Neumonía
Pronóstico
La neumonía es la sexta causa global de mortalidad. Incluso
con un manejo exhaustivo, la mortalidad media es de un 36.5 por ciento entre las distintas
series. El tratamiento domiciliario inadecuado de los pacientes graves aumenta la tasa de
complicaciones y de mortalidad. En cualquier caso, alrededor del 70 por ciento de los
pacientes son tratados en su domicilio y la mortalidad en este grupo de enfermos es baja.
Por tanto, resulta fundamental establecer adecuadamente la indicación de si un paciente
con diagnóstico de NAC debe ser ingresado o puede ser tratado domiciliariamente.
Para ello se han perfeccionado distintas herramientas
pronósticas que proporcionan datos objetivos de determinación de riesgo en pacientes con
neumonía adquirida en la comunidad.
Recientemente, Fine ha desarrollado un modelo predictivo para
identificar a los pacientes de bajo riesgo con neumonía adquirida en la comunidad. El
primer escalón estratifica el riesgo en función de la edad, las enfermedades asociadas,
el examen físico y los hallazgos de laboratorio. Si estos factores de riesgo están
ausentes, el paciente es estratificado en la clase 1. En el segundo escalón, los
pacientes con uno o más factores de riesgo son clasificados en función de la puntuación
obtenida por estos factores de riesgo: 2, menos de 70 puntos; 3, 71 a 90; 4, 91 a 130; y
5, más de 130 puntos. Las tasas de mortalidad son 0.1 por ciento para la clase 1; 0.6 por
ciento para la clase 2; 0.9 por ciento para la clase 3; 9.3 por ciento para la clase 4 y
27 por ciento para la clase 5.
La SEPAR estratifica a los pacientes en neumonía no grave
con ausencia de factores de riesgo para etiología no habitual, sin necesidad de ingreso
hospitalario; con factores de riesgo para etiología no habitual, que requiere derivación
para ingreso en un hospital; neumonía grave con o sin factores de riesgo para etiología
no habitual (con indicación de ingreso hospitalario); y neumonía de presentación
inicial muy grave, que obliga a ingreso en UCI.
Perspectivas futuras
Cambios epidemiológicos
Los cambios en los hábitos de vida con nuevos factores
predisponentes como viajes frecuentes, uso extendido de aire acondicionado, más viviendas
comunitarias, animales domésticos y , sobre todo, el aumento de la expectativa de vida,
asociada a problemas crónicos, tratamientos e ingresos hospitalarios, hace previsible un
cambio cuantitativo y cualitativo en los patógenos responsables de la NAC.
Técnicas diagnósticas
Se espera un avance significativo en el diagnóstico
microbiológico, con mejores cultivos convencionales y técnicas serológicas y, sobre
todo, con las moleculares, de gran utilidad diagnóstica y epidemiológica. También es
necesario un avance en las técnicas, fundamentalmente broncoscópicas, para la obtención
de muestras.
Conocimiento sobre resistencias
También se ha progresado mucho en el conocimiento de los
mecanismos de resistencia de los microorganismos a los antimicrobianos y en la detección
de las mismas en el laboratorio. El resultado del uso excesivo y no siempre idóneo de
algunos antibióticos y la presión selectiva de los mismos es la selección de cepas
resistentes con su correspondiente impacto.
Resulta fundamental la vigilancia epidemiológica en la
detección de estas resistencias para introducir posibles cambios terapéuticos.
Enfoque pronóstico
Otro aspecto básico es el énfasis en el conocimiento de los
factores de riesgo y en el desarrollo de herramientas pronósticas, convenientemente
validadas en cada medio, que predizcan un curso complicado, lenta resolución, mala
evolución y mayor mortalidad de los enfermos.
Nuevos tratamientos
La investigación farmacéutica se orienta a la búsqueda de
nuevas moléculas o modificaciones de las antiguas para mejorarlas y adaptarlas a las
necesidades terapéuticas actuales de las infecciones respiratorias. Se trata de diseñar
antibióticos con actividad frente a gran número de patógenos, con dificultad de
adquirir resistencia, de gran biodisponibilidad y buena absorción, que penetren y actúen
intracelularmente, que alcancen buenos niveles en tejidos, fluidos y células pulmonares,
con buen volumen de distribución, con posología cómoda, si es posible oral y parenteral
que permita la terapia secuencial, que no haya que modificar la dosis en insuficiencias,
con pocas interacciones con otros fármacos, bien tolerados y con pocos efectos adversos,
con bajo impacto ecológico, con eficacia clínica y microbiológica probada y eficaces en
términos de coste.
Actualmente se investigan activamente antagonistas de los
mediadores proinflamatorios (anticuerpos antiTNF, antagonistas de los receptores TNF e
IL-1) y factores estimulantes de colonias de granulocitos.
En definitiva, nos encontramos ante la enfermedad infecciosa
responsable de un mayor número de fallecimientos. En este nuevo milenio quedan muchos
frentes de investigación que desarrollar en la neumonía adquirida en la comunidad.
Debemos tratar pacientes en un entorno coste-efectivo, con nuevos patógenos resistentes a
viejos tratamientos. Es el reto al que nos enfrentamos todos los implicados en el manejo
de estos enfermos.
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