Úlcera péptica
Complicaciones
de la úlcera péptica
Aunque la incidencia de la úlcera en su conjunto ha disminuido en
los últimos años, el número de complicaciones ha aumentado proporcionalmente,
especialmente en los ancianos, como consecuencia de la prolongación de la vida y del
empleo masivo de terapias con AINEs y anticoagulación. No obstante, en los pacientes
jóvenes se ha producido también una disminución en las complicaciones en las últimas
décadas. Se piensa que con la progresiva sustitución de los AINEs clásicos por las
nuevas generaciones de AINEs coxib (inhibidores selectivos de la cox2) se producirá un
descenso llamativo de las complicaciones ulcerosas en general.
La tasa anual de complicaciones se sitúa entre el 1-2 por ciento de
los pacientes ulcerosos. Habitualmente existe una larga historia sintomatológica, pero en
un grupo de estos pacientes la complicación constituye el primer síntoma de la
enfermedad. Por otro lado, los pacientes que han desarrollado una complicación presentan
mayor riesgo de presentar una recidiva así como de presentar otra complicación.
Las complicaciones de la enfermedad ulcerosa son:
Hemorragia digestiva
Es la complicación más frecuente,
presentándose en el 25 por ciento de los pacientes ulcerosos y manifestándose
habitualmente como hematemesis, melenas o hematoquecia, acompañadas o no de
sintomatología vegetativa (sudoración, palidez, frialdad, etc). En algunos casos puede
manifestarse como una anemia crónica. En más del 60 por ciento de los pacientes es
posible constatar la ingesta previa de AINEs o aspirina. Se ha observado que esta
complicación se presenta en el 1 por ciento de los tomadores de AINEs cada año. Por otro
lado, la úlcera péptica es la responsable del 54 por ciento de las hemorragias
digestivas de origen alto.
El diagnóstico deberá efectuarse mediante endoscopia que deberá
realizarse en las primeras 24 horas del ingreso del paciente en el hospital. El
tratamiento consiste en la rápida reposición del volumen con soluciones
hidroelectrolíticas si la pérdida de volumen sanguíneo no es muy importante y
añadiendo la transfusión de sangre cuando las pérdidas sanguíneas son importantes. Una
vez remontado hemodinámicamente y si durante la endoscopia se ha observado un vaso
visible deberá realizarse una esclerosis endoscópica de la lesión ulcerosa y se
iniciará el tratamiento con antisecretores gástricos.
Una vez superada la fase aguda y si se asocia infección por H. pylori
debe procederse a la erradicación del mismo.
Hoy en día son muy escasos los pacientes en los que la hemorragia
no se controla con tratamiento médico y endoscópico y que por tanto precisan tratamiento
quirúrgico. En estos casos deberán realizarse las técnicas ya comentadas, añadiéndose
la sutura simple de la úlcera. Actualmente, se piensa que si se conoce a priori que el
paciente esta infectado por H. pylori, no parece necesaria la realización de una
vagotomía, siendo suficiente la sutura simple de la úlcera y la posterior erradicación
del microorganismo.
Perforación
Es la segunda complicación en frecuencia,
presentándose en el 5 por ciento de los pacientes ulcerosos. Se produce al penetrar la
úlcera todas las capas de la pared gástrica o duodenal alcanzando la cavidad libre
peritoneal, siendo la localización más frecuente la cara anterior del bulbo duodenal (5
por ciento).
Esta complicación es más frecuente en varones y entre el 30-50 por
ciento de los casos se presenta en ancianos con el antecedente de ingesta de AINEs (esta
complicación se presenta en el 0,3 por ciento anual de los pacientes tratados con estos
fármacos).
Clínicamente se caracteriza por la aparición de un dolor intenso,
de instauración brusca, que puede irradiarse a espalda de modo transfixivo, o bien
extenderse de forma difusa al resto del abdomen. Se acompaña de ausencia de ruidos
abdominales y respiración superficial. A la exploración destaca, además de la ausencia
de ruidos abdominales, la presencia de signos de irritación peritoneal y/o vientre
"en tabla". El diagnóstico se establecerá por la presencia de neumoperitoneo
en las radiografías simples de tórax y/o abdomen, si bien la ausencia del mismo no
excluye el diagnóstico.
El tratamiento de esta complicación es quirúrgico,
aunque de modo excepcional puede realizarse un tratamiento médico (aspiración
nasogátrica, fluidoterapia, antisecretores gástricos y antibioterapia intravenosa)
cuando el riesgo quirúrgico es inaceptable.
Estenosis
Esta complicación se presenta en menos del 5
por ciento de los ulcerosos, aunque su frecuencia ha disminuido en los últimos años. Se
presenta fundamentalmente en pacientes de edad avanzada del sexo masculino. En la mayoría
de los casos, se asocia a úlceras pilóricas o duodenales, siendo la estenosis secundaria
a úlcera gástrica muy poco frecuente.
Clínicamente se caracteriza por la presencia de vómitos, que
están presentes en el 80 por ciento de los casos (más de la mitad de los mismos
presentan más de un vómito diario). Se puede reconocer en los vómitos alimentos
ingeridos 8 o 12 horas antes (vómitos de retención). Junto a los vómitos suele existir
sensación de saciedad precoz, distensión epigástrica, dolor localizado en algún punto
del hemiabdomen superior, anorexia, náuseas y pérdida de peso. Como consecuencia de los
vómitos, sobre todo si su presencia es crónica, puede existir importante desnutrición
y/o alcalosis hipoclorémica. A la exploración, además de la desnutrición importante,
en algunos casos puede observarse distensión abdominal y el signo de
"bazuqueo".
En una radiografía simple de abdomen puede detectarse una imagen de
distensión de la cavidad gástrica, con abundante contenido líquido y nivel hidroaéreo.
El diagnóstico puede establecerse mediante endoscopia que demostrará la existencia de
una estenosis asociada a la úlcera que impide el paso del endoscopio, debiéndose tomar
biopsias de la zona para descartar malignidad; o mediante un estudio radiológico
gastroduodenal en donde se aprecia un estómago distendido, con abundante contenido, nivel
hidroaéreo y una imagen de "stop" a nivel de la zona estenótica en la que se
interrumpe el paso del contraste o éste es mínimo.
El tratamiento inicial consiste en la descompresión del estómago
con sonda nasogástrica y la reposición de volumen a fin de corregir la deshidratación,
hipokaliemia y alcalosis, presentes en estos pacientes. Asímismo, se prescribirán
antisecretores intravenosos y dieta absoluta durante unos días. Generalmente con este
tratamiento es suficiente para disminuir el edema periulceroso y permitir el paso de los
alimentos. En aquellos casos en los que no se consiga mejoría con este tratamiento, se
realizará la intervención quirúrgica cuya técnica dependerá de la localización de la
estenosis.
Penetración
Se produce en el 25 por ciento de las úlceras
duodenales y en el 15 por ciento de las úlceras gástricas. Representa una variante de la
perforación, en la que la úlcera atraviesa todas las capas del estómago sin abrirse a
la cavidad peritoneal libre, sino que invade un órgano vecino pudiendo afectar a
páncreas, tracto biliar, hígado, epiplon mayor, colon y estructuras vasculares.
Clínicamente se manifiesta por un cambio gradual o súbito de la
sintomatología típica ulcerosa, perdiendo el dolor su ritmo respecto a la ingesta y no
mejorando con antiácidos ni con los alimentos. El dolor acostumbra a ser más intenso, de
mayor duración, menos localizado e irradiándose con frecuencia a región lumbar o
torácica, siendo más frecuente su aparición nocturna.
Como consecuencia de la penetración pueden surgir una serie de
complicaciones secundarias dependiendo del órgano vecino implicado. Así, pueden
aparecer, si está afectada la vía biliar, fístulas biliares, obstrucción biliar o
hemobilia. También pueden producirse fístulas gastrocólicas que cursan con vómitos
fecaloideos y/o diarrea; y cuando se produce erosión de los vasos pueden producirse
hemorragias digestivas o fístulas aortoentéricas. Finalmente, pueden presentarse
abscesos periviscerales.
El diagnóstico de estas complicaciones se establecerá con
ecografía o tomografía axial computarizada (TAC), siendo el tratamiento el mismo de la
úlcera, aunque ante alguna de estas complicaciones puede ser necesario la realización de
un tratamiento quirúrgico.
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