Neumonía
Diagnóstico
Diagnóstico El diagnóstico de neumonía se basa fundamentalmente
en la presencia de fiebre, síntomas respiratorios (expectoración herrumbrosa o
purulenta, dolor torácico, disnea, signos físicos de consolidación pulmonar) asociados
a infiltrados radiológicos nuevos o progresivos, en ausencia de otras causas que los
justifiquen. Esto implica que no puede diagnosticarse la neumonía si carecemos de una
radiografía de tórax reciente que nos permita descartar otras infecciones de vías
respiratorias bajas, como la bronquitis aguda, la exacerbación infecciosa de la EPOC o el
cuadro gripal que cursa con síntomas respiratorios.
La fiebre de comienzo súbito con escalofríos, el dolor
torácico pleurítico, la semiología de condensación (auscultación de soplo tubárico),
la expectoración purulenta o herrumbrosa, la presencia de herpes labial y las cifras de
leucocitos mayores a 10.000 o menores de 4.000, asociados a imagen radiográfica de
condensación lobar con broncograma aéreo permiten el diagnóstico de neumonía típica;
la tos seca persistente, un cuadro gripal subagudo y la escasez de manifestaciones
clínicas en presencia de un infiltrado retículo-nodular orientan al diagnóstico de
neumonía atípica.
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