Asma Bronquial
Patogenia del asma
En las últimas tres décadas se ha ido produciendo un cambio
progresivo en la comprensión de la fisiopatología del asma. En los años 70, se
produjeron los descubrimientos referentes a la regulación del sistema adrenérgico y
colinérgico del músculo liso bronquial, haciéndose especial énfasis en el equilibrio
entre AMPc- GMPc y el Calcio intracelular. De ello derivó el descubrimiento y
utilización de las drogas agonistas beta y anticolinérgicas. Entonces, el asma era
considerada una enfermedad donde la broncoconstricción reversible jugaba el papel
fundamental. Durante la década de los 90, se concede mayor importancia al proceso
inflamatorio de base, asentándose el concepto de asma como una verdadera enfermedad
inflamatoria de la vía aérea. Como consecuencia de esto comienza el tratamiento de fondo
del asma con los corticosteroides. Hoy conocemos muchos aspectos de la inflamación en el
asma bronquial. Sabemos que la inflamación de la mucosa bronquial no es exclusiva del
asma severo, sino que existe también en el asma de leve y moderada severidad. En el
milenio que comienza se está esbozando otro nuevo concepto que se refiere a "cambios
estructurales" que ocurren como consecuencia de la inflamación persistente, cuya
reversibilidad no es inmediata ni mucho menos completa, en contraposición con el concepto
clásico de asma bronquial hasta el momento actual. Este nuevo concepto es el de "remodelación
de la vía aérea".
Mediadores de la hiperreactividad bronquial
A los pocos minutos de la exposición antigénica (en
individuos atópicos) se desencadenan los mecanismos inmunológicos de síntesis, por
parte de las células plasmáticas de anticuerpos específicos de tipo IgE y también
alguna subclase de IgG. Este proceso requiere la colaboración de diferentes células
inflamatorias como macrófagos y linfocitos B y T. Durante esta respuesta las células B
son activadas por la interacción entre los antígenos de clase II del sistema HLA y
células T helper. Una vez sintetizados los anticuerpos se fijan a la porción Fc del
receptor de alta afinidad para IgE (FCERI) de mastocitos hísticos y de basófilos
sanguíneos, lo que resulta en liberación de los mediadores de la reacción
asmática precoz. Estos mediadores son fundamentalmente: la histamina, la
triptasa, leucotrienos C, D y E, el factor quimiotáctico de los eosinófilos, el factor
activador plaquetario (PAF), la bradikinina, el factor quimiotáctico de los neutrófilos,
diferentes prostaglandinas (F2, E1, D2) y derivados de metabolismo del ácido
araquidónico (tromboxano B2) El factor quiomiotáctico de los eosinófilos, preformado en
los mastocitos atrae a los eosinófilos al lugar de la reacción, lo cual explica la
eosinofilia periférica y en el esputo, característica de los pacientes asmáticos. Esta
repuesta precoz del asma puede ser completamente inhibida por fármacos agonistas
beta-2-adrenérgicos, tanto por su capacidad broncodilatadora como por su efecto
bloqueante de la liberación de los mediadores celulares.
En una fase más tardía, no en la totalidad de los casos,
pero en gran parte de asmáticos, aún expuestos a menores dosis de antígeno y
previamente sensibilizados, desarrollan una respuesta más prolongada, lo que denominamos reacción
asmática tardía, que comienza 3 ó 4 horas después y persiste por un período
de hasta 12 horas. Esta respuesta tardía está mediada por los eosinófilos que producen
leucotrieno C4 y PAF, contribuyendo directamente al estrechamiento y edema de las vías
respiratorias, además eosinófilos y neutrófilos liberan proteína catiónica y
proteína básica, los cuales producen disrrunpción de la mucosa bronquial y se activan
nuevas respuestas hísticas inflamatorias que perpetúan la inflamación.
Mediante el estudio de células y mediadores del líquido
procedente del lavado broncoalveolar (LBA) y de biopsias de mucosa bronquial (en enfermos
a los que se les induce la respuesta asmática tras la inhalación de un alergeno) se han
obtenido datos que confirman las hipótesis de las dos fases (precoz y tardía) de la
respuesta inflamatoria. Inicialmente se detectan en el LBA aumento de los niveles de
histamina, triptasa, prostaglandinas D2 y Leucotrieno C4, junto a la retención de
linfocitos T en la mucosa. Después, a las 6 horas se detecta un aumento significativo de
eosinófilos y neutrófilos en el LBA y en las muestras biópsicas de la mucosa y
submucosa bronquial. Por último, a las 24 horas todo se normaliza permaneciendo tan sólo
células T activadas, habiendo desaparecido los neutrófilos y eosinófilos.
La histamina produce vasidolatación capilar y edema en la
mucosa bronquial así como broncoconstricción y las prostaglandinas, el PAF y los
leucotrienos son potentes agentes broncoconstrictores. Las acciones de todos estos
mediadores están realmente solapadas como puede observarse en la Tabla I.
Tabla I. Efectos
fisiológicos sobre el pulmón de los mediadores primarios
y secundarios del asma bronquial |
Mediadores
Histamina
PAF
Leucotrieno B4
Prostaglandinas (D2,E2)
Tromboxano A2 |
Efectos fisiológicos
Broncoconstricción, aumento permeabilidad vascular
Broncoconstricción, aumento permeabilidad, reclutamiento eosinófilos
Broncoconstricción, reclutamiento de leucocitos
Broncoconstricción, aumento permeabilidad, secrección de moco
Broncoconstricción, vasoconstricción pulmonar, secrección de moco |
Como decíamos anteriormente, además la infiltración
celular de la submucosa puede afectar las terminaciones nerviosas de las vías
respiratorias y producir reflejos axonales que actúan desequilibrando el balance
AMPc/GMPc del músculo liso bronquial exagerando la respuesta broncoconstrictora y
modificando también la liberación de los mediadores celulares. El aumento del AMPc
mediaría la broncodilatación y en ello se basa la utilización de agonistas
beta-adrenérgicos y el aumento de GMPc mediaría la broncoconstricción y en ello se basa
el efecto pernicioso de la estimulación vagal sobre el asma y el uso terapéutico de los
agentes vagolíticos (anticolinérgicos).
Para explicar la patogenia del asma intrínseco (no mediado
por ningún alergeno demostrable) las hipótesis que se barajan son de variado tipo. En
principio, la respuesta inflamatoria comenzaría sin la fase precoz IgE mediada pero
finalmente la respuesta sería (igual que en el asma extrínseca) de tipo celular
predominante llevando finalmente al mismo proceso inflamatorio crónico. Los agentes
iniciadores no están reconocidos pero bien pueden ser antígenos de variado tipo:
inorgánico u orgánico, fundamentalmente agentes infecciosos.
Mecanismos de la inflamación y del remodelado
bronquial
El asma crónica o persistente se caracteriza por un proceso
inflamatorio de la mucosa bronquial con una anormal acumulación de eosinófilos,
linfocitos, mastocitos, macrófagos, células dendríticas y miofibroblastos. Esta
respuesta más lenta ocurre como continuación de la interacción de mediadores que ya
hemos explicado, en un círculo vicioso en el que mediadores y células producen mayor
lesión del epitelio bronquial autoperpetuando el proceso inflamatorio. En todo este
proceso, se concede capital importancia a la respuesta de tipo T helper-2 y las
interleukinas 3, 4, 5, 6, 9 10 y 13. A este nivel es donde actuarían de forma más
importante los corticosteroides en el asma. Se han podido determinar niveles detectables
de interleucina 5 en el esputo indudido de pacientes con asma persistente y modificarlo
con la administración de corticosteroides.
Todo este proceso inflamatorio conduce a un anormal depósito
de colágeno subepitelial, hiperplasia e hipertrofia de la células caliciformes, del
músculo liso bronquial, de las glándulas submucosas y de también de los vasos
capilares. Estos cambios estructurales de la vía respiratoria son la base del llamado
"remodelado bronquial" que en la actualidad está siendo objeto de un mayor
protagonismo en la patogenia del asma. Las consecuencias del mismo serían en principio de
tres clases. En primer lugar, el engrosamiento de la pared bronquial y la hipertrofia de
la musculatura lisa aumentarían la resistencia basal de las vías respiratorias y
contribuiría a la hiperrespuesta bronquial. En segundo lugar, el engrosamiento
persistente de la vía respiratoria causa incompleta reversibilidad, primero subclínico y
luego evidente que explicaría la mala evolución de determinados pacientes con asma, que
muestran continuas exacerbaciones y un deterioro de la función pulmonar que se asemejan
más a la EPOC. En tercer lugar, el aumento de la vascularización bronquial junto con la
hipertrofia de las células caliciformes y glándulas submucosas puede causar un cambio en
la composición del moco, que, además de ser más abundante, tiene más mucina y sufre
pérdida de proteínas plasmáticas, dando lugar a un moco endurecido ("plugs")
que causa obstrucción bronquial en las crisis severas de asma. En la actualidad se
concede especial importancia al papel de la interleucina 11 en la patogénesis de la
fibrosis bronquial y a la interleucina 13 y factor de crecimiento epidérmico en la
metaplasia de las células caliciformes. Está por dilucidar como actuar terapéuticamente
sobre este proceso de remodelación de la vía aérea y será el verdadero reto para las
terapias que se desarrollarán en este comienzo del milenio.
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