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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

Insuficiencia cardíaca

Signos y síntomas clínicos

Son síntomas sugestivos de IC la presencia de disnea paroxística nocturna (DPN) y ortopnea, disnea de esfuerzo con disminución de la tolerancia al ejercicio y la aparición de edemas en extremidades inferiores. Otros síntomas que acompañan a la IC son: la aparición de confusión inexplicada con alteración del estado mental, la presencia de síntomas abdominales asociados con ascitis o congestión hepática.

Hay que tener en cuenta que muchos pacientes con un deterioro severo de la función ventricular no presentan síntomas de IC. En un estudio se objetivó que el 20 por ciento de los pacientes con una fracción de eyección inferior al 40 por ciento no cumplían criterios diagnósticos de IC. También se encontró que sólo el 42 por ciento de los pacientes con una fracción de eyección ventricular izquierda inferior al 30 por ciento presentaban disnea de esfuerzo. Estos pacientes no presentan IC, sino que es mas propio hablar de disfunción ventricular asintomática.

Dado que la causa más frecuente de disfunción ventricular es el infarto agudo de miocardio, se recomienda la determinación de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo mediante ecocardiografía en todo paciente que ha sufrido un infarto.

La detección precoz de disfunción ventricular asintomática responde a la necesidad de identificar a los pacientes que pueden beneficiarse de tratamiento preventivo con IECAs con mejoría en el pronóstico, en el control de la progresión de la IC y en la reducción de los ingresos hospitalarios.

Cuando se desarrolla IC, la disnea de esfuerzo es el síntoma más frecuente y precoz. La aparición de ortopnea suele ser más tardía que la disnea de esfuerzo. Es debida a la redistribución del volumen intravascular desde el abdomen y las extremidades inferiores al torax en la posición de decúbito, lo que determina un aumento de la presión hidrostática capilar pulmonar. Los pacientes con ortopnea tienen que elevar la cabeza con varias almohadas en la posición de decúbito y con frecuencia se despiertan con sensación de disnea y tos nocturna. A medida que progresa la ortopnea puede ser tan grave que el paciente no pueda acostarse y tenga que pasar la noche sentado.

El tercer síntoma en importancia es la disnea paroxística nocturna. Consiste en la aparición de crisis graves de disnea por la noche, que despiertan al paciente y que va acompañada de sudoración y angustia. Suele ceder al sentarse erguido al borde de la cama con los pies colgando y va acompañada de tos y sibilancias (situación clínica que se define como asma cardial). Se desencadena con el decúbito nocturno, ya que en esta situación se produce un aumento de la precarga, con una reducción de la estimulación adrenérgica y una depresión fisiológica del centro respiratorio durante el sueño.

El edema agudo de pulmón sería una forma grave de asma cardial derivada de un aumento brusco de la presión capilar pulmonar, que conduce la aparición de edema alveolar. Se manifiesta con disnea importante acompañada de signos de vasoconstricción periférica, estertores crepitantes pulmonares y expectoración rosada.

Otros síntomas de IC son edemas en miembros inferiores debidos a la congestión circulatoria, fatigabilidad y debilidad muscular mediada por el bajo gasto cardíaco, lo que determina una redistribución del flujo sanguíneo con disminución de la perfusión del músculo esquelético.

La aparición de síntomas abdominales con nauseas, anorexia, plenitud abdominal y dolor difuso está relacionado con congestión venosa hepática y portal.

La disminución del gasto cardíaco origina una reducción del flujo sanguíneo cerebral con la consiguiente aparición de confusión, apatía, alteración del estado mental, pérdida de memoria y dificultad para la concentración.

Los hallazgos físicos anormales que más respaldan el diagnóstico de insuficiencia cardíaca son: elevación de la presión venosa yugular, desplazamiento lateral del impulso apical, auscultación del 3º ruido cardíaco, estertores pulmonares que no desaparecen con la tos, y edema periférico no relacionado con insuficiencia venosa.

La elevación de la presión venosa yugular y el 3º ruido cardíaco son los signos más específicos para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca. En pacientes con síntomas compatibles, sin enfermedad pulmonar conocida, los estertores crepitantes son altamente sugestivos de IC. Por el contrario, es poco probable que la presencia de edema de miembros inferiores esté relacionado con IC si no existe elevación de la presión venosa yugular, disnea ni ortopnea.

Es importante reconocer que la disnea puede estar causada por una gama importante de situaciones clínicas entre las que cabe destacar enfermedades pulmonares, obesidad, sobrecarga de volumen secundaria a síndrome nefrótico o insuficiencia renal, infecciones agudas de las vías respiratorias, tromboembolismo pulmonar, mala condición física y ansiedad.

Otros signos físicos que pueden acompañar a la IC son la presencia de hidrotorax de predominio derecho, ascitis, ictericia secundaria a congestión hepática e hipoxia hepatocelular y la caquexia cardíaca asociada a IC grave.

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