 |
|
PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
|
|
Úlcera péptica
Diagnóstico diferencial
Debe establecerse fundamentalmente con dos entidades:
Carcinoma gástrico
El diagnóstico diferencial debe plantearse
especialmente en la úlcera gástrica. Los pacientes con carcinoma gástrico pueden tener
además de la sintomatología ulcerosa, una serie de síntomas de alarma, como la
presencia de una anemia ferropénica, hiporexia ó perdida de peso. Además, en estos
pacientes la historia clínica suele ser más corta, los síntomas -especialmente el
dolor- suelen aumentar con la ingesta de alimentos y estos pacientes suelen tener una edad
mas avanzada y cursar con saciedad precoz. Estos síntomas no siempre están presentes y
pueden darse también en los pacientes con una ulcera gástrica. Por ello, es necesario en
estos casos realizar una endoscopia con toma de biopsias multiples.
Dispepsia no ulcerosa
Entidad clínica que cursa con una
sintomatología superponible en muchos casos a la ulcerosa, pero en la cual no se
demuestra la existencia de úlceras en la exploraciones diagnósticas. Su etiología es
desconocida aunque se han implicado factores funcionales, como trastornos de la motilidad,
mayor sensibilidad visceral, alteraciones neurovegetativas, etc; estando muy discutido el
posible papel de H. H. pylori en al menos un grupo de estos pacientes.
Enfermedades poco frecuentes
Enfermedades infiltrativas o granulomatosas
del estómago que en algunos casos pueden cursas con ulceraciones de la mucosa, entre
ellas la sarcoidosis, el granuloma esosinófilo, la enfermedad de Crohn, la enfermedad de
Mênetrier y los linfomas.
También algunas enfermedades infecciosas, especialmente en enfermos
inmunodeprimidos, pueden cursar con ulceraciones de la mucosa gastroduodenal. Este es el
caso de las infecciones por micobacterium avium intracelulare, citomegalovirus, o herpes
virus tipo I. Mucho menos frecuentes son las úlceras gástricas secundarias a sífilis o
sarcoidosis.
| Sumario |
|