La hepatitis crónica (HC) se define como una
enfermedad inflamatoria del hígado de duración superior a seis meses, que se manifiesta
por una elevación sostenida de las transaminasas y se caracteriza histológicamente por
inflamación de los espacios porta y necrosis hepato-celular.
La etiología de la hepatitis crónica es múltiple: autoinmune,
drogas como alfa metildopa o nitrofurantoína, enfermedad de Wilson, déficit de alfa 1
antitripsina, muy rara vez alcohólica y vírica.
Esta última, que es con diferencia la más frecuente (90 por
ciento) puede ser producida por los virus B, C y D. De ellas y de la hepatitis autoinmune
es de las que vamos a tratar en este artículo.
El virus B es responsable de aproximadamente el 15-20 por ciento de
las HC de origen vírico. La hepatitis D es poco frecuente en nuestro medio constituyendo
aproximadamente el 3-5 por ciento de las hepatitis B. La hepatitis C es la más frecuente
(aproximadamente el 70-75 por ciento) y la hepatitis autoinmune es muy rara, posiblemente
menos del 1 por ciento de ellas.