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PROGRAMA ANUA 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

DEPRESIÓN

Exploraciones complementarias

Analítica

El estudio analítico habitual se realiza fundamentalmente para detectar o descartar las posibles causas médicas de la depresión. Las pruebas a realizar son:

• Fórmula y recuento sanguíneo completos

• Pruebas funcionales hepáticas, renales y tiroideas

• Análisis de orina

• Serología para determinadas enfermedades infecciosas si la historia clínica así lo justifica.

• Otras pruebas complementarias pueden ser más específicas en determinados pacientes, como la realización de un electrocardiagrama dependiendo de la edad del paciente y del tratamiento biológico en el que se piense (p.ej.; la utilización de un antidepresivo tricíclico)

No se han identificado hallazgos que sean diagnósticos de un episodio depresivo mayor.

 

Neuroimagen cerebral

Independientemente del hecho de que en un paciente determinado, tras la recogida de datos clínicos y la exploración, el médico valore la necesidad de realizar un estudio de neuroimagen cerebral (TAC, RM) para descartar la existencia de una enfermedad médica, este tipo de estudios no ofrecerá datos relevantes para el diagnóstico de la depresión primaria.

La única excepción a lo dicho previamente está en relación con el diagnóstico diferencial entre la llamada pseudodemencia depresiva y la Demencia tipo Alzheimer. El término de pseudodemencia depresiva hace referencia a aquellos casos de depresión en los que el paciente, generalmente una persona de edad avanzada o anciana, presenta una clínica que semeja una demencia: los pacientes están apáticos, perplejos, muestran un marcado desinterés, con pensamiento lento y síntomas cognitivos importantes tales como dificultades en la atención, concentración, memoria y fallos en la orientación. En la práctica clínica a menudo es difícil establecer si estos pacientes presentan un trastorno depresivo (que es de lo que realmente se trata la pseudodemencia) o si se trata de una demencia. Se ha indicado que el estudio de neuroimagen funcional con la SPECT cerebral es de gran utilidad para el diagnóstico diferencial de estos cuadros: en los episodios depresivos suele encontrarse un patrón de hipoperfusión de predominio frontal mientras que en la demencia tipo Alzheimer suele existir un patrón característico de hipoperfusión en regiones posteriores temporoparietales.

 

Otras exploraciones complementarias

No se han identificado hallazgos de laboratorio que sean diagnósticos de un episodio depresivo mayor. No obstante, se ha observado que diversos hallazgos de laboratorio son anormales en grupos de sujetos con episodios depresivos mayores, en comparación con sujetos de control. Las anormalidades de laboratorio que se asocian con un episodio depresivo mayor parecen que son las mismas tanto si el episodio forma parte de un trastorno depresivo mayor, un trastorno bipolar I o un trastorno bipolar II. La mayoría de las anormalidades de laboratorio son dependientes del estado (p. ej., se afectan según la presencia o ausencia de los síntomas depresivos), pero algunos hallazgos preceden al inicio del episodio o persisten tras su remisión. Es más fácil que las pruebas de laboratorio sean anormales en los episodios con síntomas melancólicos o psicóticos y en los sujetos más gravemente deprimidos.

Las alteraciones del EEG del sueño pueden demostrarse en el 40-60 por ciento de los casos ambulatorios y hasta en el 90 por ciento de los pacientes ingresados con un episodio depresivo mayor. Los hallazgos polisomnográficos más frecuentes incluyen: 1) alteraciones de la continuidad del sueño, como una latencia de sueño prolongada, mayor frecuencia de despertares intermitentes y despertar precoz; 2) reducción de los movimientos oculares lentos (NREM) en los estadios 3 y 4 del sueño (sueño de ondas lentas), con un cambio de la actividad de ondas lentas más allá del primer período NREM; 3) disminución de la latencia de los movimientos oculares rápidos (REM) (p. ej., acortamiento de la duración del primer período NREM); 4) aumento de la actividad de la fase REM (p. ej., el número de los movimientos oculares verdaderos durante el REM), y 5) aumento de la duración del sueño REM al principio de la noche.

Algunos datos sugieren que estas anormalidades del sueño a veces persisten tras la remisión clínica o pueden preceder al inicio de un episodio depresivo mayor.

Los neurotransmisores implicados en la fisiopatología de un episodio depresivo mayor incluyen noradrenalina, serotonina, acetilcolina, dopamina y ácido gammaaminobutírico. Los datos que implican a estos neurotransmisores parten de la medición de sus niveles en la sangre, el líquido cefalorraquídeo o la orina y de la actividad de los receptores plaquetarios. Otras pruebas de laboratorio anormales son el test de supresión con dexametasona, otras pruebas neuroendocrinas, las técnicas funcionales y estructurales de imaginería cerebral, los potenciales evocados y el EEG.

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