CIRROSIS HEPÁTICA
Síndrome
hepato-renal (SHR)
El SHR es una entidad a la que se llega a través de
un espectro de estadios (retención renal de sodio y agua - ascitis que responde a medidas
dietéticas y diuréticos - ascitis refractaria y SHR). En su extremo final se
sitúa este síndrome, caracterizado por una insuficiencia renal funcional en el seno de
una cirrosis, sin existir enfermedad intrínseca renal (histológicamente los riñones son
normales) acompañado de marcadas alteraciones en la hemodinámica sistémica y en los
sistemas vasoactivos endógenos. También se puede desarrollar en el seno de una
insuficiencia hepática aguda grave.
La probabilidad de su desarrollo es considerable en los
pacientes con enfermedad hepática avanzada, así las series muestran que un 18 por ciento
de cirróticos sin insuficiencia renal lo instauran en el plazo de 1 año, y casi un 40
por ciento a los 5 años. Alrededor de un 50 por ciento de cirróticos presentan este
síndrome antes de fallecer, y de los que tienen ascitis e ingresan en un centro
hospitalario, un 17 por ciento lo presentan. Estudios retrospectivos mostraron tres
variables independientes predictoras de su desarrollo: hiponatremia, alta actividad de
renina plasmática y ausencia de hepatomegalia.
La patogenia se debe a una intensa vasoconstricción de las
arterias y arteriolas corticales renales (en contraposición a la vasodilatación
periférica), lo que provoca hipoperfusión sanguínea, con reducción en la tasa de
filtración glomerular que provoca retención masiva de sodio y agua con una marcada
oliguria; se comporta como una insuficiencia renal prerrenal que no revierte tras la
expansión con volumen. Si se trasplantaran estos riñones a un paciente no cirrótico su
función quedaría normalizada, así como cuando se corrigiera la hipertensión portal con
el trasplante hepático.
Clínicamente se trata de un paciente cirrótico con mal
control de su estado de descompensación hidrópica o en estadio de ascitis refractaria
que muchas veces es la antesala del SHR. Su curso es progresivo y de ominoso pronóstico
ya que los pacientes suelen fallecer en un plazo relativamente corto. Se distinguen dos
tipos de SHR en función del tiempo de evolución: El SHR tipo I se desarrolla en un plazo
inferior a dos semanas en donde el volumen urinario se reduce rápidamente, con
hiponatremia marcada, ligera hiperpotasemia e infrecuente acidosis metabólica; este tipo
puede aparecer como consecuencia de otra descompensación hepática como puede ser una
hemorragia digestiva, una PBE o un proceso quirúrgico intercurrente. El tipo II se
produce en un intervalo superior, incluso de meses, donde la creatinina elevada permanece
estable y el problema clínico es la ascitis refractaria a diuréticos.
Diagnóstico
Se sospechará en todo paciente hepatópata con hipertensión
portal y un aumento en la creatinina sérica > 1.5 mg/dL.
No existe ningún parámetro clínico ni analítico que pueda
establecer con certeza el diagnóstico del SHR, por lo que se ha recurrido a un grupo de
criterios que intentan excluir otras posibles causas de insuficiencia renal también
presentes en los pacientes con cirrosis (tabla IX). Para el diagnóstico son precisos
todos los criterios mayores mientras los menores suman evidencia diagnóstica al cuadro.
Tabla IX
Criterios diagnósticos del síndrome hepato-renal |
| Criterios Mayores: 1. Hepatopatía aguda o crónica con insuficiencia hepática avanzada e
hipertensión portal.
2. Filtrado glomerular bajo ( creatinina > 1.5 mg/ dl
o aclaramiento de creatinina en 24 horas<40 ml/ mim.
3. Ausencia de:
shock
infección bacteriana activa
fármacos nefrotóxicos
pérdidas de líquidos significativas( gastrointestinales o renales)
4. No mejoría de función renal pese a la retirada de
diuréticos y expansión del volumen plasmático con 1.5 litros de suero salino
isotónico.
5. Proteinuria < 500 mg / dl y ausencia de evidencia
ecográfica de enfermedad renal crónica o uropatía obstructiva. |
| Criterios menores: 1. Diuresis < 500 ml / día
2. Sodio urinario < 10 mEq / L
3. Osmolaridad urinaria > osmolaridad plasmática
4. Hematíes en orina < 50 / campo de gran aumento
5. Sodio plasmático < 130 mEq/ L |
Tratamiento
Como profilaxis se deben evitar todos aquellos factores que
pudieran favorecer o precipitar el SHR, como son los agentes nefrotóxicos (contrastes
intravenosos, AINES, aminoglucósidos y otros antibióticos) y excluir causas de azoemia
prerrenal (sangrado, vómitos, diarrea profusa, uso abusivo de diuréticos, estado de
sepsis).
Como tratamiento del propio SHR se han utilizado distintas
medidas terapéuticas, sin que ninguna haya probado su utilidad hasta la fecha. El
trasplante hepático es teóricamente el tratamiento ideal y realmente eficaz, ya que al
corregir el proceso hepático y la hipertensión portal, la alteración funcional renal
revierte simultáneamente. Los pacientes trasplantados con SHR presentan un mayor número
de complicaciones y una hospitalización más prolongada, siendo la supervivencia a largo
plazo ligeramente inferior a los pacientes sin SHR pretrasplante. El problema radica en la
corta supervivencia de estos pacientes desde que se diagnostica el SHR (principalmente el
tipo I) hasta que el trasplante pueda llegar.
Una solución parcial estaría en la línea de aplicar
procedimientos que sirvan de puente hasta realizar un trasplante. En esta línea se han
obtenido prometedores resultados con la administración intravenosa de terlipresina más
albúmina.
| Sumario |