CIRROSIS HEPÁTICA
Encefalopatía
hepática
La encefalopatía hepática (EH) es un síndrome neurológico
causado por: -1) fallo del aclaramiento hepático de productos nitrogenados absorbidos en
el intestino debido a insuficiencia hepática o derivación porto-sistémica, -2) cambios
en los neurotransmisores cerebrales y -3) trastornos funcionales en los astrocitos.
Puede presentarse en el paciente sin enfermedad hepática
previa y entonces es indicativo de insuficiencia hepática aguda grave (IHAG) o, más
frecuentemente, en el seno de una hepatopatía crónica. Su presencia es un signo de mal
pronóstico que obligará a plantearse la posibilidad de un trasplante hepático.
Patogenia
En pacientes con mala función hepática (p.e hepatitis aguda
grave) los hepatocitos son incapaces de metabolizar la sangre portal y las sustancias
absorbidas por el intestino pasan inalteradas a la circulación sistémica. En pacientes
con formas más crónicas de enfermedad hepática, la sangre portal es derivada hacia el
sistema cava a través de colaterales que se forman espontáneamente como consecuencia de
la hipertensión portal. En cualquiera de estos casos, sustancias no depuradas que
alcanzan la circulación sistémica producen un complejo conjunto de cambios que afectan a
múltiples sistemas de neurotransmisión. La concentración de amonio en la sangre y en el
cerebro de pacientes con EH se encuentra elevada y es la sustancia que más se ha
estudiado. La mitad del amonio contenido en la sangre portal procede del metabolismo
bacteriano y el resto de proteinas de la dieta. En el sistema nervioso posee un efecto
directo inhibitorio y otro indirecto a través de la deplección de glutamato, que es un
importante neurotransmisor excitador. Sin embargo, en la EH hay alteración de otros
sistemas de neurotransmisores y hasta un 10 por ciento de pacientes presentan niveles
normales de amonio. Muchos otros tóxicos neuronales y falsos neurotransmisores han sido
implicados en la patogenia de la EH, pero ninguna teoría explica de manera unificada los
cambios observados por lo que en la actualidad se considera un trastorno multifactorial.
En las fases crónicas llegan a producirse alteraciones estructurales en el cerebro y este
se muestra muy sensible ante cualquier insulto.
Manifestaciones clínicas
La EH puede ocasionar cualquier signo neurológico o
psiquiátrico, con afectación de las áreas del comportamiento, el carácter, la
inteligencia, la neuromotricidad y el nivel de conciencia. La mayoría de estas
manifestaciones son completamente reversibles con tratamiento médico. El curso clínico
es fluctuante por lo que es necesario explorar frecuentemente al paciente para valorar su
evolución y ajustar las medidas terapéuticas. Siempre deben considerarse otras causas,
diferentes de la EH, para explicar un cuadro de deterioro neurológico en un paciente con
hepatopatía avanzada.
A. alteraciones de la conciencia:
1. Sueño: La hipersomnia es un síntoma de aparición precoz
en el desarrollo de la EH que progresa a inversión del patrón normal del sueño; con
posterioridad se desarrollan letargo, estupor y coma.
2. Atención: La apatía, lentitud de respuesta y reducción
de los movimientos espontáneos son tambien síntomas tempranos.
B. CAMBIOS DE PERSONALIDAD: Puede aparecer irritabilidad,
despreocupación y desinhibición. Al principio son cambios sutiles que solamente se
pueden apreciar con ayuda de la familia.
C. DETERIORO INTELECTUAL: El paciente manifiesta dificultad
para contar hacia atrás, atarse los zapatos o explicar un concepto. Los test
psicométricos se encuentran alterados en el 75 por ciento de los pacientes con cirrosis
sin semiología clínica de afectación neurológica.
D. HABLA: Es lenta y monótona. Con el estupor aparece
disfasia y perseverancia.
E. ALTERACIONES MOTORAS: Es uno de los aspectos más
característicos. Suele explorarse la asterixis, que es una pérdida intermitente del tono
extensor, manifestada como movimientos rápidos de flexo-extensión de los dedos y las
manos, ausentes en reposo, menos marcados en movimiento y máximos en la postura fija,
usualmente bilaterales aunque no simétricos ni sincrónicos. También está presente al
sacar la lengua, protuir los labios o cerrar los párpados. No es específico de EH, sino
que puede aparecer en otras encefalopatías metabólicas como la urémica, hipercápnica o
en la insuficiencia cardíaca. Los reflejos y el tono están exagerados. Hay reflejo
cutáneo-plantar flexor que se hace extensor en el coma profundo, hipertonía muscular y
clonismo del tendón de aquiles, asi como rigidez.
F. FETOR HEPÁTICO: Característico olor dulzón del aliento
que a veces ayuda al diagnóstico. Su presencia no se correlaciona con el grado ni con la
duración de la EH y su ausencia no la excluye.
G. AMONIO ARTERIAL: Se encuentra aumentado en el 90 por
ciento pacientes con EH. Tiene poco valor clínico para el diagnóstico y para el
seguimiento. Se correlaciona con el grado de disfunción hepática, sobre todo con la
magnitud de la derivación porto-sistémica, y sólo pobremente con el grado de
encefalopatía.
H. LABORATORIO: A menudo existe alcalosis por
hiperventilación.
I. EEG: Los cambios EEG suceden antes que los cambios
clínicos o de laboratorio y son similares a los que se encuentran en otras
encefalopatías metabólicas. A pesar de ello, un EEG compatible en un paciente consciente
con enfermedad hepática severa es virtualmente diagnóstico. En la EH se aprecia un
enlentecimiento sincrónico bilateral de la frecuencia de las ondas desde un ritmo normal
alfa (8-13 Hz) hasta un ritmo delta (<4 Hz), comenzando en la región frontal y
progresando hacia la occipital. Las ondas trifásicas son ondas paroxísticas
características en el trazado del EEG que aparecen a menudo en el estadio III de la EH.
Su presencia sugiere el diagnóstico, pero no siempre es así.
Estadiaje clínico
Para analizar el estadiaje clínico o
"estadificación" de la encefalopatía hepática, ver tabla X.
Tabla X
Estadiaje clínico de la encefalopatía hepática |
| |
ESTADIO |
ESTADIO II |
ESTADIO III |
ESTADIO IV |
ALT. PERSONALIDAD |
Euforia
o ansiedad.
Agitación.
Irritabilidad |
Conducta
inadecuada.
Desinhibición.
Apatía |
Agitación.
Agresividad. |
Ausencia total de respuesta a estímulos. |
NIVEL DE CONCIENCIA |
Confusión leve.
Inversión del ritmo del sueño.
Disminución de la atención.
Bradipsiquia. |
Confusión.
Letargia.
Desorientación.
Aumento de la somnolencia. |
Estuporoso:Se
le puede despertar con ruidos o espontáneamente.
No responde con palabras. |
Ausencia total de respuesta a estímulos. |
TONO Y MOTRICIDAD |
Asterixis de intensidad variable e intermitente en sucesivas
exploraciones.
Dificultad con la escritura y otros actos motores finos.
Apraxia.
Incoordinación. |
Asterixis.
Grave alteración de los movimientos coordinados.
Disartria.
Ataxia.
Reflejos hipoactivos. |
Asterixis.
Incoordinación.
Hiperrreflexia.
Clonus, rigidez.
Reflejos de prensión y hociqueo.
Reflejo cutáneo-plantar extensor. |
Ridigez en rueda dentada y rigidez de nuca.
Espasmos mioclónicos.
Descerebración. |
Factores desencadenantes
Cualquier circunstancia que aumente la carga de productos
nitrogenados que el hígado puede depurar o disminuya la capacidad de aclaramiento de
éste contribuirá a la EH. Además, muchos fármacos depresores del SNC tienen
metabolismo hepático y tienden a ser acumulados.
A. AUMENTO DEL APORTE DE NITRÓGENO INTESTINAL: Por
hemorragia digestiva alta (HDA), estreñimiento o ingesta excesiva de proteínas.
B. DISMINUCIÓN DE LA ELIMINACIÓN RENAL DE NITRÓGENO: A
menudo por deplección de volumen secundaria a diuréticos, vómitos o diarrea.
C. DISMINUCIÓN DE LA DEPURACIÓN HEPÁTICA: Debido a
disminución del funcionalismo hepático o por derivación de la sangre del sistema porta
al sistema cava. Esta derivación o shunt puede ser espontánea (con frecuencia existe una
colateral grande: espleno-renal, gastro-renal, umbilical o VMI; pero también múltiples
colaterales pequeñas), quirúrgica o radiológica (TIPS).
D. DEPRESIÓN DEL SNC: Por fármacos, ingesta de alcohol, TCE
e infecciones.
Formas clínicas
Según el cuadro evolutivo de la EH pueden distiguirse las
siguientes formas:
A. PRECLÍNICA: Manifestada solo en los test psicométricos.
B. AGUDA: Autolimitada, relacionada con factores
precipitantes reversibles. En el contexto de enfermedad hepática aguda la EH es
indicativa de IHAG y tiene una consideración especial.
C. CRÓNICA: Debida a extenso shunt porto-sistémico
quirúrgico, TIPS o espontáneo. Consiste en episodios repetidos de EH que se relacionan
con aumento de la ingesta protéica, estreñimiento u otros factores. La situación
clínica entre estos episodios puede ser de normalidad (EH crónica recurrente) o existir
cierto grado de EH (EH crónica permanente).
D. OTROS CUADROS MÁS RAROS: En raras ocasiones la EH puede
cursar en forma de síndromes psiquiátricos agudos, paraplejia, parkinsonismo o síntomas
de focalidad neurológica. Deberá realizarse un estudio neurológico apropiado para
descartar otras causas.
Pautas de tratamiento
La disminución importante del nivel de conciencia, la
gravedad del factor precipitante (p.e: HDA) y la mala respuesta terapéutica al
tratamiento ambulatorio determinan la necesidad de ingreso. Deben investigarse y
corregirse las posibles causas precipitantes. El tratamiento sintomático de la EH
comprende la restricción protéica, los disacáridos y los antibióticos no absorbibles.
La posibilidad de trasplante hepático debe ser valorada.
A. MEDIDAS ESPECÍFICAS.
1. Eliminación del factor o factores precipitantes.
2. Corrección de desequilibrios electrolíticos.
3. Suspensión de diuréticos y sedantes. Se deben evitar los
sedantes siempre. Sí es imprescindible pueden usarse pequeñas dosis de oxacepam. La
morfina y el paraaldehido están absolutamente contraindicados. El clordiacepóxido puede
utilizarse con precaución en el alcohólico.
B. NUTRICIÓN:
La restricción protéica está indicada en presencia de EH.
El paciente cirrótico es con frecuencia un paciente desnutrido, con catabolismo protéico
importante y pérdida de masa muscular, por lo que debe procurarse mantener un aporte de
proteínas tan abundante como sea posible (mínimo de 0,8-1 gr/Kgr para mantener el
balance nitrogenado). El aporte puede aumentarse usando proteí-
nas de origen vegetal, que se toleran mejor, y disacáridos
no absorbibles.
C. LAXANTES: Disacáridos no absorbibles que al ser
metabolizados en el colon por la flora bacteriana producen una acidificación de su
contenido que dificulta la absorción de amonio.
1. LACTULOSA. Las dosis iniciales en la EH aguda son 60-80 gr
repartidos en 3 ó 4 tomas (15 cc=9 gr) por vía oral o a través de sonda naso-gástrica,
ajustandose para que el paciente tenga 2-3 deposiciones pastosas al día, evitando en lo
posible la presentación de diarrea. Es necesario mantener la medicación después de
resuelto el cuadro como medida profiláctica. En el paciente que no tolera por VO o en el
que se desea acelerar la eliminación de proteínas del colon pueden emplearse enemas con
200 cc (1 frasco) de lactulosa en 700 cc de agua, para aplicar cada 8-12 horas, con sonda
con balón. Ambas formas pueden asociarse, especialmente en grados avanzados de EH o en
casos con HDA que precise una rápida evacuación colónica.
2. LACTITOL: Es igual de eficaz que la lactulosa pero tiene
un sabor menos dulzón y produce menor flatulencia y diarrea. Se emplea a dosis de 30-80
gr/día y puede prepararse también en enemas.
3. EFECTOS SECUNDARIOS: Son frecuentes si la dosis es
superior a 100 ml/día. Producen hiperperistaltismo que ocasiona flatulencia, diarrea,
náuseas y dolor abdominal que suelen desaparecer al ajustar la dosis. La diarrea excesiva
puede ocasionar hipernatremia, azoemia e hipokaliemia si bien al no absorberse no
modifican la glucemia. Sin embargo, interfieren la absorción de numerosos medicamentos y
son inactivados por los antiácidos.
D. ANTIBIÓTICOS: Suprimen la flora bacteriana productora de
ureasa disminuyendo la formación de amonio, aunque también la de disacaridasas (efecto
antagonizante de los laxantes).
1. PARAMOMICÍNA: A dosis de 2-6 gr/día repartidos en 2-4
tomas. No suele presentar reacciones adversas a corto plazo.
2. NEOMICÍNA: Es tan eficaz como la lactulosa. Se administra
VO a dosis de 4-6 gr/día durante 5-7 días o como enema al 1 por ciento. Hay que tener
precaución en presencia de insuficiencia renal.
3. METRONIDAZOL: Eficacia similar a la Neomicina. Dosis de
200 mg/4 h por VO durante no más de 7-10 días.
4. ANTIBIÓTICOS Y LAXANTES: Datos limitados sugieren que el
tratamiento combinado puede ser superior en pacientes con respuesta inadecuada a un sólo
agente .
E. OTRAS MEDICACIONES:
1. BROMOCRIPTINA: No está demostrada su utilidad.
2. FLUMAZENIL: Indicado ante la sospecha de ingesta de
benzodiazepinas o, como ensayo terapéutico, cuando no hay un factor desencadenante claro
conocido.
3. AMINOÁCIDOS RAMIFICADOS: Uso poco habitual por su dudoso
beneficio y su alto precio. Se administran VO o IV. Tienen un papel en el paciente
malnutrido con balance nitrogenado negativo que no tolera suplementos protéicos.
4. ZINC: Deficit común en cirróticos debido a pérdidas
urinarias. Debe suplirse cuando se documente su deficiencia.
F. TRASPLANTE HEPÁTICO: La aparición de EH generalmente
indica un mal pronóstico a corto o medio plazo. El trasplante hepático es el único
tratamiento definitivo.
G. RESULTADOS ESPERADOS. En general, la EH desencadenada por
factores susceptibles de una rápida y eficaz eliminación (HDA, estreñimiento, ingesta
protéica excesiva, diuréticos, sedación) se solucionan en un tiempo corto (24 horas-1
semana). Cuando el origen de la EH es de causa extraintestinal o se asocia con anastomosis
portocava o grave deterioro de la función hepática, frecuentemente se termina
instaurando una EH crónica.
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