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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Asma Bronquial

Introducción

Una revisión actualizada del asma bronquial, debe responder básicamente a dos cuestiones obligadas: 1) ¿qué importancia tiene esta patología en el momento actual?, y 2) ¿qué avances se han producido en el conocimiento y tratamiento de la misma? La respuesta a la primera pregunta es algo inquietante. Los últimos datos epidemiológicos revelan un aumento significativo de la prevalencia del asma bronquial, cuya causa desconocemos y también ha aumentado la mortalidad relacionada con esta enfermedad. Esta realidad contrasta con la respuesta a la segunda. El desarrollo en investigación básica y clínica del asma ha sido extraordinario en las últimas décadas (identificación de factores genéticos e inmunológicos, mejor conocimiento de la etiopatogenia de la enfermedad) y también lo ha sido en los medios terapéuticos y en la adquisición de nuevas modalidades farmacológicas. Por tanto, nos enfrentamos en realidad a un viejo reto de la práctica clínica diaria, evitar el fracaso terapéutico en una enfermedad para la que existe un tratamiento eficaz capaz de prevenir y controlar sus exacerbaciones. El problema está en optimizar los conocimientos por parte del médico (tanto de Atención Primaria como Especializada) y en obtener el cumplimiento adecuado del tratamiento por parte de los pacientes (problema de la "compliance"). En ese sentido pretende orientarse la presente revisión.

Concepto

Si intentamos dar una definición precisa, completa y unívoca del asma bronquial nos encontramos con varias dificultades. En primer lugar, la inexistencia de un marcador bioquímico o genético (todavía hoy en día) de verdadero valor diagnóstico y la carencia de signos clínicos realmente patognomónicos. Desde el punto de vista clínico deberíamos exigir a la definición de asma que abarcara todas las formas de su expresividad clínica (disnea, tos, sibilancias, intolerancia al ejercicio, opresión torácica), ya que no existe una sola forma de expresión del asma verdadero. Aunque la mayoría de los casos tienen una manifestación clínica muy típica (de diagnóstico fácil), otros suponen un verdadero reto diagnóstico por la variabilidad de sus síntomas (síntomas larvados, equivalentes asmáticos) y por la existencia de otros trastornos que mimetizan el asma (trastornos asma-like) que abordaremos también en esta revisión. En segundo lugar, desde el punto de vista fisiopatológico, que contuviera los conceptos básicos que lo diferencian de otras enfermedades con expresividad clínica parecida, y así los atributos de "obstrucción variable y reversible de las vías aéreas" y "la hiperreactividad bronquial o capacidad de respuesta exagerada a diferentes estímulos específicos (alérgicos) o inespecíficos". Y en tercer lugar, desde el punto de vista anatomopatológico, su definición por la presencia de un proceso inflamatorio "crónico" con edema de la mucosa, infiltración por diferentes células, incluidos mastocitos, eosinófilos y neutrófilos, descamación del epitelio y fibrosis subepitelial y peribronquial, independientemente de la gravedad y etiología de la enfermedad asmática.

Una definición correcta es obvio que tendrá que ser larga y compleja. Sin embargo, para entendernos a efectos prácticos se han consensuado definiciones con pequeñas variaciones. Ejemplo de una, aceptada mayoritariamente por especialistas y médicos de Atención Primaria, es como la siguiente:

"El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias, que se caracteriza por episodios de obstrucción generalizada y variable de las mismas, reversible de forma espontánea o con tratamiento y que se caracteriza por hiperreactividad bronquial frente a diferentes estímulos y que clínicamente cursa con accesos de tos, disnea y sibilancias con períodos intercríticos asintomáticos".

Lo más importante de la definición del asma es reconocer con mayor firmeza su carácter de enfermedad "crónica inflamatoria", tanto por enfermos como por los profesionales sanitarios y plantear siempre un tratamiento y seguimiento continuados. De esta manera, sería posible prevenir las exacerbaciones, mejorar la calidad de vida y reducir finalmente la mortalidad.

Prevalencia e incidencia

La prevalencia del asma se ha incrementado durante las últimas décadas. En población infantil y adulta joven se estima un ritmo de aumento del 5-6 por ciento anual en todo el mundo. Esto implica la existencia de mas de 20 millones de personas con asma en el milenio que comienza. En un estudio de la Comunidad de Madrid, se ha observado mediante encuesta que el 7.3 por ciento de la población madrileña ha tenido, en algún momento de su vida, síntomas compatibles con asma, el 3 por ciento tuvo durante el último año una o más crisis que requirieron fármacos específicos para el asma, y el 1.3 por ciento ingresaron en el hospital más de 24 horas por esta causa. En Estados Unidos la prevalencia, según los últimos datos de finales de 1998, está entre el 5.8 y 7.2 por ciento. Sin embargo, todavía se cree que existe una grado importante de infradiagnóstico y de retraso en el mismo. Esto se deduce de estudios en población escolar infantil con asma y en sus familiares hasta la tercera generación; cuando esta población se investiga de forma intencionada se obtienen diagnósticos extras de asma que, de otra forma, no hubieran acudido al sistema sanitario. De hecho, entre los factores de riesgo de padecer asma, están los antecedentes familiares de asma o atopía, existiendo en este subgrupo una prevalencia de asma que dobla las cifras con respecto a la población general.

La incidencia de asma bronquial se ha estimado entre 0.01-3.9 por ciento anual, siendo mayor el grupo más joven ( menor de 10 años) y en varones (doble que en el sexo femenino). Sin embargo, en el asma de comienzo en la edad adulta, la incidencia por sexos se va igualando y a partir de los 40 años prevalece en el grupo de mujeres, mujeres fumadoras y en fumadores previos de ambos sexos. La proporción entre asma extrínseca e intrínseca también varía según el grupo de edad de los pacientes. Siendo el grupo de asma extrínseca el predominante en la infancia y adultos jóvenes, e invirtiéndose la proporción a partir de los 45-50 años. En nuestro medio los alergenos por orden de importancia capaces de producir asma son: ácaros, pólenes, epitelios de animales, hongos y un pequeño porcentaje para asma ocupacional y asma por alimentos. Estos últimos casi siempre confinados a un grupo de edad muy precoz (pacientes lactantes). Pueden detectarse variaciones geográficas según el clima. En España se estima de forma global la aparición de 100.000 nuevos casos/año.

Algunos aspectos interesantes que podrían explicar el aumento de incidencia del asma bronquial y que están siendo analizados son: 1) el papel de la polución medio-ambiental; 2) el papel del tabaco; y 3) la infecciones víricas respiratorias. Sin embargo, todavía no hay respuesta para esta cuestión.

Coste sanitario del asma bronquial

El asma bronquial supone un alto coste sanitario. Las reagudizaciones suponen frecuentes consultas a los servicios de urgencias e ingresos hospitalarios. El coste estimado en EE.UU. en 1990 fue de 6.2 billones de dólares y más de la cuarta parte por ingreso hospitalario. Los datos referentes a nuestro país son que el coste de tratamiento del asma se ha incrementado en un 230 por ciento en la última década. Un estudio del Grupo Cooperativo para el Estudio del asma bronquial en España pone de manifiesto la gran frecuencia de uso de los servicios de urgencia sanitarios y la gran demanda de Atención Primaria, que implica un coste aproximado de medio millón de pesetas por paciente/año.

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