Diagnostico precoz y tratamiento
del cáncer ginecológico
Cáncer de cérvix
Introducción
El carcinoma epidermoide
o epitelioma (derivado de células escamosas) representa el 90-95
por ciento de los canceres de cérvix, el restante 5-10 por ciento
está formado por otros tumores, y fundamentalmente por el adenocarcinoma,
derivado del epitelio glandular, representando peor pronóstico.
La importancia del
carcinoma epidermoide invasor radica en:
1. Enferma de riesgo
(promiscuidad sexual, infección HPV etc.).
2. Histogénesis (bastante bien conocida).
3. Diagnostico precoz (basado en las campañas de screening citológico).
Con este tumor la medicina ha llegado a conocer el gran valor del diagnóstico
precoz del cáncer.
Concepto
Tumor maligno del
cérvix uterino derivado a partir del epitelio escamoso que tiende
a crecer de forma exofítica, invadiendo la pared o ulcerándola.
Frecuencia
La frecuencia varía
considerablemente dependiendo del área geográfica. Así
en Cali (Colombia), la incidencia anual es de 60x 100.000 mujeres, mientras
que en Israel es de 5x 100.000 mujeres. En nuestro medio se estima una
incidencia entre 5-10 nuevos casos por 100.000 mujeres y año,
suponiendo una mortalidad por este tumor de 2.5 mujeres por año
en nuestro país
Hace mas de 60 años,
Masson comunicó una incidencia de 10 veces (10:1) mayor de cáncer
de cérvix sobre el endometrio..
En los años 50 se comunicaba una incidencia de 6:1.
En los años 60 de 3:1.
En la actualidad, (aunque depende de la localización geográfica)
en nuestro medio la incidencia es de 1:2.
Existe realmente una disminución del cáncer invasor de
Cérvix debido a un aumento de los casos precoces (no invasivos)
que con un tratamiento adecuado no llegan a hacerse invasores (membrana
basal).
Histogénesis
y anatomía patológica
La mayor parte de
los carcinomas de células escamosas aparecen en la zona de transformación
(ZONA T) o unión del epitelio escamoso y el columnar.
La secuencia admitida de evolución biológica es de forma
resumida:
Macroscópicamente el cáncer de cérvix se presenta
bajo tres formas:
1. Exofítica.
Es la mas común, supone el 65 por ciento de los casos. Similar
a una coliflor, con áreas necróticas y sangrantes fácilmente.
2. Endofítica.
Supone el 25 por ciento de los casos. Infiltra el estroma y aparece
el cérvix voluminoso y deformado. Una forma tumoral es el denominado
"Cáncer en tonel".
3. Endoexofítica.
(10 por ciento). Originando verdaderas ulceras o cráteres.
Microscópicamente
distinguimos tres grados:
- Bien diferenciado
(queratinizantes).
- Moderadamente diferenciado, supone el 60 por ciento.
- Indiferenciado.
Finalmente siguiendo los criterios de Reagan reseñar la existencia
de tres grupos de carcinomas de células escamosas:
1. Queratinizante. Presenta focos de queratinización con formación
de perlas córneas. Suelen asociarse a un mejor pronóstico.
2. No queratinizante de células grandes. Contienen elementos
celulares mas indiferenciados.
3. No queratinizante de células pequeñas. Con elementos
marcadamente indiferenciados.
Propagación
A) Extensión
directa.
1- En profundidad:
Carcinoma microinvasivo (< 5 mm de profundidad mas allá de
la membrana basal). Luego sería invasor y de ahí pasaría
a parametrio y finalmente a vejiga y recto incluso puede invadir la
totalidad de la pelvis.
2- En superficie.
A través del canal endocervical pasaría a vagina y en
menor frecuencia al cuerpo uterino (suele ser superficial).
B) Vía Linfática. Suele seguir un curso bastante constante.
1º lugar llega a los ganglios paracervicales del parametrio, ganglios
obturadores e Iliacos internos o hipogástricos.
2º lugar llega a ganglios ilíacos primitivos, paraaórticos
y sacros
Hemos de recordar que la afectación linfática es mayor
conforme progresan los estadios.
C) Vía Hemática. En un 5 por ciento de los casos existe
metástasis a distancia, siendo el pulmón el lugar mas
frecuente (vía cava) y posteriormente, hígado, huesos,
intestino, cerebro...
Clasificación anatomo-clínica (Federación Internacional
de Ginecólogos y Obstetras, Figo-2000)
Estadio I: (Intracérvix).
Ia) microinvasivo (< 5 mm de profundidad).
Ib) resto de los casos.
Estadio II: (mas allá de Cx pero sin llegar a pared pélvica).
IIa) Invade vagina (2/3 superiores).
IIb) Invade parametrio (2/3 mediales sin llegar a pared).
Estadio III: (Intrapelvis-vagina). ( Sale del cérvix y llega
a pared pélvica).
IIIa) Vagina (1/3 inferior).
IIIb) Extensión a pared pélvica y o hidronefrosis o riñón
no funcionante.
Estadio IV: Extensión mas allá de la pelvis o ha afectado
la mucosa vesical o rectal.
Diagnóstico
El carcinoma de
cuello uterino es una enfermedad eminentemente crónica que brinda
todas las posibilidades de un diagnóstico precoz. Es decir hay
que diagnosticar las displasias o CIN y a ser posible evitar que llegue
a ser invasor el cáncer en el momento diagnóstico. Hay
que promover que la mujer acuda al médico para screening citológico,
está plenamente demostrada su eficacia, por tanto, como vemos
un diagnóstico de carcinoma invasor debe interpretarse como un
cierto fracaso.
1. Anamnesis:
a) ¿Paciente de riesgo? Para ello debemos recordar los factores
epidemiológicos.
-Edad: 40-55 años.
La tendencia actual es a afectar a pacientes cada vez mas jóvenes.
-Raza. País. Estrato social: Mas frecuente en negras, países
en desarrollado y estratos sociales mas bajos.
-Paridad: Mas frecuente en multíparas, lo que refleja el inicio
de la actividad sexual (cuanto antes se inicie, mas riesgo) y los traumatismos
del parto.
-Promiscuidad sexual. Es mas frecuente en las prostitutas
-Infección vírica por HPV, sobre todo los subtipos 16
y 18.
b) Síntomas de consulta
La sintomatología es pobre en líneas generales. Los tres
datos clínicos fundamentales son:
1. Hemorragia. Es el mas importante, se inicia con el coito (coitorragia),
lavados vaginales, exploraciones digitales o con la defecación.
2. Leucorrea. De color rosado (agua de lavar carne), oscura maloliente
en casos avanzados o sanguinolenta por roturas capilares.
3. Dolor. Suele ser un síntoma raro (1 por ciento), bien por
distensión uterina, por contracciones para expulsión de
material o bien por infiltración neoplásica. Aparece en
estadios avanzados, siendo en estos casos muy intenso, requiriendo en
muchas ocasiones catéter epidural para su control.
Además de estos tres existirían un grupo heterogéneo
derivado del grado de invasión vecina y extensión a distancia,
a parte de los de los síntomas generales finales de todo proceso
oncológico (Las 4 A) Astenia, Anorexia, Adelgazamiento y Anemia.
2. Exploración:
a) Espéculo
(Visualización del cérvix). Comprobamos la existencia
de la masa exofítica, friable, sangrante al contacto o un cuello
deformado en tonel (barril) o una zona ulcerada como un auténtico
cráter.
b) Tacto Bimanual. Tamaño y características de cérvix
y útero.
c) Tacto rectal (importantísimo). Valora la invasión parametrial.
La presencia de invasión parametrial es contraindicación
para la cirugía de inicio.
3. Pruebas complementarias:
a) Citología.
La toma muestra gran número de células anormales.
b) Colposcopia. Se visualiza desde imágenes atípicas (leucoplasia,
base, mosaico) hasta el propio cáncer clínico. En ocasiones
el uso de la microcolpohisteroscopia sirve de gran ayuda para detectar
lesiones localizadas en el canal cervical.
c) Estudio anatomo-patológico (es la prueba dx fundamental y
definitiva). Se puede realizar mediante:
- Biopsia en sacabocados de la lesión. Es el método mas
usual, bien por visualización directa o bien guiado por las imágenes
colposcópicas.
- Legrado del canal endocervical para los localizados en este conducto.
- Conización diagnóstica. Se realiza en casos en los que
con los dos procedimientos previos no ha quedado aclarado el diagnóstico
y las citologías siguen siendo sospechosas.
d) Otras Exploraciones. Dirigidas mas hacia un diagnóstico de
extensión loco-regional y a distancia, donde se incluyen: Analítica
de sangre y orina, exploración del aparato urinario y digestivo,
TAC, RMN, gammagrafía ósea y Rx de tórax.
Pronóstico
El pronóstico
ha ido mejorando en los últimos 50 años. Esta mejoría
es atribuible tanto a una correcta utilización de los recursos
quirúrgicos, como al perfeccionamiento de las diversas técnicas
de radioterapia.
La supervivencia
global a los 5 años es de más del 55 por ciento de casos.
El pronóstico depende de los siguientes factores básicamente:
1. Estadio anatomo-clínico.
A mayor estadio peor pronóstico (85 por ciento para el I, y 11
por ciento para el IV)
2. Tipo histológico (los de peor pronóstico son los de
células pequeñas), y grado de diferenciación celular.
3. Grado de afectación linfática
4. Otros. Edad, estado general y modalidad de tratamiento.
Tratamiento
Los 3 pilares en
los que se basa el tratamiento son:
1 Cirugía
2 Radioterapia. Estos dos primeros son los fundamentales.
3 Quimioterapia (inusual).
En líneas
generales y resumiendo podemos decir que cuando el tumor no afecta parametrio,
el tratamiento de primera elección es la cirugía. De lo
contrario, cuando existe afectación parametrial (IIb en adelante)
adquiere el protagonismo terapéutico de primera elección
la radioterapia.
El tratamiento lo desglosaremos por estadios:
Estadio Ia: Histerectomía
con o sin doble anexectomía. En pacientes jóvenes, con
deseo de descendencia, cabría la posibilidad de realizar conización
y seguimiento extremado. En los casos de alto riesgo quirúrgico
la terapéutica se basa en la aplicación de radioterapia
intracavitaria.
Estadio Ib y IIa:
Es controvertido todavía escoger entre la cirugía radical
y la radioterapia como primera elección. Actualmente se admite
que en los centros donde se cuente con cirujanos expertos, utilizar
esta primera elección y en aquellos en los que se disponga de
una buena infraestructura radioterapéutica, emplear ésta
como primera elección.
La cirugía
radical consiste en la intervención de "Werthein-Meigs",
basada en la realización de Histerectomía radical ampliada
(incluyendo parametrios y un tercio de vagina) mas linfadenectomía
pélvica y para-aórtica), siempre que no exista contraindicación
médica, asociando radioterapia externa posterior en los casos
en que existan ganglios positivos y a continuación radioterapia
interna (ovoides vaginales de cesio curieterapia).
Estadio IIb (parametrio),
III y IV: el tratamiento se basa en la radioterapia. Se inicia con telecobaltoterapia
externa seguida de radioterapia intracavitaria, tanto intrauterina como
intravaginal, además de las medidas sintomáticas.
En casos extremos
pueden existir paciente candidatas a exenteración pelviana (Histerectomía
radical con linfadenectomía para-aórtica y pélvica,
extirpación de vejiga y extirpación recto-sigmoidea).
La quimioterapia
queda relegada para la presencia de recidivas o metástasis, y
otros casos especiales.
Finalmente transcribiremos las recomendaciones, según los protocolos
de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).
A) Estadio Ia
1. Estadio Ia (hasta 3mm de invasión):
A) casos muy seleccionados
(pacientes jóvenes, con deseos de fertilidad posterior) podrían
tratarse mediante conización con o sin braquiterapia posterior.
B) Histerectomía
total. Anexectomía condicionada a edad.
C) Radioterapia
intracavitaria.
2. Estadio Ia (con
invasión superior a 3 mm). Opciones:
A) Histerectomía
radical de Wertheim-Meigs. Si ganglios o parametrios positivos histológicos,
dos opciones:
a) Telerradioterapia
b) Quimioterapia
c) Radioterapia intracavitaria-Telerradioterapia.
B) Estadios Ib-IIa
1. Histerectomía radical tipo Wertheim-Meigs.
2. Radioterapia intracavitaria (obligatoriamente en tumores en barril
o tapón de champaña, en los que, si no se dispone de radioterapia,
podría plantearse quimioterapia de inducción como primera
línea).
Opciones tras la valoración de los resultados del tratamiento:
A) Respuesta positiva:
-Telerradioterapia
-Cirugía radical entre 4 y 6 semanas del final de la radioterapia
de inducción.
-Cirugía limitada más telerradioterapia (en pacientes
en mal estado, de edad avanzada u obesas).
Dependiendo de cómo sea la respuesta, después de la radioterapia
intracavitaria podría invertirse el orden de la cirugía
y radioterapia, de modo que se haría primero radioterapia si
la respuesta es parcial, y cirugía en primer lugar si la respuesta
ha sido completa.
B) Respuesta negativa:
1. Quimioterapia de rescate con intención de proseguir el tratamiento
(regímenes con platino, bleomicina e ifosfamida). Habitualmente
sería posible la cirugía después de tres ciclos.
2. Cirugía con intención radical entre 4 y 6 semanas del
final de la quimioterapia.
3. Telerradioterapia.
Pueden establecerse pautas secuenciales o simultáneas de ambas
técnicas terapéuticas.
C) Estadios IIB-III
1. Cirugía en casos muy seleccionados, sobre todo algunos IIb.
La cirugía deberá complementarse la mayoría de
las veces con radioterapia (braquiterapia y telerradioterapia).
La exenteración será una técnica a reservar a clínicas
muy especializadas y con experiencia.
2. Quimioterapia de rescate con la intención de realizar posteriormente
cirugía y/o radioterapia (braquiterapia y telerradioterapia)
D) Estadio IV
Individualización en Comité de tumores. Generalmente tratamientos
con quimioterapia, y de carácter paliativo.
Diagnóstico precoz
En términos
generales, el diagnóstico precoz del cáncer de cérvix
tiene como prueba básica la citología cérvico-vaginal
o también conocida como test de Papanicolau. El simple hecho
de que la citolología sea método de uso rutinario en la
consulta de ginecología, a la que la mujer, durante su embarazo
o fuera de él, acude con cierta regularidad, ha motivado que
el número de diagnósticos de lesiones cervicales precancerosas
haya aumentado notablemente, disminuyendo el número de cánceres
invasores del cuello y por consiguiente la mortalidad por este tumor.
Según la "American Cancer Center Society", la mortalidad
por cáncer cervical fue en EE.UU. entre 1989 y 1991 un 69 por
ciento más baja que en el período entre 1959 y 1961.
En los países
desarrollados, en los que el uso de la citología cérvico-vaginal
está universalizada, la incidencia del cáncer invasor
de cérvix es baja (5-10x100.000 mujeres y año).
Lo que no está
establecido es la periodicidad ideal para hacer la citología
cérvico-vaginal, como norma general podríamos decir que
deben iniciarse desde el momento en que la mujer comienza a tener relaciones
sexuales, con carácter anual y si dos consecutivas dan resultados
negativas, se pueden espaciar cada 3-5 años hasta los 65 años.
Para un correcto
diagnóstico precoz disponemos básicamente de:
1) Citología
cérvico-vaginal en pacientes asintomáticas.
2) Colposcopia (visualización con una lente de aumento del cérvix).
Existen unas imágenes atípicas que nos llevan a la realización
de la biopsia dirigida. También la microcolpohisteroscopia nos
sirve de ayuda para las lesiones del canal endocervical.
3) Estudio A-P, al que llegaríamos por indicación citológica
o colposcopia, incluso tras la visualización del cérvix
(aspecto sospechoso). Disponemos de tres tipos de recogida de muestra,
uno la biopsia en sacabocados de exocérvix fundamentalmente,
legrado del canal endocervical, incluso conización diagnóstica.
En resumen, para hacer un dx lo más precoz posible nos basaremos
en: Citología en pacientes asintomáticas acompañada
de colposcopia siempre que sea posible.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienda
en sus "Protocolos Asistenciales" la realización de
tomas citológicas sistemáticas anuales, desde el inicio
de las relaciones sexuales o a partir de los 25 años si no las
tiene, si es posible debemos realizarla conjuntamente con la colposcopia.
En ausencia de factores de riesgo, tras dos citologías anuales
negativas, se espaciarían a una toma cada tres años hasta
los 65 años.
El Insalud dentro
del "Plan Integral de Atención a la Mujer" y en su
Cartera de Servicios oferta la detección precoz del cáncer
de cérvix a las mujeres comprendidas entre los 35 y 64 años
y aquellas menores con factores de riesgo, mediante la realización
de la toma de citología cérvico-vaginal o también
conocido como el test de Papanicolau. Inicialmente en los dos primeros
años, con periodicidad anual, y posteriormente, si son normales
cada 5 años. A las mujeres de 65 o mas años sin citologías
en los 5 últimos años se les ofrecerá la realización
de dos citologías con periodicidad anual, y si son normales no
se proponen mas intervenciones.
Lesiones preinvasivas
CIN
(Neoplasia Intraepitelial Cervical)
En la mujer existe,
de forma fisiológica, la invasión por tejido endocervical
de una zona mas o menos extensa del exocérvix que, mediante un
proceso de reepitelización, se repara siendo sustituida por un
epitelio poliestratificado exactamente igual que el originario. En ocasiones,
el proceso de reparación se altera, de forma que el epitelio
escamoso que se origina no es normal. Estas modificaciones epiteliales
pueden tener un carácter benigno o maligno (displasia).
Desde el punto de
vista histológico la displasia se caracteriza por:
1. El epitelio conserva
las principales características del epitelio escamoso normal:
está constituido por varias capas, éstas tienen un grosor
variable, y en el conjuntivo subyacente hay espinas conjuntivas anchas
y romas.
2. La capa de células basales pierde su orientación y
pasa a tener varias capas que invaden parte de la zona parabasal. Los
núcleos de estas células son muy cromáticos, y
dado el reducido tamaño de los citoplasmas se observan los núcleos
muy aglomerados.
3. En las zonas de la capa parabasal y de células claras aparecen
células con citoplasma pequeño y núcleos grandes
con cromatina reticulada.
4. Son epitelios PAS negativos por la ausencia de glucógeno en
sus células.
Las displasias han sido clasificadas según su variedad en tres
grados: leve, moderada y grave, correspondiente al carcinoma intraepitelial
o in situ. En este último, las afectaciones afectan a todo el
espesor del epitelio, la maduración y diferenciación han
desaparecido, las células han perdido su polaridad y en todo
el espesor del epitelio se ven células con anomalías nucleares
y mitosis, muchas de ellas anormales.
Richart, en 1967,
acuñó la expresión "Neoplasia Cervical Intraepitelial"
(CIN). Esta denominación incluye todas las lesiones displásicas,
admitiendo que no son sino etapas del espectro de una misma lesión.
Este concepto pone al clínico en guardia en cuanto a la conveniencia
de tratar estas lesiones y, sobre todo, la necesidad de controlarlas
en el tiempo para evitar su progresión.
Según su
gravedad se admiten tres tipos de CIN desde el punto de vista histológico:
CIN 1. Se equipara
a la displasia leve. Desde el punto de vista histológico se caracteriza
porque las anomalías nucleares no son muy intensas, se localizan
preferentemente en la capa basal y en el tercio inferior del epitelio.
Las mitosis son poco frecuentes y localizadas también en el tercio
inferior. Los dos tercios superiores del epitelio muestran una buena
diferenciación.
CIN2. Se equipara a la displasia moderada. Las anomalías nucleares
son más importantes que en el CIN 1 y afectan a células
de zonas más altas del epitelio. Las mitosis son más abundantes,
algunas de ellas anormales, y se localizan en los dos tercios inferiores.
El tercio superior del epitelio muestra una buena diferenciación
y maduración.
CIN 3. Se equipara a la displasia grave o carcinoma in situ. Presenta
marcadas anomalías nucleares en todo el espesor del epitelio,
con mitosis a todos los niveles. La maduración y diferenciación
están ausentes de todo el epitelio, aunque excepcionalmente el
tercio epitelial superior puede conservarlas.
Según el
sistema de Bethesa (1988), modificado en 1992, para informar desde el
punto de vista citológico estas lesiones, se clasificó
en tres categorías: células pavimentosas de significado
indeterminado (ASCUS); SIL (lesión escamosa intraepitelial) de
alto grado, equiparables a CIN 2 y 3 histlógicos; y SIL de bajo
grado equivalente al CIN 1 histológico, que se estima debidas
sobre todo a infección por el HPV (virus del papiloma humano).
Hoy en día, la relación entre VPH y CIN se admite sin
discusión, basándose en datos de experimentación
in vitro y en clínica. El seguimiento durante dos años
de mujeres con citología negativa para células tumorales
malignas demostró que la incidencia acumulada de CIN en las negativas
para HPV era del 3 por ciento, mientras que en las que padecían
la infección era del 28 por ciento. Las infecciones con HPV 16
y 18 se vinculan con un mayor riesgo relativo de padecer CIN, y las
mujeres que padezcan infección por estos subtipos es posible
que padezcan muy pronto CIN2 o 3 sin pasar por CIN1. Entre un 5-10 por
ciento de las mujeres alrededor de los 35 años son portadoras
del HPV, algunas tienen un alto riesgo de desarrollar un cáncer
cervical, lo que justifica la importancia de establecer un diagnóstico
precoz de la presencia de HPV en la población femenina, para
ello el método de elección es la demostración del
ADN vírico. En la actualidad disponemos en el mercado de métodos
sencillos con alta sensibilidad basados en la detección del HPV
mediante hibridación molecular del ADN (Digene HPV DNA Test Hybrid
Capture II) tomando muestras del cérvix mediante un cepillo especial,
además de las clásica técnicas de PCR.
Es muy difícil
dar cifras exactas de progresión para la lesión preinvasora.
Estudios recientes en un metanálisis hablan de una progresión
a carcinoma invasor en 24 meses, en ASCUS 0.25 por ciento, en SIL de
bajo grado 0.15 por ciento y en SIL de alto grado 1.44 por ciento. Pero
si estas cifras resultan sorprendentes, las de regresión son
todavía más: ASCUS 68 por ciento, SIL de bajo grado 47
por ciento y SIL de alto grado 35 por ciento.
En cuanto al tratamiento,
hemos de recordar que la lesión preinvasiva suele darse en pacientes
jóvenes, entre 36-37 años, lo que significa que hay un
porcentaje importante de mujeres que presentan estas lesiones antes
de haber concebido y, por tanto, resulta primordial la necesidad de
tratamientos lo mas conservadores posibles que respeten esta posibilidad.
Básicamente
podemos agrupar en dos los tipos de tratamiento:
a.Tratamientos destructivos locales. Ya sea mediante frío (crioterapia),
vaporización láser o calor (termocoagulación).
Todas ellas gozan de tasa de éxito del 90 por ciento o superiores.
b. Tratamientos
escisionales. A su vez los podemos subagrupar en:
1.Conización cervical (con bisturí frío, con láser
o con asa de diatermia)
2.Histerectomía. Solo justificable en los casos en los que se
asocie a otra patología, la descendencia esté satisfecha,
la edad sea avanzada y lo desee la mujer.
Como norma orientativa podemos decir que para las lesiones tipo SIL
bajo grado (CIN I) la terapéutica se basa en tratamiento destructivo
local (crioterapia o láser generalmente), suele realizarse en
consultas externas. Para las lesiones tipo SIL alto grado (CIN II-III)
se suele emsplear el tratamiento escisional (conización) y excepcionalmente
histerectomía.
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