo, médico rehabilitador, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, psicólogo y enfermería entrenada. La implicación del paciente y su familia en el proceso son indispensables para el éxito del tratamiento

El tratamiento rehabilitador se inicia desde el tratamiento de la fase aguda del ictus. En este momento se deben tomar una serie de medidas generales encaminadas a evitar complicaciones que posteriormente retrasan o dificultan la rehabilitación. Incluyen la prevención de aparición de escaras mediante cuidados posturales y de la piel, manejar adecuadamente la disfagia para evitar broncoaspiraciones, un aporte nutricional adecuado, retirada de sondaje vesical innecesario, tratar el estreñimiento y movilizar de forma pasiva las articulaciones para evitar contracturas.

Cuando la situación médica del paciente lo permite se pone en marcha un programa de rehabilitación cuya intensidad y frecuencia se fijará de forma individualizada en función de las siguientes variables: el grado de déficit neurológico, el grado de dependencia para AVD, la capacidad de aprendizaje, la resistencia física y la capacidad familiar.

Existen escalas que miden el grado de discapacidad y de dependencia. Las más usadas son la escala de Rankin, el índice de Barthel y la Functional Independence Measure (FIM). La clasificación de los pacientes según estos sistemas de medida permite seleccionar los mejores candidatos para el tratamiento rehabilitador y monitorizar la evolución con el tratamiento.

El programa de rehabilitación se dirige específicamente al tratamiento de algunas áreas como la dificultad para la marcha, la deglución, función esfinteriana, trastornos del sueño, déficits cognitivos y perceptivos, disfunción motriz, espasticidad y prevención de contracturas, alteraciones del habla y del lenguaje, depresión y trastornos afectivos y actividades de la vida diaria. Los objetivos del tratamiento son: reducir las secuelas, minimizar el efecto de los déficits residuales mediante el aprendizaje de nuevas estrategias de funcionamiento, adaptación del paciente a su nueva situación y adaptación del entorno inmediato a las necesidades del paciente.

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