CÁNCER DE PULMÓN
Aspectos clínicos
Historia natural
A menudo, en el momento del diagnóstico de un cáncer de
pulmón, asistimos a contemplar la punta del iceberg del tumor, que ha pasado ya una larga
historia natural de desarrollo.
Se estima que para que un carcinoma no microcítico de
pulmón alcance un tamaño de 1 cm y el peso de 1 gr., y se haga por lo tanto visible
radiológicamente, deben transcurrir 30 divisiones celulares. Cuando el tumor tiene un
peso de 1 Kg. da las primeras manifestaciones clínicas, para ello deben haber ocurrido un
total de 40 divisiones celulares.
Si el tiempo de doblamiento celular para el carcinoma
epidermoide y de células grandes es de 95-100 días y para el adenocarcinoma es de 185
días, se calcula que desde la primera mutación maligna hasta los primeros síntomas de
enfermedad pueden transcurrir de 10 a 20 años, y desde que el tumor pesa 1 gr. hasta
cuando pesa 1 Kg. transcurren 9-12 meses.
Si tenemos en cuenta que la mayoría de los diagnósticos se
realizan cuando el enfermo refiere clínica de enfermedad, y que el 30 por ciento-40 por
ciento de los carcinomas no mirocíticos de pulmón con un diámetro entre 1 y 2 cm. ya
presentan metástasis, existe una alta probabilidad de encontrarnos con un estadio
avanzado de enfermedad en el momento del diagnóstico, con escasas garantías de éxito
para el tratamiento.
En el carcinoma microcítico de pulmón, todos estos tiempos
se ven recortados porque el tiempo medio de doblamiento celular es de 29-55 días, pero la
traducción clínica es la misma con diagnóstico en fases avanzadas de la enfermedad.
Estos datos ponen de manifiesto la importancia de desarrollar
métodos de diagnóstico precoz y aplicarlos a la población adecuada. Hoy en día, la
realización de citología de esputo y radiografía de tórax periódica a mayores de 45
años fumadores no ha comportado un descenso en la mortalidad, y no se ha mostrado
rentable desde el punto de vista coste-beneficio. De igual forma, se ha comprobado que la
citología de esputo no añade nada a la realización de radiografía de tórax
periódica. Quizás la restricción del screening a una población con algún factor de
riesgo más añadido, y el empleo de técnicas más sensibles y específicas de
diagnóstico precoz (inmunohistoquímica, biología molecular), puedan conducir a una
mayor rentabilidad y a un mayor beneficio clínico.
Carcinoma microcítico
El carcinoma microcítico de pulmón tiene una gran
propensión a diseminarse a distancia con un tiempo medio de doblamiento del tumor, según
la medición en radiografías de tórax, de 91 días, muy inferior a la del carcinoma no
microcítico. Esto hace que la mayoría de los pacientes diagnosticados de un cáncer
microcítico debuten con la enfermedad metastásica, o si está limitada a tórax, tengan
extensión ganglionar mediastínica. Las localizaciones metastásicas más frecuentes en
el carcinoma microcítico son: hueso (19-38 por ciento), hígado (17-34 por ciento),
médula ósea (17-23 por ciento), cerebro (0-14 por ciento), ganglios extratorácicos
(7-25 por ciento) y partes blandas (3-11 por ciento).
Este corto tiempo medio de doblamiento tumoral por su grado
histológico indiferenciado, es también el responsable de que la respuesta al tratamiento
citostático sea mayor, con buenos porcentajes de respuestas parciales e incluso completas
con lo que ello conlleva de beneficio clínico. Sin embargo, esta buena respuesta a la
quimioterapia no suele traducirse en una mejoría en la supervivencia, ya que en el
carcinoma microcítico la recaída y la progresión es la norma en la evolución de la
enfermedad.
Carcinoma no microcítico
El carcinoma de pulmón de célula no pequeña tiene una
mayor tendencia a la afectación pleuro-pericárdica, pulmonar contralateral y en
glándulas adrenales (presente en el 41 por ciento de necropsias).
El adenocarcinoma es el que tiene una tendencia más precoz a
metastatizar, seguido del carcinoma indiferenciado de células grandes y del carcinoma
epidermoide. Las localizaciones metastásicas más frecuentes son: hueso (33 por ciento),
Sistema Nervioso Central (18 por ciento), pulmón contralateral (16 por ciento), pleura
(16 por ciento9, hígado (9 por ciento), suprarrenales, retroperitoneo, páncreas, tracto
gastrointestinal (6 por ciento) y piel (3 por ciento). Esta frecuencia de hallazgos
metastásicos en la práctica clínica contrasta curiosamente con la frecuencia de
hallazgos de metástasis en series de autopsias: pleura (51 por ciento), suprarrenal (41
por ciento), hígado y pulmón contralateral (36 por ciento), hueso (27 por ciento),
Sistema Nervioso Central (25 por ciento), riñón (23 por ciento), retroperitonéo (20 por
ciento), páncreas y tracto gastrointestinal (12 por ciento), bazo (6 por ciento), y piel
(3 por ciento).
El crecimiento más lento determina unas peores tasas de
respuesta a la quimioterapia, pero el pronóstico vital, en líneas generales, es mejor
que en el carcinoma microcítico de pulmón, a excepción de cuando la enfermedad es
metastásica.
Características clínicas
La clínica del cáncer de pulmón depende de su
localización y de su extensión.
Clínica dependiente de la localización pulmonar
del tumor
En los tumores de crecimiento central y endobronquial (65-70
por ciento), como son los carinomas microcíticos y los epidermoides, los síntomas más
frecuentes son la tos, la hemoptisis, la disnea, la disfonía y la clínica de neumonitis
obstructiva (fiebre y tos productiva) con atelectasia. Son los tumores que dan clínica
más precozmente.
En los tumores de localización periférica, como el
adenocarcinoma, los síntomas típicos son el dolor torácico (por infiltración de pared
torácica o de pleura), tos, disnea y abscesos por cavitación del tumor.
En los tumores de localización apical es característico el
síndrome de Pancoast caracterzado por dolor de espalda, plexopatía braquial inferior y
síndrome de Horner (miosis, ptosis, enoftalmos y anhidrosis facial).
Clínica dependiente de la extensión tumoral
En los tumores con extensión mediastínica, los síntomas
más frecuentes son: el estridor por afectación traqueal, la disfagia por compresión
extrínseca de la pared esofágica, la afonía por afectación del nervio recurrente, el
Síndrome de vena cava superior (en el 10 por ciento de los tumores microcíticos, con
edema en esclavina, circulación colateral a nivel torácico y sublingual) y los síntomas
por afectación del pericardio (taponamiento cardiaco, arritmias o insuficiencia
cardiaca).
En los pacientes con enfermedad metastásica a distancia
predomina un cuadro constitucional con astenia, anorexia y pérdida de peso, además de
los síntomas propios de los órganos afectados.
Síndromes paraneoplásicos
En el carcinoma microcítico son frecuentes los síndromes
paraneoplásicos como el Síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética
(SIADH) presente en el 11 por ciento de los carcinomas de célula pequeña
(esporádicamente se puede presentar en el carcinoma epidermoide y en el adenocarcinoma),
aunque sólo un 27 por ciento de los SIADH presentan síntomas por la hiponatremia. Otros
datos analíticos presentes son la hipernatriuria, y la osmolaridad baja en plasma y alta
en orina. El tratamiento de éste y otros síndromes paraneoplásicos es el tratamiento
etiológico del tumor, además de medidas específicas que en este caso serían la
restricción hídrica y la demeclociclina de más dudosa eficacia.
Otro síndrome asociado es el de Cushing ectópico con
clínica de hipercortisolismo, que se halla en el 2,4 por ciento-5 por ciento de los
pacientes (aunque hasta un 36 por ciento de pacientes con carcinoma microcítico y un 25
por ciento de pacientes con adenocarcinoma presentan cifras altas de ACTH, sólo un 2,4
por ciento-5 por ciento de los carcinomas de célula pequeña lo desarrollan
clínicamente), cursa con ACTH alto, hipopotasemia, alcalosis y falta de supresión de los
niveles altos de cortisol con dexametasona.
El Síndrome miasteniforme o de Eaton-Lambert se puede
encontrar también en estos enfermos, aunque es más frecuente en el carcinoma
microcítico, también puede encontrarse en los otros tipos histológicos. A diferencia de
la miastenia gravis, afecta a grupos musculares proximales de las extremidades,
habitualmente afecta a los músculos de las caderas y de las extremidades inferiores; los
músculos son débiles al comienzo de la contracción, pero pueden alcanzar una fuerza
normal si el ejercicio se realiza de una manera repetida y persistente, es caracyerística
también la ausencia de reflejos osteotendinosos. Con poca frecuencia aparecen trastornos
oculares y bulbares a diferencia de la miastenia gravis, y el electromiograma es también
diferente puesto que los estímulos repetidos muy a menudo provocan un notable aumento de
la respuesta. Se puede encontrar la presencia de un anticuerpo antineuronal que confirma
el diagnóstico (anti-VGCC).
En el carcinoma epidermoide de pulmón y en el carcinoma de
células grandes, puede manifestarse un síndrome por secreción de una sustancia
PTH-like, con clínica de Pseudo-hiperparatiroidismo que puede conllevar un cuadro de
hipercalcemia maligna (confusión, somnolencia, estreñimiento, poliuria, sed,
deshidratación, insuficiencia renal, náuseas). La incidencia de este cuadro es del 25
por ciento en los carcinomas epidermoides y del 6 por ciento en los carcinomas de célula
grande.
En el carcinoma de pulmón no microcítico es frecuente
observar acropaquias o dedos en "palillo de tambor" como signo clínico de
Osteoartropatía hipertrófica neúmica, que analíticamente se acompaña de elevación de
la Fosfatasa Alcalina y en la radiografía ósea se detecta crecimiento subperióstico. Se
atribuye a la liberación ectópica de hormona de crecimiento.
Existen otras manifestaciones de síndromes paraneoplásicos
que se pueden presentar en los carcinomas microcíticos y no microcíticos de pulmón así
como en otras neoplasias, si bien siempre son más frecuentes dentro de los carcinomas de
pulmón de célula pequeña:
1. Manifestaciones neuromusculares: De causa
desconocida; se ha invocado un mecanismo autoinmune para explicarlas y, por ende, un
fármaco esteroideo para su tratamiento además del tratamiento etiológico. Pueden ser
del tipo de mieloencefalopatías (demencia, euforia, somnolencia...), degeneración
cerebelosa subaguda (ataxia, incoordinación motora, vértigo, nistagmo, disartria),
neuropatías sensitivo-motoras periféricas (dolor, parestesias, pérdida de sensibilidad,
debilidad, atrofias musculares), miastenia, polimiositis, leucoencefalopatía multifocal
progresiva, neuropatía autonómica, neuritis óptica.
La confirmación diagnóstica de que un cuadro neuromuscular
es paraneoplásico viene dada por el hallazgo de anticuerpos antineuronales específicos
bien definidos, aunque la negatividad de los mismos no excluye el origen paraneoplásico
sobre todo si la sospecha clínica es alta (ausencia de otras causas que lo justifiquen,
mejoría del cuadro con tratamiento antineoplásico); de hecho, en ocasiones, estos
anticuerpos resultan negativos y en la autopsia no se encuentra ninguna otra causa
distinta del tumor que sea responsable del cuadro.
Los anticuerpos asociados a desórdenes neurológicos
paraneoplásicos más conocidos son: anti-Yo (relacionado con degeneración cerebelosa y
más frecuentemente con un tumor de mama u ovario de base), anti-Ri (asociado a opsoclonus
y ataxia, habitualmente con un tumor de mama de base), anti-Hu (neuropatía sensorial y
encefalomielitis, lo más frecuente por un carcinoma microcítico de pulmón o un
neuroblastoma), anti-retinal (retinopatía, habitualmente por un carcinoma microcítico de
pulmón), y anti-VGCC (síndrome de Eaton-Lambert por carcinoma microcítico de pulmón).
2. Manifestaciones vasculares: Se pueden dar todo tipo
de fenómenos tromboembólicos, habitualmente más resistentes al tratamiento
anticoagulante.
3. Manifestaciones hematológicas: Anemia microcítica
normocrómica. Son más raras las anemias y trombopenias hemolíticas por mecanismos
autoinmunes, o por hemólisis intravascular en vasculitis autoinmune, o por hemólisis
central en hepatoesplenomegalias metastásicas. Las aplasias medulares son raras, sólo se
producen cuando hay afectación de la médula ósea por el tumor.
Otras manifestaciones hematológicas paraneoplásicas pueden
ser reacciones leucemoides, trombocitosis, eosinofilia, leucoeritroblastosis, coagulación
intravascular diseminada...
4. Manifestaciones cutáneas: Con menos frecuencia que
en el cáncer gástrico, también puede verse la acantosis nigricans, que consiste en la
hiperpigmentación e hiperqueratosis cutáneas bilaterales y simétricas que afectan a
regiones de los pliegues.
Otras manifestaciones cutáneas paraneoplásicas pueden ser
hiperqueratosis, dermatomiositis, eritema giratum repens, hipertricosis lanuginosa
acquista ...
5. Otros varios menos frecuentes: Síndrome carcinoide,
ginecomastia, hipercalcitonemia, hormona del crecimiento elevada, prolactina elevada,
hormona folículo estimulante elevada, hormona luteinizante elevada, hipertiroidismo,
síndrome nefrótico, hipouricemia, secreción de péptido intestinal vasoactivo con
diarrea, hiperamilasemia...
Todos estos síndromes pueden preceder, incluso en años, a
la aparición del tumor, y suelen conllevar una peor evolución.
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