Asma Bronquial
Tratamiento del asma bronquial
El tratamiento del asma en el momento actual sólo
pueden entenderse desde una estrategia global, que corresponsabilice al médico y al
paciente en el desarrollo del programa terapéutico. El plan comprende sobre todo
educación del paciente y la combinación de medidas generales y tratamiento
farmacológico de acuerdo al tipo y severidad del asma. De una forma general podríamos
resumir los objetivos fundamentales del tratamiento de una enfermedad crónica y
recurrente como es el asma, en la Tabla IV.
Tabla IV. Objetivos generales del tratamiento del asma |
Suprimir los síntomas de las crisis lo más rápida y
eficazmente posible
Prevenir la aparición de las crisis
Mantener la función respiratoria lo más cerca de la normalidad (también en el
ejercicio)
Mejorar la calidad de vida (posibilitando la actividad laboral, cultural y social plenas)
Evitar el desarrollo de obstrucción irreversible
Disminuir la mortalidad
Todo lo anterior, con el menor posible efecto secundario de la medicación
|
Medidas generales
Entre las medidas generales se incluyen los aspectos de educación
del paciente y los consejos para evitar los factores desencadenantes.
Cada vez se insiste mas en los consensos de tratamiento (Guidelines)
elaborados por diferentes Asociaciones para tratamiento del asma, en la educación del
paciente. Este es un punto de crucial importancia para la colaboración en el tratamiento
de su enfermedad, aceptación de la misma y mejor comprensión de su naturaleza. Son
muchos los estudios que inciden la importancia de la "compliance" (cumplimiento
del tratamiento) que podría diferenciarse en dos tipos: 1) falta de cumplimiento
involuntario o accidental, por la no comprensión del mismo y que tiene que ver con la
comunicación medico-paciente, nivel socio-cultural del enfermo, complejidad del
tratamiento y dificultad de las técnicas de aplicación; y 2) falta de cumplimiento
voluntario: cuando el paciente consciente de su enfermedad suspende el tratamiento o no lo
cumple de forma óptima por falta de corresponsabilidad con su enfermedad. Todos los
estudios sobre la compliance mejoran cuando lo hace la educación del paciente.
Como hemos dicho es fundamental que la información facilitada sea
lo más completa y asequible para el paciente y familiares, y en este punto son
importantes tanto el especialista como el medico de Atención Primaria y el personal de
enfermería. Para el paciente, los aspectos que deben quedar claros son fundamentalmente:
que el tratamiento del asma debe ser continuado y cuando el tratamiento está fracasando
debe acudir a consulta médica o a un servicio de urgencias.
Hay que eliminar posibles factores desencadenantes inespecíficos:
evitar irritantes (humo de tabaco, humo de leña, productos de limpieza irritantes) o
medicamentos del tipo del ácido acetil-salicílico, AINE, IECA o fármacos
betabloqueantes o colinérgicos (incluidos colirios oculares). El reflujo gastroesofágico
produce hiperreactividad bronquial en algunos pacientes asmáticos y es muy conveniente
diagnosticarlo y tratarlo en pacientes con mala evolución. En el caso de asma de
ejercicio debe de conocer las medidas y la medicación indicada para prevenirlo.
Tratamiento etiológico del asma
Hasta la actualidad los dos únicos tratamientos verdaderamente
etiológicos disponibles lo están para el asma alérgico, y serían la desalergenización
y la inmunoterapia.
Desalergenización
Los factores etiológicos desencadenantes de las crisis que el
paciente debe conocer son: dónde está el alergeno, cuando éste se conoce y es posible
evitarlo. Cuando es posible evitar la exposición con el agente de forma completa, esta
sola medida ha logrado la remisión de la enfermedad. Cuando esto no es posible, como
ocurre en un numero importante de casos, se puede reducir la exposición con medidas
generales de eliminar fuentes de polvo en el domicilio (en caso de ácaros), evitar las
salidas al campo en tiempo de floración de la especie sensibilizante (en polínicos) o en
el caso de asma ocupacional puede obtenerse el éxito con el cambio del puesto de trabajo.
Terapia hiposensibilizante (inmunoterapia)
La terapia con vacunas hiposensibilizantes para el tratamiento del
asma no ha sido uniformemente aceptada, dependiendo de los especialistas (neumólogos,
internistas o alergólogos) que tratan al paciente. En los casos con rinitis o asma
extrínseca demostrada, mediada por IgE, la inmunoterapia puede tener sus indicaciones
precisas. En un metanálisis del papel de la inmunoterapia, publicado en la "Cochrane
Library" se ha demostrado la mejoría sintomática y la reducción de la
hiperreactividad bronquial. Estos datos objetivos han llevado a establecer unas
indicaciones y contraindicaciones precisas por la OMS (1998).
Medidas farmacológicas
Agonistas beta-2
Los agonistas beta actúan específicamente sobre el
receptor beta-2 de la musculatura lisa bronquial produciendo relajación de la misma y son
los mas efectivos broncodilatadores disponibles hoy en día. Además de la
broncodilatación como acción primordial, también su efecto beta-2 puede mejorar la
función pulmonar en el paciente asmático por mejoría del aclaramiento mucociliar, por
reducir la permeabilidad vascular pulmonar e inhibir la liberación de mediadores de la
inflamación por parte de los basófilos y mastocitos.
Los agonistas beta clásicos se conocen como agonistas
beta-2 "de acción corta" (vida media de 3 a 6 horas) y son: terbutalina
y salbutamol. Todos están disponibles por vía inhalada, oral o parenteral
(subcutánea o intravenosa). Representan la piedra angular del tratamiento inicial de la
crisis asmática en todos los protocolos.
Existen diferentes formas y sistemas de administración inhalada: a)
solución para nebulizador (mediante chorro de oxigeno o en nebulizadores ultrasónicos;
b) inhaladores presurizados de dosis controlada (MDI o metered dose inahalers), que pueden
usarse solos o con cámara espaciadora, y c) inhaladores de polvo seco (DPI o dry powder
inhalers), no necesitan propelentes y que están montados en dispositivos autodisparados
con la maniobra de inspiración (los actualmente existentes en el mercado son los
turbuhaler y accuhaler). Estos últimos sistemas no precisan de coordinación
mano-inspiración y facilitan la eficacia de la administración sobre todo en niños y en
ancianos. Para mayor información ver el anexo 1.
No existen evidencias de mayor efectividad de la terapia parenteral
frente a la inhalada cuando ha sido estudiada en las crisis de asma. Además, la vía
parenteral (subcutánea o iv.) produce significativamente mayores efectos secundarios que
la vía inhalada: acidosis láctica, hipopotasemia y taquiarrítmias. Así, la vía
parenteral no es la primera indicación en la crisis de asma, como
podría parecer a primera vista y debe reservarse para aquellos pacientes que no responden
a la terapia inhalada, aunque no hay evidencia de mayor eficacia. En los pacientes más
críticos que no pueden colaborar en los movimientos sincronizados para inhalar el
producto se utilizan las soluciones para nebulizador con gran rendimiento y eficacia. La
vía oral en la actualidad no tiene ninguna utilidad.
Los efectos secundarios de los agonistas beta son: a) alteraciones
hidroelectrolíticas del tipo hipopotasemia e hipomagnesemia, las cuales son leves y
transitorios y sin repercusión clínica, b) temblor y c) taquicardia.
El Salmeterol y formoterol son una reciente
adquisición terapéutica broncodilatadora, denominados agonistas beta-2 de
"acción sostenida".
La prolongada vida media del salmeterol depende de su estructura
molecular con una cadena N-terminal lipofílica que hace que persista dentro de la
membrana celular en contacto con el beta adrenoceptor. En comparación con salbutamol es
15 veces más potente y 60 veces mas selectivo sobre el receptor beta-2. A dosis de 50
microgr. produce un efecto broncodilatador sostenido con un pico de acción máxima a las
3-4 horas y una acción prolongada hasta 12 horas. Salmeterol ha demostrado su eficacia en
atenuar la broncoconstricción provocada por ejercicio, inhalación de metacolina o
alergeno. Estudios realizados con Formoterol a lo largo de 8 semanas han demostrado
mejoría de las medidas ambulatorias del PF y una reducción de la sintomatología diurna
y nocturna. La ventaja teórica para Formoterol sería un comienzo más rápido de acción
que Salmeterol (en una hora) y la persistencia de su acción sostenida, por lo que puede
tener cierta utilidad también en crisis leves.
También como en el resto del grupo de agonistas beta-2 se le
conceden poder antiinflamatorio al inhibir la liberación de mediadores por el mastocito.
Entre las indicaciones de los agonistas beta-2 de acción sostenida
no está, por supuesto, el tratamiento de la crisis aguda (por su lento comienzo de
acción), si no el control de las exacerbaciones obteniéndose como beneficio la
utilización 2 veces al día que facilita el cumplimiento por parte del paciente, quedando
el beta-2 de acción corta como rescate. En ningún caso sustituyen al agonista beta-2 de
acción corta en el tratamiento de la crisis, ni al corticosteroide como tratamiento
antiinflamatorio de fondo.
Los efectos secundarios son también taquicardia, temblor e
hipocalemia, pero clínicamente no son significativas a la dosis utilizadas de forma
estándar (50 microgr.).
Cuando se asocian Salmeterol y agonistas de corta duración, no se
ha evidenciado potenciación del efecto cronotrópico positivo de estos últimos ni
tampoco en sus efectos sobre SNC.
Adrenalina
La adrenalina (epinefrina) ha sido empleada en
niños y adultos con eficacia demostrada en la crisis asmática. Por vía subcutánea a
dosis de 0.3 mg en dosis repetidas cada 20-30 minutos en adultos, se ha demostrado tanto o
más eficaz que lo agentes beta inhalados pero con mayores efectos secundarios.
Hoy en día, la adrenalina se reserva como terapia de segunda línea
en pacientes, sin hipertensión o enfermedad coronaria conocida, cuando no se ha obtenido
mejoría con dosis altas de agonistas beta inhalados. La terapia en infusión intravenosa
se ha empleado ocasionalmente en el tratamiento del estatus asmático.
Anticolinérgicos
El bromuro de ipratropio no ha sido estudiado como
tratamiento sustitutivo frente a agonistas beta-2 en la crisis asmática. Las
recomendaciones actuales sólo pueden ser que se añadan de forma opcional al tratamiento
broncodilatador con agonistas beta-2 al haberse podido comprobar un efecto broncodilatador
adicional (aunque con dudosa significación clínica). También se cree que puede
prolongar el efecto broncodilatador del propio salbutamol.
El efecto secundario más frecuente de los anticolinérgicos es la
sequedad de boca. Los efectos secundarios más importantes aparecen en pacientes mayores y
debe evitarse en los que padecen glaucoma o retención urinaria.
Teofilinas
Su acción broncodilatadora está mediada por
mecanismos aún no bien conocidos, además de inhibir la fosfodiesterasa, antagoniza con
los receptores de adenosina, inhibe prostaglandinas y la movilización intracelular de
calcio. Su poder broncodilatador en la clínica cuando se compara con los agonistas beta-2
es bajo o moderado, sin embargo, tiene otras acciones suplementarias que pueden mejorar el
impulso inspiratoro y la acción de los músculos respiratorios. En un metanálisis de 13
estudios realizado por Littenberg no pudo demostrarse su mayor eficacia en combinación
con agonistas beta-2 o corticoides.
Pueden ser útiles en casos que requieren ingreso hospitalario en
donde se ha demostrado un aumento más rápido del FEV1, en un grupo de pacientes. Así en
las recomendaciones actuales, las teofilinas están indicadas en combinación con los
broncodilatadores beta-2 inhalados en pacientes hospitalizados por crisis asmática. Las
dosis recomendadas son 6 mg/kg peso en 20-30 minutos como dosis de carga (en pacientes que
no las están recibiendo) y 0.6 mg/kg/hora para mantener niveles entre 10 y 15 mg/dl. La
tasa de infusión es individual y debe de adecuarse al tipo de enfermo (insuficiencia
hepática o cardíaca), al hábito tabáquico y los fármacos que está recibiendo
(aumenta niveles y toxicidad con cimetidina, eritromicina y ciprofloxacino). Cuando se
pasa a terapia secuencial por vía oral, la dosis debe calcularse en un 80 por ciento de
la dosis equivalente recibida por vía iv. en 24 horas.
Sin embargo, en la actualidad, aumenta de nuevo el un interés sobre
el uso de las teofilinas en el asma. Esto se debe a un posible potencial anti-inflamatorio
de las metilxantinas y por ello, el uso de estos fármacos en el asma vuelve hoy en día
producir un debate interesante. Las teofilinas pueden considerarse en el tratamiento de
primera línea del asma persistente leve y moderada, como anti-inflamatorio en lugar de
dosis bajas de corticosteroides inhalados, sobre todo en la infancia. Son una alternativa
real, puesto que su potencia antiinflamatoria es sólo un poco menor que dosis de 200
microgr. de beclometasona 2 veces al día y evitaría el retraso en la velocidad de
crecimiento en la población infantil. También se preconiza su uso adicional a los
corticosteroides inhalados en el asma persistente severa para evitar las altas dosis de
corticosteroides.
Magnesio
El papel del sulfato de magnesio por vía intravenosa
como tratamiento coadyuvante de la crisis asmática es todavía hoy controvertido,
después del interés despertado por los primeros trabajos de Okayama. El posterior y
principal estudio randomizado doble ciego y controlado con placebo realizado por Tiffany
no logro demostrar ventaja adicional de la utilización de la terapia con magnesio. En la
Cochrane Library podemos acceder a una gran revisión realizada por Rowe (1999) sobre los
estudios de efectividad de la infusión de sulfato de magnesio en la crisis asmática. La
conclusión de este estudio es que la administración de magnesio reduce la frecuencia de
ingresos hospitalarios y mejora la función pulmonar en los casos de crisis severa de asma
(aquellos con FEV-1 < 30 por ciento en el momento de la admisión y los que no alcanzan
el FEV-1 > 60 por ciento tras una hora de tratamiento). Hoy por hoy, no se recomienda
como tratamiento estándar en la crisis asmática y se reserva como fármaco de segunda
línea de tratamiento para la crisis severa.
Cromonas
El cromoglicato disódico y el nedocromilo
sódico son fármacos antiinflamatorios que actúan impidiendo el proceso de
liberación de mediadores del mastocito y basófilo. Por su mecanismo de acción se
clasifican como estabilizadores de la membrana del mastocito. El cromoglicato sería el
fármaco patrón y el primero con utilidad clínica. Al estabilizar la membrana,
interrumpe el proceso de liberación de mediadores, por un bloqueo del transporte del
calcio y produce disminución de la hiperreactividad bronquial y las respuestas asmáticas
precoz y tardía. Nedocromilo es más potente que cromoglicato. El mecanismo de acción es
todavía más complejo, ya que no sólo interviene en la degranulación del mastocito,
sino que también inhibe la migración de las células inflamatorias (quimiotaxis de los
neutrófilos), la activación de la IgE al unirse al mastocito y la liberación de
leucotrieno C4 del eosinófilo.
Estos fármacos no se recomiendan en el tratamiento de la crisis
asmática, puesto que no son brondodilatadores y entre sus efectos secundarios pueden
incluso producir broncoespasmo. Su utilidad está en el tratamiento de la prevención de
las reagudizaciones, en el asma especialmente alérgica y está especialmente indicado en
el asma infantil. Puede ser de mayor utilidad en el asma mediado por ejercicio que los
agonistas beta-2 de acción corta o sostenida. Deben de emplearse de forma continuada y su
efecto pleno no se obtiene hasta las 4 semanas. Pueden utilizarse junto a corticoides
inhalados y agonistas beta sin interacción. Se emplean por vía inhalatoria,
absorbiéndose en la mucosa bronquial. El efecto de cromoglicato dura aproximadamente 4-6
horas y se utiliza a dosis de 20 mg cuatro veces al día (80 mg dosis total). Cuando se
utiliza en la prevención del asma de ejercicio se administran 20 mg una hora antes del
esfuerzo y dura aproximadamente 2 a 3 horas. El nedocromil sódico se utiliza a dosis de 4
mg (2 inhalaciones) de 2 a 4 veces al día y es especialmente útil en los asmáticos que
no responden a cromoglicato.
El nedocromil se utiliza como medicamento de primera línea en el
asma persistente leve o en combinación con los esteroides inhalados cuando el control de
los síntomas es inadecuado.
Corticoides
Los corticosteroides se han convertido en el
tratamiento de fondo (antiinflamatorio) del asma en las últimas décadas, aunque su mayor
inconveniente son sus efectos secundarios. También se sabe que los pacientes asmáticos
tratados con corticosteroides responden mejor a la terapia broncodilatadora con agonistas
beta-2 y esto se debe a que tienen un efecto aditivo al producir un aumento en del número
de receptores beta del músculo liso bronquial.
Los corticoesteroides pueden administrarse vía oral, intravenosa e
inhalatoria..
Los corticoides por vía sistémica (oral o intravenosa) aceleran el
control de las reagudizaciones asmáticas graves y están indicados en los pacientes que,
por su gravedad, requieren ingreso hospitalario. Este grupo es el que no ha respondido
rápidamente a dosis altas de agonistas beta-2. La metil-prednisolona por vía intravenosa
a dosis altas (40-60 mg de metil-prednisolona cada 6 horas) ha demostrado reducir el
numero de visitas al Servicio de urgencias de pacientes que son dados de alta. La dosis
por vía oral de prednisona, si se aplica a las dosis equivalentes, 60-80 mg cada 6 horas,
es igualmente eficaz. Las dosis altas deben mantenerse, por lo menos, hasta pasadas 48-72
horas, cuando se producen los signos clínicos de mejoría. Entonces la prednisona oral
repartida en dos dosis al día y luego en una única es suficiente. La dosis de
mantenimiento en el ingreso es variable y no se ha estandarizado. La reducción se hará
de forma gradual en 2 semanas, aunque el paciente sea dado de alta, debe seguir recibiendo
un corticoide por vía oral.
El tratamiento con un corticoide inhalado debe haberse iniciado
antes de suspender el sistémico. Si es necesario seguir una pauta de descenso o se pueden
suspender de forma brusca es un tema controvertido. En un estudio randomizado doble ciego
y controlado con placebo, Lederle no encontró diferencias en los parámetros clínicos ni
espirométricos, de un grupo de 43 asmáticos hospitalizados, cuando se compararon el
descenso en una o siete semanas, siendo los efectos secundarios mayores para el ultimo
grupo. Una pauta orientativa podría ser reducir 10 mg cada 4 días hasta suspender
después de 4 días de 10 mg. Aun así, los pacientes con asma complicado o con
insuficiencia respiratoria más grave podrán requerir una pauta de descenso más lenta e
individualizada, que requeriría un seguimiento clínico estrecho en consultas.
En la Cochrane Lybrary podemos acceder a una rigurosa y sistemática
revisión de Rowe (1999) sobre el efecto de los corticosteroides por vía oral en enfermos
que son dados de alta desde el servicio de urgencias tras ser atendidos por una crisis
severa. En la misma se demuestra una disminución del número de reingresos y en las dosis
de agonistas beta-2 a los 7-10 días del alta.
Los corticoides inhalados resultan seguros y eficaces en el
tratamiento del asma persistente leve y moderada. Se ha demostrado que los corticoides por
vía inhalatoria reducen los signos de inflamación bronquial y que contribuyen al ahorro
de la dosis de corticoide oral. Entre los preparados disponibles mas utilizados están: beclometasona,
triamcinolona, funisolida y budesonida. La última adquisición ha sido el
propionato de fluticasona, un corticoide de alta potencia (gran afinidad)
comparado con los anteriores, estimándose su potencia antiinflamatoria 4 veces superior.
Otros fármacos
En concreto en esta sección trataremos los fármacos
más novedosos, que son los que actúan bloqueando la producción o acción de los
leucotrienos (antileucotrenos) y los anticuerpos monoclonales específicos contra la IgE.
Por ser de reciente aparición y menos conocidos, no extenderemos mas pormenorizando
mecanismo de acción, farmacocinética, eficacia clínica y efectos secundarios. También
apuntaremos someramente el papel de inmunosupresores y de la Lidocaína en el asma.
Fármacos anti-leucotrienos
Mecanismo de acción. El reconocido papel de los leucotrienos en la
generación y prolongación de la respuesta inflamatoria del asma es bien conocido y de
él nos ocupamos en el apartado de la patogenia. La cascada de síntesis enzimática en la
producción de leucotrieneos puede ser interrumpida por inhibición de la enzima
5-lipoxigenasa (5-LO) y de la proteína activadora de la 5-LO, asimismo, la acción de los
cystenil-leucotrienos puede ser bloqueada a nivel del receptor CysLT1.
El Zafirlukast, Pranlukast y Montelukast son
bloqueantes del receptor CysLT1. Zafirlukast está aprobado en Estados Unidos y en Europa
(Olmorán), Montelukast en Europa (Singulair) y Pranlukast en Japón.
Biodisponibilidad e interacciones. Zafirlukast es rápidamente
absorbido por vía oral y tiene una vida media de 10 horas. Su absorción se altera con la
comida, lo mismo que con Montelukast. Por ello se recomienda la administración una hora
antes o dos después de ingerir alimentos. Los efectos producidos por la inhibición del
citocromo P450 (isoenzimas 2C9 y 3A4) aumentando niveles de teofilina y warfarina, así
como de otros fármacos con esta vía de metabolización: fenitoína, tolbutamida,
macrólidos, antihistamínicos, azoles y otros. Los fármacos que producen inducción
hepática de esta vía de metabolización como fenobarbital o rifampicina disminuyen su
actividad. En concreto, con fenobarbital el área bajo la curva para Montelukast es del 40
por ciento.
Estudios de eficacia clínica. Una dosis de 40 mg de Zafirlukast
atenúa la respuesta broncoconstrictora inmediata (80 por ciento de atenuación) y la
broncoconstricción tardía (54 por ciento de atenuación) tras la exposición al
alergeno, así como la sensibilidad a la histamina (43 por ciento de atenuación).
También atenúa la respuesta broncoconstrictora inducida por ejercicio. En un estudio de
realizado en asma persistente moderada (media FEV1 67 por ciento) en pacientes que no
recibieron corticoides inhalados o sistémicos, zafirlukast a dosis de 40 mg al día tras
6 semanas de tratamiento, demostró disminución de los síntomas de asma, de los
síntomas nocturnos, del uso de agonistas beta-2 y de los parámetros FEV1 entre 40 ml y
800 ml, siendo este aumento proporcional a la gravedad (800 ml para el subgrupo con FEV1
menor del 45 por ciento. La dosis eficaz para Montelukast es de 5 mg en los niños menores
de 14 años (no hay estudios en menores de 5 años) y 10 mg para los adultos mayores de 15
años. No existe incompatibilidad con los fármacos habitualmente utilizados en el asma
(corticoides inhalados o agonistas beta-2).
Efectos secundarios. Como efecto secundario mayor se han comunicado
casos de síndrome de Churg-Strauss-like con eosinofilia, infiltrados pulmonares y
disfunción ventricular en pacientes que abandonaron de forma radical la pauta descendente
de corticoides que estaban siguiendo, y comenzaron con Zafirlukast.
El Zileuton es un inhibidor de la enzima 5-LO,
evitando la producción de leucotrienos.
Estudios de eficacia clínica. Una dosis oral de 600- 800 mg
incrementa hasta el 15 por ciento de la FEV1 a las dos horas de su administración. La
dosis habitual utilizada es 600 mg por vía oral cuatro veces al día. En estudios de asma
persistente leve y moderada de 3 a 6 meses de duración, el uso de zileuton ha demostrado
reducir los síntomas de asma, mejorar el PF nocturno y las variaciones diurnas del PF,
reducir la necesidad de agonistas beta-2 y prevenir el número de exacerbaciones que
requieren esteroides orales.
Biodisponibilidad e interacciones. Zileuton se absorbe bien por vía
oral, alcanzando pico plasmático en 1-2 horas, con vida media de 2.5 horas. La absorción
oral no se modifica con los alimentos. Disminuye los niveles de teofilina y warfarina.
Efectos secundarios. Sus efectos secundarios son: dispepsia en el 10
por ciento de los pacientes y elevación de transaminasas (mas de tres veces su valor
basal) hasta en el 4 por ciento, por lo que se recomienda su monitorización cada 3 meses
durante el primer año de utilización.
Conclusiones y recomendaciones de utilización de antileucotrienos.
Mejoran la función pulmonar en el asma, protegen del asma producido por ejercicio y
broncoespasmo por aire frío y parecen reducir las necesidades de agonistas beta-2 y
corticosteroides inhalados. Su uso estaría indicado en asma persistente leve y moderada
combinando su uso con agonistas beta-2, en el lugar de esteroides inhalados, reservando
éstos para los no respondedores.
Anticuerpos monoclonales anti-IgE
Ya conocemos el papel primordial de la IgE como efector central en
el asma extrínseca. Un anticuerpo monoclonal murino humanizado contra IgE (rhuMAb-E25)
está disponible para uso clínico en el tratamiento del asma.
Mecanismo de acción. Bloqueo específico de la porción Fc de la
IgE circulante que es el punto de unión con el receptor para la IgE, evitando su acción
celular.
Biodisponibilidad. Se utiliza por vía subcutánea o intravenosa en
dosis múltiples de 0.006 a 0.014 mg/ Kg/IU/ml.
Estudios de eficacia clínica. En estudios clínicos en fase 1 ha
demostrado disminuir las concentraciones de IgE circulante de forma dependiente de la
dosis administradas. Ya se ha utilizado en la clínica y ha demostrando su eficacia y
seguridad, en tres estudios multicéntricos, randomizados doble ciego controlados con
placebo. Los dos primeros fueron un estudios de broncoprovocación con alergenos
aerosolizados en pacientes con asma leve y demostraron la necesidad de aumentar la
concentración de alergeno para lograr el mismo decremento el FEV1. El último se ha
realizado en pacientes con asma persistente moderado y severo, e incluía a 317 pacientes
distribuidos en tres grupos homogéneos (dosis de agonistas beta, corticoides y score
clínico) recibiendo respectivamente: dosis bajas y altas de rhuMAb-E25 y placebo, durante
doce semanas. Los niveles de IgE cayeron en los grupos tratados con E25 y el score
clínico mejoró también en los tratados con E25 (42 por ciento) versus placebo (23 por
ciento) y los parámetros de función pulmonar (PF) mejoraron significativamente en el
grupo tratado con dosis altas de E25.
Conclusiones para el uso de E25. rhuMAb-E25 es un novedoso
tratamiento que interfiere con la patogénesis del asma extrínseca y está resultando
seguro y eficaz en los ensayos clínicos realizados. Sin embargo, ningún consenso ha
considerado todavía el lugar de su indicación en el tratamiento del asma.
Inmunosupresores
El beneficio del uso de Metotrexato en el asma no está claramente
demostrado. Su papel se está investigando en un subgrupo de pacientes con asma
persistente grave y córtico-dependiente con objeto de ahorrar dosis de esteroides. Hay
estudios que demuestran una reducción de más del 50 por ciento de la dosis de
esteroides. Sin embargo, la necesidad de empleo por un período mayor de 12 semanas para
obtener un beneficio y los importantes efectos tóxicos, que obligan a monitorizar la
función hepática y el recuento leucocitario, hace que su papel quede muy limitado a un
mínimo subgrupo de pacientes.
De la misma forma que Metotrexato, la Ciclosporina A ha sido
ensayada en el asma corticodepediente, mostrando mejoría de la función pulmonar y
reduciendo el numero de exacerbaciones que precisan dosis altas de esteroides. También la
necesidad de monitorizar sus niveles plasmáticos y la toxicidad renal limita su uso a un
reducido grupo de pacientes.
Lidocaína
La Lidocaína es un anestésico local que está siendo ensayado
recientemente en el asma. Su facilidad de utilización nebulizada a dosis de 40 a 160 mg
cuatro veces al día ha sido empleada, con escasos efectos secundarios, en un grupo
pequeño de pacientes corticodependientes por vía sistémica, logrando reducir la dosis
en un alto porcentaje y suspenderlos en más del 50 por ciento. Están en marcha estudios
para verificar una futura recomendación de esta terapia en este grupo de pacientes.
Medicina alternativa en el asma
El papel que puede jugar las técnicas o prácticas
de Medicina alternativa (no ortodoxa) en una enfermedad crónica como es el asma también
está siendo objeto de interés. En el momento actual, existen varias técnicas como las
hierbas medicinales, la relajación psicológica, la osteopatía, la acupuntura y la
homeopatía, de las cuales existen algunos datos de un posible beneficio, en concreto con
las dos ultimas. Si deben utilizarse como complemento de la Medicina tradicional o solas,
será probablemente objeto de debate para el futuro. Algunos médicos ortodoxos y con
experiencia en Acupuntura están ensayando la misma para tratar las exacerbaciones agudas
del asma y el asma persistente. Sin embargo, al ser una práctica cuyo éxito depende
mucho de la habilidad y experiencia del que la realiza, es lógico que todavía no puedan
obtenerse resultados uniformes y reproducibles que permitan incluirla en el tratamiento
del asma.
Los efectos beneficiosos frente a placebo parecen haberse demostrado
con el uso de la Homeopatía en el asma. Sin embargo, dichos estudios están realizados en
un pequeño numero de pacientes y no han podido verificarse por otros investigadores. En
un metanálisis de los mejores estudios realizados Linde et al, encontraron que la
Homeopatía puede reportar algún beneficio. Hoy por hoy, no hay base científica
suficiente para recomendar dicho tratamiento, sobre todo, si ello conlleva renunciar a la
terapéutica tradicional mucho más eficaz.
Pautas farmacológicas
Diversos organismos nacionales e internacionales han
publicado de forma periódica y están actualizando diferentes consensos para el
diagnóstico, evaluación, manejo general y tratamiento con fármacos del asma bronquial.
En cuanto a la terapéutica farmacológica, después de haber revisado en los apartados
anteriores los diferentes fármacos, su mecanismo de acción, su utilidad clínica y sus
efectos secundarios, ahora vamos a resumir los protocolos más aceptados en tres aspectos
diferentes: 1) tratamiento de la crisis aguda; 2) tratamiento crónico; y 3) tratamiento
de situaciones especiales. El manejo de la insuficiencia respiratoria grave del
"estatus asmático" en la Unidad de Cuidados Intensivos no será objeto de esta
revisión.
Tratamiento de la crisis aguda
Un paciente asmático puede sufrir una reagudización, sea cual sea
la situación previa, si se expone al alergeno o a factores desencadenantes
inespecíficos. Generalmente, las agudizaciones leves-moderadas pueden controlarse
inicialmente con agonistas beta-2 inhalados de acción corta, cada 20 minutos durante la
primera hora y posteriormente cada 4 ó 6 horas. Si se obtiene resultado rápido (mejoría
sintomática o medida del PF ambulatorio > 80 por ciento), debe modificar o escalar la
dosis de corticoides inhalados adelantando la consulta médica. Si la mejoría obtenida en
la primera hora no es rápida debe acudir a consulta médica o a un servicio de Urgencias
para tratamiento de la crisis aguda.
Los criterios para solicitar consulta urgente durante la crisis de
asma son:
1) Respuesta broncodilatadora no rápida y sostenida en las 2
primeras horas.
2) Utilización de dosis altas y repetidas de agonistas beta-2
3) No mejoría de los síntomas a las 6 horas de utilizar
corticoide.
4) Evolución desfavorable inicial rápida con PF inicial < 60
por ciento
5) Crisis en paciente de elevado riesgo (asma persistente severa,
corticoterapia oral, antecedentes de hospitalización por asma en el último año,
antecedentes de intubación por estado asmático).
El tratamiento de la crisis asmática debe iniciarse lo más
precozmente posible y utilizando una pauta general establecida que puede variar, según la
severidad de la misma y los antecedentes de mal o buen control previo del asma o
antecedentes de crisis graves. No debe demorarse el inicio por realizar pruebas
complementarias o esperar sus resultados y deben de utilizarse las dosis completas de los
fármacos recomendados. Podríamos dividir el tratamiento de la crisis en tres fases y
aplicar fármacos o procedimientos que corresponderían a las mismas, de la forma que
sigue (ver Tabla V):
| Tabla
V. Fases del tratamiento de la crisis asmática |
| Tratamiento de primera línea |
1. Oxigenoterapia
2. Agonistas beta-2 de acción corta inhalados (o nebulizados)
y como opción de rescate (Adrenalina subcutánea)
3. Corticoterapia sistémica |
| Tratamiento de segunda línea |
1. Anticolinérgicos inhalados (o
nebulizados)
2. Teofilina iv. y en perfusión
3. Sulfato de magnesio (bolos iv) |
| Tratamiento
de tercera línea
|
1. Ventilación
asistida
|
TRATAMIENTO DE PRIMERA LÍNEA
1.- Oxigenoterapia. Debe
aplicarse a todos los pacientes mientras se espera la medición de la PaO2. Es más
aconsejable si, además, existe enfermedad cardíaca conocida asociada. Se utiliza O2 a
elevadas concentraciones (ya que en el paciente asmático excepcional la hipoventilación
con dosis altas de O2) con el objetivo de lograr la mejor oxigenación posible manteniendo
la saturación siempre > 90 por ciento.
2.- Broncodilatadores agonistas beta-2 de acción corta.
Salbutamol dosis inicial de 6 a 12 inhalaciones con sistema MDI y después 3-4
inhalaciones cada 20 minutos hasta que aparezcan síntomas de intolerancia. Si el paciente
no puede coordinar con el sistema MDI se puede utilizar cámara espaciadora. Muchos
pacientes van a requerir la nebulización del fármaco mediante la colocación de un
dispositivo nebulizador conectada al chorro de oxigeno, durante la crisis aguda (solución
de 2,5 mg /ml de Salbutamol, en nebulizador Bennet utilizando 0.5 ml de solución del
fármaco en 2.5 ml de suero fisiológico) y puede repetirse cada 20 minutos en el servicio
de urgencias o la UVI.
No suele ser necesaria la vía parenteral si se hace rápida y
correctamente la vía inhalatoria. Las opciones en el broncoespasmo refractario son
Adrenalina s.c. (0.3 ml de solución de Adrenalina al 1:1000 cada 20 minutos) con control
ECG aconsejable, sobre todo, en pacientes de mayor edad.
3.- Corticoides por vía sistémica. A veces se
recomienda utilizar una dosis inicial en bolo de 125 mg de metil-prednisolona ( Urbasón)
y posteriormente 60-80 mg iv cada 6 horas. Actualmente, se tiende a la utilización precoz
de los corticoides sistémicos en todas las crisis asma. En la crisis leves, puede
esperarse al menos una hora para valorar si el tratamiento broncodilatador es suficiente.
El corticoide tarda un mínimo de 2 horas en comenzar su acción antiinflamatoria. Como
alternativa se puede utilizar el succinato de hidrocortisona (Actocortina) a dosis de
200-400 mg por vía intravenosa, que tiene un comienzo de acción algo más rápido, pero
tiene mayores efectos secundarios agudos (reacción broncoespástica paradójica en
pacientes con la triada ASA, mayor deplección de potasio o retención hidrosalina).
Si se puede utilizar la vía oral se administrarán dosis
equipotentes de Prednisona o Deflazacort.
TRATAMIENTO DE SEGUNDA LÍNEA
En general, estos fármacos no aportan
demasiado a la primera línea, pero pueden utilizarse en un subgrupo de pacientes antes de
plantearse la necesidad de ventilación asistida.
1.- Anticolinérgicos nebulizados. Se administrará
bromuro de ipratropio (Atrovent "solución para nebulizador) a dosis de 250-500 mcg,
si después de la las dos primeras dosis de Salbutamol la crisis no ha evolucionado bien o
han aparecido efectos secundarios importantes. Esto esta todavía más indicado en
pacientes cardiópatas que pueden empeorar por la taquicardia inducida por beta-2
miméticos. La dosis puede repetirse cada 6 horas.
2.- Teofilinas. Las dosis recomendadas son 6 mg/kg
peso en 20-30 minutos como dosis de carga (en pacientes que no las están recibiendo) y
0.6 mg/kg/hora en perfusión continua para mantener niveles entre 10 y 15 mg/dl).
3.- Sulfato de magnesio intravenoso. Se administran
2 gramos iv en 20 minutos pudiendo repetir la dosis.
TRATAMIENTO DE TERCERA LÍNEA
Medidas de ventilación asistida
La intubación y ventilación mecánicas están indicadas en los
enfermos que muestran signos de agotamiento respiratorio, hipercarbia progresiva o signos
de gravedad extrema con bradicardia y disminución de la frecuencia ventilatoria. La pCO2
normal o elevada ya se ha explicado que se considerará un signo de mal pronóstico. La
finalidad es corregir la hipoxemia y asegurar una ventilación alveolar adecuadas. Los
ventiladores que se utilizan son de tipo cíclico con volumen controlado, con frecuencias
de 12-14 respiraciones por minuto, volúmenes no mayores de 7-8 ml /Kg con FiO2 inicial de
1 y utilización de PEEP de 0-5 cm H2O.
Criterios para hospitalización
Los criterios de ingreso en el hospital se deciden según
los antecedentes del enfermo, la severidad de su asma previo y la severidad y rapidez de
respuesta de la crisis. Si la PF inicial es < 60 por ciento y no mejora en una hora,
con tratamiento broncodilatador enérgico es ingreso es obligado. Si aparecen signos
físicos de agotamiento, o una PaO2 normal o elevada el ingreso no sólo es obligado, si
no que requiere vigilancia estrecha en unidad de cuidados intensivos. El paciente también
debe ingresar si se detectan complicaciones como infección respiratoria, neumonía o
neumotorax. La falta de capacidad de un paciente o de sus familiares para aplicarle el
tratamiento adecuado también es un criterio muy razonable de ingreso (niños, pacientes
alcohólicos, pacientes con enfermedad mental o que viven solos y desasistidos
socialmente).
Existen signos clínicos y parámetros funcionales de
laboratorio, que hemos explicado con anterioridad, que anuncian un estado asmático que
obligan al ingreso en UVI.
Tratamiento de mantenimiento
(crónico)
El tratamiento de asma crónico necesita de un plan
consensuado que considere cada uno de los fármacos disponibles para utilizarlos a largo
plazo. así se establecen diferentes combinaciones de acuerdo a la clasificación de asma
intermitente o persistente leve, moderada o severa. Los requerimientos farmacológicos son
diferentes y se adecuan a la severidad del asma en un programa terapéutico escalonado
(ver Tabla VI).
| Tabla VI.
Tratamiento escalonado del asma crónico |
| |
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|
Escalón IV |
| |
|
Escalón III |
Corticoides orales |
| |
Escalón II |
Beta-agonista de
acción sostenida
o Teofilinas |
Beta-agonista de
acción sostenida o Teofilinas |
Escalón I |
Corticoides inhalados
(dosis bajas)
o Cromonas
o Teofilinas
o Antileucotrienos |
Corticoides inhalados
(dosis altas)
o Antileucotrienos |
Corticoides inhalados
(dosis altas) |
Beta-agonista (demanda)
Cromonas(profilaxis) |
Beta-agonista
(demanda) |
Beta-agonista
(demanda) |
Beta-agonista
(demanda) |
| Asma intermitente |
Persistente leve |
Persistente moderado |
Persistente grave |
Los antiinflamatorios y los broncodilatadores, utilizados por vía
inhalatoria, constituyen la piedra angular del tratamiento del asma crónico. Los
corticoides son actualmente los fármacos más eficaces y constituyen el tratamiento de
fondo del paciente asmático.
En el asma intermitente se indicará un agonista
beta-2 de acción corta a demanda (sin superar las 3-4 aplicaciones por semana) o
previamente a la exposición al alergeno o al ejercicio. También pueden utilizarse las
cromonas como alternativa profiláctica para ambas situaciones, sobre todo en niños y
adultos jóvenes.
En el asma persistente leve, además de los
broncodilatadores (sin superar las 3-4 aplicaciones al día) se deben utilizar los
corticoides inhalados a dosis bajas de forma continua. Si aparecen síntomas nocturnos es
conveniente utilizar un agonista beta-2 de acción sostenida. Los agonistas beta-2 de
acción sostenida nunca se deben utilizar a demanda, sino de forma continuada. Si no
revierten los síntomas cabe aumentar la dosis de corticoides inhalados o asociar
teofilinas orales de liberación lenta. Esta última opción es preferible a las dosis
altas de corticoides inhalados en la edad del crecimiento. En la última puesta al día de
la Guías de Tratamiento del Asma, en esta fase parece que se aboga por la introducción
de los agentes inhibidores de leucotrienos (Montelukast, Zafirlukast) como
antiinflamatorios que podrían evitar el paso de asma persistente leve a moderada y las
necesidades de corticoides.
En el asma persistente moderada, tienen su utilidad
la dosis altas de corticoides inhalados y la asociación de agonistas beta-2 de acción
sostenida o teofilinas por vía oral de liberación lenta. La asociación de bromuro de
ipratropio no esta bien establecida en el control crónico del asma, sin embargo, pueden
utilizarse en esta fase como complemento de los agonistas beta-2 (cuando son necesarios
mas de 3-4 aplicaciones al día de agonista beta-2 de acción corta) por el efecto aditivo
que tienen cuando se utilizan conjuntamente. También están indicados los
antileucotrienos (Montelukast, Zafirlukast) que comienzan a ocupar un puesto importante en
este escalón de tratamiento.
En el asma persistente severa juegan un papel
importante las altas dosis de corticoides inhalados, además de los broncodilatadores de
acción sostenida (considerándose aumento de dosis de éstos) y las teofilinas por vía
oral de liberación retardada. En la mayoría de los casos es necesaria la utilización de
corticoides por vía oral a largo plazo.
En esta aproximación escalonada, un mismo paciente puede
encontrarse en diferentes fases de buen o mal control modificando. La pauta de medicación
debe modificarse, pasando al escalón superior cuando no puede lograrse un buen control o
empeoran los síntomas y estamos seguros que está usando la medicación de forma
correcta. Está indicado el paso a un escalón inferior si se consigue un buen control. La
recomendación actual es mantenerse con el tratamiento de un mismo escalón hasta
conseguir al menos tres meses de buen control antes de modificar la pauta descendiendo de
escalón. Este sistema nos permite identificar en cada paciente el tratamiento mínimo
necesario para lograr el control de la enfermedad. Los agonistas beta-2 de acción corta
se utilizan como medicación de rescate en todas las formas de asma y cuando ocurren las
crisis agudas. No hay que olvidar que muchos pacientes tienen que utilizar tratamientos
complementarios de factores desencadenantes, como, por ejemplo, el reflujo
gastroesofágico, utilizando antiácidos, anti-H2 o inhibidores de la bomba .
Un programa diario de tratamiento del asma de este tipo comienza a
parecerse cada vez más al tratamiento de una enfermedad crónica para la que se necesita
una gran "compliance" como, por ejemplo, el tratamiento antiretroviral de alto
rendimiento y la profilaxis de la infecciones en el sida. De la misma forma que en estos
pacientes, no cabe olvidar dosis si se quiere obtener el control de la enfermedad. Un plan
de tratamiento de un niño o un adulto joven en el Instituto o la Universidad, con asma
persistente leve a moderada y RGE, sería como sigue:
"Comenzar el día con la aplicación de Budesonida inhalada,
Salmeterol inhalado y tomar Cisaprida 15 minutos antes del desayuno y antiácido media
hora después. Ingerir a las dos horas del desayuno un comprimido de Montelukast
(Singulair) y, antes de hacer deporte en el instituto, aplicarse Salbutamol. Por la tarde,
aplicar de nuevo Salbutamol para jugar un partido de baloncesto y antes de cenar de nuevo
aplicarse Budesonida y Salmeterol inhalados y tomar Cisapride, para acabar el día con un
inhibidor de la bomba (Omeprazol) y un antiácido antes de acostarse".
Situaciones especiales en el asma
El asma ocupacional está producido
por exposición en el medio laboral, y, a veces, es difícil de detectar si no se piensa
el mismo. Se conocen muchos agentes capaces de producir hiperreactividad bronquial por
exposición laboral. El diagnóstico precisa medidas seriadas del PF en el trabajo y fuera
del mismo, y un estudio alergológico completo. El tratamiento pasa fundamentalmente por
cambio del puesto de trabajo.
En el asma de ejercicio la utilización de
agonistas beta-2 de acción sostenida y las cromonas, de forma profiláctica, son los
fármacos de elección.
También los agentes antileucotrienos se han mostrado eficaces en
este tipo de asma.
El asma durante el embarazo puede ser preocupante
por el temor al efecto nocivo de los medicamentos sobre el feto. La evolución puede ser
variable con una proporción de empeoramientos en un tercio de las asmáticas embarazadas
y por el contrario un tercio de mejoría sobre el estado previo. El asma mal controlada en
la madre puede ser mas nocivo para el feto que el posible efecto pernicioso potencial de
la medicación administrada. Los agonistas beta-2 y los corticosteroides inhalados o
sistémicos pueden utilizarse con seguridad en el embarazo a las mismas dosis que fuera
del mismo. Por tanto, las dos drogas fundamentales para el control de las crisis y para el
control del asma crónico se pueden utilizar con las mismas pautas en la paciente
embarazada.
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