Hipertensión arterial
Seguimiento y
control del hipertenso
Controles e intervenciones en las
visitas de seguimiento
- Tomar la presión arterial en dos ocasiones en el brazo
control, habitualmente el derecho, y calcular el promedio.
- Pesar al enfermo en pacientes con sobrepeso u obesidad en
tratamiento.
- Frecuencia cardíaca, sobre todo si el paciente toma fármacos
que pueden influir en ella.
- Valorar el grado de cumplimiento terapéutico.
- Detectar la aparición o persistencia de posibles efectos
secundarios.
- Registrar el hábito tabáquico y el consumo de alcohol.
- Detectar posibles complicaciones nuevas, o como evolucionan
las previamente detectadas.
- Llevar a cabo las pertinentes medidas de educación sanitaria.
Frecuencia de visitas
En los pacientes bien controlados se
realizará un seguimiento por parte del personal de enfermería con una periodicidad
trimestral o semestral; el seguimiento por parte del médico será anual.
En casos de control parcial o mal control, la
frecuencia de visitas médicas puede individualizarse en función de algunas de las
siguientes variables:
- Cifras de presión arterial.
- Necesidad de un seguimiento estrecho de los factores de
riesgo.
- Enfermedades asociadas.
- Tolerancia del tratamiento.
- Complejidad del tratamiento.
- Cumplimiento del tratamiento.
Evaluaciones periódicas
En los pacientes hipertensos sin
complicaciones, ni otros factores de riesgo cardiovascular, es recomendable realizar:
- Exploración física anual.
- Determinaciones analíticas, con una frecuencia variable
según el factor de riesgo cardiovascular analítico que debamos controlar y sus niveles.
En este control analítico deben incluirse:
- Creatinina sérica.
- Glucemia y lípidos, anualmente en pacientes tratados con diuréticos o
betabloqueantes.
- Potasio al tercer mes del inicio del tratamiento con diuréticos, y después
anualmente.
- Hemograma anual.
- Microalbuminuria si proteinuria negativa en hipertenso diabético.
Estas revisiones deberán individualizarse en
función de la presencia de:
- Complicaciones cardiovasculares.
- Factores de riesgo cardiovascular asociados.
- Enfermedades crónicas asociadas.
Cuándo remitir a un hipertenso al hospital
El papel de los profesionales de Atención
Primaria en el abordaje de la HTA abarca tanto la prevención del problema como su
diagnóstico, evaluación clínica, tratamiento y seguimiento.
Dada la accesibilidad de la población a los
centros de Atención Primaria, este nivel asistencial es el único capaz de plantear una
estrategia integral en el abordaje de este factor de riesgo cardiovascular, con
posibilidades reales de alcanzar una significativa disminución de la morbimortalidad que
conlleva. El programa de prevención debe aplicarse a todas las personas que se acercan al
sistema sanitario, independientemente de la causa por la que lo hagan, y debe ir dirigido
a la detección precoz del hipertenso, y a la detección y control de otros factores de
riesgo cardiovascular asociados.
Las características de esta enfermedad hacen
necesaria una estrecha relación entre el profesional sanitario y el paciente, que puede
conseguirse a través de múltiples visitas que se producen a lo largo de un correcto
seguimiento del problema. En estas visitas se analizará la consecución de los objetivos
propuestos y pactados con el paciente, siendo fundamental la adecuada comunicación
profesional/paciente en la entrevista clínica.
El medio hospitalario debe jugar un papel de
soporte, ayuda y referencia de los centros de Atención Primaria que estén en su área de
influencia. Todo ello estructurado alrededor de unidades funcionales monográficas
(Unidades de Hipertensión) cuya dependencia orgánica dependerá de la organización
interna de cada centro. Las funciones de estas Unidades serán múltiples, siendo la
primera, y no específica, el colaborar con toda la red sanitaria para la detección,
evaluación y tratamiento de la HTA. Sus funciones específicas serán la Asistencia,
Docencia e Investigación sobre HTA.
Una vez realizada la función solicitada al
Hospital, la decisión de seguimiento por parte de las Unidades Hospitalarias se tomará
en función de diversas variables, como son la severidad de la enfermedad, necesidad de
aplicar técnicas complejas, disponibilidad de recursos, etc. En cualquier caso es
recomendable que exista una colaboración estructurada entre Atención Primaria y
Hospitalaria, que se base en un flujo de información bidireccional, que facilite la toma
de decisiones en cualquier momento, y que impida la desconexión de los pacientes de su
médico de cabecera.
Una serie de condiciones justifican que un
hipertenso sea remitido al Hospital:
- HTA maligna o acelerada, una emergencia hipertensiva, y
ciertos grados de urgencia hipertensiva que el médico considere conveniente.
- Sospecha de HTA secundaria.
- Hipertensos con HTA mantenida y edad inferior a 30 años.
- HTA refractaria.
- Agravamiento progresivo de las cifras de presión arterial, a
pesar de un tratamiento correcto.
- HTA grave de aparición súbita.
- HTA con complicaciones orgánicas que requieran control
hospitalario.
- Situaciones prequirúrgicas en hipertensiones complicadas o
potencialmente complicables.
- Aplicación de técnicas no disponibles en Atención Primaria.
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