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PROGRAMA ANUAL
2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Úlcera péptica

Epidemiología

Cuando se estudia la evolución de la enfermedad ulcerosa péptica a lo largo de la historia es posible identificar importantes variaciones. Así, el diagnóstico de úlcera péptica, aunque conocido desde la antigüedad, era muy infrecuente hasta inicios del siglo XX. Desde comienzos del siglo XX, hasta los años 1960, y fundamentalmente en los países desarrollados, se pudo constatar un aumento progresivo de la enfermedad ulcerosa péptica, especialmente de la úlcera duodenal. Este hecho probablemente está en relación con la mayor eficacia de los métodos diagnósticos disponibles, fundamentalmente la radiología con contraste baritado y la endoscopia. A partir de 1970, se ha venido observando en los países occidentales, mediante el análisis de una serie de indicadores indirectos como son las tasas de hospitalización, el número de intervenciones quirúrgicas y la mortalidad, un descenso progresivo e importante de la prevalencia de la úlcera péptica no complicada tanto gástrica como duodenal.

Este descenso observado en la prevalencia ulcerosa se produce coincidiendo con la introducción en los años 1970 de los antagonistas de los receptores H2 de la histamina (anti-H2) con una alta eficacia para la cicatrización del nicho ulceroso. Aunque a ello también ha contribuido de modo importante la posterior introducción en el mercado de los inhibidores de la bomba de protones (IBP), fármacos con una acción antisecretora gástrica aún más potente, y más recientemente la introducción de las nuevas terapias erradicadoras para la infección por H. pylori.

En este descenso de la úlcera péptica no complicada también ha intervenido la mejoría del nivel socioeconómico y, por lo tanto, de las condiciones de la Sanidad Pública, especialmente en los países occidentales. Este hecho, como se mencionará posteriormente, guarda relación con la disminución en la prevalencia de la infección por H. pylori en estos países.

Simultáneamente a este descenso de la úlcera péptica no complicada, se ha producido un aumento proporcional de la prevalencia de la úlcera complicada, especialmente en los últimos 20 años y mucho más acusada para la úlcera gástrica que para la úlcera duodenal. Entre las complicaciones, el incremento se ha producido especialmente a expensas de la hemorragia digestiva, no habiéndose observado importantes variaciones en relación a la perforación e incluso se ha observado una tendencia a la disminución de las estenosis post-ulcerosas. Este incremento en la úlcera péptica complicada, más acusado como hemos mencionado en el caso de la úlcera gástrica, probablemente sea debido a la amplia utilización a nivel mundial de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y al aumento de la edad media de la población general.

Simultáneamente a estas variaciones en la prevalencia, también se ha modificado la proporción entre úlcera gástrica y úlcera duodenal. Así, mientras que hasta el siglo XIX la forma de presentación más frecuente de la enfermedad ulcerosa péptica era la úlcera gástrica, con una proporción que llegó a alcanzar la relación 20:1 (según datos provenientes fundamentalmente de series de necropsias y cirugía), posteriormente durante el siglo XX el aumento producido en la úlcera péptica se debió fundamentalmente a la úlcera de localización duodenal, que pasaba a ser más frecuente que la úlcera gástrica. Aunque durante los últimos años se ha producido, como ya se ha comentado, un descenso tanto de la úlcera gástrica como de la duodenal, en la ultima década ha ido disminuyendo más rápidamente la prevalencia de la úlcera duodenal, probablemente como consecuencia de la introducción de las terapias erradicadoras de la infección por H. pylori.

Según datos estadísticos correspondientes a los años 1980, la prevalencia de la enfermedad ulcerosa péptica se sitúa en torno al 10-15 por ciento de la población, es decir que el 10-15 por ciento de la población tendrá a lo largo de su vida una úlcera péptica. Esta prevalencia se incrementa en un 5 por ciento si se consideran únicamente los pacientes infectados por H. pylori. Además, la incidencia de esta enfermedad, es decir el número de casos nuevos anuales, es del 1 por ciento para la úlcera duodenal y entre el 0,3-0,4 por ciento para la úlcera gástrica. Se ha calculado la mortalidad por esta enfermedad en el 2-3/100.000 habitantes/año. Cuando se ajusta la mortalidad a la edad, la cifra es baja, excepto en los enfermos mayores de 65 años.

Por otro lado, hay que resaltar que existe una gran variabilidad geográfica en los datos anteriormente referidos que hace que no se puedan aplicar de igual modo a todas las áreas geográficas, incluso aunque gocen de un nivel de desarrollo socioeconómico similar. Así, es un hecho bien conocido la alta incidencia de úlcera gástrica frente a la úlcera duodenal en Japón (5-10:1). Pudiéndose también constatar importantes variaciones entre distintas áreas geográficas de un mismo país. Así, por ejemplo, en la India es mucho más frecuente la úlcera duodenal en las regiones del sur que en las del norte; mientras que por el contrario, en el Reino Unido es mucho más frecuente la úlcera duodenal en Escocia que en el sur de Inglaterra.

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