CÁNCER DE PULMÓN
Factores
pronósticos
Factores pronósticos en el CNMP
Los factores pronósticos son las
características de los enfermos que condicionan el devenir de la enfermedad. Tienen una
enorme importancia en la enfermedad neoplásica por la gran heterogeneidad de este proceso
y por la amplia variabilidad de las metas terapéuticas: curabilidad, supervivencia,
supervivencia libre de enfermedad, tiempo hasta la progresión, período sin síntomas,
recaída, complicaciones y todo el cortejo de definiciones objetivo-subjetivas de calidad
de vida.
La identificación y análisis de los factores pronósticos tienen
que guiarse por los siguientes objetivos: 1) características de la enfermedad que por sí
solas definan un aspecto importante del porvenir del enfermo; 2) decidir el tratamiento
más beneficioso en función del pronóstico; 3) buscar el tratamiento más eficaz que
elimine los factores de mal pronóstico; 4) crear un lenguaje sencillo, común, unívoco y
universal.
El estudio de los factores pronósticos en el CNMP se ha realizado
con profusión.
Factores pronósticos
dependientes del paciente
Estado general
Es uno de los factores más importantes en cada grupo terapéutico.
Convencionalmente se mide según la escala de ECOG y la de Karnofsky.
Guarda una relación consistente y clara con la supervivencia, sobre
todo, y también con la respuesta y la duración de la respuesta al tratamiento. Un
estudio establece una tasa de supervivencia mayor de 1 año en el 36 por ciento, 16 por
ciento y 9 por ciento de los pacientes con estado general (ECOG) 0,1 y 2, respectivamente.
Pérdida de peso
Stanley observó que la pérdida de peso superior a 4,5 kg. (10
libras) se asociaba a un descenso de la supervivencia. Este dato ha sido constatado por
algunos autores y otros, en cambio, no lo han podido demostrar.
Edad
Los pacientes ancianos con CNMP viven menos que los jóvenes, debido
a la existencia de patología concomitante, que aumenta directamente la mortalidad o
impide el uso de los tratamientos oncológicos, y a la peor tolerancia de estos
tratamientos. El límite de edad se sitúa en torno a los 60-70 años.
Sexo
Algunos estudios encuentran mayor supervivencia en las mujeres que
en los hombres, una vez tenidos en cuenta los demás factores pronósticos. Sin embargo,
la mayoría de los análisis no han podido demostrar la importancia de este parámetro.
Datos analíticos
La LDH es un factor pronóstico descrito en el análisis del CNMP
avanzado. Los pacientes con LDH menor de 230 UI/L tienen una supervivencia de 14 meses
frente a 7 meses en aquellos con LDH mayor de 230 UI/L.
Factores pronósticos
dependientes del tumor
Histología
Las series quirúrgicas muestran una peor supervivencia para el tipo
histológico indiferenciado de células grandes y adenocarcinoma que para el carcinoma
epidermoide, por una mayor tendencia a la recaída metastásica. Sin embargo, la mayoría
de los estudios no encuentran diferencia pronóstica en el tipo histológico, sobre todo
en el CNMP avanzado.
Extensión de la enfermedad
Es el factor pronóstico mejor estudiado en el CNMP (ver tabla V).
Tabla
V
Factores pronósticos favorables en CNMP avanzado en tres estudios |
| MSKCC |
ECOG |
SWOG |
Estado
general
No metástasis en hueso
Mujer
Menos de 2 localizaciones metastásicas
LDH normal |
Estado general
No metástasis en hueso,
hígado y pielMujer
Pérdida de peso menor de 5%
No células grandes
No dolor en hombro y brazo
Tiempo hasta la respuesta mayor de 90 días |
Estado general
Menos de 2 localizaciones metastásicasQuimioterapia
con cisplatino
Hemoglobina > 11 g/dl
LDH normal |
Sólo los tumores pequeños y bien localizados tienen
posibilidades elevadas de supervivencia a largo plazo. La afectación ganglionar
peribronquial y mediastínica disminuye substancialmente la supervivencia. En el estadio
III se observan diferencias significativas en la supervivencia según que la afectación
ganglionar sea N0-1, N2 o N3. La invasión de los vasos linfáticos y sanguíneos del
parénquima pulmonar comporta también peor pronóstico, incluso en los pacientes operados
con estadio I y II.
En el estadio IV, la localización y el número de las metástasis
tienen importancia pronóstica. Los pacientes con metástasis óseas responden peor a la
quimioterapia y viven menos. También tienen importancia pronóstica la afectación
hepática y cutánea. La existencia de más de una localización metastásica es señalado
como factor de mal pronóstico.
La extensión de la enfermedad no determina sólo la supervivencia
del enfermo, sino el tratamiento adecuado. Los estadios I y II son subsidiarios de
tratamiento quirúrgico. El estadio III A puede beneficiarse de tratamiento quirúrgico y
tratamiento complementario con quimioterapia y/o radioterapia. Los estadios III B y IV son
considerados enfermedad avanzada y subsidiarios de tratamiento paliativo con o sin
quimioterapia y/o radioterapia. Algunos grupos quirúrgicos hacen tratamiento con cirugía
en casos seleccionados de estadio IIIB, casi siempre con quimioterapia neoadyuvante.
Parámetros biológicos del tumor
Por citometría de flujo se determina la
cantidad de ADN mediante dos parámetros: ploidía y células en fase S. Los tumores con
aneuploidía tienen un grado histológico más indiferenciado y una peor supervivencia.
Los tumores aneuploides tienen una mayor proporción de células en fase S, pero la
correlación de este parámetro con la supervivencia es menos claro.
El oncogén K-ras es el más frecuentemente mutado y estudiado en el
CNMP. Su presencia se asocia a una peor supervivencia, tanto en la enfermedad localizada
como avanzada, y a quimiorresistencia al cisplatino.
Igualmente ocurre con otros oncogenes como c-erb-B2 y p53. C-erb-B2
se relaciona con el factor de crecimiento epidérmico, siguiéndose de menor supervivencia
en el CNMP, donde produce resistencia intrínseca a los citostáticos.
La diferenciación neuroendocrina se observa en el 20-25 por ciento
de los CNMP. Cuando más marcadores de diferenciación neuroendocrina existen hay una
mayor tendencia a la metastatización, mayor quimiosensibilidad y mayor supervivencia,
como efecto de la respuesta terapeútica. Sin embargo; si hay un solo marcador de
enfermedad neuroendocrina como puede ser la enolasa neuronal específica, esta mejora en
la supervivencia no se demuestra.
Los antígenos carbohidratados asociados al tumor funcionan como
moléculas de adhesión y su alteración influye decisivamente en el crecimiento celular y
en la metastatización. Se ha observado que la expresión de antígenos glucídicos
tumorales relacionados con los grupos sanguíneos A y B se asocia a una supervivencia a
los 5 años del 20,9 por ciento frente al 58,6 por ciento en los tumores que no expresaban
dichos antígenos.
El receptor del factor de crecimiento epidérmico altamente
glicosilado, tiene valor pronóstico en el CNMP. La supervivencia mediana a los 5 años en
127 casos de CNMP tratados quirúrgicamente fue del 50 por ciento cuando el EGFr se
expresaba, frente al 30 por ciento cuando no. En cambio, otros autores han encontrado que
cuanto más intensa es la expresión de EGFr, más indiferenciada es la neoplasia y menos
viven los pacientes.
Hay muchos otros marcadores como el PC10, indicador de
proliferación nuclear, el antígeno asociado a células escamosas, la subunidad de
filamentos intermedios de queratina, los antígenos glucídicos CEA y CA 19.9 y el factor
transformante del crecimiento tipo alfa, cuya expresión se asocia en general a
disminución de la supervivencia en el CNMP.
Factores pronósticos
dependientes del tratamiento
El tratamiento del CNMP está ya regulado para
algunos de los estadios como resultado de estudios aleatorizados con objetivos como la
curabilidad, la supervivencia libre de enfermedad, la tasa y el tipo de recaída, la
morbi-mortalidad y la supervivencia global.
En general, no obstante, el valor pronóstico del tratamiento hay
que analizarlo con cautela. Las características de cada tratamiento, sobre todo su
morbi-mortalidad, exige unos criterios de tolerabilidad que no son común ni igualmente
soportados por los enfermos con CNMP. La cuestión de si los enfermos que cumplen los
criterios que les hacen susceptibles de un tratamiento son ya un grupo pronóstico por
características ajenas al tratamiento, como la enfermedad, y en los que el resultado
terapéutico y su valor pronóstico es una versión más o es en sí un verdadero factor
pronóstico, subyace a todo análisis de la importancia del tratamiento del CNMP. Sólo
los estudios comparativos en que la única variante es el tratamiento tienen validez para
considerar ese tratamiento en ese grupo de enfermos como factor pronóstico.
El tratamiento de elección en los estadios I y II es la cirugía:
la lobectomía y la neumonectomía muestran mejores resultados que la segmentectomía y la
resección marginal. En el estadio III, el tratamiento se basa en la combinación de
cirugía y/o radioterapia y/o quimioterapia. La asociación más adecuada, la dosis y la
pauta son motivo todavía de estudio.
El estadio IV o enfermedad metastásica es actualmente incurable. El
tratamiento de elección es paliativo, bien con quimioterapia o con soporte sintomático.
El tratamiento citostático supone una selección de los pacientes. La respuesta a la
quimioterapia es un factor pronóstico favorable de mayor supervivencia. Análisis
multivariantes muestran el carácter independiente y significativo de la respuesta. Los
estudios comparativos de quimioterapia frente a soporte sintomático demuestran el valor
del tratamiento citostático y la tasa de respuestas objetivas como factores pronóstico
de mayor supervivencia en el CNMP.
Algunos estudios encuentran que las combinaciones con cisplatino se
siguen de supervivencias más prolongadas, avalando así la eficacia de este fármaco y la
multisinergia con otros citostáticos también activos.
Factores pronóstico en el carcinoma
de pulmón de célula pequeña
Los factores pronóstico independientes en los
distintos análisis multivariantes para el carcinoma microcítico de pulmón se dividen en
factores del enfermo y factores dependientes del tumor.
Factores dependientes
del enfermo
Un buen estado general que permita el manejo
ambulatorio del paciente y el sexo femenino han sido considerados como factores de buen
pronóstico independientes.
En algunos estudios, la pérdida de peso se ha visto como factor de
mal pronóstico. Otros trabajos han demostrado que alteraciones en el sistema inmune se
asocian con una menor supervivencia. Los pacientes jóvenes en tratamiento con
quimioterapia obtienen mejores resultados, probablemente por una mejor tolerancia a los
efectos adversos de los citostáticos. Datos preliminares de algún estudio sugieren que
el abandono del hábito tabáquico durante más de un año en pacientes que están
recibiendo quimioterapia conlleva mejores resultados terapéuticos.
Factores dependientes
del tumor
La extensión de la enfermedad es el factor
pronóstico principal y más importante también en el carcinoma microcítico de pulmón
(ver figura 2). Dentro de la enfermedad limitada a un hemitórax, la ausencia de
afectación de ganglios mediastínicos o supraclaviculares y la ausencia de derrame
pleural maligno, se asocian con un mejor pronóstico. Dentro del mal pronóstico de la
enfermedad extendida, la metástasis única o la ausencia de metástasis en hígado y
cerebro mejoran el pronóstico.
Algunos datos analíticos confieren una peor evolución al proceso
neoplásico, como son: niveles elevados de LDH y de fosfatasa alcalina, y la presencia de
hiponatremia.

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Figura 2. Extensión de la enfermedad como
factor pronóstico. |
Factores dependientes del tratamiento
Aquellos tumores que progresan durante la
administración de quimioterapia o poco tiempo después de finalizar su administración
tienen un mal pronóstico, con medianas de supervivencia en torno a las ocho semanas.
Estos tumores son considerados quimiorresistentes.
| Sumario |