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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

Asma Bronquial

Factores etiológicos del asma

Desde el punto de vista etiológico el asma es muy heterogéneo. Clásicamente se ha utilizado la clasificación de asma alérgico (extrínseco) para el tipo de asma que afecta a niños y jóvenes que tienen una historia familiar positiva de atopía (rinitis, angioedema o ezcema), pruebas cutánea positivas a la inyección subcutánea de extractos antigénicos, niveles séricos elevados de IgE y test de provocación positivo a la inhalación del antígeno específico. Y por otra parte, el asma idiosincrásico (intrínseco) para aquellos pacientes asmáticos en los que no llegamos a detectar alergia a ningún antígeno, que suelen ser pacientes adultos con edad superior a los 45-50 años y que tienen niveles de IgE normales y pruebas cutáneas negativas. Sin embargo, esta clasificación es artificial, ya que es frecuente que encontremos pacientes que comparten características de ambos tipos.

Existe un subtipo de asma generalmente intrínseco (no alérgico) que se ha denominado triada ASA que comprende: asma, poliposis nasal e intolerancia a la aspirina y otros AINE. Suele darse en pacientes mayores de 40 años y se acompaña de síntomas de obstrucción nasal y disnea desencadenada por la toma de estos fármacos. Se está investigando la utilidad de los agentes antileucotrienos como terapéutica capaz de bloquear esta respuesta idiosincrásica, aunque el tratamiento de elección es evitar tanto la aspirina como todo el grupo de fármacos denominados AINE. En estos pacientes se puede utilizar como fármaco seguro antiálgico el dextropropoxifeno o la codeína.

También se ha denominado asma ocupacional, y como tal separado como una entidad aparte del asma clásico, a un grupo de reacciones de obstrucción de la vía aérea como consecuencia de la exposición a diferentes agentes en el lugar de trabajo, y aun conociéndose el agente causal, la respuesta inflamatoria y el tratamiento no sigue estrictamente el patrón del asma alérgico.

Los alergenos desencadenantes son: pólenes de gramíneas silvestres o cultivadas, hierbas, malezas y flores, árboles ornamentales y frutales, tipo olivo, fresno, encina, avellano u olmo; ácaros del polvo, especialmente especies Dermatophagoides, hongos aerovegetantes, como Aspergillus, Penicilium, Mucor, etc; epitelios de animales (perro, gato, rata), plumas de aves, fibras textiles, y gran variedad de alimentos, aditivos y medicamentos, con una lista interminable que sigue creciendo.

Los elementos que contribuyen a la etiología del proceso asmático podemos separarlos para su estudio y mejor comprensión en los siguientes epígrafes: 1) La disrregulación del sistema inmune; 2) Factores genéticos; 3) Factores neuro-humorales; y 4) Factores infecciosos y medio-ambientales.

Disrregulación inmune como causa del asma

 Las investigaciones de la pasada década han dejado claro que en el asma bronquial juega un papel fundamental la regulación alterada de la respuesta inmune de tipo celular, en concreto la mediada por linfocitos T CD4+ (helper). A finales de los 80 nace el concepto de respuesta inmune T helper tipo 1 (Th1) y tipo 2 (Th2). En el asma bronquial el modelo de respuesta Th2 (mediado por interleucinas 4, 5 y 13) es fundamental en la respuesta humoral B para la secrección de IgE, reclutamiento y activación de los eosinófilos. Estudios de finales de los 90 confirman que el proceso inflamatorio mediado por la anómala respuesta Th2 es la base del asma bronquial. La pregunta que queda por contestar es ¿cúal o cuáles son los agentes que inician y/o facilitan esta respuesta anómala Th2?

Factores genéticos

Desde hace décadas se acepta la existencia una predisposición genética para desarrollar la enfermedad asmática; sospechándose que la tendencia a la hipersensibilización corresponde a una herencia poligénica multifactorial. En algunas familias con atopía se ha comprobado una relación con el haplotipo HLA-DR2/DW2 en el 95 por ciento de los respondedores con formación de IgE para el antígeno de la ambrosía. El haplotipo HLA-A1-B8 se ha relacionado con dermatitis atópica complicada con rinitis o asma y el HLA-A3-B7 con rinitis polínica que desarrollan asma. Es posible que existan varios sistemas genéticos independientes que desempeñen un papel en la predisposición al asma. La regulación de la respuesta celular Th2 antes comentada, está íntimamente relacionada con la región q31-q33 del cromosoma 5. En esta región cromosómica, se codifican las interleucinas 3, 4, 5, 9 y 13, y también: el factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos; el receptor beta-2; y el factor de crecimiento de los fibroblastos, todos ellos potencialmente importantes en el asma. Existe otro gen candidato en la región q13 del cromosoma 11 asociada con la atopía y la hiperreactividad bronquial, en dicha región se codifica la subunidad beta del receptor de alta afinidad para la IgE en el mastocito (FcE.R1). Últimamente, otro hallazgo de particular relevancia en la disrregulación inmune y la atopía severa es una mutación encontrada en la alfa-subunidad del receptor de interleucina-4 (R576) que produce aumento de su función, en un grupo de voluntarios con el síndrome hiper-IgE, dermatitis atópica severa, asmáticos con niveles elevados de IgE y asmáticos con test de radioinmunoabsorción positivo para determinados antígenos inhalados.

Alteración de la regulación neuro-humoral

 La vía aérea es muy rica en inervación del sistema nervioso autónomo. Estudios en animales sugieren que la activación de células inflamatorias y la liberación de mediadores (leucotrienos, bradicininas) alteran los potenciales de despolarización de la neuronas (fibras C) de bronquios y bronquiolos. Así, estímulos menores de la vía respiratoria podrían provocar una contracción del músculo liso bronquial. Además, una transmisión errónea adrenérgica se ha relacionado con el broncoespasmo persistente, identifcándose un defecto en el receptor beta-2 adrenérgico en algunos pacientes asmáticos. El papel de la acetilcolina y otros neurotransmisores llamados neuropéptidos está siendo investigado. Los neuropéptidos en el asma están ganando especial importancia. La neuroquinina A y la sustancia P forman parte de un sistema independiente de excitación (no adrenérgica y no colinérgica) que causa broncoconstricción y posiblemente la hiperrespuesta que explicaría la hiperreactividad bronquial tanto en atópicos como en no atópicos. Por tanto, existe una estrecha relación entre estímulos iniciadores de la respuesta inflamatoria, no necesariamente alérgicos y reflejos neuro-humorales que son fundamentales en la hiperreactividad bronquial. A este nivel podemos actuar con fármacos beta-adrenérgicos o anticolinérgicos, hasta el momento actual.

Factores infecciosos y medio-ambientales

 Las infecciones virales del tracto respiratorio son precipitantes comunes de las crisis asmáticas. En un estudio británico se encontró que hasta el 80 por ciento de adultos con crisis asmática, referían síntomas catarrales precediendo a las sibilancias y la disnea. Esto es también la experiencia común de la práctica clínica de nuestras consultas. Los agentes causales son: rinovirus, cornavirus, virus influenza B, virus sincitial respiratorio y virus parainfluenza. Las bronquitis bacterianas o por clamidias pueden desencadenar también broncoespasmo con menor frecuencia. La hiperreactividad bronquial puede persistir durante varias semanas tras la infección como consecuencia de un proceso inflamatorio de bajo grado iniciado por un agente infeccioso de tipo viral. La cuestión de si un simple episodio de infección viral puede desencadenar el proceso inflamatorio persistente y ser la causa de asma crónica es hoy motivo de gran debate. Un posible papel del virus sincitial respiratorio (VSR) en el desarrollo del asma ha sido considerado en particular en las sociedades urbanizadas. No cabe duda del papel del VSR como agente productor de crisis de disnea en la primera infancia, sin embargo, que el mismo predisponga al estado atópico o al asma permanece en discusión.

Un aspecto novedoso a debatir se produce después de aparecer publicaciones que han puesto de relieve una relación inversa entre la prevalencia de asma y la utilización de vacunas contra agentes infecciosos. En un estudio japonés la vacunación con BCG y el asma en la población infantil hasta los 12 años, tienen esta relación inversa y en Guinea-Bissau se ha encontrado algo parecido con el sarampión y la inmumidad adquirida al padecer la enfermedad. Esto ha dado lugar a interesantes hipótesis sobre la modificación de las respuestas de inmunidad celular de tipo T helper al inicio de la vida, con hiperestimulación del tipo Th1 en defecto de respuesta Th2 y desarrollo de una protección específicamente para la hipersensibilidad inmediata y la persistencia del proceso inflamatorio que daría lugar al asma.

¿Cuál sería el mecanismo por el cual la infección suprime la respuesta Th2? Está bien establecido que determinadas secuencias de DNA encontradas de forma natural en la mayoría de las bacterias promueven la respuesta Th1. También los virus inducen la respuesta Th1 y algunos pueden inducir en las células B, a través de fragmentos de RNA para proteincinasas antivirales una producción alterada de la IgE.

La contaminación ambiental, incluido el uso del tabaco, ozono, emisión de gases de combustión de carburantes, es uno de los aspectos que con mayor interés está siendo objeto de estudio en la etiopatogénesis del asma. Existe relación entre el aumento de polución ambiental y las exacerbaciones del asma y también hay evidencia de asociación entre la exposición al tabaco y el aumento de síntomas respiratorios en la infancia. En el estudio más reciente realizado en Tucson (Tucson Children´s Respiratory Study), donde se analizaron los efectos del fumador pasivo en una cohorte de 1.000 niños entre 1980-1984, desde el nacimiento hasta los 11 años, se ha objetivado que el hábito tabáquico materno prenatal está relacionado (independientemente de la historia familiar de asma, bajo nivel socioeconómico o bajo peso al nacer) con episodios de dificultad respiratoria infantil. Los efectos del tabaco en la mucosa respiratoria del feto en los estadios iniciales de maduración pulmonar predispondrían a la enfermedad respiratoria infantil. Avalando esta hipótesis existe un modelo murino, donde se demuestra la exagerada respuesta de producción de IgE, eosinofilia en sangre y tejido pulmonar e IgG-1 específica para ovoalbúmina, en ratas previamente inmunizadas para ovoalbúmina que fueron expuestas al humo del tabaco.

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