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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Asma Bronquial

Clínica

Signos y síntomas

 El asma bronquial clínicamente se caracteriza por cuatro síntomas fundamentales: disnea, sibilancias, tos y opresión torácica. éstos son de naturaleza episódica y variable, con intensidad y duración diferente en cada enfermo. No están todos los síntomas presentes al mismo tiempo, pudiendo faltar alguno de ellos, en diferentes pacientes e, incluso, en la diferentes crisis de un mismo enfermo. Por ello, el asma se presta a diagnóstico diferencial con todas las enfermedades que puedan cursar con disnea, o tos, o sibilancias, o sensación de opresión torácica, cuando estos síntomas aparecen de forma episódica.

La disnea que el paciente refiere como "falta de aire" es muy variable y es sentida de forma diferente en intensidad por cada enfermo. Es bastante característico del asma que la disnea se refiera por la noche o a primeras horas de la madrugada y la recogida de este dato en la historia tiene especial interés para el diagnóstico del asma.

Las sibilancias (autoescucha de ruidos respiratorios) son el síntoma más frecuente del paciente asmático. Se describen como "pitos en el pecho" por parte del paciente, y se deben al acelerado flujo de aire al pasar por un bronquio de calibre disminuido. Es importante considerar que no todo "lo que pita" es asma, y esto es especialmente cierto en la infancia, donde la aspiración o atragantamiento con cuerpos extraños es frecuente. Debe distinguirse en estos casos entre sibilancia y estridor. La ausencia de sibilancias en un paciente asmático cuando vamos a buscarlas intencionalmente en la exploración, no sólo no descarta este diagnóstico (ya que puede existir sólo un alargamiento del tiempo espiratorio), si no que la presencia de un silencio aéreo en un paciente asmático puede significar un signo de gravedad extrema, por tratarse de una crisis severa y evolucionada (agotamiento respiratorio) o por la presencia de una complicación como un neumotórax.

La tos en el asma puede ser seca o productiva y puede aparecer sola o acompañando a los demás síntomas. La misma puede preceder al comienzo de la crisis o aparecer al final de la misma, como un mecanismo de limpieza o expulsión de tapones mucosos.

Quizá el síntoma más vago y difícil de valorar en el asma, sobre todo si aparece de forma aislada de los otros síntomas, es la opresión torácica, muchas veces descrita por el paciente como imposibilidad para realizar una respiración profunda y satisfactoria (sensación de pecho rígido). Como tiene carácter episódico es a veces difícil de diferenciar de la clínica del angor pectoris en pacientes adultos.

Clasificación clínica de la gravedad del asma

La valoración clínica del asma se establece con los datos de la anamnesis y los parámetros básicos de función ventilatoria, que debe de incluir el impacto sobre la calidad de vida, el absentismo laboral, la necesidad de medicación especifica y los datos de función pulmonar. De acuerdo a los datos precedentes se han establecido diferentes niveles de severidad, consensuados en todo el mundo: asma intermitente o asma persistente leve, moderada o severa (ver Tabla II).

 

Tabla II. Clasificación clínico-funcional del asma

Clasificación clínica
de la severidad
Frecuencia e intensidad
de los síntomas
Grado de obstrucción
(FEV1 y/o pico flujo)
Asma intermitente Poco intensos, menos de 1-2 veces semana, síntomas nocturnos menos de 2 veces/mes. Asintomático en intercrisis FEV-1 > 80 %
Variabilidad PF <20 %
Asma persistente leve Poco intensos, más de 2 veces por
semana, síntomas nocturnos más
de 2 veces/mes. Las crisis pueden alterar ejercicio y sueño
FEV-1 > 80 %
Variabilidad PF 20-30 %
Asma persistente moderada Síntomas diarios, síntomas nocturnos más de una vez/semana. Las crisis alteran el ejercicio y sueño FEV-1 60-80 %
Variabilidad PF >30 %
Asma persistente grave Síntomas continuados, síntomas nocturnos diarios. Las crisis alteran def orma importante el ejercicio y el sueño FEV-1 < 60 %
Variabilidad PF >30 %
FEV-1 anormal tras
Broncodilatadores

 

En el asma intermitente el enfermo está asintomático en los períodos intercrisis y tiene función pulmonar normal; cuando tiene crisis éstas son leves y de corta duración. Ocurren menos de 1 vez por semana o cuando son nocturnas menos de 2 veces al mes. La medida del PF (flujo pico) obtiene caídas menores del 20 por ciento. El control de la crisis es rápido con un agonista beta-2 de acción corta. En esta categoría se incluiría también el asma inducido por ejercicio.

En el asma persistente leve el enfermo tiene más de una crisis a la semana pero menos de una diaria, o más de 2 crisis nocturnas al mes. La medida del PF cae entre un 20-30 por ciento del teórico.

En el asma persistente moderada existen síntomas más continuos y crisis nocturnas de más de una a la semana. Desde el punto de vista del impacto se limita la actividad física y puede alterarse el sueño. El PF cae 30-40 por ciento o tiene una variabilidad diaria mayor del 30 por ciento. La administración de un broncodilatador puede normalizar la función pulmonar.

En el asma persistente severa existen síntomas continuos diurnos y nocturnos, con gran limitación física y alteración del descanso nocturno. Las caídas de PF son superiores al 40 por ciento. Cuando se administra un broncodilatador la función pulmonar no se normaliza.

Cuando un paciente con asma persistente severa, no es adecuadamente controlado y se ve obligado a repetir las visitas médicas a la consulta o al servicio de urgencias, decimos que el paciente padece asma inestable (como un símil con el angor inestable). Ésta es una situación que requiere medidas terapéuticas enérgicas porque de lo contrario podría conducir al denominado estado asmático. Ésta sería la situación más grave del asma bronquial, en la que el cuadro evoluciona rápida y progresivamente hacia una insuficiencia ventilatoria severa con aparición de tiraje, agotamiento físico e insuficiencia respiratoria global que puede conducir a la muerte.

Las siguientes características clínicas pueden sugerir que un paciente puede estar desarrollando un estado asmático: 1) cambio del patrón de los síntomas con rápido progreso en la severidad, 2) falta de respuesta a broncodilatadores y, por tanto, abuso de los mismos, 3) cambios de personalidad con irritabilidad y confusión mental, 4) amplias variaciones diurnas del PF (mayores del 30por ciento) y 5) antecedentes de estado asmático previo.

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