El pronóstico de las meningitis está muy
influenciado por la etiología, la edad del paciente y el estado inmunitario del sujeto.
En las meningitis agudas bacterianas la mortalidad sigue siendo, a pesar de los éxitos
del tratamiento antibiótico, inaceptablemente alta. Como ya reseñamos anteriormente la
mortalidad oscila según las series entre el 8-20 por ciento. Las meningitis agudas
virales tienen un buen pronóstico, evolucionando en la mayoría de los casos sin
complicaciones en un plazo de 7-10 días. La meningitis tuberculosa sigue presentando una
alta morbimortalidad, llegando en ancianos hasta el 60 por ciento. El retraso en el
diagnóstico es la causa fundamental de este mal pronóstico. Por ello, se debe tener un
alto índice de sospecha e iniciar tratamiento empírico precozmente si es necesario. La
morbilidad de este proceso viene determinado por las complicaciones neurológicas tales
como infartos cerebrales o hidrocefalia. La meningitis criptocócica es mortal sin
tratamiento. Parece que el factor pronóstico más importante es la alteración del estado
mental al inicio del cuadro y de manera indirecta la presión del LCR en el momento de
realizar la punción lumbar. Además, el pronóstico va a venir muchas veces determinado
por la patología de base que ha producido la inmunodepresión causante de la meningitis.
Así, la supervivencia al año en pacientes con sida es del 30-60 por ciento. La
meningitis carcinomatosa tiene un pésimo pronóstico con una media de supervivencia de
dos meses.