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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

Úlcera péptica

Anatomía patológica

Desde el punto de vista macroscópico, la úlcera péptica es una pérdida de sustancia a nivel de la superficie mucosa de tamaño variable, si bien la mayoría tienen un diámetro inferior a los 2 cm. Pueden ser únicas o menos frecuentemente múltiples, en este último caso suelen relacionarse con la toma de fármacos (AINEs). Su localización se sitúa allí en donde existe secreción de ácido péptica y/o mucosa gástrica ectópica. Situándose en el caso de la úlcera gástrica en el límite entre la gastritis antral y la porción secretora del cuerpo.

En el 90 por ciento de los casos se localizan bien en estómago o en duodeno, aunque en un 9 por ciento pueden localizarse en ambas. Además, pueden existir úlceras a otros niveles como en el esófago, en el caso de que exista mucosa gástrica (esófago de Barrett), en el intestino delgado (especialmente en situaciones de hipersecreción gástrica) o cuando existe in divertículo de Meckel y a nivel de la boca anastomótica en estómagos operados.

Microscópicamente, la úlcera péptica se caracteriza porque la erosión de la mucosa alcanza la muscularis mucosa. Se pueden distinguir cuatro capas anatómicas: la primera o más superficial, constituida por el exudado inflamatorio con predominio de polimorfonucleares; la segunda, formada por restos tisulares necróticos; la tercera constituida por tejido de granulación; y finalmente la cuarta o más profunda, formada por tejido necrótico.

Cuando existe una infección asociada por H. pylori suele asociarse una gastritis crónica, que en el caso de la úlcera duodenal tiene predominio antral y no cursa con atrofia de la mucosa; y en el caso de la úlcera gástrica, acostumbra a tratarse de una pangastritis con focos de atrofia. Además, en los pacientes con úlcera duodenal suele existir a nivel del duodeno metaplasia gástrica, lo que favorece su sobreinfección por H. pylori. Por el contrario, en las úlceras secundarias a la ingesta de AINEs no suele existir un cuadro inflamatorio de la pared gástrica, a no ser que se asocie también una infección por H. pylori.

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