Insuficiencia cardíaca
Diagnóstico etiológico
Tiene como objetivo fundamental descubrir las causas o los
factores potencialmente reversibles que pueden beneficiarse de un tratamiento específico.
La IC tiene cinco grandes causas:
Enfermedad coronaria.
Cardiopatía hipertensiva.
Valvulopatías y cardiopatías congénitas.
Miocardiopatías.
Estados hipercinéticos (IC de alto gasto).
Enfermedad coronaria (miocardiopatía isquémica)
Se define como miocardiopartía isquémica la presencia de
depresión severa de la función ventricular (FE < 35 por ciento) debida a enfermedad
coronaria arterioesclerótica, quedando excluidos de la definición los pacientes con
aneurismas ventriculares, insuficiencia mitral o CIV en el contexto de una cardiopatía
isquémica aguda.
La etiología coronaria de la IC debe sospecharse en las
siguientes circunstancias:
a) Historia previa de angina y/o infarto de miocardio
(habitualmente múltiples) o con alteraciones electrocardiográficas o ecocardiográficas
(alteración segmentaria de la contractilidad del VI) sugestivas.
b) Pacientes con IC sin causa aparente aunque sin
síntomas previos de cardiopatía isquémica; en pacientes con IC avanzada con dilatación
ventricular y FE menor del 25 por ciento la etiología coronaria suele ser difícil de
reconocer.
Evaluación diagnóstica
Estos pacientes deben someterse a estudio con pruebas de
detección de isquemia y viabilidad miocárdica para poder detectar disfunción
ventricular de origen isquémico reversible, con la finalidad última de identificar
aquellos que pueden beneficiarse de cirugía de revascularización coronaria. En estos
casos la mejoría de la función contractil tras la cirugía puede ser considerable.
Estudios no invasivos para detección de isquemia y
viabilidad miocárdica
La técnica mas idónea para estudiar la viabilidad
miocárdica es la tomografía con emisión de positrones (PET). Sin embargo es una
técnica costosa y poco accesible en nuestro medio, por lo que no esta generalizada su
uso.
En su defecto se utiliza la técnica del SPECT con talio
201 con protocolo de esfuerzo redistribución-reinyección. En los pacientes que no
toleran, por su capacidad funcional, una prueba de esfuerzo se utilizan los test de
provocación de isquemia con dipiridamol adenosina o dobutamina.
En otras ocasiones, la detección de isquemia y viabilidad
miocárdica puede hacerse mediante ecocardiografía de esfuerzo o ECO-dobutamina, que
detecta la mejoría contractil del segmento disquinético (reserva contractil del
miocardio) después de la estimulación adrenérgica.
Las indicaciones de estos estudios no invasivos son:
1) Pacientes con episodios de disnea sin clínica de
angina cuando la probabilidad de enfermedad coronaria es muy alta (pacientes en la 5ª-6ª
década de la vida con múltiples factores de riesgo coronario) que podrían ser
candidatos a revascularización coronaria.
2) Pacientes con disfunción ventricular severa (FE menor
del 35 por ciento) con antecedentes de IAM, y sin contraindicación para posterior
indicación de coronariografía y revascularización.
3) De manera individualizada, en los casos con IC sin
causa aparente, en los pacientes sin contraindicación para posible revascularización
cardíaca.
Coronariografía
El diagnóstico definitivo de la etiología isquémica se
realiza mediante coronariografía. Está indicado en:
a) Pacientes con disfunción ventricular acompañada de
clínica de angina o, en su defecto, de una zona extensa de miocardio isquémico o
hibernado demostrado tras estudio no invasivo de isquemia. La mejoría de la disfunción
ventricular puede ser considerable (15-20 por ciento) tras cirugía de revascularización,
incluso en pacientes con disfunción ventricular grave.
b) Pacientes con IC y antecedentes de infarto de miocardio
extenso, sin angina, pero con amplias áreas de miocardio hibernado. La mejoría en estos
casos de la función ventricular será proporcional a la extensión de la zona de
miocardio isquémico viable.
c) En todos los pacientes con IC de etiología no aclarada
con factores de riesgo coronario y sin contraindicaciones para posible revascularización.
Aunque esta última indicación es discutible; en general
es aceptada, teniendo en cuenta la alta prevalencia de enfermedad coronaria subyacente en
estos pacientes, la dificultad de demostrarla por otros métodos diagnósticos y tratarse
de una de la pocas situaciones en las que existe un tratamiento específico, la
revascularizacion, que determina una mejoría significativa de la disfunción ventricular.
d) Pacientes con alto riesgo de enfermedad coronaria que
van a ser sometidos a cirugía no coronaria.
Cardiopatía hipertensiva
El diagnóstico de cardiopatía hipertensiva se confirma
por la presencia de hipertrofia del ventrículo izquierdo demostrada mediante ECG o
ecocardiograma asociada a hipertensión arterial crónica. Es probablemente una de las
causas más frecuente de IC por disfunción diastólica, y en muchos casos va acompañada
de enfermedad coronaria.
Por lo general, la IC por cardiopatía hipertensiva
aparece en pacientes con hipertensión arterial severa y no controlada de mas de 5 años
de evolución.
Valvulopatías y cardiopatías congénitas
Se sospechan por las manifestaciones clínicas y por la
presencia de soplos, alteraciones radiológicas y electrocardiográficas características.
Se confirman mediante ecocardiografía, acompañado en algunas ocasiones de cateterismo
cardíaco.
Miocardiopatías
Con el término de miocardiopatías se definen las
enfermedades intrínsecas del músculo cardíaco capaces de provocar disfunción
sistólica o diastólica del ventrículo izquierdo.
Esta definición engloba desde un punto de vista
etiológico a: enfermedades intrínsecas del miocardio de etiología desconocida
(miocardiopatia idiopática), enfermedades del miocardio secundarias a una enfermedad
sistémica o cardíaca conocida, disfunciones miocárdicas secundarias a una enfermedad
extrínseca, generalmente coronaria hipertensiva o valvular, en las que la gravedad de la
disfunción es desproporcionada existiendo un componente miopático sobreañadido
irreversible.
El diagnóstico de este grupo de enfermedades debe
sospecharse en todos los pacientes con disfunción ventricular e IC y/o arritmias
inexplicables que no pueden atribuirse claramente a otras causas. El diagnóstico no
plantea dudas en los casos que aparece en el contexto de una enfermedad sistémica, como
es el caso de la amiloidosis, enfermedades del colágeno, vasculitis, alteraciones
neuromusculares, endocrinopatías, antecedentes de irradiación torácica, consumo de
alcohol o cocaína o coexistiendo con infecciones o postparto. En otras ocasiones, la
lesión miocárdica se presenta aparentemente aislada, siendo muy difícil el
reconocimiento de la causa subyacente, incluso tras la realización de un estudio
exhaustivo. Estos casos se califican con el término de miocardiopatía primaria o
dilatada.
Para facilitar el diagnóstico se han clasificado las
miocardiopatías desde el punto de vista fisiopatológico en tres grandes grupos:
a) Miocardiopatía dilatada con disfunción sistólica (FE
menor del 30-40 por ciento) o no dilatada con disfución diastólica (FE normal o poco
alterada) y ausencia de dilatación ventricular.
b) Miocardiopatía hipertrófica, con predominio de
hipertrofia.
c) Miocardiopatía restrictiva con predominio de la
disfunción diastólica primaria. La identificación de este patrón restrictivo limita el
diagnóstico básicamente a las enfermedades infiltrativas, de depósito y a las
fibroelastosis.
Esta clasificación no deja de ser esquemática, ya que
algunas miocardiopatías pueden presentar distintos patrones fisiopatológicos.
Diagnóstico
El diagnóstico de miocardiopatía exige por una parte
realizar un diagnóstico de exclusión de otras enfermedades cardíacas, y por otra la
realización de estudios específicos en busca de la causa, con la esperanza de encontrar
una etiología potencialmente curable.
El diagnóstico de miocardiopatía requiere la
confirmación de la disfunción ventricular, su mecanismo fisiopatológico, junto con la
exclusión de cualquier causa extrinseca, ya sea debida a sobrecarga mecánica
(hipertensión, valvulopatía, síndromes hipercinéticos) o cardiopatía isquémica. La
exclusión definitiva de ésta, generalmente requiere la realización de coronariografía
y habitualmente se reserva a posibles candidatos a revascularización coronaria o
trasplante cardíaco.
Una vez realizado el estudio de exclusión, si se mantiene
el diagnóstico de miocardiopatía, es necesario realizar estudios especiales que
incluyen:
Analítica
Además de las determinaciones analíticas recomendadas en
el estudio inicial se debe realizar: determinaciones de calcio, fósforo y magnesio para
despistaje de hipoparatiroidismo e hipofosforemia, estudio de función tiroidea
fundamentalmente en pacientes con fibrilación auricular, hierro sérico y ferritina para
detectar la presencia de hemocromatosis.
En algunas ocasiones es necesaria la determinación de
catecolaminas o estudios enzimáticos para detectar transtornos metabólicos o
enfermedades de depósito.
Microbiología
Cuando se sospecha miocarditis de origen viral es
obligatorio solicitar estudio de virus cardiotropos en fase aguda y en la convalecencia
(las más frecuentes son las producidas por Cosxackie B,y ECHO B). Si los antecedentes
epidemiológicos lo apoyan se ampliará el estudio con otras determinaciones para
despistaje de enfermedad de Lyme, triquinosis, toxoplasmosis, mycoplasma, rickettsias,
tripanosomiasis etc...
Cardiología nuclear
La gammagrafía con galio puede aportar datos de actividad
inflamatoria miocárdica en la fase aguda.
Biopsia miocárdica
En la mayoría de los casos, los datos aportados por la
biopsia miocárdica son inespecíficos.
Las indicaciones más habituales de biopsia miocárdica en
la práctica clínica se pueden resumir en:
1) Sospecha de miocarditis por la historia clínica, de
causa no filiada, comienzo reciente (menos de 6 meses), curso progresivo, en un paciente
joven con historia inicial coincidente con prodromos sugestivos de enfermedas viral.
2) Pacientes con enfermedad sistémica acompañando al
curso clínico de miocardiopatía, sobre todo en los casos en que la etiología sospechada
pueda beneficiarse de un tratamiento específico.
3) Diagnóstico de rechazo de los pacientes trasplantados.
Estudio genético
Está indicado en el diagnóstico de algunas
miocardiopatías familiares con fondo genético, ante la posibilidad de poder disponer en
un futuro de técnicas de terapia génica. Así, en algunos casos de miocardiopatía
dilatada familiar pura, gracias a los estudios de genética molecular, se han descubierto
tres loci cromosómicos a nivel de cromosoma 9q 13-22, 1q 23 y 10q21-. También se han
detectados formas autosómicas dominantes acompañadas de transtornos de la conducción.
Diagnóstico etiológico de la IC derecha aislada
La causa más frecuente de la IC derecha, es la IC
izquierda. La disfunción del VD, en estos casos, es consecuencia de la sobrecarga que
supone mantener la presión de llenado excesiva del VI, con la consiguiente aparición de
un aumento de las resistencias arteriolares pulmonares.
Se caracteriza por la presencia de hipertensión pulmonar
asociada a hipertensión venocapilar (presión capilar o pulmonar enclavada elevada).
En otras circunstancias, se presenta como IC derecha
aislada. En estos casos:
1. Puede acompañarse de hipertensión pulmonar (con
presión pulmonar enclavada normal), como es el caso de los pacientes con cor pulmonale
crónico o con cardiopatías congenitas con cortocircuito (CIA, CIV).
En el caso de los pacientes con cor pulmonale crónico, el
diagnóstico se sospecha por la existencia de enfermedad pulmonar extensa o enfermedad
vascular pulmonar previa, acompañado de alteraciones electrocardiógraficas que indican
la presencia de dilatación de cavidades derechas o de la arteria pulmonar en la
radiología de torax, en ausencia de datos de cardiopatía izquierda. Se confirma
determinando la presencia de hipertensión pulmonar importante mediante
ecocardiografía-doppler o cateterismo cardíaco en ausencia de cardiopatía izquierda.
En pacientes con cardiopatía con cortocircuito, el
diagnóstico requiere estudio ecocardiográfico y/o cateterismo cardíaco.
2. En otras ocasiones se presenta IC derecha sin
hipertensión pumonar como es el caso de pacientes con pericarditis constrictiva,
estenosis tricuspídea y estenosis pulmonar congénita. En estos casos, la historia
(disnea, dolor torácico), la auscultación de soplos característicos, los hallazgos
radiológicos (calcificación o engrosamiento pericárdico en la radiología simple o en
la TAC, como en el caso de la pericarditis constrictiva), las alteraciones
electrocardiográficas, los datos ecocardiográficos y el cateterismo cardíaco
orientarán el diagnóstico.
3. Por último, en determinadas
circunstancias clínicas se presentan como IC derecha aguda. En estos casos, la sospecha
clínica orienta a la presencia de tromboembolismo pulmonar (TEP), taponamiento cardíaco,
o un infarto de ventrículo derecho confirmándose el diagnóstico mediante
gammagrafía/angiografía pulmonar, ecocardiograma y alteraciones ECG características
(elevación del segmento ST en V4R en el caso de IAM de VD).
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