Alrededor del 1 por ciento de la población en países
industrializados presenta insuficiencia cardíaca congestiva, (oscila entre el 0.3 y el 1
2 por ciento) y afecta predominantemente a las personas de mayor edad (5-10 por ciento
entre la personas mayores de 75 años). La enfermedad coronaria es la etiología
subyacente mas frecuente de IC, representando alrededor del 50 por ciento de los casos.
Además el 1-2 por ciento de la población presenta disfunción ventricular izquierda sin
que presente síntoma de IC.
Según el estudio Framingham, la prevalencia de la insuficiencia
cardíaca es de 10.000 casos por millón de habitantes y la incidencia anual de 2000
casos/millón. Es necesario resaltar el aumento de la incidencia de IC en los últimos
años y la disminución de la edad de comienzo. Ambas circunstancias están relacionadas
con el aumento de la enfermedad coronaria como causa subyacente de IC.
En EE.UU. constituye el motivo más frecuente de hospitalización en
pacientes mayores de 65 años. La tasa de ingresos es de 900000/año, con una ocupación
del 5 por ciento de las camas hospitalarias, una estancia media de 7-11 días y una tasa
de reingresos del 30 por ciento antes de un año.
En nuestro país, la tasa de ingresos es de alrededor de 75000 al
año, aumentando de forma paulatina en la ultima década. Es responsable aproximadamente
del 3.7 por ciento de los ingresos en pacientes de más de 45 años. Representa el 75 por
ciento de los ingresos en un servicio de Cardiología y el 6-10 por ciento en los
servicios de Medicina Interna. Como es más común en la 3ª edad y no existe tratamiento
curativo en la mayoría de los casos, su prevalencia continuará en ascenso a medida que
la población envejezca.
El pronóstico es uniformemente malo debido a la elevada incidencia
de muerte súbita y a la progresión de la IC. Una vez establecido el diagnóstico de IC
la supervivencia a los 5 años es del 60 -70 por ciento y la mortalidad de los pacientes
con IC grave llega hasta el 50 por ciento en el primer año. En general, aunque la
introducción de nuevos fármacos en el tratamiento de la IC ha determinado una mejoría
de la supervivencia, los beneficios globales son modestos y la tasa de mortalidad bruta
anual continua alcanzando un 10 por ciento, incluso con la terapias médicas más
avanzada.
La mortalidad intrahospitalaria es del 7 por ciento, lo que
contrasta con el índice de mortalidad a 30 días, que es del 15 por ciento.
También la etiología de la IC ha sufrido cambios en los últimos
años. La patología valvular ha dado paso a la cardiopatía isquémica aislada o
acompañando a la hipertensión arterial. En el estudio Framingham, el 19 por ciento de
los pacientes varones con IC presentaban cardiopatía isquémica, el 30 por ciento
hipertensión arterial y el 40 por ciento hipertensión y cardiopatía isquémica.
El coste de la asistencia de los pacientes con IC representa el 1.0
al 1.9 por ciento del coste sanitario total y el 64-71 por ciento de este corresponde al
proceso de hospitalización. De todos estos datos se deriva que la IC por su prevalencia,
cronicidad, morbimorbimortalidad y consumo de recursos sanitarios constituye un problema
prioritario desde el punto de vista sociosanitario La mejora de la calidad de los cuidados
y la optimización de la práctica clínica pueden tener un gran impacto sobre los
resultados y los costes.